sábado, 7 de abril de 2012

No me interrumpan la siesta!!!!

No es novedoso para los seguidores de este blog que cuando chica fui torturada para dormir la siesta, pero como el público se renueva (como diría la Chiqui Legrand), me permito reiterarlo una vez más.
Mi madre se acostaba munida del cinto de mi papá y bajo esa amenaza yo tenía que cerrar los ojos y dormir, o bien quedarme callada hasta que terminara tal suplicio.
Entonces era chica y veía como un alto sufrimiento tener que permanecer quieta durante un par de horas en que podría estar haciendo cosas más productivas, como jugar, ver tele o meterme en la pileta con mis primas que eran adolescentes. Y sí, al mejor estilo Roque Narvaja, yo quería ser mayorrrrrrrr para poder vivir esas horas en lugar de dormirlas.
Claro que el tiempo se encarga de acomodarte las ideas y, en la mayoría de los casos, hacerte cambiar de idea!!
No puedo precisar con exactitud cuándo comencé a adorar la siesta, pero seguramente fue después de la universidad, cuando me levantaba tempranísimo para estudiar y era necesario un corte después del mediodía para recargar neuronas; o bien a causa del calor santafesino que a esa hora no daba para otra cosa más que estar tirada en la catrera con el ventilador a todo trapo (un aire acondicionado en esa época era un horizonte lejano!!)
Lo cierto es que me acostumbré a levantarme temprano tanto como a dormir la siesta. Y fue un verdadero suplicio el tiempo que trabajé de 12:30 a 18:30 porque me dormía leyendo expedientes!!!!
Pero la felicidad nunca es completa (aún cuando nos contentamos con tan poco como pegar el ojo un par de horas a mitad del día) y cuando ascendí me vi obligada a trabajar más horas, hasta las 4 de la tarde.
Es un horario de mierda, lo sé, pero creo que es mejor a regresar a casa, acostarme un rato y después de un baño verme obligada a salir otra vez!!!! Por eso opté por este horario corrrrrrridoooooo. Y me cagó la siesta, para decirlo en criollo.
Pero no dispuesta a desistir de mi descanso reparador (más aún teniendo en cuenta que no duermo más de 5 horas por noche), llego y hago todo lo posible para acostarme un rato. Una horita es suficiente, aunque no duerma. Necesito ese desenchufe... y no tolero interrupciones!!!!!!!!
Cuando llego desenchufo todo teléfono o electrodoméstico que pueda llegar a sacarme de mi descanso. Sí, porque la gente es puta y parece que tuviera un radar para cagarte la vida!!
Tengo una amiga, por ejemplo (ojo que yo la quiero muchísimo!!), que sabe que a esa hora me acuesto pero todos los días me llama a las 16:30. También están los familiares, que parece que vivieran en un termo y no se dan por enterados de que a esa hora estoy OUT. Y nunca faltan los yeguos teletubbies... sí, los que hacen telemarketing y te llaman siempre en un mal momento. No importa el horario que elijan pero siempre es inapropiado!!... para ofrecerte desde el Rejuvensex hasta una promoción familiar para sepulturas!! (no, no se rían, boludos, juro que me pasó... llamaron de Casa Rodríguez para ofrecerme promos en sepelios)
Lo cierto es que el día que no tengo que ir a la tarde disfruto como nadie de acostarme a la hora indicada, hacer sudokus, leer un libro o ver tele y cuando pica el sueñito apagar la luz y dormirrrrrrrrr!!
Así, el otro día que tenían que venir los putos técnicos del cable, había sumado horas laborales para estar aquí en ese momento. Planeaba "la siesta de mi vida"!!!! después que se fuera el técnico, obviamente.
¿Y cuál es la mejor forma de que llegue el técnico?... propiciar un momento desubicado!! ¿Cómo es esto? Fácil: métase a la ducha o comience algún trabajo que no puede ser interrumpido, o bien desnúdese y justo en ese instante tocarán a su timbre.
Lo hice: me puse el camisón con los pechos libres sin soutien y cuando terminé de sentarme en la cama, como si fuera producto de un mecanismo automático, sonó el timbre!!
Bien!!!... las 2 de la tarde. El tipo terminaría rapidito su trámite y podría zambullirme en mi precioso colchón espumoso a soñar con angelitos.
Efectivamente fue rápido. Instaló el aparatito, lo programó y me enseñó a usarlo. Estaba tan ansiosa pensando en lo que me esperaba que decía a todo que sí para que se fuera más pronto!!!
Y se fue. Y apagué todos los aparatos, poniendo el celular en silencio. Y estaba cayendo rendida en brazos de Morfeo cuando escucho un "tiri tiri titi titiri tiri ti", esas músicas electrónicas odiosas de celular berreta. Seguí cayendo en mi sueño cuando suena otra vez.
