martes, 29 de noviembre de 2011

CUATRO OCHENTOSAS EN CARILÓ: El día 2


Después de leer nuestras aventuras del día 1, cualquier mortal hubiera pensado que las cuatro habríamos dormido como angelitos. Pues no; fue 50 y 50.
En mi caso pasé la noche entera luchando contra el calor de la calefacción central (la caldera continuaba encendida). El ventilador me molestaba, pero encenderlo al máximo me daba frío, tapada tenía calor y  bajándolo hacía un ruido infernal.
Di unas 8927 vueltas en la cama; en tanto a Silvia también le costaba caro haberse apiadado de los pavos reales y no haberlos hecho a la cacerola.
Toda la noche gritaron. Era como tenerlos en la habitación al otro lado de la cama. Una verdadera tortura!!
Marina y Ale ni siquiera se enteraron de estas eventualidades ecológico-climáticas y durmieron como lirones la noche entera hasta que sonó el despertador, porque teníamos "planes".
* El romántico amanecer: Uno de los sueños de mi vida había sido el de ver un amanecer en la playa. Unos años atrás había viajado con mi sobrina Marcela a Necochea y decidí hacerlo realidad. Cuando le conté mi propuesta de levantarnos a las 5 para presenciar ese espectáculo, ella -compañera y comprensiva- me dijo "vos andá, sacá muchas fotos que yo después las veo en la compu".
Por supuesto ni siquiera se enteró que yo salí a las 5 y media de la mañana regresando a dormir y cuando despertamos (en mi caso, por segunda vez) se limitó a decir: "Ajá, arrugaste con lo de ir a la playa!!".
Marcela no estaba pero sí Ale.
Cuando Silvia expresó que soñaba ver el amanecer (tras varios intentos fallidos en un anterior viaje, a causa del mal tiempo), Marina y yo le dimos el ok sin chistar. Alejandra en cambio lo pensó un poco y -desacostumbrada a madrugar- sólo dijo que si se despertaba iría.
Al partir de Gálvez había amanecido a las 6, así que decidimos poner los despertadores a las 5:15, lo que nos daría un amplio margen de tiempo... si continuábamos al oeste, pero a ninguna de las cuatro se le ocurrió que estando Cariló hacia el este, amanecería más temprano.
Yo llevaba una hora despierta insomne pero en la cama, a oscuras tras las gruesas cortinas de los ventanales y ahí me quedé (tratando de no molestar) hasta que sonaron los celulares. Entonces me incorporé y fui hasta el comedor, mientras Marina entraba al baño y Ale se desperezaba.
En eso Silvia, abriendo una de las cortinas, exclamó: "Pero está clarito!!!"
Me asomé y vi un paisaje que poco se parecía al de las 5:15 en Gálvez.
Entonces al mejor estilo sargento de ejército comencé a gritar: "Nada de lavarse los dientes, peinarse y demás. Sólo un pis y a vestirse!"
No sé cómo hicimos pero en menos de 10 minutos estábamos las cuatro (sí, Ale también!!) rodando escaleras abajo hasta abordar a Carola, para ir a toda máquina hacia el mar.
La playa estaba a unas 10 cuadras, pero ni pudimos apreciar el paisaje por la polvareda que levantamos con la camioneta. Llegamos a un parador privado y sin pedir permiso nos mandamos con todo, clavando los frenos en la arena y comenzando a correr.
5:30 estábamos las cuatro contemplando uno de los más bellos espectáculos de la naturaleza, que supo esperar a cuatro dormidas que cagadas de frío, despeinadas y con un poco de mal aliento se maravillaban ante tal escenario.
Y valió la pena!!!
* Un vergonzoso desayuno: Por supuesto que no vacilamos en acostarnos al regresar y ahí Marina tuvo una idea brillante: abrir las ventanas para contrarrestar el calor de la caldera. ¿Pueden creer que a ninguna se le había ocurrido antes esa alternativa?
Así que descansamos más durante esas dos horas que en toda la noche. Y fuimos a desayunar.
De más está decir que Ale nuevamente se perdió por el camino, pero ahorremos renglones con cosas tan obvias!!
El desayuno fue una clase de cleptomanía, comenzando con la profesora Silvia.
Si hay algo que asombró a todas en este viaje fue el apetito desmedido de Marina (que no repercute en su físico en absoluto... la odio!!) y lo poco que comía Alejandra (la que más se cuidaba de las 4)
Así, fiel a su estilo, Marina cargó un plato de unas 45 tostadas y buscó todo tipo de dulces, manteca, queso crema, a la par de alguna que otra ciruela con el propósito de que el tráfico se mantuviera descongestionado.
Por su parte Ale extrañamente se sirvió varias medialunas.
Silvia comía tranquila, mientras Marina no dejaba de observarla, hasta que soltó una carcajada. A su derecha Silvia mantenía intacta sus mermeladas mientras comía tranquilamente aquéllas que Marina se había servido.
