domingo, 24 de julio de 2011

SE ME CAYÓ EL SISTEMA... nervioso!!!!

El viernes comprobé que es más fácil que me haga puta a que alguna vez en la vida me vaya a dedicar a la gestoría.
Odio hacer trámites. Lo detesto!!! Más aún cuando las instituciones u organismos ante los cuales hay que presentarse parecen ensañarse con la víctima del trámite, retorciendo a más no poder todo lo que pueda ser simple y llano.
El viernes amanecí contenta, ya que iba a concretar la reserva hotelera del viaje que compartiríamos con tres de mis amigas ochentosas a Cariló. Lamentablemente el día se iría complicando a niveles extremos hasta provocar la caída de mi sistema... nervioso!!!
Tenía que hacer el depósito de la seña ese día, ya que de lo contrario caía la reserva y por consiguiente la tarifa promocional con la que viajaríamos.
Desde la oficina pensé que sería más simple realizar una transferencia por cajero automático que tener que llegar hasta el centro y hacer cola en el HSBC para depositar el dinero.
Por supuesto que me equivocaba...

Bajé hasta el cajero automático de tribunales munida de toooodos los datos necesarios para hacer la transferencia y comencé a realizar la operación. Primero CBU, después CUIT, después detalles de la cuenta... muy simple!!... luego el monto... y el mensaje: "la cuenta no está habilitada para hacer la operación".
Con bronca repetí todo el proceso para llegar al mismo resultado.
Hirviendo de rabia crucé hasta el Nuevo Banco de Santa Fe.
Creo que esa entidad bancaria es la segunda más inepta, desorganizada y despelotada de toda la Argentina. Sólo superada por el Banco Nación, que son campeones en ineptitud.
A mi humilde criterio habría que dinamitar las sedes de estas nobles instituciones y ararlas boca abajo!!!!!
Dos cajeros hay en la entrada. En ninguno de los dos pude concretar la transferencia. Pero esta vez el mensaje era distinto: "no se puede realizar la operación".
Ahí comenzó mi calvario... al buscar asesoramiento!!
No sé si ustedes conocerán la Sucursal Tribunales del NBSF. Es como una sucursal del infierno!!
Para empezar, llena de abogados!, lo que ya podría considerarse suficiente elenco como para protagonizar una película de terror.
Pero además es caótica. 
Una semana te atienden abajo y a abogados arriba. La próxima es al revés.
Un día tu trámite lo hacen en los escritorios del fondo. Al día siguiente, en los de la entrada.
Hoy están habilitadas las cajas de abajo para tu trámite... mañana, las de arriba!!
En medio de eso, el pobre cliente traga colas interminables en lugares que no corresponden!!!
Si te tienen que atender en los escritorios podés envejecer tranquila porque los clientes atendidos echan raíces en las sillas (¿o será que siempre me tocan delante los trámites complicados?) y los empleados atienden el teléfono (celular, obvio!), pasean, conversan y boludean ante las miradas atónitas de los que estamos en la dulce espera.
Pregunté apenas entré quién se encargaba de transferencias. La empleada me miró como si le hubiera preguntado quién hacía sexo oral en la oficina, para después pasarme a los escritorios de adelante (Sí, otra regla del Banco de Santa Fe: si vas a los escritorios de adelante, era en los de atrás; si comenzás por los del fondo, eran los de la entrada; si vas abajo era arriba y si subís, te hacen bajar)
En el escritorio del frente había tres personas esperando. Dos estaban juntas, así que eran dos turnos para dos escritorios en los que estaban atendiendo.
No puedo decirles cuánto esperé y ni se movía la cola. Uno de los que esperaba delante de mí se fue!!! y aún así seguía demorando.
Por las dudas pregunté a una de las empleadas si ahí se encargaban de transferencias. Muy fresca me respondió que se hacía por cajero automático.
Sí, dije tratando de no asesinarla, ya lo sé... pero el cajero no lee mi tarjeta.
Hace meses que tengo inconvenientes con la puta tarjeta de débito. Como se desmagnetizó, así como por arte de magia, a la semana de haberla recibido, no me permite extraer dinero a menos que lo haga en tribunales. Pero puedo realizar compras, pagar impuestos, sacar saldos, etc.
Teniendo presente que al pedir una nueva inhabilitan ésta, no quise pedirla para no quedarme 2 meses sin tarjeta (remito a mi post http://lacrisisdelos40.blogspot.com/2010/01/historias-de-burocracia-quiero-vivir-en.html) y así quedé con esta tarjeta medio fallada.
La empleada me dio un tip para hacer un nuevo intento y volví al cajero. Cola... ingreso de todos los numeritos... idéntico mensaje.
Volví a la cola eterna (que había crecido) y la empleada (la boluda que me hizo perder mi lugar) me dijo que la esperara que juntas iríamos al cajero automático.
¿Perdón?... ¿qué soy? ¿una idiota infradotada que no sabe hacer un trámite por cajero automático?
Mi turno nunca llegó y la empleada terminó sacándose el lazo de encima mandándome a hablar con el Contador.
Por suerte ahí no había cola. Sólo tuve que esperar que terminara de pegar unos sobres que parecían importantísimos!! (cuestión de vida o muerte)
Me atendió muy correctamente y... me llevó nuevamente a los cajeros automáticos!!!!!!!!!!!!!
