lunes, 30 de mayo de 2011

CINCO MIL VISITAS!!!


Y casi sin proponérmelo llegamos a las 5000 visitas!!! Sé que puede tener sabor a poco, si se consideran todos los meses que el blog lleva colgado de la web, pero por la escasa difusión que tiene (sólo para elegidos je je) y teniendo presente que muchos lo leen por mail sin entrar siquiera a la página, me considero más que satisfecha.
Seguiré hasta que termine la creatividad, o se me apaguen las neuronas, o se termine la crisis... o cumpla los 50 (NOOOOOOOOOOOOOO!!!!!!)
A todos, muchas gracias por seguirme en estos divagues de teclado... GRACIAS!!

domingo, 29 de mayo de 2011

UN POST EDUCATIVO: cómo reconocer un metrogay en una cita


Este post se me ocurrió a propósito de la última cita de una amiga, que tuvo por chat la siguiente conversación (transcribo sólo la parte pertinente):
Ella: Mmmm, qué lindo está el día para quedarte en cama haciendo cucharita...
Él (muy lejos de interpretar la ¿in?directa): ¿Y qué esperás?
Ella (lejos de achicarse): Que me inviten...
Él: Ay, qué linda!!! (¿¿¿???)
Definitivamente PUTO. Y si no lo es de hecho, es un puto mental.
¿Qué les pasa, chicos?... ¿ya olvidaron cómo se avanzaba?
Es decir, no. No lo olvidaron. Sólo que cuando hay onda atorranteada todo bien. Si ven que la chica en cuestión puede dar para más de un polvo al paso, ahí arrugan y se hacen los gays o los carmelitos descalzos, que no se encamarán hasta el matrimonio (que nunca llegará, desde luego).
Yo los llamo "metrogay" porque son mitad metrosexuales y mitad gays no revelados.
Cómo reconocer a esta nueva especie de hombre de los 2000, histérico, tibio, medio puto y más arrugador que blusita de fibrana:
1) Vive persiguiéndote para salir y cuando le tirás una fecha, hora y lugar, te responde con un "Ok, un día de éstos nos vemos"
2) Finalmente salen, pasan una velada encantadora y se despide con un "Te llamo"... desde luego no aparece nunca más!!!!
3) Observa los detalles: puede avisarte que tenés una media corrida o que se te está por caer un botón. Si ya se ofrece a cosértelo no lo dudes y corré lo más rápido que puedas!!!!!!
4) Habla más de sus músculos de gimnasio que de su vida. 
5) Te ponés el escote más pronunciado y la pollera más corta; y se distrae más mirando las chaquetas de los mozos; o tratando de descifrar qué perfume te pusiste.
6) Odia a los gays... desde luego!!
7) Que te cuente que tiene una gatita también es una señal de alarma... a huir!!
8) En medio de una situación de acercamiento comprometedora, te dice: "estoy recansado, mañana entro temprano a trabajar... no te enojás ¿no? Definitivamente puto!
9) Su hábitat: obsesivamente ordenado y pulcro. Por poco pasa el escobillón debajo de tus pies. Si tiene su casa ambientada con colores pastel, no lo dudes: da parte de enferma y corre a encerrarte en cuarentena!!
10) Su baño: usa toallas para el cuerpo, para la cara, para los pies y para el pito. Todas ordenaditas y del mismo juego... ahí también es tiempo de huir!!
11) Su guardarropas es una sucursal de Armani, Kevingston y La Martina juntas!! y su ropa está ordenada y clasificada por color, textura y estación.
12) Y si tiene almohadoncitos sobre la cama ya no quedan esperanzas... hay que barajar y dar de nuevo!!
Por supuesto, mis lectoras,  que este dodecálogo es meramente ejemplificativo, no se agota aquí y hay miles de otros detalles a los que tenemos que estar atentas para no llevarse sorpresas y caer en las garras de un metrogay. Pero valgan estos enunciados para estar más informadas acerca de la adquisición que estamos a punto de realizar.
Desde luego se aceptan agregados en los comentarios.

¡¡¡¡¡Por un mundo libre de histéricos metrogays!!!!!

domingo, 22 de mayo de 2011

ELECCIONES 2011: casi una experiencia religiosa!!