Pidió las disculpas del caso, aunque ya las había terminado!! (En su favor debo decir que al menos se levantó de la mesa a reponerlas)
Todos esperábamos ver a Ale al fin engullir algo más que una tostada en el desayuno, cuando prolijamente abrió una servilleta, acomodó las medialunas y las metió en su cartera.
Marina entonces, que iba por su tostada número 43, se levantó nuevamente, afanó unas mantequitas y metiéndolas en el bolso de Ale dijo: "para la heladera".
Estaba rodeada de cleptómanas!!!!
(((A esta altura es preciso aclarar que el robo era al solo efecto de tener algo que merendar porque en Cariló en temporada baja todo estaba cerrado y a menos que fuéramos hasta Ostende no teníamos dónde comprar nada! Y desde luego Ale continuó comiendo como pajarito... las medialunas fueron deglutidas en su mayoría por los pavos reales y las otras tres!!)))
* Los pescadores de rayas: Apenas terminamos de desayunar partimos hacia Pinamar. El día estaba despejado y había un sol que partía la tierra.
Llegamos a la costa y recorrimos mucha playa hasta encontrar un lugar seguro para Carola. Estacionamos y caminamos hacia el mar.
Entonces con desesperación buscamos un lugar de la orilla libre... todo estaba ocupado!! pero no por bañistas sino por una legión de viejos chotos en una competencia de pesca!!!!!!!
Caminamos, caminamos, caminamos, caminaaaaaaaaaamos... hasta que la última de las putas cañas de pescar diera lugar a una bandera amarilla que marcaba el final del área de competencia (que era toda la playa de Pinamar).
De más está decir que este público (en un 99,999% hombres) nos miraba como si fuéramos una especie en extinción, pero fijando fundamentalmente la mirada en... sí, en "el culo que habla"!!!
Tal es así que en un momento dado, mientras Ale y Marina iban varios metros adelante y Silvia y yo detrás, oímos un viejo decir a la mujer: "Mirá, mirá, pescaron una raya!!"
No sé si fue nuestra imaginación o realmente sucedió, pero ambas coincidimos en que este buen hombre no dirigía su mirada precisamente al área de pescadores, sino al trasero de Marina, que terminó por calzarse el pareo para evitar que continuara "la pesca fuera de competencia".
* Un refugio para cuatro asoleadas: Era mediodía y los rayos de sol caían como lanzas en nuestras cabezas calientes. Mientras Ale no paraba de enviar fotos vía celular y Silvia (tan blanca como yo) no sabía más cómo protegerse de una segura flechada, dije a Marina: "Busquemos algún lugar para guarecernos porque esta noche estaremos chamuscadas".
No teníamos sombrilla, ni carpita, ni nadie que nos haga un poco de sombra.
Buscamos hasta que divisamos un parador aparentemente abandonado o cerrado (al menos no se veía ningún movimiento) y allí partimos como chancho pá los choclos, desarrollando altas velocidades (no a causa de nuestro estado atlético, sino para no quemarnos con la arena que a esta altura del día estaba a unos 100 grados!!!)
Con las plantas de los pies en ebullición arribamos a la casillita con Marina y nos apresuramos en pisar la sombrita y tirar el culo hacia los escalones, felicitándonos por nuestra elección que nos permitiría seguir en la playa hasta más tarde.
En eso un olor especial nos llegó a la nariz. Algo así como... pintura!!! Estábamos casi instaladas cuando sale por detrás un pibe con una brocha gorda en la mano!!!!
Estaba pintando el muy inmundo!!!!
Cuando vio al "culo que habla" sus ojos se cruzaron y hasta pensó en perdonarnos la vida, pero no pudimos quedarnos más que para calzarnos las ojotas y seguir viaje.
Finalmente desistimos de la gratuidad y terminamos bajo la sombrilla de un barcito tomando unos deliciosos licuados a orillas del mar.
* Y dónde está el piloto: Ese segundo día casi podríamos afirmar que las neuronas de Ale, que habían salido de vacaciones lejos de Cariló, se unieron a las de Silvia y no las volvimos a ver por muchas horas.
Fue el día en que Silvia perdió todo.
Primero el peine. Revolvió cielo y tierra buscando el bendito peine y llegando a pensar que lo había olvidado en la playa!! hasta que algo más importante desapareció: su cámara!!
Estando, como antes comentamos, entre cleptómanas, ya nos comenzamos a preocupar y mirarnos con desconfianza, por lo que no dejamos rincón del bungalow sin revisar.
Los elementos en cuestión estaban "escondidos"... en su propio bolso.
Evidentemente el aire de mar era muy peligroso... o tal vez el exceso de exposición al sol y el agujero de ozono tenían algo que ver!!
* Neuronas se buscan: en el almuerzo comprobamos que el problema neuronal no sólo afectaba a los huéspedes del hotel. El personal también lo padecía!!!!
