domingo, 15 de septiembre de 2013

A LA VEJEZ VIRUELA 2: Más memorias de una fan...


Regresé de Chile acelerada y enamorada. Pensándolo bien, creo que el de Chile fue un viaje sin regreso, porque nunca más volví a ser la misma tras conocer a mi amado André y tener esa experiencia de estar cerca de mis ídolos.
En verdad no tuve mucho tiempo de aterrizar porque llegué a casa un domingo y el siguiente martes tenía el nuevo concierto: en Buenos Aires!!
Salí de trabajar a las 13 hs., me bañé, subí a un remís y salí para Buenos Aires. 
Tras varias horas de viaje llegué al Luna Park. Después de haber visto el show chileno tenía muchas expectativas en el de nuestro país. ¿Qué música local tocaría? ¿Tangos? ¿No llores por mí Argentina?... ¿qué músico argentino sería el invitado sorpresa? Acostumbrada a ver los shows de André, esperaba sorpresas!!!!
Y las primeras las tuve mientras tomaba un café en un bar frente al estadio. Crucé varios músicos por la calle y hasta vi al guapísimo guardaespaldas de André!! 
En la cola conocí gente maravillosa. Unas uruguayas que venían especialmente para el concierto y una familia boliviana fan total de André. Lo habían visto en Viena en 2010 y querían repetir la maravillosa experiencia.
Entré al Luna y allí la primera decepción. Esta vez no estaría en la platea sino en el super pullman... léase: la loma del orto!!! En realidad no era fea la ubicación, pero era más lejos de lo que pensaba.
La gente que me rodeaba tampoco era como los chilenos con quienes habíamos compartido el fanatismo. 
A mi lado había una pareja. Él muy agradable. Ella, no quería estar allí ni ebria ni dormida. Sólo había ido porque él en su oportunidad la había acompañado a ver a Arjona. Miré la cara de desgraciado del pobre tipo y le dije: "Vaya sacrificio!!" y él cerró los ojos resignado. Al otro lado otro matrimonio con menos onda que pelo de japonés. Creo que esa compañía ya me predispuso mal.
Y debo confesarlo: tenía la secreta (o no tan secreta) ilusión de que él usara el broche que le había obsequiado en el concierto. Pasé la primera media hora del concierto tratando de acercarme a su cuello con el zoom de la cámara para ver si lo llevaba puesto o no. Finalmente vi que no y me pinché.
El concierto fue calcado al de Chile, excepto por una alusión a nuestra reina criolla, Mäxima (ahora) de Holanda. No hubo sorpresas, ni músicos argentinos invitados, ni nada que hiciera especial a ese concierto.
Fue lindo, pero nada más. Después de Chile pensé que cualquier cosa podría decepcionarme ya que aquello había sido tan fuerte!!! pero volví a casa cansada y triste.
Dormité unos minutos hasta que vi algo de niebla en el camino. Y ahí no pude dormir más.
Llegué a casa a las 5 y a las 7 estaba fichando en mi trabajo.
No sé cómo aguanté las 6 horas de oficina. Sin dormir y triste, me costaba enfocarme.
Habían sido demasiadas emociones en muy poco tiempo, sumado al cansancio y la decepción de último momento. Así que llegué a casa y lloré. Mucho. Como una idiota!! Pero eso, sumado a una siesta reparadora de unas 5 horas ayudó a que me recuperara.
Pero desde luego nunca volví a ser la misma. Ahora me sentía más fanática que nunca!!!!!!!!!
Mi fondo de pantalla pasó a ser mi foto con André. En mi auto no se escuchaba más que cds de André y sobre mi mesita de luz estaba... mi foto chilena con él!!!
¿Fanática yoooo?
El próximo mes pasó volando y así llegó la semana previa a mi viaje a Europa, donde vería a mi amado ídolo en su tierra natal.
Moría de nervios por viajar sola, manejarme en tren, no conocer el idioma... y mi cuerpo acusó recibo de mis miedos sólo cuatro días antes de la partida.
Comencé con unos fuertes dolores en la parte baja de la espalda, hasta que todo se volvió intolerable... la hago corta y evito detalles médicos que están de más: cálculos renales!!!!!!
Me quería morir!! Tanto tiempo planeando este viaje y justo ahora me pasaba estooooo!!!!
Conseguí de urgencia un turno con un urólogo y sólo un día antes de la partida ordenó un estudio de contraste. Con las valijas hechas tuve que tomarme esa súper purga para vaciar los intestinos y pasar un día a líquido para hacerlo; mientras tomaba unos 5 medicamentos para el dolor y despedir los cálculos.
Tras una larga agonía, me dio el ok para viajar, munida de una batería de medicación expulsiva.
¿Cómo me sentiría? ¿Qué haría sola en Holanda si me atacaba nuevamente ese dolor infame?
Y así partí, con hipertensión y muchos nervios.