Creo que ahí comenzó a subir mi presión...
Hicimos nueva cola para esperar el cajero, toooodo el procedimiento otra vez y mismo mensaje!!
Ahí me comunica "la nueva": "Va a tener que hacer una nueva tarjeta".
Ajá, respondo yo... pero la transferencia la necesito HOY.
Ahí pasa a explicarme que ellos ya no pueden hacer como antes transferencias a través del sistema porque están bloqueadas.
A lo que siguió mi pregunta obvia: ¿y cómo hacen una transferencia de alguien que perdió su tarjeta?
El responde lo OBVIO: "Pedimos el desbloqueo".
Bingoooooooooooo!!!! ¿No puede hacerme un desbloqueo?
Y entonces vino la segunda frase matadora del NBSF: "Es que hoy no vino la persona que lo hace; ¿podrá Ud. venir el lunes?"
Reprimiendo mis ansias desmedidas de atacarlo prendiéndome a su yugular, respondí calma: "No, no puedo. Hoy sí o sí tengo que hacerla".
Responde: "ah, bueno, pase por aquí que yo la hago".
¿Perdón?... ¿No era que no la sabías hacer? GRRRRRRRRRRRRRRRRR
Ahí empezó una nueva parte del vía crucis.
Con decepción (porque supongo que tenía la ilusión de que me faltara algo y me fuera) comprobó que yo tenía todos los datos necesarios para la transferencia y pidió además mi DNI (que también tenía).
Me dijo que sacara número y esperara en los escritorios del fondo, que apenas él desbloqueara la posibilidad de realizar transferencias, uno de los empleados me llamaría y lo haría por sistema.
Suena simple ¿no?... pero no se equivoquen!! Nada es simple en el NBSF!!!!
Saqué número, el 43... iban por el 38 con una única empleada atendiendo y esa tranquilidad pasmosa con que estos sujetos responden consultas.
¿¿¿Por qué será que todas las colas son siempre más rápidas que la propia???
Cuando estaban llamando al 42, veo que el contador entrega a un empleado mi documento de funda roja (fácilmente identificable) y me indica que él me atenderá.
Llamaron al 43 pero yo ya estaba tranquila, hasta que comenzó el sarandeo...
El muchachito pasó rumbo a la Gerencia, entonces yo dije "claro, necesita la autorización del gerente y todo terminará", pero lo único que veía es a los dos frente a una pantalla con cara de estar leyendo apuntes de física nuclear.
Cuando salió de la oficina y se sentó en su computadora me levanté del asiento: ahora sí estaría listo, una impresión, una firma y transferencia realizada!! Pues no, no sólo no me dirigió una sola palabra sino que perdí la silla y a partir de ahí tuve que esperar de pie.
Mi documento rojo volvió con el gerente, después fue con el Contador, después a otro escritorio, después volvió con el gerente... Sesenta y ocho llamó la empleada tortuga... y ahí me dí cuenta que habían pasado 25 personas después de mi número!!!!!
En eso me cruzo con la primera empleada y me pregunta si había concretado el trámite. Ofreció acompañarme al cajero automático.
¿¿¿PARA QUÉ???... ¿ME VIERON CARA DE IMBÉCIL QUE NO SABE LEER EL MENSAJE DEL CAJERO AUTOMÁTICO?
Con ánimo de sacármela de encima le respondo que ya lo había intentado 4 veces y estaban tramitando el desbloqueo para hacer una transferencia por sistema;  además ya ni siquiera tenía los datos para probar.
Pues ella, que debe haber estado aburrida de atender gente en su escritorio, consiguió mis papeles y junto al otro empleado (el itinerante) me obligaron a ir nuevamente a los cajeros del frente!!!!!!!!!!!!!
Otra vez la cola, otra vez los números, otra vez el mismo mensaje.
¿¿¿Se convencieron???, pregunté al borde del ataque de nervios!!!!!!
Volví a mi lugarcito de pie entre tanto abogado, empleado ineficiente y gente con cara de culo, y después de un buen rato apareció el joven empleado a devolverme el DNI. El trámite había concluido.
Creí que iba a saltar de la alegría!!!!!
No habían pasado ni 5 minutos de las buenas noticias cuando apareció otra vez el empleado: "¿me permitís el documento?... jo jo jo... lo tuve hasta ahora y no le saqué fotocopias!!"
Revolví en mi bolso con ganas de meterle a él la cabeza adentro y obligarlo a buscarlo con los dientes, y entregué el DNI, volviendo a la espera.
Finalmente, el empleado, el contador y la empleada que después de llamar al 70 ya no tenía más gente, comenzaron a intentar (entre tres) realizar la transferencia on line.
No conseguían hacerlo y mi paciencia ya había descendido al último callo del último dedo del pie.
Al borde del colapso nervioso observé como pedían instrucciones por teléfono, hasta que al fin uno de ellos exclamó: "Te dije que no tenías que poner el cero adelante!!"
Toda esa espera absurda había sido por un CERO... encima un CERO A LA IZQUIERDA!!! Esto demuestra que las matemáticas no son ciencias exactas: un cero a la izquierda sí tiene valor!!!... vale 2 horas de mi precioso tiempo!!!!!!!!!!!!
Al fin pude firmar el puto papel de la transferencia y terminar un trámite individual de 5 minutos, en 2 horas asesorada por más de 4 personas (2 empleados, 1 contador y 1 gerente... no incluyo el asesoramiento telefónico ni cibernético porque desconozco cuántas fueron las personas involucradas)
DETESTO EL NUEVO BANCO DE SANTA FE!!!!!!!!!!... para la próxima iré personalmente a hacer el depósito... por ahí,  demoro menos.

