sábado, 25 de junio de 2011

UNA HISTORIA POLICIAL: Mi enfrentamiento a los cacos del fondo


Siempre hay un "discursito social" con relación a la delincuencia y sus causas; a que hay que atender a las razones de fondo y la problemática a nivel sociedad y bla bla bla... hasta que te toca protagonizar un hecho violento!!
Ahí el discursito se te va al carajo y lo único que querés es agarrar un bombardero y pasar por encima a ciertas zonas de la ciudad donde sabés que se refugian estos sujetos, aunque paguen justos por pecadores.
Yo era de las que predicaban el famoso discursito social, hasta aquella tarde de agosto de 2008.
Eran alrededor de las 7 y regresaba feliz de ver los cachorros de mi sobrina canina Nube: 8 hermosos perritos, que me habían permitido fotografiarlos toda la tarde!! No veía la hora de poder bajar esas fotos a la compu y ver cómo habían salido.
Curiosamente yo (que nunca me fijo en nada) vi un patrullero en la esquina y me sentí tranquila, como protegida... qué equivocada estaba!!!
Estacioné a Carola frente a mi cochera y abrí la puerta del portón para que salieran mis perros.
En realidad lo que tendría que haber hecho es entrar por la puerta del frente, abrir el paso de la cocina a la cochera (que estaba con llave) y mantener a los perros en la cocina mientras entraba el auto, pero como ese día los planetas malvados se habían alineado, solté los perros primero y me quedé jugando con ellos en la vereda, distraída del mundo, con la carterita de la cámara colgando de mi hombro izquierdo.
Cuando vi a los dos sujetos, no sé si por portación de cara o por su actitud, pero supe que me iban a asaltar.
Doblaron en la esquina y mientras uno se quedaba sentado sobre la moto, el otro se avalanzó sobre mí a arrebatarme la carterita. 
Ustedes podrán pensar "qué coraje!!" tirarse encima de un monumento de mujer como soy yo!! Pero jugó con mi distracción y con el efecto sorpresa. Acto seguido lo tenía encima y sólo atiné a hacer lo que nunca pensé que haría: darle pelea!
Toda la vida había sido de la idea de entregar todo si te asaltaban, pero no sé si fue porque se trataba de mi cámara (tal vez si era una cartera se la arrojaba sin problemas) o mi inconsciencia y la rabia del momento, pero empecé a apretarla con todas mis fuerzas.
No recuerdo si grité. Supongo que no, estaba muda!! y lo único que sí recuerdo es que apreté el botón de alarma de mi control remoto y la bocina comenzó a sonar.
Por supuesto los dos inútiles (los perros) que tenía a mi lado no hicieron nada... Mora le movía la cola al sujeto, en tanto Andy ladraba como loco pero ni siquiera mostraba los dientes!!!
Ahí el tipo empezó a tironear con más fuerza y yo, qué estúpida!!, ni siquiera apunté con mis rodillas a sus partes pudendas o le encajé patadas... era claro que no estaba armado (si no, no hubiera luchado tanto y hubiera mostrado su arma)... supongo que con semejantes 45 que calzo podría haberle amputado un testículo o roto alguna canilla. Pero no, fui una señorita inglesa que sólo tiraba de la carterita con una sola mano. En la otra tenía el celular y las llaves del auto.
Finalmente la correa se soltó y el tipo salió corriendo, subió a la moto y partió con su cómplice.
No puedo explicar la impotencia y la rabia que sentí!!!!!!!!! Y ahí fue cuando todo el mundo salió a la calle. No había nadie mientras peleaba con el tipo en la vereda... todos salieron después!! (Qué bronca!!!)
Tenía tal odio que no pude llamar a la policía y encargué esa tarea a una amiga (pobre!) que tuvo que lidiar con otro tipo de lacras...
Al rato apareció un patrullero perdiendo muuuuchos minutos valiosos boludeando en mi vereda (como si fueran a tomar huellas dactilares en el cordón de la vereda) mientras era probable que los tipos estos ya hubieran vendido mi hermosa cámara.