Cuando llegué a Ezeiza y mientras caminaba hacia mi puerta de embarque, sentí que el mundo se abría debajo de mis pies. Se me partía la cabeza y sentía que me iba a desmayar en cualquier momento.
Pensé buscar ayuda, pero en lugar de eso abrí la netbook y me conecté con mis ciberamigos. Alejandra estaba on line y diagnosticó: "Es un ataque de pánico". Me enseñó un ejercicio de respiración de yoga y lo hice.
Cuando embarqué me sentía mejor. Y sentencié: lo peor ya pasó. Lo mejor está por venir.
Y no me equivocaba...
La temida conexión Frankfurt-Amsterdam fue pan comido. Me manejé muy bien en el monstruoso aeropuerto alemán y llegué bien a la capital holandesa.
Todo fue perfecto hasta que vi salir mi valija por la cinta (esta vez no me oriné encima ni me equivoqué de cinta, pero) estaba abierta!!! Sin el plástico protector y con todos los cierres corridos, hizo que se me paralizara el corazón.
¿Qué hacer? ¿A quién llamar? Tenía seguro, pero ¿qué faltaba?
Decidí que sería en vano abrirla y revisar. Recordé unos dólares que había metido dentro de unas medias y pensé que los habían visto y eso era lo que habían robado, pero no podría saberlo hasta revisar todo!!
Salí al frente del aeropuerto. El calor era asfixiante!!
Entonces pedí un taxi y me preguntaron hacia dónde iba: al hotel Ibis, respondí. Y con honestidad total me recomendaron el shuttle bus, un servicio gratuito que cada hotel de la zona del aeropuerto ponía para llevar pasajeros.
Con todo el cagazo del mundo subí tras larga espera al bus y después de un periplo suicida (porque la conductora era una BESTIA!) llegué.
Me recibió un hotel hermoso y confortable. 
Apenas llegué revisé cuidadosamente mis pertenencias. Todo estaba revuelto. Pero encontré los dólares, mi perfume importado, mi ropa, mis zapatos. ¿Qué faltaba? ¿Qué faltaba?... de pronto lo descubrí: un desmaquillante líquido, un desodorante de patas y un alcohol en gel!! ¿Por qué lo habrían sacado?... ¿acaso creían que era una pequeña terrorista que pensaba cometer un atentado con semejantes elementos??? En fin, que fuera eso y no algo más me tranquilizó.
Después de una microsiesta y un baño reparador y de recorrer las instalaciones, me dediqué a revisar los papelitos que había traído del aeropuerto con los horarios y combinaciones de trenes hacia Maastricht. No entendía un cazzo!!!
En principio la ruta era fácil. Tomaba un tren hasta Utrecht y allí cambiaba de tren hacia Maastricht. Fin del periplo.Pero si me conocen un poquito sabrán que nada es tan simple para mí... hasta el 11 de julio estaban reparando unas vías en esa ruta y por lo tanto no había trenes. ¿Qué fecha era la de mi viaje? 6 de julio!!!
Al llegar mi vuelo pedí nueva ruta y ahora me disponía a estudiarla. Al fin entendí. Eran tres combinaciones de trenes. No parecía difícil: Schipol-Rotterdam- Maastricht. Genial!! El primer tren salía a las 8 así que puntualísima como soy, pensé en tomar el shuttle bus de las 6 para llegar con tiempo... con todo el tiempo del mundo para ubicar andenes y demás!!
Así lo hice y tras llegar al aeropuerto por las dudas fui nuevamente a preguntar por la ruta a Maastricht, portando el papelito del día anterior. Un holandés muy ácido lo tomó y abollándolo me dijo "this is not correct". Y me dio otra ruta!!!!!!!! Eran las 6:50 y el nuevo tren salía a las 7!!!
Bajé corriendo las escaleras para la estación de trenes, ubiqué el andén y después de verificar con unos guardas si era el tren a mi primera estación, subí.
Salió con puntualidad holandesa y comencé a temblar.
Así llegué a la primera estación. Cargando mis dos valijas (la grande y el bolso de mano) me moví de andén y subí orgullosa al segundo tren. Faltaban 15 minutos para la partida y ya estaba allí!!! Claro que cuando salió 5 minutos antes comencé a preocuparme. HABÍA SUBIDO AL TREN EQUIVOCADO!!!!
Comencé a desesperar. Pregunté a varias personas si ese tren iba a Einhoven y todos lo confirmaron: NO.
Al fin di con un holandés que amablemente me dijo que el tren se detendría en Tilburg, donde podía bajar y tomar uno nuevo a Einhoven.
El holandés bajó conmigo y estuvimos conversando largo rato en mi pobre inglés, pero entendí todo, ¿eh?
Me recomendó no tomar el primer tren que pasó a Einhoven por ser ruidoso y parar en muchas estaciones. Mi natural desconfianza me hizo preguntarme si era así o me estaba currando. Pero era verdad, no estaba en Argentina!!
Subí al nuevo convoy y viajé hasta el dichoso Einhoven, donde tendría sólo 2 minutos para conectar con el último tren.
