jueves, 6 de febrero de 2014

UN INVENTO Y MIL INTENTOS: Una historia más de burocracia

A veces creo que en Argentina no vivimos, sino SOBREvivimos.
Lo bueno de esto es que nos entrena para hacer frente a cualquier cosa, llegando a convertirnos en auténticos Indiana Jones, especialmente en lo que hace a la burocracia tan temida y tan cotidiana en nuestro país.
Para contar esta historia debo remontarme a junio de 2013, cuando en medio de mi ataque fanático post conciertos de André Rieu, me metí en su sitio de internet y en una furia compulsiva severa, compré seis dvds, un cd doble y un libro.
Sabía que tardaría mucho este pedido en cruzar el océano, pero nunca (ni en mis peores pesadillas) imaginé cuánto.
Lo cierto es que al momento de colocar la dirección de entrega, elegí poner la de mi mamá, porque en su casa siempre hay gente y por comodidad, ya que de esa manera no tendría que ir a retirar mi paquete al correo (porque seguramente llegaría aquí por la mañana, no habría nadie y dejarían un odioso aviso de visita)
Para evitar problemas también lo hice enviar a nombre de mi mamá, porque pensé (¡pobre inocente!) que si le pedían un documento de identidad para poder recibir la encomienda, ella no tendría el mío.
Pasaron muchos meses en los que elegí olvidarme del asunto (hay que tener mucha paciencia para recibir algo por barco desde el viejo mundo) hasta que a principios de noviembre llegó un aviso. NO un paquete, un aviso!!!... de que la encomienda estaba en la Aduana de San Lorenzo y la titular (mi madre) tendría que retirarlo personalmente de martes a jueves, en el amplio horario de 10 a 11:30.
A ver, les pinto el cuadro de situación. Mi mamá vive en Gálvez, a 100 kilómetros de San Lorenzo, para completarla tiene problemas de movilidad; ni siquiera fue a mi cumpleaños a cuatro cuadras de su casa... imaginen trasladarla sólo a efectos de retirar "el paquete"!!!!
Estudiando cuidadosamente el aviso descubrí que había una clausulita perdida donde decía que si no había aduana en el domicilio del destinatario, se podía otorgar un poder al Correo a fin de que hiciera llegar la encomienda al domicilio. ¿Hasta acá me siguen?...
Qué simple!! Una sola firma de mi mamá y el paquete llegaría a destino... en cualquier país normal, NO en Argentina!!!!!!!
Al día siguiente mi madre firmó el poder frente al Jefe de Correo Argentino y nos sentamos a esperar...
Comenzó diciembre y no había noticias del envío. Decidí ir a preguntar.
El personal de correo había entrado en paro, por tiempo indeterminado. Cero atención y cero información.
Esperé pacientemente a que el paro se levantara. Y así fue, a mediados de diciembre.
Pero enorme fue mi sorpresa cuando fui a preguntar y nadie sabía absolutamente nada. La única manera de proporcionarme información era con el número de envío, algo que yo no tenía ya que la había entregado junto al poder!!!!
Llamé a todos los números imaginados y por imaginar. A Gálvez, a San Lorenzo, al Correo de Santa Fe... luego procuré buscar contactos. En Tribunales alguien con contactos procuró hacer cualquier cosa por dar con el paquete, mas sin ese bendito número no se podía localizar la encomienda. La búsqueda por apellido en la era de la computación, era imposible!