Si hay algo que me encabrona cada día más y pasados los 40 ya ni me preocupo en disimular, son los políticos.
(Al menos en Argentina) esa raza infame de personajes que se hacen los populistas y no piensan más que en sí mismos, me producen un revoltijo de tripas como pocas cosas llegan a provocar.
Debuté votando en las elecciones del 89 y ahí ya se anticipaba lo que iba a ser mi vida política: una "frígida electoral".
¿A qué me refiero con esto? A que nunca jamás votaría a alguien que ganara, así que siempre quedaría con la insatisfacción de no saber qué hubiera hecho el candidato que yo había elegido.
Recuerdo la emoción de votar a mis 19 años. Claro que las opciones no eran demasiado potables (¿acaso las fueron alguna vez?) pero al menos tenía claro que al turco no lo iba a votar.
¡¡¡Qué de veneno acumulé cuando tres de mis mejores amigas confesaron que lo votarían!!! Por entonces ya se comentaban las fechorías de este personaje en su Rioja natal, pero una de ellas me decía con tono compasivo: "A él no lo quieren porque conserva su look original (se refería a las patillas y esa cara de caudillo provinciano, supongo), pero es una gran persona". Y a mí se me reventaba la yugular!!!!!
Creo que si no me peleé con estas amigas (cuyos nombres elijo no revelar), es porque nos teníamos afecto genuino y era más fuerte que cualquier diferencia política, que si no...
Por supuesto que apenas asumido como Presidente, las patillas volaron a la mierda, se rodeó de gente bien chic, mandó sus ahorros al exterior y lo picó una que otra abejita... miren que somos ingenuos los argentinos!!
A un ex Presidente de la Corte debo la gentileza de haber puesto a todo el tribunal como Presidente de mesa en unas elecciones nacionales.
Me tocó en Gálvez, desde luego, aún tenía el domicilio en mi casa paterna. Y fue toda una experiencia... agotadora!
Afortunadamente, además de una fiscal que todo el tiempo dijo que me conocía de chiquita y que yo era una apestosa criatura consentida y caprichosa, me tocó gente muy macanuda, lo que contribuyó a vivir esta convivencia forzada del mejor modo posible y hacerlo a mi modo je je.
En mi mesa no iban a haber colas: la primera decisión que tomé. Y así lo mantuve durante todo el día, de modo tal que la Fiscal General de la Escuela casi interviene la mesa porque nunca veía gente agolpada.
Y sí, eso sólo pasa en mi país... cuando algo se hace bien, es sospechoso!!!!
Lo bueno de ser frígida electoral es que al menos no me llevaba malas sorpresas como en la última elección. Allí perdí mi virginidad política y salieron dos de los candidatos que elegí! Uno en la gobernación de mi provincia y el otro en la intendencia!!!
Claro que al menos con este último, no me alcanzaron los días hasta la siguiente elección, para arrepentirme... más de lo mismo!! ¿Será que la "chantitud" es inherente a los cargos por los que se postulan?
Así llegamos a 2011 y debo confesar que toda esa emoción que tenía en los 80's para ir a depositar mi voto, ya no existe. En su lugar hay fastidio y cansancio.
La política (como bien decía un amigo) es una calesita. Siempre son las mismas caras, sólo que están una vuelta en el caballito, después en el avioncito y más tarde en el autito... la cuestión es nunca bajarse de la calesita!!!
Ningún cargo político representa un fin en sí mismo, sino que sólo es un medio para subir a otro lugar, como los peldaños de una escalera. Así, nadie se preocupa por hacer nada en el lugar donde esté (excepto llenarse los bolsillos en la medida de lo posible y sacar el mayor rédito posible de las conexiones que pueda hacer en ejercicio de su cargo) porque sólo será temporal. Sus aspiraciones siempre van más arriba.
Ahora resulta que votamos PREcandidatos. O sea que recién estamos en el principio de los principios, haciendo algo que normalmente se hacía dentro de cada partido, pero ahora -como todos los partidos políticos son un nido de gatos- el pueblo tiene que decidir. Y a partir de ahí se crearán las alianzas que sean necesarias para levantar votos a rolete... muy sucio... están más sucios que una papa!!
Así que no sólo esta elección no servirá para elegir a quien ocupe los cargos que están en la lotería política de la provincia, sino que será un inútil gasto de recursos, de tiempo, de papel... de ideas (que faltan!!).
Eso ya me encabronaba bastante como para ir de mala gana a las urnas... y también debutamos con la (cha chan cha chan...) BOLETA ÚNICA!!
Para empezar, hombres y mujeres en un mismo lugar. En realidad nunca comprendí por qué nos tenían que poner nenes con nenes y nenas con nenas, como si tuvieran temor a una orgía electoral en medio del centro educativo!! por lo que lo consideré una buena idea.
Lo cierto es que tuve la suerte de votar en la misma escuela que siempre lo hice, porque a la mayoría de las personas la cambiaron de lugar... y la enviaron al culo del mundo!!
Ahora bien, se suponía que el sistema de boleta única sería más fácil, económico y ecológico para la elección de candidatos. Una sola boleta, marcar con una cruz y listo! 
Pues las boletas eran 5: gobernador, diputados, senadores, intendente y concejales. Cinco de cinco colores y no boletas chiquitas... las de legisladores eran tamaño poster de Radiolandia!!
Cuando llegué y vi esto no lo podía creer!... me dieron esos 5 papelones (en todo el sentido de la palabra) y empecé a divisar los famosos boxes.
Mi mente infantil pensó en algo organizadito y más o menos estable. Nada más lejano a la realidad. 
En un mismo aula, frente a las autoridades de mesa, habían dispuesto unas cinco mesitas con unos cartones doblados, como cuando jugábamos a la casita y nos metíamos adentro. Ésos eran los boxes o mini cuartos oscuros del nuevo sistema.
De más está decir que encima que soy grandota y el aula que me tocó no era de las más amplias, cuando intenté pasar de costadito entre dos de estos putos boxes, me enganché uno con una teta mientras al otro casi lo tumbo con el culo!!!
Mirando para otro lado tratando de disimular, me senté y empecé a ver ese collage de caritas, colores y casilleros.
Si a mí -que soy una mente bastante lúcida y joven aún- me costó encontrar a los candidatos (los menos peores, se entiende??), imaginen a una persona mayor!!!
Y no sólo eso... después había que doblar esta sábana (de dos plazas y media) en los lugares indicados!!!
Ahí me desesperé, porque el bricolage nunca fue lo mío.
Por supuesto que me quedaron todas las hojas torcidas, pero salí airosa y contuve el aire nuevamente para pasar entre los infames boxes de cartón.
Entonces llegué a la urna, que era tan roñosa como las que usábamos antes (de cartón rasca nomás), pero habían engordado. Anchas, con cinco divisiones y cinco colores. Lo peor es que  había colores similares!!!
Me pregunto: ¿habiendo colores muy distintos entre sí, había necesidad de poner un rojo rosadito y un naranja?
Lo cierto es que fui a las 2 de la tarde a votar y a esa hora ya no entraban los papeles en los diminutos compartimientos. Me pregunto cómo habrá votado la gente que pasó después... ¿habrá habido otra urna?... por más cuidado que se pusiera en doblar la parte de diputados y senadores, las papeletas eran gigantes y con unas 30 supongo que colapsaban las urnas!!!!
En fin, cacé mi DNI y me fui. No había demorado tanto tiempo como supuse, pero sin duda alguna había sido un martirio. Ya había cumplido con mis deberes cívicos... ahora sólo resta esperar quién será el que gane un pasaporte a la calesita, que más adelante tendremos que volver a sortear entre estos fulanos.
Por supuesto que la sortija nunca quedará para el pueblo...