No era una profesional, pero fue mi primera cámara digital. Tomaba unas fotos preciosas a pesar de sus 3,3 megapíxeles de definición y como si fuera poco, tenía fotos que nunca pude ver!!!
Era imperdonable!!
Lo único que quería era bombardear el barrio Santa Rosa de Lima (por donde se habían escurrido) y que no quedara nadie vivo, ni siquiera para contar cómo fue alguna vez.
Después de media hora pelotudeando en mi vereda, la cana decidió dar una vuelta por el barrio a ver qué veían. ¿Mis esperanzas? Nulas!!
Fui a hacer la denuncia y casi infarto al ver lo que el sumariante escribió de lo que yo le contaba!! (parecía "María llega del campo" cómo hacía que me expresara!!!) Y por último refirió a tres o cuatro maleantes que sabían que se dedicaban a comprar cosas robadas para después comercializarlas... sabían dónde vivían y todo... ¿¿¿entonces por qué los dejaban seguir actuando???
Ay país, país, paísssssssssssss!!!
Sólo me quedaba una posibilidad. 
Tenía una amiga que trabajaba con gente del barrio y seguramente podía llegar a enterarse de algo, porque ahí todos se conocen. Así que le pedí que divulgara que ofrecía recompensa por la cámara.
Así lo hizo. Y por supuesto que trajo noticias!!!
Por lo pronto había una señora a quien esa misma noche le habían ofrecido una cámara fotográfica con las mismas características que la mía (tenía una particularidad: estaba roto el compartimiento de la batería y se zafaba cuando se abría: ella contó que eso le llamó la atención) y sabía quién la tenía.
Decidí dejar a la policía afuera y manejarme por mi cuenta en este mundillo, así que comencé a divulgar lo de la recompensa: $400 (con vistas a subir a 500) por mi camarita.
Esa mañana llamé a todas las FM de cumbia, publiqué avisos en internet y también hice unos panfletos, con la imagen de mi cámara, que pegué en todos los postes de luz de mi barrio hasta el fondo (camino a la villa)
Por mail no tardó en comunicarse gente conmigo. Entre ellos un señor (llamémoslo "Ricardo Príncipe"), que me contó que tenía una cámara igual a la mía, por lo que lamentaba mucho que me la hubieran arrebatado, porque sabía lo buena que era!!
La mujer del barrio confirmó a mi amiga que la cámara se había vendido en $150!!! (no lo podía creer!!!!!) y yo no desistí de mi plan de rescate. Incluso había hablado con un amigo para que él fuera (en su caso) quien hiciera el intercambio con los delincuentes.
Una mañana desperté y cuando salí a la calle todos los panfletos de la recompensa habían sido arrancados... ¿un mensaje mafioso, tal vez?
Fui al vidente galvense a preguntar por el destino de mi tan preciada cámara y él fue terminante: "Dejala ir, porque nunca te reencontrarás con ella".
Pero yo no renunciaba... y así un día recibí un mail de Ricardo Príncipe preguntando si había encontrado mi camarita.
Cuando le respondí que no, me preguntó si acaso no me habría quedado el cargador de baterías, porque a él se le había roto y nunca más lo consiguió.
Ahí se me encendió la lamparita: habían robado mi cámara, pero yo tenía aún el cargador... este Ricardo podía ser el que había comprado mi cámara robada!!!!!!!!!!
Traté de mantener la tranquilidad y le respondí que el cargador estaba junto a la cámara cuando me robaron.
Luego, lo primero que hice fue llevar el cargador a mi oficina. Si entraban a robar a mi casa al menos que no encontraran el resto del botín!! (qué gran idea...)
Busqué a Ricardo Príncipe en la guía. Existía!!
Así que hablé con otra amiga, secretaria de un juzgado penal, y conseguimos una orden de allanamiento en la casa del tal Príncipe.