lunes, 11 de julio de 2011

LO CONFIESO: Soy una jodida!!


Pasando los 40 comenzamos a transitar nuevamente en la era de la inimputabilidad (como en la preadolescencia). Y es como si nos importara un corno qué opinan de nosotros, si lo que hacemos caerá bien o mal a los demás y dejamos de cuidarnos hasta de disimular.
Habiendo pasado esa barrera cronológica y en el apogeo de mi soltería, puedo confesar sin temores ni dudas que reconozco que soy una jodida!!
Y sí, una se acostumbra pronto a lo bueno cuando se está sola y es difícil desacostumbrarse o desaprender lo que aprendimos durante tantos años!!!!

(((Ante todo, para evitar herir los sentimientos de personas demasiado sensibles, quiero aclarar que el hecho que use las palabras "odio" o "detesto" son sólo una expresión para realzar el "no me gusta" y no es porque mi corazón sólo esté lleno de odio, ¿ok?)))

Volviendo al tema que nos ocupa, estuve haciendo una lista de las cosas que me molestan y los porqué, para concluir en que definitivamente soy una solterona jodida!!!!
Varios ítems de esta lista también podrían entrar en la categoría: "razones por las cuales no quiero convivir con otra persona"...

1. Odio que haya gente circulando por mi casa: soy feliz sola!! y si bien no me considero un bicho antisocial (de hecho tengo muchísimos amigos), que ellos estén en su casa y yo en la mía. Me encanta verlos pero no que vivan conmigo.

2. Consecuencia de lo anterior: no me gustan las visitas sorpresa!! No es que no quiera recibir a nadie, pero dada la locura laboral en que vivo, tengo mi tiempo libre bastante acotado y bien organizado en función de lo que me queda por hacer. A nadie le cuesta levantar el tubo y preguntarme si estoy disponible. Si lo estoy, seré feliz de recibir gente una vez "reorganizada". Tampoco pido concertar una cita con 15 días de anticipación; sólo un avisito unas horas antes...

