domingo, 15 de abril de 2012

MI EXCLUSIVO CAJERO AUTOMÁTICO: estaciones de servicio!!


No sé si en las ciudades de ustedes ocurrirá lo mismo, pero al menos en Santa Fe cargar nafta se volvió toda una odisea, lo que me ha llevado a esperar mi mejor día (generalmente a la salida de terapia, que tengo renovadas esperanzas en la humanidad) para enfrentar lo que me espera: paseo por todas las YPF de la ciudad, largas colas cuando hay Super, poner unos pesos más si sólo hay Premium; o bien terminar el periplo en alguna Shell o Esso que te cuesta mucho más.
Evidentemente estaba tan descerebrada cuando llegué a concretar la carga de combustible que me ocurrió lo que nunca: firmar un cupón de la tarjeta de crédito sin mirar.

Diez días después, ordenando mis papeles, encuentro un ticket de la estación de servicio por la suma de $2100. Por si acaso no leyeron bien: PESOS DOS MIL CIEN!!!!!!!
No podía creer mi estupidez como para firmar un cupón al que habían puesto un cero de más!!! porque sólo con un tanque de guerra podría haber hecho semejante carga de combustible!!!!!!!!!
Enojada, más conmigo misma que con el empleado que me cobró, esperé al día siguiente (eran las 11 de la noche y hubiera sido una locura ir en ese estado de alteración y a esa hora) y fui antes de entrar a la oficina.
Los empleados no podían creer el absurdo error y menos aún (supongo) la imbecilidad de una mina que firma en una estación de servicio una cuenta de 2100 pesos. Menos mal que me estoy tiñendo de un tono más claro porque me hubieran tildado de rubia tarada!!
Lo cierto es que después de hablar con el contador, terminó devolviéndome en efectivo la diferencia de $1890 que había a mi favor, con las disculpas del caso y no sin antes recomendarme (para no decirme "señora, no sea tan pelotuda la próxima vez") que lea antes de firmar.
Cómo podía convencer a este señor de que SIEMPRE miro antes de firmar y era la primera vez que no lo hacía??? 
En fin, olvidé el incidente y traté de evitar esa estación de servicio al menos por un tiempito, hasta que el incidente quedara en el pasado.
Pero Santa Fe es un pueblo grande y en el siguiente periplo de "búsqueda del tesoro" terminé cayendo nuevamente allí.
Un empleado se me acercó y bromeó con el incidente (no, no se habían olvidado), recomendándome que mirara bien el ticket.
Acto seguido se puso serio y me pidió que no pensara mal de ellos, que no lo habían hecho a propósito, se les había escapado un cero pero que no se quedaron con la plata y prueba de ello es que la diferencia aparecía en la caja de ese día (que me había mostrado el contador)
Yo le respondí que jamás había pensado en eso, que estaba todo bien... pero mientras tanto les faltaba ofrecerme un refrigerio mientras esperaba. Uno me cargaba nafta, el otro limpiaba mi parabrisa y un tercero cepillaba mis luces delanteras.
Cuando entregué la tarjeta de crédito relojeé el expendedor de nafta: $215.
Al instante regresó el empleado con mi cupón para firmar y me obligué a mirarlo detenidamente: estaba hecho por $250!!!!!
No pude evitar reírme con ganas, al tiempo que le hacía notar el error.
El pobre muchacho, que realmente se había esforzado por no meter la pata, no sabía qué explicación darme!!
"Juro que no lo hice a propósito", repetía mientras yo me reía por lo delirante de la situación. 
Así que peló la billetera y me dio $35 en efectivo, por la diferencia.
Guardé el dinero en mi cartera mientras seguía pensando en lo ridículo de la situación. Mientras todo el mundo deja plata en una estación de servicio, se me estaba haciendo costumbre irme con más efectivo del que llevaba antes de cargar nafta.
Soy tan top que tengo un cajero automático exclusivo: la Shell!!!!
Todavía no volví a cargar combustible... en la próxima visita, les cuento cuánta plata me llevé!!!!

2 comentarios:

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  2. ¡Genial! Menos mal que las estaciones de servicio tienen efectivo!!! JAJAJA

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