lunes, 28 de mayo de 2012

EL INFIERNO EN LA TIERRA: las dietas!!!


Quien encima de ser mujer ligó en el reparto un metabolismo de porquería como el mío, es digno de compasión porque vivirá un verdadero infierno en la tierra luchando contra un imposible.
Así fue mi vida hasta ahora: un compendio de dietas inconclusas, un recorrido vertiginoso en la montaña rusa del sube y baja de la balanza, elemento de tortura peor que los cepos de la sagrada inquisición!!
Las probé de todo tipo: hipocalóricas, cetogénicas, ALCO, acupuntura, las semillitas en las orejas, magnetoterapia, ejercicios respiratorios, las infames pastillas, homeopáticas, macrobiótica, de las pastas, del astronauta, de la manzana y de la puta madre que las parió a todas!!!!
Sólo quien hizo alguna vez dieta (y tiene mucho por bajar) puede llegar a comprender cómo se siente.
Porque es fácil ser valiente con la adicción ajena. 
Cualquier gordo puede decir "¿cómo este tipo no puede dejar el alcohol?" o "¿cómo esta mina no deja el pucho?", al igual que un fumador no puede concebir que un obeso no pueda reemplazar los hidratos de carbono por el gluten, por ejemplo.
¿Acaso él puede reemplazar los cigarrillos de nicotina por cigarros de chocolate?
No es fácil, señores y créanme, no es una cuestión de voluntad porque soy una mina voluntariosa. De hecho toda mi vida ha sido un amplio triunfo de mi voluntad sobre las adversidades. Y aún en mi obesidad lo ha sido, porque vaya si se necesita voluntad para levantarme cada mañana de la cama, cuando además del sueño pesa el equipaje de kilos que llevo a cuestas, donde duele hasta el último músculo que tengo en mi cuerpo, donde todo cruje y pesa... mucho!!
Y hoy estoy a dieta porque tengo un propósito, pero no puedo asegurar que podré llevarla a cabo hasta el final. Hago todo lo posible, pero no puedo afirmar nada porque el tiempo y mi propia estadística me demostraron siempre otra cosa. Y no es pesimismo, sino evitar falsas expectativas.
En ese camino me pasan cosas locas dignas de contar, porque si hay algo que rescato de mi es la capacidad que siempre tuve de buscar el lado ácido y humorístico de las peores situaciones.
Tal vez no me salga en el momento y me lleve un poquito de tiempo, pero a la larga tengo esa mirada hacia aquello que me toca vivir.
Hacer dieta me ha enfrentado a muchos de los momentos más patéticos de mi vida.
Me considero una persona generosa, que no tiene problema alguno con la palabra "dar"... mientras no se trate de mi ración de dieta!!!!
No se atrevan a pedirme que los convide ni siquiera con un caldo light porque conocerán a la bestia!!!!!! Es mío, sólo mío y que nadie se atreva siquiera a mirar con codicia mi porción, o correrá riesgo de muerte!
Ni siquiera mis perros, que son mis hijos de cuatro patas... hasta que se atreven a pedirme algo de lo que estoy comiendo. Entonces no me conmueve el hambre que puedan tener ni sus ojitos que imploran "un pedacito". Soy una bruja malvada egoísta que no les dará ni un solo trocito del queso light que estoy comiendo y menos aún parte de la tostada de cartón que es lo único que reemplaza a las deseadas harinas!!
Pero si creen que eso es ser patética, imaginen otra opción peor: comer la comida de los perros!! No, no llegué al balanceado aún, pero sí les he cocinado arroz, por ejemplo, y mientras éstos se hacían los exquisitos por no tratarse de pollo o carne de vaca, yo -odiándolos profundamente- me podía sorprender rascando el colapastas en busca de algún granito que hubiera quedado pegado.
Y aún se puede caer más y más bajo... ¿nunca tiraron algo en la basura para no comerlo y luego fueron a buscarlo?... ¿Noooo? Entonces soy oficialmente un monstruo!!! El monstruo en que me convierto cuando hago dietas.
¿Qué mujer puede sonreír mientras come zanahorias, cuenta las hojas de escarola que ingiere y saborea un ácido yogurt light?... no mientan, publicistas!!!!! Las dietas alteran a las personas y cuando se trata de adictos como yo a los hidratos, enloquece estar en abstinencia!! ¿A quién quieren engañar?
Cuando dejo de ser yo y me transformo en una máquina que funciona a bajas calorías, soy el monstruo que come con los dedos y se los chupa para ver si quedó algún resto; el monstruo que toma el jugo del tomate bebiendo de la ensaladera; la que sueña con lo prohibido más que con el príncipe azul; y cuenta los días en que pueda darse algún gustito.
Yo propongo algo: la inducción a estado de coma del paciente obeso hasta tanto pierda el exceso de peso. El gordito bajará, estará contento durmiendo en su nube de pedos, no se alterará y tal vez cuando despierte un año más tarde, ni siquiera recuerde por qué comía tanto o qué gusto tenían los bizcochitos de grasa y las facturas con dulce de leche.
Total el tiempo en que se hace dieta es un tiempo perdido... o para perder. Un tiempo olvidable, de tensión y angustia constante, de presión por ver bajar los numeritos de la balanza. ¿Qué más da estar dormidos y despertar haciendo el sueño realidad??!!
Pero por el momento no hallé ningún inescrupuloso profesional que esté dispuesto a convertirme en la bella durmiente, así que tendré que utilizar las vías convencionales.
En fin, no queda alternativa más que matar a la bestia que vive en mí y de una vez por todas liberar a la mujer que está presa en esta fortaleza de pesada estructura.
Es hora de que el mundo vea a quien realmente soy!!!