3. Detesto hablar por teléfono. No me gusta el teléfono. Lo odio porque es un medio frío y distante y encima en el momento me pone tan nerviosa que olvido la mitad de las cosas que tenía por decir. Prefiero encontrarme personalmente y si hay distancia de por medio, el mail, en el que puedo volcar todo aquéllo de lo que quiero hablar.

4. Odio el chat casi tanto como el teléfono. En un momento fui una adicta que no podía vivir sin entrar a una sala de chat. Hubo un tiempo en que pasé noches enteras chateando!!! Pero bueno, también hubo un tiempo en que iba a bailar todos los sábados. Hay etapas que se superan y ésa es una de ellas.
El chat me quita tiempo. En una hora chateando con alguien, yo podría escribir 6 mails a distintas personas, reenviar archivos, subir fotos, actualizar mi blog, publicar cosas en mi facebook, cocinar y mirar tele.
El chat es dedicación exclusiva y en mi vida por el momento no puedo tener tiempo dedicado exclusivamente a algo. Soy un especie de "mujer orquesta", haciendo mil cosas a la vez!!!
Y además mi cabeza ya no puede controlar eso de hablar con 10 personas a la vez manteniendo la cordura. Hacer 10 cosas sí, pero concentrarme en diez temas de conversación distintos, no. Me hirrrrrve la cabeza!!!, diría Palmiro Caballasca.

5. Volviendo a mi casa, no me gusta que cambien las cosas de lugar. Por eso nunca sería apta para la convivencia. Si dejé un zapato en el lavadero y el otro en el dormitorio así deseo encontrarlos!! 
Y ni hablemos de los utensilios de cocina!!!! Odio, odiooooooo, ODIOOOOOOOOOO que otro guarde mis ollas, fuentes y platos donde mejor le pinte!!!!
Todo tiene su lugar lógico. Nada es caprichoso. Todo está puesto en cada lugar por alguna razón y sólo yo conozco las razones. No me importa que dejen todo sobre la mesada, pero no inventen lugares donde guardar!!!!!!

6. La tele y la compu son MÍASSSSS... por lo tanto sólo yo elijo qué programas ver o a qué hora usarlas. No soporto que me quiten el control... de mis aparatos!!!

7. Sufro mucho el calor así que la temperatura la manejo yooooo!! Detesto los splits con calor porque me asfixian y en verano si es posible tener una temperatura de 18 grados la quiero! No me banco la gente que vive doblada en dos cruzándose la camperita invierno (por el frío) y verano (por el aire acondicionado)
Ojalá mi termostato fuera contagioso!!!

8. Otra de las razones por la que no podría convivir con alguien... me resisto a compartir gastos con alguien!! Y no es de rata, porque prefiero hacerme cargo de todo yo antes que permitir que otro meta por sí mismo la mano en mi bolsillo!! No way!!

9. No puedo soportar (es más fuerte que yo) que el papel higiénico salga por arriba. ¿A quién se le puede ocurrir semejante locura?... el papel tiene que fluir libremente, hacia abajo... no hay que hacer fuerza para destrabar el papel en una posición que no es la natural!! ¿No les parece?

10. No puedo concebir que haya gente que duerme y se levanta como si hubiera levitado sobre la cama. Fundamentalmente porque yo soy una gran luchadora mientras duermo. Pateo, pego codazos, saco las sábanas de los pies y los ventilo aún en pleno invierno... y como si fuera poco, duermo cruzada en la cama grande!... una joyita, por lo que verán. Así que no me banco los que te miran por arriba y no pueden entender mi movilidad nocturna.

11. Odio que me hablen cuando acabo de despertar. No esperen buen humor de mi parte a esa hora ni sociabilidad. Recién después de una hora de levantada puedo cruzar palabras con otro ser humano.

12. Detesto que sigan mis pasos. No tolero que todo el tiempo me estén preguntando "¿adónde vas?"... "¿de dónde venís?"... "¿a qué hora volvés?"... "¿con quién vas a salir?".
¿¿¿¿Qué miércoles te importa????