Y lo hice!!!! Crucé de andén y subí al último tren. Con orgullo me senté y me dispuse a disfrutar el último viaje.
Entonces apareció mi "amigo holandés" para contarme que había ocurrido un accidente. Un tipo se había arrojado en las vías y ahora se encontraban cortadas!!!!!!! Así que nos llevarían un tramo y luego tendríamos que tomar un bus hasta otra estación para así llegar a Maastricht.
No podía dar crédito a lo que escuchaba... mi pobre inglés me debía estar traicionando. Pero al rato cayó el guarda y nos contó la misma versión de los hechos.
Ese p... suicida ¿no podía haber elegido otro día?... En fin, por suerte al menos me había ocurrido eso en un país serio donde no nos dejaron varados en medio del campo sino que se ocuparon de procurar que llegáramos a nuestro destino. Así, nos recibieron en la estación con café caliente y bebidas varias para compensar las molestias y en 10 minutos llegó un bus de lujo para trasladarnos hacia la estación de Roermond.
Allí me despedí de mi buen amigo holandés y esperé el tren a Maastricht. Estaba tan insegura que pregunté unas 10 veces si era el tren que me llevaba a ese destino.
A las 11 de la mañana, tras 4 horas de viaje llegué a Maastricht!!!!!!!!!!!!!!!
Tomé un taxi hacia el hotel y fui recibida con todos los honores. La gente muy cordial, me trató como una princesa!!... pero una princesa homeless porque no tendría mi habitación sino hasta las 14!!! Soñaba con un baño pero no pudo ser.
Entonces pedí al menos poder visitar el baño porque en esas horas de conexiones ferroviarias no había podido siquiera pensar en hacer pis!!
El hotel era una antigua iglesia remodelada, con condimentos modernosos y los baños públicos estaban en la nave central. Claro que cuando entré me asustó que una de las paredes laterales era... un vidrio!!! Mi peor pesadilla se hacía realidad: cualquiera que pasara entre el vidrio y la pared podía verme!!! Pero al toque pude ver una inscripción en el vidrio que decía que nadie podía ver del otro lado (se ve que la única paranoica no era yo)
Cerca del mediodía salí a caminar. Instintivamente llegué a la plaza y pude ver los preparativos, las hileras de sillas vacías, los barcitos de los alrededores. Fue maravilloso comenzar a palpitar el concierto. En la ciudad entera se respiraba música. A mi paso se oía el sonido de los carrillones de las iglesias; la gente tenía una predisposición natural a pasarlo bien, todos felices, cada detalle tenía su música.
Lloré de la emoción. Estaba al fin allí!!!!!!!!!
Comí medio Big Mac y la mitad de las papas fritas del Mc. Donald frente a la plaza y regresé al hotel.
A las 13 dieron el coctail de bienvenida y nos entregaron las entradas y programas.
Allí comprobé que era la única persona de habla hispana entre los 100 fans!! En su mayoría ingleses tomaron hasta el agua de los floreros en la recepción!!! Hacía tanto calor!!!
Bebí un juguito de naranja y emprendí viaje hacia el castillo. 
No lo podía creer. Al fin conocería el castillo que había visto en tantas fotos y videos!!!!!!!!
En el portón de entrada nos recibió Pierre, el hijo de André. Y fue una verdadera sorpresa porque no esperaba semejante honor.
Simpático y carismático como el padre, nos contó la historia del castillo; habló de su padre, de sus hijas... y recorrer ese lugar fue maravilloso!! Tomé tantas fotos que se me acalambró el dedo!
Conocía cada rincón de ese lugar y verlo personalmente fue como unir todas esas fotos y pedacitos de videos que había visto en una sola película. 
Allí estaban los trajes, los premios, las pertenencias de André. Mi espíritu fan saltaba de gozo!!!!!!!!
La visita duró una hora, hice que los ingleses me tomaran decenas de fotos en todas las posiciones y hasta me llevé una rama con flores de su jardín ("a souvenir" me dijo alegremente una inglesa... "me chupa un huevo", respondí por dentro)
Nos recibieron nuevamente en el hotel y nos entregaron las habitaciones.
Un palacio!!! enorme y confortable. Mi baño era más grande que mi primer departamento!!
Sobre la cama un presente exclusivo: un pisapapeles de acrílico con la imagen de André, de frente y perfil. Hermoso y pesadísimo!! pero no me importaba pagar exceso de peso por llevar esos recuerdos tan valiosos.
Al fin mi pobre cuerpo maltratado pudo pasar debajo de la ducha y a las 17 hs o'clock bajé a cenar.
El lobby del hotel se había convertido en un restaurante exclusivo sólo para nosotros. Y al centro tocaba la orquesta de salón fundada por André.