Llamé al 0800 de Correo Argentino, envié mails a cuanta dirección encontré. Nunca obtuve respuesta.
Finalmente, cerca de navidad llegó nuevamente el aviso, con una anotación en birome de que tendría que pagar $570 y sólo podía retirarlo personalmente.
Otra vez la burra al trigo!!!!!!!!
De más estuvieron todas las llamadas, contactos, pedidos de información. Nadie me tiró una línea. Ni siquiera para saber cuánto realmente tenía que pagar (porque a esta altura ya corría la "estadía"), cómo efectivizar el pago y si me convenía hacerlo o terminaría pagando por derechos aduaneros más de lo que me había costado la compra.
Y mucho no me podían informar los "Aduana boys" porque arrancaron con asueto desde navidad hasta el 8 de enero!!!!!!!!
A principios de enero me fui de vacaciones. El aviso de visita viajó conmigo al sur para poder llamar por teléfono el mismo 8 desde El Calafate, pero todo fue en vano. En un número atendía una odiosa señal de fax y en el otro nadie respondía.
No conseguí un solo comisionista que viajara para allá y de más estuvo buscar un voluntario para que viajara a San Lorenzo con poder de mi mamá y lo retirara. Nadie me ayudó.
Cuando regresé comencé a trabajar y como era la única empleada en feria, no podía irme dejando la oficina sola y recién esta semana conseguí relevo para emprender la aventura de recuperar "el paquete".
Así que pedí licencia y decidí poner manos en la obra.
Preparé mi equipaje: todas las estampitas que tenía a mano (recuerdo cierto examen en la facultad, cuando se me cayeron todas en la mesa y mi profesor sonrió diciendo "Señorita, recoja su santoral"), la tierra sagrada que me trajeron de Israel y el infaltable milagroso padre Mario, que me acompaña desde mi cirugía.
Pasé una noche horrible, con tos y fiebre (consecuencia del exceso de aire acondicionado, o de mis sesiones de bicicleta fija, bañada en transpiración y con el ventilador soplando frente a mí), pero nada me detendría!!!!
Salí de Santa Fe con el cielo a punto de explotar, vientos huracanados y alerta meteorológica para centro y sur de la provincia (Bien!!... típicamente mío)
A mitad de camino recordé a Lisa Simpson cuando decía a Homero: "Papá, vamos hacia el ojo de la tormenta!!" Parecía que iba persiguiéndola, como Helen Hunt en Twister.
Y se largó... cortina de agua!!!!!! Nunca manejé en medio de tal diluvio!!!!
Con los ojos en la nuca llegué a la estación de servicio de la autopista y me detuve.
Bajé con paraguas, pero no sé cómo hizo la lluvia (si acaso llovía horizontalmente) para mojarme todo el pantalón.
Empapada y muerta de frío, tomé un café recauchutador, previa visita al baño (que, dicho sea de paso, estaba tan nerviosa que me metí en el de hombres!!... otra vez!!!!!... no sé por qué me desorientan tanto los baños de ese lugar)
Cuando paró un poco volví a la fiel blanquita. Había tanto viento que las puertas de la camioneta flameaban por la ruta!!!
Quince kilómetros más y tomé el acceso norte a San Lorenzo. ERROR, ya que tenía estudiado el ingreso por el acceso sur, pero lo único que quería era abandonar la autopista.
La entrada, una colección de baches de todos los tamaños, invisibles por estar cubiertos de agua. Por momentos creo que navegué. El agua iba de cordón a cordón y corría como un río correntoso.
Cero señalización, me guié por el instinto. Y llegué a la avenida principal!!!
Al pasar frente al histórico convento, envidié a San Martín que previo a la batalla de San Lorenzo había visto a Febo asomar. Ahora apenas se veían las ventanitas del convento.
Pleno centro... mierda!! así que tuve que buscar unas callecitas apartadas para poder estacionar.
Ya había parado de llover pero las calles estaban inundadas por completo. Y no me mojé los pies!! El salto en largo que di para cruzar la avenida fue digno de un atleta olímpico.
Llegué al Correo. En la esquina, placita monona al frente, luminoso, muebles modernos y muchos empleados.
Cuando pregunté por la sección de la Aduana, me mandaron a otro sector decadente, detrás de una puerta placa de madera terciada... horroroso, me recordaba la patética estación de trenes de Gálvez, más desordenada tal vez.
Apreté al padre Mario (al borde de la asfixia) contra mi teta izquierda y pregunté por mi encomienda, entregando el deteriorado  aviso de visita.
Lo primero que hizo el tipo cuando lo vio fue exclamar "Esto es de noviembre!!!"
No podía contarle toda la historia que relaté, así que para abreviar sólo mencioné el paro del correo. "¿Qué paro?", preguntó. Y conté hasta 1231928309 para no irme a las manos ahí nomás.