El servicio de las comidas era buffet, sólo dependíamos de las chicas del restaurant a la hora de ordenar las bebidas. Y convengamos que no éramos muy complicadas en ese tema. Alternábamos entre agua con gas y sin gas, alguna gaseosa o Levité.
Ese día nos atendió una moza simpatiquísima y complicadísima, ya que a cada una de nuestras opciones hacía una nueva pregunta a fin de que especificáramos más y más nuestros pedidos.
Marina y yo decidimos abandonar la vida beata y tomar una rica cervecita, en tanto Silvia y Ale siguieron fieles a la Levité.
La primera pregunta fue qué marca de cerveza queríamos. Presentó un abanico de opciones y elegimos la Budweiser.
Al rato apareció sonriente con dos Quilmes. Amablemente le dijimos que habíamos pedido Bud y después de pedir disculpas se retiró a cambiar las botellas. Entonces regresó para contarnos que sólo había Quilmes (nos preguntamos entonces para qué nos hizo elegir oportunamente!!), así que se fue nuevamente para traer las dos botellitas, que a esta altura estaban mareadas y apenas frescas.
Al resto del grupo, las "non alcoholic", no les fue mucho mejor. Después de preguntarles por una amplia variedad de gustos de aguas saborizadas, ambas pidieron manzana mas les trajo otro gusto.
Y no podíamos enojarnos con ella porque continuaba siendo tan amable!!
Nota que surge de estas experiencias: la sal del ambiente marino oxida las neuronas. Tener en cuenta porque una excesiva exposición a este elemento nos puede enfrentar a este tipo de situaciones.
* De dónde vengo, hacia dónde voy: Pero sin duda alguna, si hablamos de neuronas en vacaciones y/o afectadas por el sol y la sal, Ale tenía los tres lugares del podio!!!
Por la tarde partimos hacia las piletas en el spa.
El sistema era simple: nos habían entregado un cartoncito a cada una con el nombre de la habitación (que ya era bastante difícil: Aljaba) y al llegar a la pileta lo cambiábamos por un toallón. Contra entrega de la toalla nos devolvían los cartoncitos, que debíamos presentar al momento de dejar el hotel.
Después de disfrutar las cálidas aguas de la pileta climatizada, el jacuzzi y el chorro de agua terapéutica en la pileta, nos secamos, nos vestimos y pasamos por la entrada a buscar los dichosos cartoncitos.
A fin de verificar a qué habitación pertenecíamos, la empleada preguntó: "¿De dónde son?", a lo que Ale muy fresca respondió: "De Gálvez". La pobre mina miró los cartones tratando de descifrar a qué flor nos referíamos (ya que todas las habitaciones tienen nombres de flores), mientras me apuré a responder "Aljaba" para evitar que nos viera como "Petronilas que vienen del campo". 
Silvia, Marina y yo, tentadísimas de la risa, nos preguntamos adónde se había metido Ale porque en ese mismo instante desapareció como por obra de magia.
La encontramos en la entrada del spa, ahogada de la risa, lo que pronto nos contagió a todas!!
"Y bueno", se justificó, "si estamos de viaje y nos preguntan de dónde somos ¿qué quieren que le conteste?"
Obviamente no le respondimos...
* Un sauna en la habitación: Después del episodio de la caldera encendida tratamos de mantener siempre las ventanas abiertas en la habitación. Fundamentalmente en el baño. 
Si bien nuestro bungalow era espacioso, no así el baño en el que todos los artefactos estaban pegados (tal es así que con mi enorme trasero casi tenía que apoyar un cachete en el inodoro y otro en el bidet para poder hacer equilibrio), el espacio de la bañera era diminuto y con una mampara móvil que se balanceada tratando de encontrar lugar.
Como era tan diminuto habíamos acordado en mantener la ventana abierta, también para evitar el eterno empañamiento de vidrios y espejos.
En un momento nos vimos envueltas en un banco de niebla dentro del comedor. Nos preguntábamos qué había pasado, hasta que Ale salió del baño. La nube estaba allí!! Había cerrado la ventana y por poco teníamos que encender nuestras luces bajas para ver dónde caminábamos.
Su respuesta fue "Y sí, tenía frío"...
* Una organizadora con estilo: Cuando me fui a bañar (me tocaba última esa vez), a Marina le atacó el delirio del orden y muy resuelta se puso a acomodar cosas propias y ajenas.
En eso se sintió un ruido como si hubiera desmoronado un pedazo de techo.
Todas se asustaron, porque como estaba en el baño pensaron que había aterrizado en la bañera tumbando la mampara viajera, entre otros artefactos. Pues no. Se trataba de Marina tratando de colgar mi campera en una percha. Tumbó campera, perchas, el resto de las cosas colgadas y el barral, como si un pequeño tsunami hubiera ingresado en mi habitación.
Entre tanto yo salí del baño para ver esas tres caras tentadas una vez pasada la preocupación, sin entender por qué. Creo que fui la única del hotel que no escuchó aquel estrepitoso desastre.