Estaba feliz con caerle con la policía a este hijo de mil putas que había comprado algo robado, cuando recibí el llamado de otra de mis amigas avisándome que parara todo, que Ricardo Príncipe sí tenía una cámara igual a la mía y desde hacía muchos años!!! Su novio lo conocía y era un hombre de bien!!!
Imaginen mi desesperación en ese momento. No sabía si llamar a mi amiga secretaria, al juez, a la policía... ¿cómo parar el allanamiento a la casa de ese tipo cuyo único delito fue solidarizarse conmigo por mail???
Afortunadamente, como los tiempos de nuestras fuerzas de seguridad no son los normales, logré detener todo a tiempo. El pobre Príncipe jamás se enteró de lo que pudo estar a punto de suceder en su casa (no ha de ser nada agradable que te caiga la policía a revisarte los cajones y revolverte la casa) y yo, amargada, decidí hacer caso al vidente y resignarme a que nunca más aparecería mi Sony cybershot modelo 2000.
Eso sí... por las dudas, jamás entregué el cargador a Ricardo Príncipe... por si acaso!!!!

viernes, 17 de junio de 2011

HOMENAJE A MARIANA: Una amiga virtual muy real

Tenía 30 años cuando internet entró a mi vida. Y entonces fue un torbellino de cosas nuevas!!! Era como tener una ventana al mundo, accediendo a cualquier cosa desde tu propia casa. Pero definitivamente lo que más me cautivó fue la posibilidad de contactarme con personas que de otra manera nunca hubiera cruzado en la vida, ya sea por distancias geográficas, o tal vez barreras idiomáticas, pero seguramente jamás nos hubiéramos conocido de otro modo.
Una de esas personas fue Mariana.
La conocí a través de un sitio para personas obesas que acostumbraba a frecuentar. Ambas participábamos en los foros de opinión y compartíamos muchos puntos de vista y apreciaciones acerca de nuestro problema en común.
Hasta entonces -créase o no- nunca había tenido una amiga con problemas de sobrepeso. 
Todas mis amigas de entonces podían escucharme y opinar, pero nadie había sufrido esta pesadilla en carne propia, como para saber con exactitud qué se siente físicamente, cuánto duele el rechazo en ciertos ámbitos, o por qué tenemos determinadas creencias.
Si bien Mariana no sufría una obesidad mórbida como la mía, conocerla fue poder mirarme en el espejo y poder sentir el reconocimiento de lo que sentía hasta entonces y nadie alcanzaba a comprender.
Generalmente no chateábamos, sino que intercambiábamos mails. Y finalmente nos conocimos "en persona"  hacia finales del año 2000.
Debo reconocer que fui una verdadera atrevida!! porque la página que frecuentábamos organizaba una fiesta en Capital Federal y me autoinvité a su casa, incluyendo los días anterior y posterior  al evento (¡qué caradura!).
Nos vimos por primera vez en la terminal de ómnibus de Retiro, pero sentí que la conocía de toda la vida. No paramos de hablar hasta mi regreso!!!
Fui bien recibida no sólo por ella sino por toda su familia. Sentí esa comodidad que sólo tenemos con las personas a las que nos unen lazos muy fuertes.
Tengo muchas amigas, pero Mariana era la persona que me hacía falta desde hace años. La única que realmente podía entender lo que estaba pasando en ese aspecto de mi vida, y legitimar lo que sentía la Cary obesa.
Lejos de perder contacto a causa de la distancia, seguimos escribiéndonos desde entonces y más allá de ciertas diferencias ideológicas que podamos llegar a tener, la considero una de las personas más lúcidas y bien plantadas de todas las que me rodean.
Mani es de las pocas personas que consideran que existe la misma distancia desde Buenos Aires a Santa Fe, que de Santa Fe a Buenos Aires. Porque pareciera que es más difícil para ellos viajar de lo que es para nosotros, los del interior.