Entonces me dijo: "Las encomiendas sólo se conservan un mes y son devueltas". Y fue para adentro de esa covacha, sin mencionar nada más.
Comencé a rezar en cinco idiomas, hasta que regresó y me dijo si conocía el tamaño del paquete. 
La verdad es que a esta altura del campeonato, ya ni siquiera sabía qué era lo que había comprado... cómo saber qué caja habían utilizado?? Le respondí que eran unos dvds y cds.
Revolvió todo durante varios minutos, mientras yo contenía la respiración.
Y finalmente apareció!!!!!!... no lo podía creer!!!! Al fin la burocracia y los retrasos habituales de mi país me habían beneficiado!!!!
Lo abrió y pude ver el contenido. Se me caían las lágrimas por la emoción!!
Y el tipo conocía a André Rieu!!!!!!... increíble. 
Pero no sería tan fácil que me lo entregaran. Ahí vino la segunda parte: soy apoderada.
Me pidió documento de mi vieja, autorización, mi documento, huella digital y marca de calzones.
Revisó minuciosamente el documento de mi mamá. Afortunadamente tenía hecho el cambio de domicilio porque caso contrario, sería otro trámite a realizar. Lo miré con desesperación.
Verificado el primer paso, asumí que tendría que ir a pagar al Banco Nación. Entonces interrumpió mis pensamientos: "Ahora cambió todo. Ya no se paga en el banco. Ahora es a través de Homebanking"
MATAME, pensé.
Así que sacó un par de formularios, comenzamos a completarlos y ahí me explicó que tendría que entrar al sitio de la AFIP con mi clave fiscal, seguir los pasos de compra a proveedores del exterior, realizar el pago por homebanking, imprimir el comprobante, sacar también el CUIL de mi mamá, y volver. CIENCIA FICCIÓN.
En eso cae un pendejo a retirar unas compritas que había hecho por internet: un cable pedorro y una ficha para la compu. Le aclararon que habiendo hecho las dos compras anuales, a la próxima tendría que inscribirse como importador en la AFIP. ¿¿¿Qué???... el chico abrió los ojos bien grandes y comenzó a maldecir a la presidenta en todos los idiomas que conocía.
Yo recordé la historia de mi amiga Daniela en un aeropuerto y que se lograba más con miel que con hiel, así que tragué mucha saliva, conté muchos números y nunca dejé de sonreír y hacerme la damisela en apuros.
Por suerte había un locutorio a media cuadra y ya el agua se había escurrido, así que no tuve que repetir mi salto olímpico.
Comencé el trámite: 1) AFIP: bajé un instructivo, lo seguí al pie de la letra. No andaba.
Después de 38 intentos me avivé y cerré el google chrome para abrir el internet explorer. Ahí me dí cuenta que no abría porque era una ventana emergente y estaban bloqueadas en mi computadora!!!!!!! Así que volví a entrar, completé todo en forma y llegó el momento de pagar. Elegí Red Link.
2) BANCO DE SANTA FE: ya saben que lo odio, casi tanto como odio el sitio de internet.
No había forma de lograr hacer el pago, ya que cada vez que entraba no terminaba de leer las instrucciones que caducaba mi contraseña y tenía que volver a ingresar... así, unas 10 veces!!
Temí que me bloquearan la cuenta y tuviera que ir a pedir nueva clave en un cajero automático (otro trámite!!), pero finalmente, en un acto de celeridad virtual sin precedentes, lo hice!!
3) IMPRESION: por suerte la impresora andaba!!!!! Fue lo único que pude hacer sin inconvenientes!!
4) CUIL DE MI MADRE: por alguna razón no podía obtenerlo a través del sitio de Anses. Me mandaba a llamar al 130 o bien a una sucursal!!!!! Llamé al 130, pero de todas las opciones no había una que encajara en este problema.
Llamé por teléfono a mi hermano. No tenía la más puta idea del CUIL de nuestra madre, pero me dijo que le diera unos minutos y si tenía noticias me llamaba nuevamente.
Decidí jugarme y volver a mi rol de damisela en apuros.
"¿Todo listo?", preguntó diligente el "Aduanaman". Con mi mejor cara de pocker y sonrisa de Garfield respondí: "Casi".
Acto seguido le expliqué los inconvenientes y con su mejor cara de pocker dijo "sin CUIL no se puede hacer nada".
Nooooooooooooooo!!!!!!!! Había llegado hasta aquí y no podría seguir avanzando?????
Hice cara de Gato con Botas y entonces el tipo llamó a una empleada y entraron a Intranet para buscar el puto CUIL. En eso llama mi celular.
Podía escuchar la voz de mi hermano, pero él no me escuchaba a mí. Se cortaba todo el tiempo.
A la tercera llamada, el milagro se produjo por partida doble: mi hermano me dio el número y la chica lo encontró en pantalla.
Al fin pude respirar.
"¿Esto es todo?", pregunté canchera.
Firmé unos papeles y me indicaron que pasara al lado (al sector VIP del Correo) a retirar el paquete.