domingo, 6 de mayo de 2012

VIAJE A LO INESPERADO: colectivos eran los de antes!!


Como muchos saben, el viernes pasado viajé a Buenos Aires en ómnibus y, a pesar de haber elegido el mejor servicio (Ejecutivo en coche cama), debo confesar mi decepción.
No es que sea delicada, porque he viajado en cada troncomóvil!!!
Recuerdo el Oldani que hacía Santa Fe - Gálvez por la ruta 11. ¡Qué martirio sin fin!... mugriento, con asientos descuajeringados y olor a nafta mezclado con la tierra de las cortinas y el "chivo" de los  pasajeros. En invierno había que viajar tanto o más abrigada que si el viaje fuera en moto sin casco. En verano era agobiante!! Y paraba en todos y cada uno de los kilómetros de la ruta... le llevaba más de 2 horas hacer los 80 km. del recorrido!!
Una vez me tocó viajar en nochebuena (eran tiempos no kristinescos y por ende no había asuetos ni siquiera ese día) a las 6 y media de la tarde. Se me ocurrió la brillante idea de ir en el primer asiento, para evitar tener rozamientos impúdicos con todo el pasaje que iba de pie en el pasillo. Pero no contaba con que el espacio que había delante de los primeros asientos sería utilizado como bodega. Así me depositaron bolsos con botellas, pan dulces, pollos y turrones, hasta que perdí la sensibilidad de mis piernas de las rodillas hacia abajo.
Así que no crean que soy pretenciosa; en esas condiciones viajé durante todos los años de mi carrera universitaria y algunos más hasta tomar confianza y comenzar a ir y venir en auto.
Pero volviendo a mi ómnibus... ya nada es como antes...
Ahora los coches son de dos pisos. Generalmente voy en el piso superior, pero esta vez -primero, para evitar la escalera y además porque arriba era semicama (sí, ahora la onda es "mix"... no pierden ni un centavo!!)- viajé en la planta baja.
Por alguna razón los asientos estaban sobre un alto escalón. Casi necesito una escalera para poder trepar!!! y eso que tengo piernas largas... un petiso tendría que saltar para alcanzar su butaca! Pero las piernas largas no son precisamente un beneficio al momento de viajar porque sea en ómnibus, tren o avión (bah, ya no recuerdo lo que era viajar en tren), los asientos están demasiado juntos como para poder estirar las piernas (ante todo que entren más pasajeros sin importar en qué condiciones vayan!!) Y el coche cama no es la excepción. Esa "bandeja" que tienen donde depositar las piernas son demasiado largas para petisos (que quedan con las patitas colgando) y demasiado cortas para nosotros los altos, que nos vemos obligados a enrollar nuestras piernitas por tener un tope al fondo. 
Así que con las piernas encogidas y el culo encastrado en la butaca, el viaje se hizo interminable. No pasaba el tiempo allí sentada!!!
¿Qué se puede hacer cuando se viaja? Ver por la ventanilla!!!... siempre era ameno cuando era chica mirar por la ventana los distintos paisajes, la gente, jugar con lo que se iba presentando... pero oh sorpresa!! Un delicado blackout a lunarcitos negros cubría el 80% de las ventanillas, por lo que comencé a sentir claustrofobia. Estaba en una pecera sucia!!!!!!!!
Al menos el aire acondicionado parecía estar bien regulado, porque vieron cómo es: en invierno hay que viajar semidesnuda para bancar la calefacción y en verano con abrigos por el frío helado que sale de las bocas que están sobre las cabezas. Recuerdo un viaje a Mar del Plata en el que hacía tanto frío que terminamos cubriéndonos con las fundas de los asientos!!!!
Sí, porque en los colectivos modernos tampoco hay comunicación con los choferes. Ellos van en su habitáculo de adelante mientras el pasaje puede tener cualquier problema y no se los puede comunicar.