Continuará...

domingo, 20 de noviembre de 2011

CUATRO OCHENTOSAS EN CARILÓ: La llegada


Y así partimos, tempranito el sábado 12 apenas comenzaba el día a aclarar. Con la desconfianza de los maridos, que sentenciaron el clásico "cuidala bien" y hasta con bendiciones, como la de la mamá de Silvia quien al despedirse y creyendo que no la escuchaba murmuró "que Dios las bendiga"... y realmente Dios nos bendijo con un viaje espectacular y sin contratiempos como el que tuvimos!!!!
Sería imposible relatar todo lo que vivimos en esos intensos cuatro días de regreso a las locuras adolescentes, risas y momentos íntimos compartidos. Así que optamos por sentarnos cada noche a escribir notas relevantes de los hechos más divertidos de cada día, a modo de anecdotario para después poder revivir con ustedes y nunca olvidar los mejores momentos del viaje, los que criaron arrugas de tanto reírnos, los más desopilantes.
Así que este anecdotario comienza de esta manera:
* Cuando hay hambre!!!!: llegamos a Cariló temprano, pasadas las 2 de la tarde. La ruta había estado maravillosamente desierta, lo que nos hizo ahorrar muchísimo tiempo y así llegar temprano para poder aprovechar el almuerzo incluido.
El restaurante del complejo estaba a pocos metros de nuestro bungalow, por un caminito que no hacía otra cosa que llevarte directamente, orientándote además por los ruidos de platos y los aromas de la cocina. Pero Ale jamás se orientó.
Sabíamos de su despiste pero con el correr de los días descubriríamos que no podríamos volver a dejarla sola, o nunca más la encontraríamos!!!
Llegamos y comenzamos a servirnos el almuerzo buffet. Marina afirmó que sólo comería verduras. Pareja de un carnicero, declaró estar harta de la carne y se sirvió abundante rúcula y otras verduritas verdes hasta hacer una pila en el plato.
"Qué rico!!", exclamaba. Aunque tenía que comunicárselo a su cara que expresaba otra cosa. Hasta que al fin rompió el silencio y dijo "pero qué desabrido todo!!"
Indagando un poco más averiguamos por qué lo sentía así: nunca había condimentado su ensalada!!! Estaba comiendo las verduras sin sal, aceite ni vinagre, que recién descubrió que estaban en la mesa para el tercer plato de "pasto" que comía!!!
A Ale no le fue mucho mejor, ya que creyendo que se trataba de sal, roció con pimienta su ensalada tornándola incomible!! Pero igualmente la tragó: cuando hay hambre, cualquier comida vale!!
* Nos mata la tecnología: Al llegar al hotel nos entregaron una especie de bolsito con cuatro controles remotos, dos para los televisores, uno para el dvd y el restante para Direct TV, lo que me llevó a pensar por qué un televisor tenía dos controles y el otro uno, pero eso no me complicó la existencia entonces.
Después de almorzar nos pusimos a investigar cuál pertenecía a cada cosa. El del dvd fue fácil y quedó aparte, pero por más que apretaba el power de cada uno de los tres restantes frente al lcd de mi dormitorio ninguno encendía.
De tres no hacíamos una, hasta que Alejandra salió del baño y decidida dijo: "Dejen que yo entiendo el Direct TV". Aliviadas, le pasamos los controles. Así que dijo "Estos dos son de Direct TV", lo que era obvio porque  en la parte superior tenían una inscripción que lo decía. Los dejó sobre la cama y se fue.
Quedamos como cuando vinimos de Italia, mirándonos entre nosotras y aún sin saber cómo cornos funcionaban los aparatejos. Hasta que se me ocurrió prender el power del lcd desde el mismo aparato de televisor. Estaba apagado y por lo tanto, no preparado para el uso de controles remotos.
Sin palabras!... Ya vendrán viejos ustedes también!!!!!
* Con el termostato roto: Las chicas decidieron salir de caminata y yo, que había manejado casi 900 km, sólo quería acostarme un rato y relajarme.
Sabido es que sufro mucho el calor, pero en el bungalow  era francamente insoportable!!! Me preguntaba por qué, porque si bien afuera era un día de verano, estábamos debajo de frondosos árboles, con las ventanas abiertas y no tenía por qué haber esa temperatura. Pensé que debía estar afiebrada para sentirme así y encendí el ventilador de techo. Mas ni siquiera así se llegaba a enfriar el ambiente.
Me entredormí un momento y para cuando las chicas llegaron yo era "la mujer sopa", bañada en transpiración aún con el ventilador en su máximo nivel.
"No entiendo por qué hace tanto calor", les dije. Hasta que se me dio por apoyar una mano en uno de los calefactores y descubrí horrorizada que estaba encendido!!!!!!!!!!!!!!! Había uno en el dormitorio de las chicas, uno en el mío, otro en el baño y otro en el comedor... todos largaban calor!!!!!!!!!!