Cuando todo terminó, afirmé: "Ahora no porque tengo que manejar, pero esta noche me emborracho!!" y dicho esto, abracé mi encomienda y comencé a caminar hacia el auto.
Miraba a todos lados aferrada a la caja como Jim Carrey en la película "Mentiroso, mentiroso". Me podían robar la cartera, pero el primero que intentara algo para quitarme ese paquete, era hombre muerto!!
Subí al auto y revisé todas y cada una de las cajitas. Todo estaba bien!! 
Y encontré una sorpresa adicional: el libro acerca de la vida de André estaba autografiado por la escritora!! (su esposa) Sabía que lo harían con los primeros 100 vendidos en cada idioma; mas nunca imaginé que esta fan fuera una de las primeras!!
Coloqué el cd y me sumergí en ese mundo mágico de la música... tanto me abstraje de la ruta, que se me pasó la salida sur hacia la autopista y tuve que seguir hasta Rosario para encontrar el camino de regreso.
Pero ya nada me importaba: ni el clima, ni el estado de la ruta, ni los accesos cortados, ni el hambre, ni las ganas de hacer pis.
Sólo en Argentina se puede dimensionar el significado de "plantar el arbolito". Hoy lo planté. Vaya si lo planté!!!!!!!!

martes, 4 de febrero de 2014

HOMENAJE A JULY: mi juguete de verdad


Publiqué este post originalmente un 4 de febrero de 2010. Después, por una discusión absurda y un desencuentro, lo borré. Hoy quiero repostearlo porque sostengo cada una de las palabras que escribí entonces. Y lo hago tal como fue publicado, con los comentarios que fueron posteados en aquella fecha. Ojalá pudiera borrar aquello que nos distanció. Pero de alguna manera reescribimos nuestra historia porque son muy fuertes los lazos que nos unen. 
¡Feliz cumple, Juli!... siempre juntas!!! Te quiero mucho!!!!!!!!!


Cuando era chica, lo único que pedía a Dios, Papá Noel o los reyes magos, era un hermanito.
Tenía un hermanote, con 16 años más que yo, pero no me servía a los efectos para los cuales lo necesitaba: jugar fundamentalmente, y tener la compañía de alguien de mi edad en medio de una familia y un vecindario de gente adulta.
Lo que ignoraba es que yo ya había sido sorpresa suficiente para mis padres y su reloj biológico adelantado no estaba para joda, por lo tanto estaba destinada a ser tan hija única como mi hermano.
Pero no contaba con el círculo de la vida, que todo lo renueva. Y a los 11 años recibí el mejor de los regalos: mi sobrina Julia.
Hasta ese momento había sido reina absoluta en mi familia y les confieso que nunca sentí celos ni me dolió perder el trono porque Juli iba a ser esa hermanita menor que nunca tuve, mi “juguete de verdad”.
Es increíble cómo la vida va llenando los huequitos vacíos y en ocasiones un tío puede ocupar el lugar de un padre ausente, una vecina puede transformarse en una segunda mamá, o a un perro se lo puede querer como al hijo que no se tiene.