Por todo esto y mucho mucho más!! (que excede el espacio de este post) es que hoy, a mis 41 años, reconozco que soy una calamidad inconvivible. Y eso me hace feliz porque tampoco podría convivir con nadie.
A ver si ahora mis amigas comienzan a entender cuando digo que ni ebria ni dormida tendría a alguien bajo mi mismo techo... a menos que sea deliciosamente temporal!!!

jueves, 7 de julio de 2011

Aventuras en vacaciones de invierno


A pesar de ser una amante del invierno y el frío, debo reconocer que cada vez me da más fiaca salir de viaje en temporadas bajo cero. Prefiero quedarme en casita y disfrutar mis quince días de feria haciendo nada, mientras miro tele bien guardadita al lado del fuego del hogar.
Más aún desde que tengo perros, ya que viajar con ellos es un verdadero incordio y dejarlos también lo es porque no hay guardería que me convenza de que serán bien tratados.
Pero por alguna razón, seguramente por necesidad de desenchufe, comenzamos a planear con mi amiga Laura allá por 2009, un viaje a Villa General Belgrano en las vacaciones de julio.
La idea principal era VER NIEVE y por supuesto esperábamos pasarlo bien, sabiendo que para ambas no sería fácil la convivencia. Solteras que viven solas desde hace años, territorialistas e independientes, podían llegar a provocar cortocircuitos importantes.
Durante meses estuve averiguando la disponibilidad en hospedajes, teniendo presente que íbamos con dos canes. La cuestión no era nada fácil; o directamente se negaban a recibir huéspedes de cuatro patas, o bien pedían fortunas por la estadía.
Respondía mails de cabañas y los reenviaba a Laura todo el tiempo. Y a veces lo hacía en medio de tanto trabajo que ocurrió lo previsible: en lugar de reenviar presioné responder y los administradores de Cabañas del Arroyo llegaron a leer un mensaje de este calibre: "Mirá Lau lo que piden por alojamiento. Y encima un adicional por perro por día!!... evidentemente en VGB se dieron una dosis de hongos alucinógenos, porque están del tomate". De regreso llegó un mail de ellos, muy ofendidos y justificando las altas tarifas. Les respondí que mi email no estaba dirigido a ellos, que se trataba de una conversación privada y por lo tanto no tenían por qué leerlo, les pedía disculpas por el modo en que me dirigía a ellos pero no por lo que decía, porque en verdad era un robo a mano armada!! (esto último no se los dije, obviamente je je) Finalmente se rieron del fallido y me invitaron a conocer las instalaciones... ¿lo imaginan?... yo llegando con los dos perros... "buenassssssssss... yo soy la de los hongos!"
En fin, como si el destino fuera el encargado de evitar nuestro viaje, nos ocurrieron una serie de sucesos increíbles que a cada paso obstaculizaban nuestro proyecto: primero no conseguir cabaña, después Laura tuvo una angina, yo una lumbalgia que casi me deja dura y finalmente apareció un monstruo (que terminó siendo inofensivo, como todo monstruo): la gripe A.
Que sí, que no... que todo se paraba... que la epidemia... decidimos viajar así fuera pato o gallareta y así emprendimos viaje!
La cabaña no resultó ser lo que esperábamos. Con las habitaciones en planta alta y una larga escalera empinada por subir, desistimos de llevar nuestras valijas a la planta alta y sólo subíamos por necesidad... de dormir por las noches!!!
Para los perros tampoco era sencilla la subida y más de una vez Mora quedó estancada en la planta alta temiendo bajar, o Andy rodó por los escalones tratando de hacerse el vivo.
La primera noche fue HELADA. No hay modo de describir el frío que pasamos entonces. Sólo podría ser comparable a lo que sentí cuando los albañiles derrumbaron una pared de mi casa en pleno invierno.
Lo cierto es que aún con los calefactores encendidos a fondo, temblábamos como hojas. Arropadas con todo lo que teníamos, nada era suficiente. 
Laura había pasado sus piernas por las mangas de su abrigo de piel (apodado "el oso") mientras seguía superponiendo pares de medias para recobrar la sensibilidad de los pies.
Pero aún así estábamos felices: sabíamos que iba a nevar!!!
Sobrevivimos a la primera noche y apenas salió el sol, me asomé a la ventana de mi dormitorio dispuesta a sacar "la foto" de la nevada de la noche anterior cuando lo vi........ NADA!! ni una boba granizada cubriendo el pasto...
Nos decepcionó un poco la falta de nieve, pero seguramente caería algo la noche siguiente. Era cuestión de esperar...
Curiosamente nuestros malos hábitos de "mujer-que-vive-sola" no nos jugaron en contra y nos llevamos muy bien. Incluso para llegar a tolerar ciertos accidentes de nuestra biología, que conspiraron contra nuestra pacífica convivencia.
Así sucedió el día que emprendimos un paseo hasta Embalse Río Tercero.
Lau siempre me había hablado de su vértigo y yo lo subestimé, creyendo que exageraba cuando contaba de su temor a las alturas... eso fue hasta que vi su cara de pánico, blanca como rata de panadería, al estar de pie junto a la baranda del dique.
"Sonreí un poco" le decía yo ingenuamente y a la pobre Lau no le salía ni una mueca, ni podía emitir sonido ni siquiera para pedirme que nos fuéramos!!
