lunes, 19 de marzo de 2012

MARTES 13: las segundas partes nunca son buenas!


Un par de días después recibí la segunda entrega de mi martes 13, atrasado pero con tanta fuerza como el putísimo día yeta!!
Me levanté con acidez. Levantarme con acidez estomacal siempre es un mal presagio para el día (soy como el tipo de la publicidad, que no se enamoraba porque el ácido le quemaba las maripositas de la panza)... y fue un día espantoso... no, más que eso, un día de mierda... no, de MIERDA así, con mayúsculas!!
Pero para describirlo debo remontarme a tres historias que confluyeron en el día:
HISTORIA 1 - CORTOCIRCUITO: Como saben quienes son mis asiduos lectores, desde enero estoy tratando de contratar un servicio de HD (alta definición o "jái definíyon" para entendidos).
Después de averiguar para cambiar de cable y de paso hacer volar a los sopleteadores de Arnet, concluí que lo mejor sería quedarme con el malo conocido que probar el bueno por conocer.
Dos veces llegué tarde al reparto de decodificadores hasta que una tarde iluminada (de ésas que no abundan en mi vida) fui hasta las oficinas y llegué a uno de los 8 que les quedaban. Firmé y me senté a esperar, dispuesta a que todo fuera enroscado y entreverado como mi vida, pero curiosamente me llamaron a los tres días, cuando me habían dicho que me contactarían en una semana!!
Llamaron un lunes para decir que vendrían el martes, pero como tenía un día complicadísimo, opté por pasarlo al jueves, ya que el horario era de 12 a 18 (amplio, para mi gusto) y ese día es más fácil escapar un rato de la oficina.
En principio dijeron que volverían a llamar un dia antes, pero finalmente, como ya estaba decidida a que fuera el jueves, lo dejábamos para ese día.
Así entonces organicé todo para dejar la oficina al mediodía y ahí el día se comenzó a torcer...
Después de una mañana de trabajo constante pero tranquilo, después de las 11 los pedidos de información comenzaron a llover. Todo urgente, todo difícil de hallar y todo trabado por sitios que no funcionaban, buscadores lentos y el timbre incesante del teléfono.
Para las 11:30 caí en la cuenta que no podría estar fuera de la oficina al mediodía y comencé a llamar gente.
Nadie podía hacer guardia en mi casa después de las 12, así que terminé comunicándome con el Cable para pedirles que fueran a partir de las 13.
A todo esto, ya había cambiado 3 veces el lugar de entrega de mi vianda, que normalmente llevan a la oficina. En casa... no, en la oficina... no, en mi casa!!
Los del cable acordaron dejar mi casa para después de la 1 de la tarde y ahí pensé que todo se había encarrilado nuevamente... hasta que llegué a mi casa y alcancé a ver en la vereda 2 bolsas grandes en la vereda.
¿Basura otra vez?... mala como una legión de arañas me tiré abajo del auto para putear en voz alta cuando vi la mismísima peste en mi propia casa... LOS ALBAÑILES!!!
Pero aquí entra en juego la historia siguiente:
HISTORIA 2 - ALBAÑILEITOR: Cuando me mudé a esta casa mi vereda era casi una ruina. Una parte de cemento, una de cascotes, otra de adoquines, otra de yuyos y algún que otro mosaico acanalado, componían los 65 metros cuadrados de esta calamitosa esquina.
Tardé un par de años en poner manos en el asunto (cuando me cansé de tropezar con obstáculos y sacar bolsas de yuyos!) y apenas dispuse de algo de plata (lo que quedó tras refacciones, pagando un crédito hipotecario y con un trabajo de la mitad del sueldo), la hice.
Obviamente con ese panorama no compré lo mejor del mundo sino unas losetas de 14 pesos el metro cuadrado... y así resultaron!!
Se rajaron varias y hasta el fabricante se rajó!!... después de declarar la quiebra y dejar el tendal de acreedores impagos.
Después que explotó un caño, tres se rompieron y por más que busqué similares, no pude encontrar en mercado. Compré las más parecidas para cambiar sólo aquellas a las que le faltaba el pedazo (ocultas bajo mi arbolito) y me senté a esperar a los albañiles, después de llamarlos unas 38 veces.
Pues bien, así llegamos al "fatídico" jueves, en el que sin aviso previo aparecieron y se pusieron a trabajar.