Mi amor por Juli siempre fue tan grande que a través del tiempo fue ocupando un mix de lugarcitos: un poco hermanita, un poco hija, sobrina en ocasiones, una amiga entrañable…
Desde que nació iluminó mi vida, y cómo no quererla si era un solcito, una llamita de esperanza de que siempre se puede esperar algo mejor.
Por amor a July me comí dos años de confirmación, precio con el que el cura me cobró haber abandonado a mitad de camino y me chantajeó para permitirme ser madrina a los 11 años de edad.
Tengo grabados a fuego cada uno de los momentos vividos con ella, cada juego, cada palabra que pronunció.
Aunque ella me eche en cara muchas situaciones que no registro, yo sigo recordando cuando la disfrazaba con mi ropa y le tomaba mil fotos, o cuando hacía burbujas de detergente para que reventara, o grababa sus primeras palabras en mi primer radiograbador.


Cómo olvidar los paseos por “los saltitos”, que tanto la divertían… juego que consistía en romperme el trasero en la bicicleta, mientras ella saltaba en su asientito por las destruidas calles de tierra.
Cómo olvidar cuando me disfrazaba con un almohadón en los pantalones y ella me chocaba a bordo de la hamaca doble… jugando hasta el cansancio en la placita que estaba en la esquina de casa, o caminando en cuatro patas por el piso con ella subida a mi espalda, haciendo caballito.
Espero recuerde las novelas que grabábamos junto a los demás chicos, los picnics del día del niño, cómo la hacía patinar de mi mano en el piso mojado, cómo jugábamos a la librería usando como mostrador el protector antichispas del hogar, o las historias que les contaba acerca de las casas galvenses, mientras paseaba a toda la troupe en el auto.
Los recuerdos son como los pañuelos que salen de la mano de un mago. Una vez que se comienza a tirar van apareciendo más y más…
Cuando aún no había cumplido un año hicimos un viaje a Carlos Paz, el único que por razones de trabajo pude hacer con mi hermano y su familia. July y yo compartíamos dormitorio. Allá aprendió a caminar y el día antes de partir estaba tan molesta e inquieta que le até las manos con el babero para que me dejara preparar la valija. Todos nos reímos y recuerdo su carita de desconcierto y todo lo que pronunciaba a media lengua.


Porque ¡cómo hablaba!... había que hacerla callar porque mareaba. Un día estaba tan cansada a la siesta que me hacía la dormida y ella (que no era ninguna tonta) me abría los ojos con sus deditos mientras preguntaba “¿dormís?”

Celebrábamos cada una de sus ocurrencias como una actuación digna de un Oscar. Y ella reía, reía tanto y con tantas ganas que a veces creo que agotó sus risas en aquella época.



Hoy July cumple 29 años y me cuesta muchísimo asumir que mi muñequita creció y ya es toda una mujer. Todavía me parece encontrarla trepada a algún árbol, o verla llorar desconsolada para no irse de mi casa.
Me llena de orgullo que sea toda una licenciada en filosofía y haya ganado una beca del Conicet, pero esta tía quisiera verla nuevamente con ese brillito en los ojos que perdió en su infancia; feliz, conforme con su vida y con la satisfacción y convicción de estar andando por los caminos que quiere transitar.
A veces quisiera volver el tiempo atrás y tenerla en brazos una vez más, o jugar una tarde más al “mostro de la laguna” en la pileta, o ser su amiga y confidente una noche más, pero la vida también tiene esas sacudidas que hacen que nunca se esté a la misma distancia de las personas. Por momentos más cerca, en otros más lejos… es el juego de vivir!!


Este día removió todos estos recuerdos y sentimientos y quería compartirlos con ustedes.



¡¡¡FELIZ CUMPLE, JULI!!!

Y que éste sea el mejor de los años vividos… pero el peor comparado con los que estarán por venir!!!