Después de varios intentos de bajarlo, llamé a recepción, donde me informaron que se trataba de calefacción central y la iban a bajar. ¿¿¿¿A quién se le ocurre tener encendida la calefacción en noviembre????
Esa noche casi no dormí a causa del calor. Recién al día siguiente se notó que habían bajado la caldera...
* Un GPS por aquí, por favor!!!: Por la tarde nos calzamos las mallas y fuimos a la pileta climatizada. Tampoco era difícil llegar, pero de más está decir que Ale nunca aprendió el camino. Por más que era siempre derecho, ella insistía en doblar y aparecer quién sabe dónde. A veces la "dejábamos ser"  para ver hasta donde llegaba y en otras ocasiones nos daba pena y la llevábamos de la mano para que no se nos pierda.
Por el camino admiramos los pavos reales, unas criaturas verdaderamente bellas que nos regaló la creación y no paramos de admirar sus plumas y su elegancia.
* Una difícil elección: Llevé tres mallas, lo que se puede considerar una exageración, pero ante cualquier eventualidad es sabido que no conseguiré comprar otra así nomás. Tenía que ser precavida...
Para ir a la pileta elegí la negra, mi preferida. Pero al sacarla de la valija descubrí que tenía toda la parte del trasero gastada y descosida, lo que me llevó a preguntarme si había estado así la última vez que la usé (qué vergüenza!!) o bien había sido descosida en el invierno por los "duendes del placard".
Elegí la segunda opción: la tostada y anaranjada. 
Llegamos a la pileta como diosas y estaba nadando cual Esther Williams cuando descubrí que tenía un redondo y gran agujero en medio de la panza!!!!!!!! En cuestión de minutos pasé de top model a Julio Iglesias sin escalas, ya que hasta que salí no dejé de tener la mano en la zapán ocultando el humillante agujero.
Afortunadamente quedaba mi malla turquesa, que si bien exhibe por demás mis lolas, estaba al menos entera!!!
* La fashonitud ante todo: Al llegar al spa nos encontramos con una novedad, que las mujeres éramos obligadas a colocarnos una apretada gorra de natación para usar la pileta.
Silvia y Marina la aceptaron.
Pensando en mi enorme cabezota y que seguramente ese implemento no me entraría, me negué afirmando que no metería mi cabeza debajo del agua.
Ale, pensando sólo en el aplastamiento que eso podía provocar en su pelo planchado, exclamó: "Ni dormida me ponen ese gorro!!" Y así fue...
* Y llegaron los muchachos: En la pileta había muchas personas... todas parejas!! Como únicas solteras del grupo, Ale y yo esperábamos recrear la vista con algo más que agüita climatizada y velas perfumadas. Y entonces llegaron los solteros del spa!!! Cinco amigos divertidos y dispuestos a pasarla bien, solos, evidentemente solteros o viudos... promedio de edad: 70!!!!
Se metieron un rato en el agua para después -a riesgo de ahogarse- salieran a jugar truco!!
Simplemente deprimentes nuestras expectativas...
* El culo que habla: Por más que intente taparse y no haga nada para llamar la atención, debemos convenir que Marina tiene una cualidad física que no pasa desapercibida ni siquiera para las mujeres: su culo!!
Fue entrar a la zona de la piscina y que todos voltearan para mirarla, lo que llevó a Silvia a afirmar que ese culo hablaba!! Por más que Marina no abriera la boca, él decía "mírameeeeeeee... mirameeeeeeeeee"
Y había un sujeto en particular que no dejaba de mirar a Ale y Marina en el jacuzzi. Silvia y yo estábamos en la pileta cuando lo notamos. Detrás de ellas, tirado en una reposera con las piernas abiertas, había puesto un toallón sobre sus partes para no mostrar ningún huevo que se escapara al azar, o bien que no vieran cierto elemento en franca ascensión.
Casi tenemos que meternos bajo el agua para dejar de reírnos ante la patética situación del fulano, que sólo estaba solo mientras la mujer se hacía un masaje, ya que en presencia de ésta lo tenía cagando!!!
* Competencias en la pileta: A la tardecita encendieron en la pileta un chorro de agua y nos turnábamos los presentes para disfrutar ese hidromasaje que hacía las veces de diez japoneses caminando por tu espalda.
Quedábamos tres en la pileta: Silvia, otra mujer y yo, mientras Marina y Alejandra disfrutaban del jacuzzi. En eso dije a Silvia: "voy para el chorro". Y fue instantáneo: mientras me trasladaba hacia allá, la otra mujer comenzó a nadar a toda velocidad, como chancho pá los choclos!! para llegar primera y ponerse debajo del agua.
Marina, que veía la escena atónita, exclamó: "Qué vergüenza, pero qué impresentable!!... detesto a la gente indeseable". Tal es así que la fulana se dio por aludida y no sólo se retiró del chorro sino que salió de la pileta.