Ustedes dirán "aleluya!!", pero me faltó contar un pequeño detalle: rompieron TODAS las losetas: las rotas, las rajadas, las que los miraban feo... conclusión: lo que veía en mi vereda era la montañita de escombros tras destruir unas 18 losetas!!!!!!!! 
Ahora mi vereda tenía 18 hermosos huecos y nada con qué llenarlos!!!!
Ahí creí que me iba a dar un ataque. Respiré hondo para no agarrar al pobre inocente peón con la pala mientras repetía "Qué pelotudo!!" (refiriéndome a su jefe, desde luego)
Entonces llamó con el celular al jefe en cuestión. Le gritaba mientras me chorreaba la cabeza... hacían unos 45 grados a la sombra!!!!
Por lo pronto y para evitar que lo linchara, sugirió hablar con un artesano que hacía losetas a medida. Pero ¿ustedes tuvieron más novedades?... yo no!!!
Entretanto, entramos arena, materiales y bolsas de cemento, todo amontonadito de manera decorativa entre mi patio y  mi garage.
Decidida a que la mala onda pasara, mientras esperaba que aparecieran los del cable, me recosté con el aire acondicionado a full... fue un gran momento!!! hasta que sonó el teléfono y entró en danza la historia 3.
HISTORIA 3 - EL COLCHÓN POSEÍDO: Mi madre tiene una cama ortopédica hecha a medida y ha padecido colchones de gomaespuma de porquería desde que quedó postrada.
Lo ideal para ella era un colchón de resortes pero como con cama ortopédica no se pueden usar, terminábamos en los tradicionales que no pasaban de los 2 o 3 meses intactos sin deformidades.
Cuando en diciembre compré mi colchón pude ver el ideal: un colchón para cama articulada, de resortes, bien mullido, pero con dos articulaciones.
Sin dudarlo consulté si los hacían a medida y después de varios dimes y diretes encargué uno para mi mamá. Costaba cuatro cifras largas pero creo que la comodidad de mi madre lo valía!!
Algo más de dos meses llevó la fabricación y cuando llegó al depósito de Rosario, otro tanto el traslado a Gálvez. Tres meses después el dichoso colchón arribaba a destino. Pero no todo sería tan simple... se rompió la cama!!! Así que finalmente después de su recauchutaje mi mamá al fin podía gozar de su nuevo colchón!!!
Hasta aquí la historia; ahora la cruda verdad...
Me había entredormido en la frescura del split cuando (como dije anteriormente) sonó el teléfono. Era mi vieja, para darme la gran noticia de que había probado el colchón y... ERA CORTO!!!!!!! Con más de 5 centímetros faltantes, los pies de mi madre colgaban afuera!!!
Ahí sí creí que iba a colapsar.... ¿cuánto más puede soportar mi pobre corazón?
De más está decir que en ese preciso instante terminó mi siesta y comencé a impacientarme por la "no llegada" de los muchachos del cable.
Para las 5 y antes que se cumpliera el horario tope de las 6 decidí llamar... para enterarme que no estaba agendada para ese día!!!!!!!
¿¿¿Perdón???
A veces me pregunto si acaso yo vivo en una realidad paralela o soy una lela que entiende todo mal. Había llamado antes. ¿Nadie me pudo decir que no estaba en lista para ese día?
Me respondieron que se comunicarían conmigo durante el fin de semana. ¿A ustedes los llamaron? A mí no!!
Mi "martes 13 sustituto" culminó con una sesión fotográfica nocturna pro tarjetitas de bautismo de Abril. Y sinceramente estaba tan histérica y cansada que no sé qué tan buenas pudieron salir esas fotos.
¿El final de las historias? Es como el de esas películas que tienen final abierto: 
1) Sigo sin HD y esperando...
2) Mi vereda parece la mismísima superficie lunar y esperando...
3) No sólo el colchón es más corto de lo pedido, sino que quien tomó las medidas lo hizo mal y aún con su medida real sobrarían 10 cm de cama!!! Ahora hay que traer el colchón a Santa Fe, porque la empresa no puede verificar si medimos bien o mal (porque somo del campo, ¿vio?)
A veces me pregunto de qué vida arrastraré eso de tener tanto obstáculo a todo lo que haga... qué yegua habré sido para merecer tener que estar siempre en pie de guerra defendiéndome de la gente!!
A veces me siento muy agotada al respecto... casi tanto como ustedes, después de leer este largo post catártico!!!!!!!