Pues ella nunca tuvo dramas ni histeriqueó con una visita que nunca se concretaría. Bastaba ponernos de acuerdo en una fecha, un finde largo, o parte de las vacaciones, para que viniera a pasar unos días, poner las lenguas en remojo y cotorrear como si quisiéramos recuperar en un par de días todos aquellos otros que estábamos separadas.
Fue una de mis amigos que en mi gran fiesta de cumpleaños hicieron 500 kilómetros sólo para compartir esa noche conmigo.
Gracias a Mariana me uní a la "Red de Brujas Bocadísticas" o RDBB, formada a partir de un grupo Yahoo (Bocaditos), entre personas que (en distintos grados) teníamos problemas alimenticios.



Greis, Rita, Vanesa, Norma, Marina y Marcela fueron las compañeras de ruta en esa locura de decenas de mails diarios y conferencias permanentes en grupo, también con alguno que otro cónclave en Capital.
Y por brujas -por no consentir el autoritarismo y la soberbia del webmaster- Mariana y yo fuimos prácticamente echadas del sitio a través del cual nos conocimos, después de la última fiesta, en que nos premiaron con dos hermosas remeras rojas con la inscripción "somosgordos" en el pecho.... una maravilla contra la discriminación!!
Once años pasaron desde que nos conocimos y el sitio web de obesos dejó de existir, pero nuestra amistad sigue intacta. Los intercambios de mails ya no serán diarios y posiblemente nos veamos menos de una vez al año, pero siempre estamos en contacto!
Hoy, 17 de junio, brindo por tu cumpleaños, Mani, y quiero decirte que sos una persona maravillosa y una gran amiga!!
Vaya esta historia para aquéllos que dicen que por internet sólo se puede conocer "gente de merde"... yo puedo afirmar todo lo contrario y mis 11 años de amistad con Mariana son la prueba de que un amigo virtual puede ser muy real!!!

domingo, 12 de junio de 2011

VIDA DE ARTISTA: Confieso que soy cholula, ¿y qué?

En un post pasado, de principios del blog, contaba acerca de mi sueño de ser artista.
Ya sepulté mis deseos de triunfar en las tablas o en la pantalla, pero aún sigo sintiendo esa necesidad de tener un público que te aclame... claro que por qué me habrían de aclamar justo a mí (habrá que pensar en eso creativamente).
Debo reconocer que tengo mi propio club de fans (claro que todos amigos!): desde los que dicen que se ríen mucho de mis ocurrencias y publicaciones en Facebook hasta los que apuestan al éxito que tendría con un programa humorístico en televisión; o el extremo de un amigo, que afirma que compraría todos los asientos del teatro si yo debutara en una revista (lo que no aclaró es si lo haría por fanatismo o por vergüenza ajena!!)
Lo cierto es que en razón de esta locura artística que llevo en la sangre (y que hace que aún hoy continúe soñando coreografías enteras que desconozco), los "famosos" para mí no son personas comunes que realizan determinado trabajo, sino que son seres celestiales, divinos, inalcanzales!!
Y eso es precisamente lo que hace que tenga que confesarme como una cholula de antología!!
A veces creo que también lo traje en la sangre, porque mi mamá -aún con las limitaciones que en cuanto a medios de comunicación había en los años 40- también era de escribir a los artistas y pedir fotos autografiadas, que puntualmente llegaban por correo, porque al menos en esa época actores y músicos tenían bien en claro que vivían de su público.
Recuerdo que en los 80's era ferviente admiradora de Alejandro Lerner. No, era más que eso: estaba enamorada de él!! No era el típico "guacho man", pero con ese aspecto desprotegido, esa voz ratonera y los temas lentos que componía y cantaba, las mujeres nos orinábamos a chorritos por la emoción!! (¡Cuánta mina debe haber levantado en esa época!)
Lo cierto es que (no recuerdo cómo pero) una vez descubrí la dirección para escribirle (de la discográfica, obviamente, pero a mis 13 era tan ingenua que creía que era de la casa!!) y redacté una larga carta que decía tantas estupideces!! Desde pedirle partituras para tocar en el piano y preguntar por la parte de la letra de una canción (que no entendía), hasta invitarlo a pasear en Gálvez!