El poder de sentirse aludido, le dicen...
* A jugar se ha dicho!!: Pasadas las 7 apareció un sujeto de rastas para invitarnos a la clase de aqua-relax que estaba a punto de comenzar. Como todavía nos quedaba un resto de energía, allá fuimos.
Yo miré de afuera, desde luego. Después de todo lo que había sufrido con la lumbalgia, más vale que me cuidara!!
Después de una agotadora clase de gimnasia en la que mucha gente pedía clemencia, arrepentida por haberse metido en ese baile, pero con el suficiente orgullo como para no retirarse antes que terminara, el chico de rastas anunció que harían un juego.
Dividió a los presentes en dos grupos, de 6 personas cada uno y los formó en trencito frente a uno de los participantes que los veía de frente.
La idea era que el del frente avanzara hasta tocar la cabeza del último de la fila. Y por supuesto que los de la fila tenían que evitar que lo hiciera, sin poder usar para impedirlo brazos ni piernas.
En el primer juego quedaron frente a los trencitos Silvia y Marina.
Silvia miró con desesperación su hilera y sólo se escuchó su vocecita que decía "Ah, qué vivos... a mí me tocaron todos los hombres!!"
No sé qué pensaba entonces, si acaso iba a ser manoseada por los señores en cuestión, pero creo que por un segundo preguntó "¿qué cornos estoy haciendo aquí?"
El juego fue todo un éxito, no tuvimos que lamentar moretones ni manoseos y de las tres, Marina fue quien logró el triunfo de llegar a la última cabeza.
* Silvia ecológica: Hermosos los pavos reales. Qué lindos animales, tan elegantes, mansitos, con esos colores tan brillantes... pero tan alzados!!!!!!!!!!!
No conozco mucho acerca de "pavología" pero puedo afirmar sin duda alguna que estaban en época de apareo porque andaban como locos!!
Cuando fui por primera vez a ese hotel en julio teníamos que perseguirlos para que abrieran su cola. Ahora se floreaban con la cola abierta y ¡cómo gritaban!
En principio parecían una "manada" de gatos en celo y después descubrimos que se trataba de los pavos, que gritaron la noche entera cortejando a la única pava que había en el complejo.
Por la mañana no faltaba persona que cruzara a estos animalitos y no le lanzara un "Anoche no me dejaste pegar un ojo!!". Silvia fue un poquito más cruel y sentenció al primero que encontró: "Si esta noche gritan otra vez, los hago en guiso!!!!!!!!"
Y gritaron esa noche, y la siguiente... y la última que pasamos en Cariló... ¡qué divinos los pavos reales!

Continuará...

sábado, 19 de noviembre de 2011

CUATRO OCHENTOSAS EN CARILÓ: La difícil previa



Un año atrás nos reencontramos con amigas de la infancia y adolescencia y entre todas fundamos el Club de las ochentosas, que pasó de la nada a sesionar una vez al mes. Comenzamos siendo 5 y actualmente somos 8.
Teniendo la risa como mejor terapia de grupo, hicimos de esas reuniones un culto y a principios del 2011 comenzamos a hablar acerca de lo lindo que sería irnos de viaje todas juntas, cuando aún éramos cinco miembros del club.
Una de nosotras se bajó por cuestiones familiares y quedamos cuatro con la idea fija. 
Seleccionamos de todos los feriados disponibles y semana santa fue la elegida, no para orar precisamente.
¿El lugar elegido? Villa General Belgrano, que ya conozco tanto como para hacer de guía, no es muy lejos y también se prestaría para llevar a mis perros y no tener que dejarlos en pensión por ahí.
Imposible enumerar la serie de complicaciones que nos asaltaron en ese momento y conspiraron para que ese viaje no se realizara. Desde problemas de salud hasta inconvenientes de alojamiento, lo más surtido hizo que finalmente dos del grupo cancelaran el viaje y sólo dos lo pudiéramos concretar.
Pero la idea de ir las cuatro juntas seguía latente. 
En julio, navegando por una página de un apart hotel de Cariló en el que estuve en una oportunidad encontré unas promociones buenísimas para temporada baja y otra fecha se me cruzó por la cabeza: el 15 y 16 de noviembre, feriados locales. Comuniqué mi idea a las chicas, que no se hicieron rogar para decir que sí y en julio señamos el viaje.
Todo muy bonito hasta aquí, pero si leyeron más de dos posts de este blog sabrán que mi vida es tan pero tan complicada y retorcida que si llueve sopa tengo en la mano un tenedor!!!
El fin de semana largo iría desde el sábado 12 hasta el miércoles 16 en que pegaríamos la vuelta. Claro que quedaba allí un día sandwich, así que decidí crear mi propio feriado puente y pedir licencia el lunes 14, también en julio, por las dudas.
La licencia fue concedida y nos relajamos a esperar que llegara el ansiado día.
