sábado, 12 de abril de 2014

La experiencia británica


Conocer Inglaterra, Irlanda y Escocia fue el sueño de mi vida!! sólo que a veces hay que cuidar que los sueños no tengan fecha de vencimiento porque se pueden consumir igual pero pueden traer efectos adversos!!
Después de la "previa" a mis viajes, porque como es de público y notorio conocimiento nunca me puedo ir de viaje sin que antes pase una tragedia: llámese ataque de ciático, diarrea mortal, cálculos renales, vuelos cancelados o como en este caso "paro general!!", logré cambiar la fecha de mi vuelo y llegar a Londres un día antes de lo previsto.
Luego de medio día de ajuste, disfrutando la tranquilidad del barrio de South Kensington donde nos deportaron los de la agencia, salí a recorrer vía subte.
Mi experiencia en subtes es mínima, ya que en Santa Fe lo único subterráneo que podemos encontrar son gusanos... y agua!! que brota de todos lados. Lo cierto es que preguntando se llega a Roma y en este caso al menos me alcanzó para llegar a Kensington, dispuesta a recorrer y disfrutar el famoso parque y los museos nacionales.
Fue un día absolutamente glorioso!!! Recorrer esos jardines, esa paz y armonía en un día asombrosamente soleado, hizo que la multitud del Museo Victoria y Albert pasara desapercibida y pudiera visitarlo a full, piso a piso, sala a sala. 
Claro está que al terminar el día ya clamaba por un baño y una cama!!! pero con la satisfacción de haber hecho un paseo tranquilo, a gusto y a mi ritmo.
Todo cambió hoy, cuando a las 7 de la matina sonó el despertador para desayunar velozmente y embarcarme en el tour contratado.
El restaurant ya era una feria, todos a los gritos, sacándote las cosas de las manos, quitándote los asientos...  siempre me avergüenzo de cómo actuamos los argentinos pero definitivamente hay peores!! por lo que ni siquiera en eso somos primeros.
También había impresentables del primer mundo. A saber: italianos. De ahí se ven de dónde surgen nuestras raíces!! 
Sinceramente no sé cómo hicieron para embolsar todo lo que masticaron. Primero comida caliente, luego unos sandwichitos, facturas, tortas, para terminar rematándola con fruta!! Y no hablo de tanos regordetes y cachetones, sino de delicadas señoritas con pinta de anoréxicas mal madrugadas... me pregunto si comerán siempre así o sólo cuando está "incluido".
Partimos tempranito hacia el city tour y una, como soltera en edad de merecer, siempre espera encontrar a alguien solo, lindo y con plata también (por qué no). Pues bien: todas parejas (excepto unos que no sé si son padre e hija o amantes desbalanceados en edad), una mina sola y el guía gay, de aritos y carterita de leopardo (bingo!!)
De ahí en más fue un tour ezquizofrénico tipo japonés: a la derecha tal cosa, a la izquierda tal otra, arriba, abajo... parecíamos estar en un partido de tenis más que en un tour!!
Al fin nos bajaron en la primera parada: Abadía de Westminster y Parlamento. Eran las 10 de la mañana... 10:45 tienen que regresar!!
Lo siguiente fue un rally que no recuerdo muy claramente: correr, foto, cruzar la calle, foto, empujar gente, foto... y los graciosos querían que fuéramos al baño!!! Ni tiempo tuve que llegué puntualita a las 10:45 al bus. Y estábamos todos, excepto dos mexicanas.
Espera que te espera y no aparecían.
El guía había aclarado que no esperaría, pero oh sorpresa!... esperaron y bastante... no aparecían...
Delante de mí otra de las mexicanas del grupo de los demorados (peinada de peluquería y pintada como para ir a un coctail nocturno) se jactaba de su inglés, hablando con otro del grupo mitad en inglés y mitad en mexicañol.... patéticamente soberbia!!!
Conté hasta 2312830909.
Finalmente nos fuimos.
Para cuando llegamos a Buckingham no teníamos dónde estacionar. Todo era un caos, había más de un millón de personas esperando ver el puto cambio de guardia y las calles estaban todas rotas porque estaban arreglando con maquinaria y demás... un primor!!
Nos bajaron a las 11:20 y nos dijeron alegremente que para las 11:45 teníamos que volver al bus, orinados y habiendo también cambiado plata... ¿¿¿perdón???
La marea humana nos arrastró hasta el puto desfile y no vimos más que unos minutos que ya teníamos que irnos. Ni siquiera tuve el placer de ver uno de esos soldaditos rojos de gorro peludo negro!!!!

Ya nos empujaban al colectivo cuando me rebelé y mi vejiga clamó por justicia!!! A mí se unieron otros rebeldes y juntos fuimos para un barcito donde tuvimos que comprar un agüita mineral por 40 pesos argentinos para poder usar el baño. No, no es una estafa... acá todo es así!!!!
Y así partimos para Windsor. Pensé en la campiña, el verde y me relajé pensando que habría menos gente... ERROR!!!!!! Allá también era un mundo y tuvimos que hacer casi una hora y media de cola sólo para sacar las entradas!!
El castillo fue hermosísimo pero si hubiera ido por mi cuenta lo hubiera disfrutado mucho más. En cambio iba pendiente del reloj porque a las 16:45 teníamos que volver al bus y regresar a Londres.
Salí de la visita, recorrí el pueblito como pude, compré un sandwich para almorzar a las 4 de la tarde, me atraganté comiendo mientras compraba algunos souvenirs y cambiaba plata (sí, todo al mismo tiempo) y finalmente regresé al bus.
A esta altura no tenía más sensibilidad de la cintura para abajo, ni recordaba qué tenía más allá de las pantorrillas.
Pero acá no terminó la tortura... a las 18 llegamos a Picadilly Circus, pleno corazón de Londres.
Si en Buckingham había gente, acá esa gente se había reproducido por 8!!!!!!!!!
Creo que si el infierno tiene una sucursal, ha de ser algo así como eso: gente empujándose, caminando, pisando, apretujando... 
Nos pasearon a pie por el Barrio Chino y por el Soho. Cuando terminó la visita y dieron tiempo libre eran las 18:30... y el reencuentro sería a las 20:30!!!!!!!
A esta altura, no les miento, tenía tal cansancio que hubiera roto a llorar ahí mismo.
Lo primero que atiné fue a alejarme del centro y descubrí lugares muy interesantes, pero todos caminando ya con las últimas fuerzas.
Sentía como mis pies se hinchaban como albóndigas y comprendí como se sentía el pobre Hulk cuando se transformaba.
Di por finalizada la tortura con una cena en un restaurant italiano (comida de verdad!!): unos spaghettis a la bolognesa que me costaron casi 300 pesos argentinos!!!!! Nada me importaba, mientras estuvieran calientes y estuviera sentada.
A las 20 llegué al punto de encuentro. Todos estaban allí con la misma cara de desesperación que yo.
Había un murito en una vidriera, a unos 20 cm del suelo y no me importó: asenté mi culo ahí. Y después varios me siguieron con cara de "cuándo termina esta tortura".
No sé cómo logré subir las escaleras del bus y llegar a mi habitación.
Siento como si me hubieran apaleado.
Mañana será otro día... seguramente peor!!!!!!!