Ahora, de adulta, imagino lo que habré hecho reír a la secretaria!!!
Lo cierto es que un día, cuando regresé de la escuela, mi vieja -que estaba cocinando- anunció que tenía una sorpresa para mí. 
Había pasado tanto tiempo que ya ni siquiera yo recordaba que había enviado esa carta.
Entonces sin más anuncios, sacó del bolsillo de su delantal el sobre. Y cuando lo vi tenía un membrete con el nombre de mi ídolo!!!
Creo que mi corazón se detuvo.
Era una foto autografiada.
No recuerdo bien qué había escrito pero sé que en alguna parte mencionaba "mil besos", lo que computado diariamente me daba suficiente cariño por los próximos 3 años.
No me quedó amiga por llamar ese día. Todas tenían que enterarse!!
La letra era tan redondita y femenina!! pero ni se me cruzó por la cabeza que hubiera sido escrita por otra persona que no fuera él. Si decía "Alejandro Lerner"!!!
Claro que la ilusión me duró sólo unos días, cuando mi amiga Alejandra recibió otra foto. 
Nunca me había dicho que le hubiera escrito, lo que consideré una alta traición porque ni siquiera le gustaba enfermizamente como a mí.
Al menos no tenía la misma dedicatoria!!, lo que me permitió por unos añitos más confiar en que él la había escrito.
Hacia fines de 1984, aprovechando que mi vieja andaba de vacaciones por el viejo mundo, soborné a mi prima para que me llevara a verlo al estadio de la Tecnológica en Santa Fe. Fue una gran emoción, pero a la vez una terrible desilusión porque era de los cantantes que cambian el ritmo de las canciones en los recitales. Y yo quería oírlas tal y como se escuchaban en la grabación de estudio!!!!!
Persecuciones, esperas y fotografías siguieron siendo mi modo de relacionarme con el mundo artístico.
Acababa de cumplir los 18 cuando un año esperé más de una hora en el hotel Hermitage de Mar del Plata para ver salir a mi ídolo de la infancia: Carlitos Balá!!
Y ese mismo año también me tomé una fotografía con un guapo y bronceado Scioli (verán que no soy de ocultar mi pasado humillante y vergonzoso) Claro que él aún no era político, tenía sus dos brazos y decía que era campeón de off-shore (hasta eso nos vendieron por cierto!!)
Y en ese viaje famoso (que relaté en alguna parte... para que lo recuerden sólo haré mención a "¡¡¡mi conejito... mi conejito!!!") también sufrí tremenda decepción cuando descubrí a la salida de un teatro que Daniel Fanego (que entonces era un guachito lindo) sólo guardaba su simpatía para el escenario y fuera de él era un pedazo de forro (porque era tan asqueroso, que ni siquiera calificaba para forro entero!!)
Unos años más tarde, sufrí otra desilusión con Enrique Pinti. Mi gordo admirado, por su inteligencia, su ingenio y su infinita creatividad! 
Viajaba sola a Mar del Plata en avión desde Buenos Aires. Había comprado boleto en clase business, para evitar quedar trancada en el asiento y levantarme post viaje tipo caracolito (con la casita a cuestas... es decir la fila de asientos pegada en el culo!!)
Nadie viajaba en esa parte del avión, hasta que sobre la hora apareció Pinti y con fastidio se sentó a mi lado.
Lo saludé, me encargué de decirle que lo admiraba mucho y me dio vuelta la cara.
Tratando de luchar contra la decepción, lo comprendí como par... como gorda!!
Toooda la clase business vacía, saca asiento para ir más cómodo y le toca justo otra gorda al lado!!!
Así que, cuando despegamos y (como ocurre en todos los aviones) comenzaron a enchufarnos comida, discretamente le dije que me iría a otro asiento para que viajara más cómodo y me retiré.