Entonces las cosas comenzaron a retorcerse.
Marina empezó con problemas de salud, llegando inclusive a estar internada por problemas ginecológicos,  mientras Silvia luchaba con un problema de alergia que la tenía brotada y yo, fiel a mi estilo, enganché la peor lumbalgia de mi vida.
Faltaban 15 días para nuestro viaje y yo no podía ni siquiera subir mis propios calzones. Mi espalda era casi un colador de tantas aplicaciones de terapia neural, mi estómago estaba hecho una lija gracias a los antiinflamatorios y no sabía si me dolía más la cintura o el culo, por las inyecciones.
Desde mi confinamiento que me dejó tirada en casa 10 días sin trabajar, sólo pensaba que el viaje no se llevaría a cabo.
Entretanto, la "medicina alternativa" también hacía su aporte: dos personas curándome los nervios, un "pai" alternando oraciones por los granitos de Silvia y mi ciático; más la reflexología de Omar.
Cuando pensé que nada peor podría pasar me cuentan (ya que aún no trabajaba) que había llegado a la oficina una circular de la Corte comunicando que sólo 2 licencias se concederían ese lunes 14... y en mi oficina había 4 pedidos!!
Ahí me atacó el pánico. Con el 50% de la estadía paga y las valijas casi hechas, la Corte tenía el don de la oportunidad para comunicar en la última semana previa al viaje, que no acordaba todas las licencias.
¿La razón? ninguna en particular, porque operativamente los 4 pertenecíamos a sectores distintos que podían funcionar perfectamente sin nuestra presencia. Sólo para joder, como de costumbre. Mientras en la Nación se promovían los feriados puente para que la gente consuma turismo, aquí recortaban licencias a las que -desde luego- teníamos derecho!!
Hablé con las chicas y aunque aparentaron tomarlo con calma sé que también trajo preocupación.
Entonces empezamos a barajar cambios de fecha. Y ahí comenzó mi calvario telefónico.
Llamé a Cariló y me dieron las fechas disponibles para nuestra promoción: 19 de noviembre y 2 de diciembre. El 19 todas podían. No así el 2, que ya era fecha de fiestitas escolares de fin de año y despedidas.
Cuando voy a confirmar el 19 me informan que el bungalow disponible estaba en planta alta.
Yo estuve en planta alta y la escalera era demasiado alta y empinada. Con mi nervio ciático en estado "mirame y no me toqués" no podía arriesgarme a eso. Por más que insistí no logré nada.
Volví a llamar. Esta vez ya dejé de lado la promoción y consulté por dos suites individuales. Nos cobraban 4 mil pesos más!!!!!!!!! No way!!
Otra alternativa: el fin de semana largo del 28 de noviembre. Unos pesos más. No importa: si yo arruiné el viaje, yo lo pagaría. Pero dos de las chicas tampoco podían en esa fecha.
Mis nervios estaban de punta y puedo imaginar que los de las chicas también... eran avances y retrocesos hasta llegar a un callejón sin salida: las opciones eran el viaje tal y como estaba programado, o bien salir unos días antes para regresar el dichoso lunes 14.
La incertidumbre tenía muy mal a las chicas. Hasta el lunes 7 que yo tendría mi dichosa reunión donde se discutirían las licencias, nadie sabía si tenía que tener el bolso listo para el 9 o para el 12; o bien deshacerlo y olvidarse del viaje y de la plata invertida.
Marina, Ale y Silvia, las tres con familia, comenzaron la semana cocinando a full para los que se quedaban y preparando todo lo necesario para que el resto se las arreglara durante la ausencia de mamá.
Para Silvia este viaje sería fundamental porque era la primera vez que saldría sola desde el viaje de estudios de 7mo. grado, lo que añadía mucha presión a sus días. Tal es así que hasta llegó a hacer simulacros de armado de bolso para ver si todo entraba!!
En todos los casos la ansiedad giraba en torno a ese lunes en que se definiría mi licencia.
El esoterismo estaba de nuestro lado, ya que la tarotista personal de Ale, el "maestro" galvense y mi masajista (que es muy perceptivo) coincidían en que haríamos el viaje (interiormente yo pensaba: ¿con qué se dieron para pensar así?)
Mi lumbalgia no estaba mucho mejor y creí que no sobreviviría a ese primer lunes en la oficina.
La pregunta del millón era ¿cómo haría para sobrevivir a 900 km de ida y 900 de vuelta conduciendo siempre yo?
El día D llegó y la reunión fue bastante desagradable, para llegar a la conclusión que se saca de toda reunión en una oficina pública: NINGUNA SOLUCIÓN.
Ese mismo lunes descubrí algo aterrador en casa.
Había notado el domingo que habían reventado unas losetas de la vereda (como si hubiera raíces debajo); el lunes por la noche, en la misma dirección cayó un buen pedazo de revoque de la pared de mi dormitorio.