jueves, 15 de marzo de 2012

MARTES 13: como la tormenta de Santa Rosa... a veces llega antes y a veces después!


No soy el tipo de persona que se dice supersticiosa, pero algún que otro rayón tengo.
He roto espejos (y tuve más de 7 años de desgracias), me pasé la vida cruzando debajo de escaleras y plantando hortensias (y no me casé) y bajando de la cama con el pie izquierdo (estem, bueno... creo que tendría que comenzar a ser más supersticiosa!!), pero hay cosas como no contar una pesadilla estando en ayunas (porque se cumple!), que aún no puedo resistir.
Con relación a los martes 13 he descubierto que son días particularmente benignos para mí. A ver cómo lo diría... tengo mala suerte los 17 días restantes del mes y los 13 de todo el año!!
Este último pasó sin pena ni gloria pero, cual tormenta de Santa Rosa, los efectos llegaron días antes y días después!!!!
La semana pasada viví mi propia pesadilla de día 13 en un día de lluvia. Como ya he escrito reiteradamente, los días lluviosos en Santa Fe se asemejan a una carrera con obstáculos, en la que las leyes de Murphy se cumplen con rigor.
Por ejemplo, el horario de la tormenta en cuestión. Puede el cielo venirse abajo o haber nubes amenazantes durante todo el día, pero ¿a qué hora se largan los grandes chaparrones? a la de entrada y salida del trabajo!!! No importa si cambiás de horario o salís más tarde que lo corriente, la ley se cumple SIEMPRE.
La última tormenta cayó después de las 6 de la mañana. Oscuro por haberse cortado la luz de las calles y en medio del diluvio saqué a Carola, pisando todos y cada uno de los charcos que había en la calle (otra ley)
Al llegar al tribunal emboqué el auto en un lugar disponible de la dársena de una de las entradas laterales y bajé a fichar. Hasta ahí mi suerte era inigualable, hasta que llegué al portón... cerrado!! Éramos unos 5 o 6 empapados frente a la reja cerrada pidiendo en vano que el cana que estaba del lado de adentro abriera. Con la mejor de las frescuras éste consultó el reloj y dijo "no es hora todavía". Así que tuvimos que mojarnos hasta la entrada trasera, a la que le habían quitado el candado pero ni siquiera habían abierto del todo... a ver si se les moja la pistola!!!
Fiché a horario y dejé mi cartera a una amiga para que la suba a fin de llevar a Carola hasta la cochera sin mojar "el equipaje". Entonces, cuando salgo (ahora sí por la puerta antes clausurada... evidentemente faltaban sólo un par de minutos para abrirla) veo con horror que alguien había estacionado a mi lado, con tanta mala leche que sólo quedaba un espacio de unos 10 cm. para abrir la puerta del conductor y escurrir mi voluminoso cuerpecillo dentro del auto.
Traté de ser optimista y me dije: "como yo, viene a fichar y se irá", pero después de varios minutos de espera decidí tratar de sacar a Carola a como diera lugar!!!
Me metí por el lado del acompañante pero fueron vanos mis esfuerzos. Mis metros de patas no podían cruzar al otro lado. Entonces pensé "saco el freno de mano y la empujo!... Eureka!!" Al quitarlo voló mi control remoto (separado de mi llave) debajo de los asientos y no pude volver a encontrarlo. Salí y en medio de la lluvia empecé a empujar, pero el auto de al lado estaba tan mal estacionado que si Carola seguía deslizándose iba a chocarlo!!! así que me vi obligada a hacer lo inverso y cinchar hacia mí para evitar la colisión.
Mojada, un poco por la lluvia y otro poco por el sudor rabioso que me corría por la cabeza, empecé a putear en 5 idiomas!!!
Ahora no sólo no podía sacar la camioneta sino que tampoco podía cerrarla!! ya que el único cierre manual estaba del lado del conductor y era inaccesible!
El imbécil de al lado seguía sin salir.
Quise intentar llamar a alguien que me ayudara, pero mi celular se había ido con mi bolso, así que sólo restaba esperar. Como una Penélope acuática, al pie de la escalera esperaba al Fulano... pero en lugar de hacerlo tejiendo, lo hacía PUTEANDO!
Entonces un alma caritativa se apiadó de mí.
Un perfecto desconocido se detuvo a escuchar mis insultos políglotas al timepo que me pedía explicaciones de lo que había pasado.
Por un momento pensé si había sido correcto involucrarlo porque el tipo se convirtió cual increíble Hulk y empezó a putear conmigo en la vereda. Intentó empujarlo y desistió al rato nomás. Parecía Michael Douglas en Día de furia, así que decidí no contradecirlo.
Gritaba en la vereda: "¿Y de quién es este auto?"
Finalmente me pidió la llave para intentar sacarlo entrando por el lado del acompañante. Y yo me pregunté: ¿Y si es un ladrón que se lleva la camioneta? Pero dado el grado de exaltación de este buen señor, me quedé calladita y como corderito le alcancé la llave.
Las contorsiones de este ropero de metro noventa dentro de Carola fueron similares a los del hombre elástico, hasta que llegó a destino y puso en marcha el motor.
Abrió el vidrio y con desesperación preguntó "¿cuál es la marcha atrás?" Sinceramente, allí bajo la lluvia, roja de calor y de rabia y con algo que hacía tan automáticamente al conducir, no supe responderle. Movía mi mano derecha como manejando una palanca de cambios imaginaria y grité "A la derecha y atrás!!" 
Ahí me entró en pánico. ¿Y si no sabía conducir bien? ¿Y si chocaba al pelotudo de al lado?
Se desplazó unos centímetros y se paró el motor, ya que tenía que retroceder en subida. Y finalmente salió quedando en medio de la calle, atravesado.
Finalmente y para los aplausos de los presentes, tantas peripecias terminaron y el gentil desconocido me entregó las llaves con cortesía.
Después descubrí que era un abogado que trabaja por la zona. Estaré eternamente agradecida a ese gentil caballero que sin conocerme se ofreció a hacerme tamaño favor.
Casi una hora más tarde entré a Carola en la cochera y salí para mojarme nuevamente la cuadra que me separaba de la oficina, con tanta suerte que al abrir con mucho ímpetu mi paraguas favorito, lo perforé con uno de sus rayos rotos.
¡¡¡Cómo detesto ir a laburar en días de lluvia!!! Creo que ése fue el adelanto del martes 13. Y hoy, 15, llegaría la "posdata"!!


Continuará...