No cruzamos una sola palabra en todo el viaje, pero cuando bajó se acercó a saludarme y noté cierta mirada de alivio: por haber autoimpuesto a mi culo una orden de exclusión de su asiento y por no haberlo jodido con charla durante todo el viaje.
Reprimí mi espíritu cholulo en pos de la paz!!
Pero sin duda alguna el mayor suceso fan-cinematográfico lo viví junto a mi amiga Lili, en Gálvez.
Había un recital de Sergio Denis y no sé por qué razón no fuimos. Digo no sé por qué razón porque Lili amaba tanto a Denis como yo a Lerner. Después de Mel Gibson, era su amor imposible!! y no sé por qué peleamos o qué pasó en el medio, que no llegamos a ir al recital y sólo nos colamos por la entrada trasera del club cuando estaba terminando, para que ella lo viera de lejos.
Ya consideraba que había sido el mejor día de su vida cuando a eso de las 3 de la mañana, mientras dábamos la vuelta del perro a bordo de Raymundo (mi Duna), vemos que Sergio Denis estaba frente al hotel cargando sus bolsos en el baúl del auto.
Lili no llegó a decir "mirá quién está", que frené de golpe cruzando a Raymundo frente al auto de él. Imagino el pobre el susto que se habrá pegado... habrá dicho "en este pueblo de mierda me van a secuestrar!!"
"¿Y ahora qué hacemos?", preguntó Lili más pálida que de costumbre.
"Ahora nos bajamos y los saludamos", respondí.
Saltamos del auto y nos acercamos a él. 
Lejos de mandarnos a cagar, se mostró muy afectuoso y cordial. Conversamos por un buen rato... él y yo, porque Lili ni siquiera pestaneaba; sólo lo miraba embelesada...
Logramos un par de autógrafos y nos despedimos con un beso. 
Creo que Lili no se lavó la cara por días!!!!
Yo sólo esperaba que hubiera sido más alto... ¡creo que me llegaba al pezón!
Debe ser por eso de ver a los artistas inalcanzables, que hasta me parecen con más estatura de la que tienen...
Ahora ya soy una chica mayor, tengo 41 años, pero siento que sigo padeciendo de cholulitis crónica. 
No me dará más el cuero para esperar al ídolo bajo la lluvia o de pie durante horas, pero sin duda alguna si veo a alguien famoso no resistiré la tentación de pedirle un autógrafo!!

sábado, 4 de junio de 2011

MEA CULPA: No sé ni me gusta cocinar!!!!


Esta etapa de mi vida y, en especial, este año en que decidí que el 90% de las cosas me chupa un egg, haré un reconocimiento y ejercicio del "mea culpa" para afirmar sin más remordimientos: NO SÉ NI ME GUSTA COCINAR.
No sé por qué en el imaginario popular existe la creencia de que una gorda tiene que ser una gran cocinera, cuando un gordo llegó a su peso por comer y no precisamente por cocinar. Son dos cosas que no necesariamente van de la mano!!
En mi caso cargué con el doble karma de que mi madre es una excelente cocinera y vengo de una familia de hábiles reposteras y chefs sin título que hacen creaciones mágicas en la cocina.
Como dice mi psicóloga, habré de tener otras habilidades. Después de todo no todos tenemos las mismas capacidades.
Torpe como soy con las manualidades, herencia de mi abuela paterna, al menos podría haberla heredado en sus habilidades gastronómicas, porque -a excepción de un episodio de su juventud- cocinaba y muy bien!!
Cuentan que estaba en el campo junto a su cuñada cuando llegó la hora del almuerzo y les tocó preparar la comida para sus maridos y los peones, no más de 8/10 personas en total. 
Las asustó tanto la cantidad de gente que vertieron en una olla una bolsa de 5 kgs de arroz!! Cuando eso se comenzó a hinchar, el arroz empezó a rebalsar... muertas de vergüenza, sacaron el sobrante, cavaron con la pala un pozo en el patio y lo enterraron!!!!