Al salir contemplé con horror una enorme grieta que iba desde el techo hasta la vereda.
Hiper susceptible debido al derrumbe del edificio de calle Mitre con el que nos habían martillado los canales de noticias durante todo el fin de semana, pensé que esa misma noche mi casa se caería a pedazos. Otra señal de que debía quedarme. Algo nos retenía... ¿sería que no teníamos que hacer ese viaje?
Para el martes habíamos logrado que acordaran tres de las cuatro licencias, pero aún una seguía sobrando. Y era el último día para no perder totalmente la seña.
A las 8 y media me escapé de la oficina para recibir al albañil que iría a echar un vistazo a la grieta. 
Se trataba de un caño de desagüe pluvial, que roto o suelto estaba moviéndose y hacía que la pared trabaje. Había que picar todo, cambiar la malla (o en su caso el caño) y volver a revocar... ¿¿¿Justo ahora???
Al día siguiente, si tenía gente disponible, iniciaría la obra.
Recién el martes al mediodía se supo la gran noticia de que una de mis compañeras voluntariamente se había "bajado" de la licencia del 14 y tres podríamos viajar.
Después de la 1 envié el sms con la buena noticia y allí comenzó la cuenta regresiva.
Por supuesto que miércoles y jueves llovió y los albañiles no pudieron comenzar... sin obstáculos no sería mi vida, ¿no?
El viernes previo no fue nada fácil para las cuatro.
En mi caso, salí de trabajar a la 1 y cargué las valijas (ya armadas desde el día anterior) para dormir un par de horitas hasta emprender el viaje a Gálvez.
Mas cuando llegué, oh sorpresa!! los albañiles habían ido a casa a trabajar.
Por supuesto que no pude pegar un ojo y menos aún acostarme con ellos trabajando en mi dormitorio, y a las 5 emprendía el viaje a Gálvez.
Fue llegar, bajar bolsos y entrar a bañarme para ir a la peluquería a teñirme el pelo!!
Pero en la ducha el agua hervía!! y no salía agua fría!!!!!!! Terminé de bañarme con el agua del lavabo y una esponja y marché a colorear mi pelo (que nunca asomen las canas porque es un pecado capital!!)
No fui la única que no durmió siesta. Para Ale también el viernes fue un día agotador, Desde temprano yendo al negocio y con los nervios previos a la aventura a flor de piel!! Tuvo que preparar los bolsos de su hija para ir a lo del papá por cuatro días, ordenar la casa y dejar comidas preparadas para su hijo mayor.
Silvia, por su parte, llevaba unos días con el bolso preparado, gracias a los "simulacros pre viaje". Esa última semana tampoco había sido fácil para ella ya que acostumbrada a estar siempre en casa, había tenido que trabajar más días restando así tiempo para dejar todo preparado para que marido y cuatro varones no notaran su ausencia. Limpiar, dejar ropa limpia, comida freezada... cuántas cosas que los hombres no hacen cuando se ausentan!!!!
Cuando salí de la peluquería tuve que ir de la pedicura porque una uña encarnada del dedo del pie colapsó y estaba a "punto reviente"!!! Por suerte ella me atendió a esa hora que si no era para arruinar el viaje!!
Luego pasé por cada casa a buscar el equipaje y me encontré con la sorpresa de que no entraba todo en el baúl!!!!!!!!! Es sabido que el espacio de "almacenaje" no es la característica más fuerte de Carola, pero ¿cómo haríamos?
Nerviosa como un perro rabioso llegué a casa de mi mamá como a las 9 y media de la noche. Había al fin logrado cargar nafta tras dos intentos y varios minutos de cola en una YPF. Grité a ella, a mis perros y a todo el que se cruzara en mi camino.
Finalmente y no sé cómo acomodé el equipaje de las cuatro y regresé para actualizar la página subochentosa y dejar algo previsto para la actualización del sábado.
La cabeza me chorreaba agua!! y tenía tal hambre y cansancio que no se podía creer!!!
Así que yo, que pensaba acostarme temprano, fui a la cama casi a medianoche. Quise tomar un "San clonazepam" que me descomprimiera la cabeza pero entre los 35 millones de medicamentos que llevaba (inyecciones incluidas) no había puesto los amansa locos, así que tuve que relajarme por mí misma.
Por su parte, después de ordenar y planchar lo que quedaba dando vueltas, Ale también pudo conciliar el sueño cerca de la 1. 
Para Silvia la tranquilidad era sólo aparente, ya que toda la procesión y tensión por este viaje iba muy por dentro.
A las 4:45 sonó el despertador del nuevo día y desde el momento en que las cuatro posamos nuestros traseros en Carola la suerte comenzó a cambiar. El espíritu "Thelma & Louise" flotaba en el aire y todos los contratiempos habían valido la pena porque comenzaríamos un viaje ideal y maravilloso, que pronto se convertiría en inolvidable para las cuatro.

Continuará...