Sólo recuperó el color unos kilómetros más adelante, cuando anuncié que "me cagaba" y no de miedo precisamente!!!
Toda la vida me ocurrió lo mismo. Cuando estaba muy nerviosa o enfrentaba algún desafío, mis intestinos se soltaban obligándome a buscar un baño con urgencia, ante la amenaza de un accidente peor!
Y así sucedió a 20 kilómetros de Villa General Belgrano, por un camino sinuoso en el que no se podía ir a más de 60/80 km por hora, sin poder sobrepasar a ningún vehículo.
¿Puede haber algo peor que eso?... sí!!... también se puede tener delante un puto camioncito utilitario con velocidad máxima 30 km/h al que no podía adelantar!!!!!!!!!
Juro que me hubiera tirado por la banquina si era necesario, pero mis intestinos estaban poseídos por la demoníaca diarrea que luchaba por salir!!!!
No recuerdo cómo ni cuándo, pero finalmente llegamos a la cabaña. Entré  con todo a esa estrecha cochera y, tal como habíamos acordado con Laura, yo bajaría en tanto ella se ocuparía de los bolsos y los perros.
Claro que en mi apuro no advertí que había estacionado a mi pobre amiga al lado de una de las columnas de la cochera, así que no podía abrir la puerta!!! teniendo que salir por la puerta del conductor para liberar a mis pobres hijitos!!
Pasado el incidente intestinal y curado el vértigo, fuimos a cenar a un lugar lindísimo. Después de comer suculentos platos que aportaran calorías a nuestra dieta invernal, se nos ocurrió pedir panqueques.
Habíamos embuchado tanto que era una verdadera asquerosidad pedir uno de dulce de leche. Intentando incorporar algo de fruta a nuestra dieta hipercalórica, elegimos el de manzana.
Reconocí frente a Laura que me daba un poco de temor que se tratara de panqueques al rhum, ya que no tengo la menor tolerancia a las bebidas alcohólicas fuertes.
Laura -como lo hice yo en su momento, con su vértigo- minimizó mi advertencia y dijo "lo queman, se evapora casi todo!" y comenzamos a degustar el postre.
Ibamos a pagar cuando sentí que no podía mover la cabeza sin marearme!!!
Lau creía que estaba bromeando. Lo  cierto es que no podía despegar mi trasero de la silla y temía que al levantarme cayera redonda en el suelo!!!
Y por supuesto que Laura no manejaba!! así que por un momento llegué a pensar en pedir un taxi y enviar luego por la camioneta... pero el problema aún era cómo llegar a CUALQUIER AUTO!!!!
Con Lau palideciendo nuevamente, esperé tranquila a que se me pasara la borrachera y finalmente pude conducir y llegar ambas sanas y salvas!!
Esa noche Mora me hizo bajar 3 veces a hacer pis!!!!!!!!!! por esa escalera inmunda, congelándome en cada descenso... y se la juré.
Sólo banqué el frío de la noche por una razón: al día siguiente nevaría!!!
Pero grande fue nuestra decepción cuando a la mañana siguiente todo estaba limpio como en primavera.
Ese día no dejé a Mora pegar un ojo. Cada vez que se dormía la llamaba y obligaba a levantarse.
Laura me trató de cruel, pero esa noche durmió de corrido la niñita y ni una sola vez pidió salir a hacer pis!
El día que visitamos La Cumbrecita deben haber hecho unos 5 grados bajo cero.
¿Cuándo me vieron con cuatro mangas?... pues ahí las tenía y seguía con frío.
Bajamos al arroyo en Intiyaco. Había partes congeladas!!!
Mis perros corrieron con sus hermosos pullovercitos y en eso plaf!!... se metieron en el agua!!!!!!!! 
Andy comenzó a nadar como en pleno verano y Mora lo siguió, mojando ambos pullovers. Y ni siquiera temblaban!!! Ahí les perdí el respeto... pensar que cuando yo los baño tiemblan como hojitas!!!! Allí no lo hicieron ni una vez. Se secaron al sol ayudados por una toalla que esta mamá previsora había llevado. Y volvieron a meterse en el agua en el arroyo de La Cumbrecita... y en la olla... y en el lago de truchas!!!
Al llegar al río San Miguel el paisaje era hermoso, pero no teníamos baño!! así que tuvimos que esperar a que los pocos turistas que había se fueran para buscar un lugar apartado detrás de las piedras y hacer pis.
Dura la vida del montañés con esa temperatura!!!... creo que la orina se congeló en el aire por el frío que hacía!! Y por supuesto cuando terminé de hacer pis, Andy prolijamente echó otra pishata sobre la mía, marcando territorio como buen macho que es!!
Pero si de algo estábamos seguras es que esa noche sí nevaría!!!!!
Nos acostamos con la misma ilusión que un chico en la noche de navidad esperando a Papá Noel.
Y llegó la mañana, abrimos la ventanita de la planta alta y.... NADA!!! Ni un puto copo de nieve o aguanieve que justificara habernos cagado tanto de frío!!!
Así fue el clima hasta que nos fuimos. Días soleados pero muuuy fríos y una espera permanente de la nieve que finalmente llegó... a los dos días de nuestra partida!!!!!!!!
Emprendimos la retirada dignamente, con la frente bien alta como diciendo "nos importa un carajo no haber visto la condenada nieve!!".
Esta vez elegí el camino nuevo, evitando las curvas del dique Los Molinos y menos mal que lo hice!!! porque la niebla era tan espesa que apenas se podía avanzar.