Nunca llegué a ese extremo, pero también he tenido inconvenientes con la mesura. Tal es así que en una ocasión preparé una cena para mis amigos y era tal la cantidad de fiambre que hice, a lo que seguían unos ravioles con salsa bolognesa y postre, que uno de ellos terminó tirado en el piso tipo vaca empastada porque no podía comer más!!
Me gastaron tanto por la cantidad (de más está decir que tuve sobras de comida por una semana... y eso que soy de buen comer!) que nunca más los invité con algo que yo cocinara.
Eso tal vez lo heredé de una tía de mi abuela, Magdalena, a quien el marido le criticó una vez las milanesas y estuvo 20 años sin volver a cocinarle milanesas!!! ¿Rencorosa?... un poquito tal vez.
Lo cierto es que lo intenté... juro que lo intenté. Tanto que hasta tenía mi propio libro de recetas cuando a los 17 años vine a estudiar. La primera receta era "bifes a la plancha": 1) calentar la plancha...
Después busqué algo de sofisticación. 
Recuerdo que cada jueves compraba junto al diario Página 12 unos fascículos de cocina.
Jamás hice una receta...
Mi época floreciente como cocinera fue cuando fui a vivir a mi primer departamento como propietaria.
No sé si disponía de más tiempo, estaba enamorada, los planetas se cruzaron, pero allí desplegué todo mi potencial.
Claro que no estaba muy pendiente de lo que hacía, porque no registraba (como una buena chef) los pasos que había seguido en la preparación de los platos.
Un día hice una especie de revuelto de zapallitos que me salía exquisita. 
Como buena ama de casa organizada, lo dejé listo para cuando llegara de mi clase de computación a las 22.
Partí hacia el instituto y llevaba media hora en medio de una clase teórica cuando de repente algo se me vino a la mente: ¡¡¡ No apagué el fuego !!!
Salté de mi banco como si hubiera tenido un resorte y me puse de pie, a lo que el profesor preguntó: "'¿qué te pasa, Carina? ¿te tenés que ir?"
"Sí", respondí sin más explicaciones y salí corriendo.
No conseguía taxi, hasta que me paré en medio de la calle y con los brazos en alto hice detener un remise.
Creo que el tipo se orinó encima del susto!!!... subí, le di la dirección y por poco le hago agitar un pañuelo blanco mientras volábamos por las calles santafesinas. 
Llegué y como no venía el ascensor, subí los 6 pisos por escalera, abrí la puerta y sin encender las luces fui hasta la cocina... para ver que la hornalla estaba apagada!!!!!!!!!!
Podría contar muchas cosas más humillantes, como comer duras las verduras porque no habían terminado de cocinarse, o el día que me hice una ensalada de las bolitas de la espinaca rastrera!
Lo cierto es que dejé de experimentar con la cocina cuando me mudé a mi casa. ¿La razón? la desconozco!! Pero el día que quemé una olla (y por poco mi cocina entera!!) en la que hervían las alitas de pollo para mi perro, concluí que era un peligro para la vida de otras personas y comencé a hacerme fan de los delivery y las viandas.
Ahora intento con la cocina macrobiótica. 
Me enferrrrrma eso de que cada cosa tenga su proceso de cocción: el arroz yamaní con fuego coronado hasta que se consuma el agua (ufa! hay que controlarlo mucho!!), el mijo pelado con dos tazas de agua por cada taza de cereal y a fuego mínimo (se pegaaaaaaaaaaa!!!!) y las legumbres controlando que estén a punto (los distintos tipos alcanzan el punto en diferentes tiempos GRRRR).
Aún no he tenido que terminar en Intoxicados, señal que algo estaré haciendo bien. Claro que soy bastante complaciente conmigo misma y digo "Mmmm qué rico!!", como cuando quería hacerle tragar a mi perro Poli una pastilla camuflada.
Lo cierto es que detesto desde el fondo de mis entrañas perder tanto tiempo en cocinar cuando es un trabajo que se agota en pocos minutos.
Después de todo, dicen que comemos para vivir y no vivimos para comer, ¿no?