5 COMENTARIOS:

Anónimo dijo...
hermoso lo que escribiste..lleno de amor...la vida te regalo una sobrina cuando en realidad la deseabas y si que la disfrutaste..hoy parecen hermanas y si los recuerdos traen nostalgias pero tambien nuevos encuentros donde se comparten los logros de la vida..eso la vida que no queda estancada en un tiempo que añoramos pero que sigue girando y nos sorprende dia a dia...
feliz cumple juli...tambien te disfrute en juegos de niñas en casa de cary...besos
ale
Lau dijo...
Ahhhhhhhhhhhhhh ....... Es hermoso!
Me emociono la manera en que lo escribiste, es puro amor y sentimiento...

Me mataron las fotos!!! Tu cara solemne, responsable, orgullosa y feliz...

Muy muy lindo!!!! No conozco a July, pero le deseo un Muy Feliz Cumpleaños!!!!!!!!!!!!!!
Anónimo dijo...
Me hiciste llorar guacha!!!! cómo olvidar mi infancia!! Todavía me acuerdo cómo te extrañé cuando te fuiste a Santa Fe y las horas (que seguramente eran minutos!) que pasé con la abuela esperando ansiosa que llegara el colectivo para ir a buscarte! y cómo odiaba que durmieras la siesta!!! Yo quería seguir jugando!! Y cuánto lloraba cuando ya cansada me decías ¿vamos a jugar a la empanada? (para los que no lo saben, el juego de la empanada consiste en que cada cual se va a su casa)... Tuve una infancia muy feliz y cada vez que recuerdo aquellos años, tu recuerdo es infaltable. Y aunque estos últimos tiempos nos encuentren más distantes, esa distancia es solo espacial porque yo te siento siempre a mi lado.
Cari, gracias por tanto amor!!!
TE QUIERO MUCHO!!!
JULI
Cary dijo...
¿Sabés que no recordaba "la empanada"? Pero no, no era cada uno a su casa, sino "vos jugás y yo no juego nada". Cómo te enojabas!!! porque querías que todo el tiempo te estuviéramos detrás, nunca jugabas sola.
A mí me encantaba jugar con vos (excepto a la hora de la siesta, que era sagrada!!!)
La abuela decía que te torturaba, especialmente cuando te hacía repetir mil veces las palabras para grabarte (pero hoy debe ser lindo tener la posibilidad de oir en cassets cómo era tu voz de chiquita!! al menos a mí me gustaría)
Me vino algo más a la memoria y me da risa sólo acordarme. Un día te estaba grabando, habrás tenido un año, apenas decías unas palabritas y eran más las veces que completabas oraciones o palabras. Por ejemplo, los cuentos eran "tos" simplemente.
Entonces te pregunté: "¿vamos a leer los cuen...?" y al toque respondiste TOS! Entonces se metió tu abuela en la grabación: "dejá a esa chica en paz!! bla bla bla" y yo empecé a pelear con la abuela mientras por repetías "tos... tos... tos..."
Cuando volví a vos, te pregunté cómo te llamabas y seguías como un disco rayado: "tos tos" jajaja
Te tildabas!! como cuando decías que todos se llamaban Ana. Ana era tu bisabuela y tu mamá y tu papá... y vos!
En fin, nunca se agotarán las anécdotas porque tenemos toda una historia juntas y espero que siempre sigamos haciendo historia juntas!!
¿Hace falta decir que te quiero mucho?
ANGEL dijo...
¡Feliz cumple atrasado y justificado Julia!
¡Gracias por compartir ese maravilloso viaje al Caribe junto a Carina también!
¡Te deseo todo lo mejor y aunque no seamos amigas, te aprecio mucho!
¡Muy lindo lo que escribiste y lo que sentís, Carina! Hasta que no tuve a mis hijitos, la devoción por mis sobrinos mayores era incomparable!
El tiempo y las circunstancias me alejaron de uno de ellos, pero el cariño sigue intacto!!!
Los sobrinos son un regalo precioso que nos dan nuestros hermanos!!!
Cariños