En otros tiempos de gloria de la línea que tomé había una azafata, que te ofrecía caramelos, desayuno, almuerzo y gaseosas varias, cafecitos por la tarde y hasta whisky después de las comidas!!!
Esta vez nos dieron dos sandwichitos de pan (sí, porque olvidaron entregar las lupas para encontrar el fiambre) y dos pepas a la idea; y dos alfajorcitos pedorros a la vuelta. ¿Líquido?... el del baño solamente. Agua fría o agua caliente (sí, no café... agua caliente!! a los saquitos hay que llevarlos desde casa)
Pensar que llegué a viajar cenando comida caliente en un ómnibus... qué épocas, parezco un fósil comentándolo!!
Antes en los viajes largos había paradas. Ahora ponen menos tiempo en llegar, gracias a los baños... qué buen invento!! pero qué estrechos son!!!!!!!! Podrían hacerlos más grandes, pero para eso tendrían que eliminar dos asientos y perder dinerooooooooo!!!
Nunca creí a aquéllos que dicen haber tenido sexo en el baño de un avión (que son como los de los colectivos). Imposible introducir nada en ese espacio tan reducido!! Eso sí, que parece un telo ambulante, parece. Al menos los toilettes de los colectivos tienen espejos en dos de los lados, lo que arquitectónicamente no hace que se vean más amplios, sino que dan una sensación más tétrica. Verte en culo tratando de apuntar a ese inodoro minúsculo en un espacio diminuto y en movimiento, además de patético,  no es precisamente una experiencia religiosa.
Lo bueno en mi caso es que por más movimiento que registrara el coche, nunca me podía llegar a caer porque hubiera quedado trabada de ancas entre las paredes. Afortunadamente la puerta traba de tal manera que el impulso para salir de esa tortura lleva a que puedas sortear esa trampa mortal.
Para la vuelta hice control mental y pude soportar las seis horas sin orinar. Claro que permanecer quieta en el asiento fue todo un desafío. ¿Por qué razón ninguna de las posiciones de la butaca hace que te sientas cómoda? Pero al menos pude acomodar los pies. Uno colgando del escalón en el pasillo y para el del lado de la ventanilla hallé un curioso huequito detrás de la bacha de la canilla frente al primer asiento. Allí mi empanada gallega que tengo por pie calzaba perfectamente, así que por largos períodos pude tener la pierna estirada en ese sector... hasta que no la pude sacar!!!!!
Ya podía imaginar al cuerpo de bomberos voluntarios cortando los hierros del ómnibus para rescatar mi empanada!! ya que necesitaba un giro de 90 grados para sacar mi zapato de ese hueco, pero no fue necesario. Primero me saqué la sandalia y recuperé mi pie... se complicó un poco más el rescate de la chola (podía verme bajando calzada de un solo lado) pero finalmente y con esfuerzo lo logré!!!!!!
Y si hay algo que diferencia a los coches actuales de los anteriores, eso es el reproductor de cd. Claro que la elección de qué película proyectar no siempre es afortunada. Generalmente se trata de películas de ciencia ficción o de acción donde hay que atajar las balas si vas en el primer asiento!!
Esta vez nos tocó un chofer romántico que puso dos de amor. Claro que eran más truchas que los sandwichitos del desayuno!! y por momentos la imagen iba y volvía como cosa e mandinga. En un momento me entredormí porque ya había visto la romántica y al despertar vi en la pantalla unos monstruos amorfos pixelados. Me pregunté si acaso habían cambiado la película... no, de tan pirateada perdía la imagen o se congelaba y los actores aparecían como debajo del agua... del río Salado!!
En fin, con nivel mucho más bajo que de costumbre, con o sin decepción, el vehículo siniestro en ambos casos me llevó a destino. Lo cierto es que pasará un cierto tiempo antes que quiera repetir esta aventura...