lunes, 30 de diciembre de 2013

2013... un año para recordar


Y otra vez llegamos al fin de año. Y voy a evitar hacer el clásico comentario de vieja de "¡pasó volando!"... o "parece increíble, ayer despedíamos el 2012 y ya está terminando 2013"... pero es cierto: qué rápido pasó!!! y a la vez fue tan intenso que duró casi un siglo!!
Debo confesar que es la primera vez en muchos años (o tal vez la primera vez en mi vida) que no termino un año intentando correrlo y deseando que se vaya lo más pronto posible. Porque 2013 fue fabuloso, casi podría afirmar que fue el mejor año de mi vida!!!
Siempre el 13 fue mi número de suerte y este año lo confirmó.

2013 fue un año de transformación, de mi metamorfosis, que había comenzado seis meses atrás. 
Fue la lucha diaria, la perseverancia y el movimiento, para lograr un cuerpo que fuera acorde a mi interior y mis deseos de vivir. Y la lucha nunca terminará, pero al menos puedo reconocer haber recorrido un buen trecho del camino.

2013 fue el año de los eventos sociales. Ya no hay impedimentos para salir y celebrar. Ya no tengo que investigar previamente cómo son las sillas de un restaurant para sentarme, ni si podré mantener intacto mi maquillaje toda la noche, sin chorrear ríos de sudor.
La celebración de los 80 de mi vieja, la fiesta sorpresa de los 30 de Luisina, el casamiento de mi sobrino, la despedida de mi compañerita jubilada Imelda, la graduación de las chicas... sin olvidar mi propio cumpleaños, donde el festejo fue doble: 43 años de edad y (entonces) 70 kgs. menos!!

2013 fue el año de los viajes. Volví a subir a un avión sin temores ni horrores; visité la vecina Chile, la soleada Cuba  y volví al viejo mundo para cumplir mi sueño de conocer Escandinavia. Y también viajé junto a mis perros y junto a mis amigas. Y regresé a Buenos Aires a ver a gente tan querida, pudiendo sentarme holgadamente y de piernas cruzadas en el bus (quien nunca padeció este impedimento, no sabe la realización que se siente!!!)

2013 fue el año de los regresos, porque pude volver al teatro y disfrutar de una de mis más grandes pasiones; pude volver a hacer actividad física y fortalecer mis músculos; y pude volver a estudiar. Al fin me atreví a perfeccionar mi inglés porque mis deseos de viajar y poder comunicarme eran más fuertes que todos mis temores!!

2013 fue el año de los amigos. De reafirmación de viejas amistades, de ésas que siempre estuvieron y están a mi lado, apoyándome y alentándome; y de construcción de nuevos lazos de afecto y cariño. Y también (por qué negarlo) de depuración, porque aprendí a  distanciarme de esas personas que me hacen daño.

2013 fue el año de la familia, ya que (me costó pero) aprendí que más allá de las diferencias existen lazos invisibles que nos atan y unen en esta vida. Que hay que saber perdonar y tener la humildad de pedir perdón, porque en este sendero hay muchos obstáculos y tropiezos que no se pueden evitar, pero en nosotros está la capacidad de saber levantarnos y reinventarnos permanentemente para salir adelante.

2013 fue el año de los sueños cumplidos, de todo aquello que pensé que nunca podría realizar. Todavía me pellizco cuando recuerdo el primer show de la orquesta Johnann Strauss y mi foto junto a André Rieu, la locura de una noche sin dormir después del concierto del Luna Park y la experiencia de Maastricht, que desbordó mi corazón y mis expectativas.

Y finalmente 2013 fue el año de los proyectos, porque queda aún mucha tinta en este tintero y mucho por hacer.
Después de tres años de terapia, consideré que era una etapa concluida y la semana pasada me despedí de mi psicóloga que me acompañó y me ayudó tanto todo este tiempo. Le dije que esperaba que 2014 fuera como 2013. Ella sonrió y me respondió "De eso no estoy segura, porque usted no se conforma y siempre va por más". 
Efectivamente voy por más. El día que no lo haga, será porque partí hacia la quinta de los ñatos.
Gracias a todos los que me acompañaron en este año. Gracias a mi familia; a Angelita y Catalina, mis sobrinas nietas, que son lo más fresco y dulce que existe en nuestras vidas. Gracias a Andy y Mora, que son el amor más puro que tengo y puedo llegar a tener. Gracias a mis amigos, que tienen la habilidad de cambiar mi humor, mis ganas y mi fuerza con sólo una palabra. Gracias a mis vecinos, que son como mis angelitos de la guarda. Y gracias a todos los que conspiraron contra un buen año, porque me dieron la fuerza suficiente como para enfrentar lo que venga y salir airosa haciéndoles pito catalán.
Gracias 2013, año noble. Te despido con honores.
Y preparate, 2014, porque te toca ocupar un lugar muy grande... a ver cómo te portás.

2 comentarios:

  1. ¡Feliz 2014, año lleno de nuevas oportunidades y desafíos!!! ¡Me alegro mucho que puedas disfrutar de todo aquello que no podías hacer!!! ¡Te felicito porque parte de lo realizado fue por propia iniciativa y coraje!!! Besos y brindo porque sigas cumpliendo tus sueños!!! ♥

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    1. Gracias, Angélica!!! Seguiré tratando de cumplir sueños.
      ¡Feliz 2014 para vos y los tuyos!

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