Y la niebla es como el baile, una vez que estás adentro tenés que bailar. Así que ya no había tiempo para detenerse ni para volver atrás.
Curvas + Niebla + Vértigo = 3 descompuestas en el auto!!! Mora iba con la cabeza afuera tragando aire puro. Había tanta niebla que por el retrovisor sólo veía su cogote más una nube!! Laura respiraba hondo tratando de vencer el apunamiento. Y lo peor es que la tercera descompostura del auto no era Andy sino yoooooooooo!!! Sí, yo que tenía que conducir.
Mucho control mental (que aprendí cuando me cagaba aquel día desde Embalse hasta VGB), concentración y música ommmmm nos permitieron arribar a Alta Gracia con visibilidad.
Pero la alegría no duraría demasiado... porque a pocos kilómetros de Alta Gracia volvió la espesura y un par de canas nos hicieron señas para que nos detuviéramos… habían cortado la ruta a causa de la niebla!!!
El oficial a cargo (a quien trataba de ver con seriedad a pesar de su pronunciado acento cordobés) nos informó que se podía ir a Santa Fe por Córdoba o esperar que la niebla se levantara.
¿Yo por la ruta 19??? Never de los néveres!!!! Así que obligué a Laura a esperar y en pocos minutos levantaron la veda.
Pero ésa no sería la última vez que nos pararan… nos detuvieron dos veces más!!!!!!! 
En una de ellas, el cana mirando a Mora preguntó “¿Está atada?”… Andy y Mora tenían puesto un arnés prendido al cinturón de seguridad… ¿acaso qué pensaba? ¿Qué los traíamos de un torneo de paracaidismo canino??? Ahhhhhhh
Llegamos con toda la lluvia y un diluvio que para Laura se prolongó hasta llegar a Santa Fe, ya que yo terminé mi viaje en Gálvez.

No vimos nieve, pero logramos convivir  sin matarnos, nos divertimos mucho y a pesar de los contratiempos o situaciones que solemos arrastrar con el imán de mierda que tenemos en el culo (sí, justo en la punta de la estrella que cada una de nosotras tiene incrustada en su respectivo trasero), pudimos tener el mejor estilo de Peter Sellers, un viaje “inolvidable"!!