Con el primer plato pensé que moriría de hambre (esas cosas de alta cocina con salmón y bichos raros y coloridos) pero a partir del segundo mejoramos y casi no puedo terminar con todo!! Cada plato con su vino (que yo obviamente no probé porque no me gusta) y todo al compás de la música.
Mi alma no podía más con tanta alegría... y aún no había visto lo mejor!!!
Lloré de emoción con cada tema de la orquesta. Por suerte no era la única ridícula con lágrimas en los ojos.
Finalmente, a las 8 partimos caminando hacia la plaza, que comenzaba a llenarse de gente.
Mi lugar, más que privilegiado: al centro y en la segunda fila!!! Aclaro que yo no pude elegirlo, pero hasta ahí fui afortunada!!
Como faltaba aún una hora para el comienzo del concierto, decidí recorrer la plaza. La banda Santa Cecilia (de jóvenes, en su mayoría) comenzaba a andar por las calles tocando marchas.
Llegué hasta el teatro del que salían los músicos. Entonces apareció Mirusia, la soprano australiana a quien aún no había conocido porque no viajó a Chile ni a Argentina.
Simpatiquísima y agradable, se tomó fotos con todo el mundo, incluyéndome a mí y mi enorme bandera argentina.
Acto seguido apareció ÉL, André, jugando con la ansiedad del público, saliendo y escondiéndose todo el tiempo. Con muy pocos aires de divo, estaba a sólo un par de metros de la gente, jugando frente a las cámaras, dialogando con sus músicos. Tomé millones de fotos!!
Me quedé entre la masa de gente hasta la hora del concierto, en que volví a mi asiento y esperé ansiosa la entrada de todos ellos. Estaba tan cerca que podía tocarlos!
No puedo describir con palabras la emoción vivida en ese concierto: gente de distintas nacionalidades en la plaza, banderas de todos los países, todos bailando y cantando. Eso superaba todo lo que había visto hasta el momento.
Sorpresas, lágrimas, sonrisas, mucho baile y emociones cruzadas... bendije la fortuna de poder estar allí en esos momentos. Mi sueño estaba cumplido y mis expectativas superadas ampliamente!!!!!!!
Tras tres horas de música y baile regresamos al hotel, donde nos esperaban con un coctail.
Estaba tan emocionada y enfrascada en ese momento que cuando escribí en un libro de visitas, dejé mi dedicatoria en inglés!! Sólo escribí que el concierto era la mejor experiencia que había tenido en mi vida y que sólo una cosa podía superarlo: Maastricht 2014!! Sí, porque esa misma noche del 7 de julio de 2013, fecha de tantas emociones y sueños realizados, había decidido algo: que regresaría el año próximo!!!!!!!
Y así será. Promesa de fan!!

2 comentarios:

  1. ¡Me encanta que hayas disfrutado tanto, de tus encuentros personales con tu ídolo!!! ¡Ahora conocemos a Carina fanática y sobre todo fiel a su artista!!! ¡Qué el próximo concierto te sorprenda con nuevas emociones!!! ¡Te felicito por la iniciativa!!! ¡Qué sigas siendo muy feliz!!! ;)

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    1. Gracias, amiga!!! Vos podés entender lo que siento porque también tenés tu ídolo personal.
      Muchos pueden creerme loca, mas como diría mi psicóloga: es muy difícil comprender las pasiones porque las pasiones asustan; cuesta mucho aceptar de buena gana a quien persigue lo que quiere... celebremos las pasiones, porque son la sal de la vida!!!!!

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