Un inmundo había parado en mi vereda a hacer llamaditos por celular!!! Mi ventana da a la calle y todo se escucha como si estuviera sucediendo dentro de mi casa.
Ni abrí los ojos para no despabilarme, cuando nuevamente "tiri tiri..." Ahí ya los abrí grandes y me levanté de un salto gruñendo como el león de la Metro!!!
Iba a abrir la ventana para al menos inhibir al estúpido que estaba tomando mi vereda de locutorio cuando afiné el oído y me di cuenta que el ruido provenía de mi propia casa.
Comencé a recorrerla hasta llegar al living y observar con horror... que el técnico se había olvidado el celular!!!!!!!!
Esta pequeña mierdita no paraba de sonar y no daba para que yo tomara el llamado, así que llamé a la empresa de cable para avisar que el boludo se había dejado aquí su telefonito.
¿Adivinen qué?... en la empresa no respondía nadie!!!
"Que reviente!!" pensé y fui otra vez a dormir. Pero este aparato no paraba de sonar!!!!!!!!! Lo puse en silencio y me molestaba su vibración!!!!!!!
Cacé mi teléfono y llamé tanto al cable que finalmente un ser humano me respondió y me dijo que pasarían a buscarlo.
Volví a acostarme, pero de más está decir que no pude más dormir. Para cuando llegó el tipo a buscar el telefonito eran las 16:30!! Había pasado mi precioso tiempo de descanso!! GRRRRRRRRRR
No dispuesta a ceder mi siesta, me volví a acostar cuando... otra vez timbre!!
Pegué tal grito preguntando "quién es" que creo que el tipo me escuchó en vivo más que a través del portero eléctrico.
Era de la Policía.
Oh, bueno... ¿¿¿qué hice yo para merecer esto???
Cuando abrí la puerta resulta que no era de la policía sino de la cooperadora policial.
Venía a manguear, como de costumbre...
Y yo les digo la verdad. A esta altura del campeonato pertenezco a la Cooperadora policial sólo para que no me roben... no los ladrones, sino los policías en represalia por no aportar!!!!!!!
Escuché atentamente todo lo que me explicó sobre los socios nuevos y entonces me dio los valores de la cuotita: 300 pesos, 200 o 100... ¿¿¿Qué???, pregunté. Puedo poner esa plata para los refugios de perros pero nunca lo haría para la policía!!!!! (bueno, eso no se lo dije) 
Entonces consulté cuál era el aporte más bajo. Veinte pesos... pedazo de turro, a esa cuota no me la había ofrecido!! Y acepté... cuando veo que la dirección de la Comisaría estaba mal puesta.
Cuando se lo digo el tipo quedó titubeando y yo le dije que iba a buscar la plata para pagar.
Al toque nomás llamé a la Comisaría para averiguar.
- Buenas tardes, lo llamo por lo siguiente: tengo en la puerta a un señor que dice ser de la Cooperadora Policial de esa seccional y está pidiendo contribuciones, pero advertí que hasta la dirección de la Comisaría está mal puesta en los folletos. ¿Efectivamente gente de ustedes está haciendo esa tarea?
Y ahí vino la voz firme de la ley, de los únicos que pueden llevar tranquilidad y confianza al pueblo:
- No sé.
- ¿Cómo que no sabés? ¿No están al tanto de las actividades de los que colectan plata para ustedes?
- Pasa que la cooperadora funciona de manera independiente... pero puedo preguntar a mi jefe. ¿Me espera un minutito?
El minutito policial dura mucho más de 60 segundos. Lo sabrán si alguna vez tuvieron una emergencia y le dijeron "estamos allá en 10 minutos". La cuestión es que yo seguía esperando, al igual que el tipo que estaba en la puerta, que a esta altura ya se había avivado que yo estaba llamando a la Comisaría.
De pronto volvió la voz al teléfono. Esta vez con la información fehaciente y precisa:
- Dice mi jefe que no sabe.
Harta de escuchar sandeces, le colgué y volví a la puerta. Si era un estafador a esa altura ya se las habría tomado. Pero seguía ahí, manoteando credenciales para mostrarme que era un pobre tipo de bien (en este país siempre pagan justos por pecadores!)
La cuestión es que entre el sainete del telefonito y el episodio cuasi policial volvieron a cagarme la siesta!!
Ay mami, cuánto daría por volver a esas siestas de la infancia!!!... cuando con tu oído tísico escuchabas cada uno de mis intentos de fuga... dale, mami... pegame con el cinto y llamame "Caryyyyyyy... acostate!!"

3 comentarios:

  1. En la infancia odiábamos dormir la siesta porque en realidad no estábamos muy cansadas... JAJAJA
    Yo también volvería a esas siestas, aunque sólo sea para estirar un poco las piernas...

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  2. Linda información, todavía recuerdo mi siesta.

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  3. Ahora la que duerme la sista es mi hermanita pequeña

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