miércoles, 18 de mayo de 2011

HOMENAJE DOBLE: Para las chicas de mayo


Hoy quiero homenajear a dos amigas de mi adolescencia: Fabiana y Mariela. Y no puedo hablar de ellas por separado porque éramos un combo; junto a Lili formábamos un cuarteto que se las traía!!
Las dos están ligadas a los recuerdos de mi edad del pavo y a esa adolescencia tardía que viví después de los 18 años.
A pesar de ser hermanas siempre fueron absolutamente diferentes. Fabi tranquila y callada; Mariela un torbellino de emociones, un cascabelito.

¡Cuánto nos divertíamos! En esa edad en que todo nos hacía tentar, bastaba mirarnos para matarnos de risa.
Podíamos salir o simplemente reunirnos a escuchar música y las carcajadas brotaban a borbotones.
Nunca olvidaré "la previa" de las salidas al boliche; los llamados a la radio para pedir temas; las pizzas y tortas de Fabi; las ocurrencias alocadas de Mariela...
Ibamos al secundario cuando comenzamos a escribir una novela acerca de la vida de las cuatro. Habíamos acordado en una historia y cada una escribía su parte. Abarcaba unos 30 años de amores y desamores; tenía personajes bastante similares a otros reales (por no decir igualitos a los reales!!) y para que terminara en el año que corría (1985/6), la habíamos comenzado en los 50s/60s, lo que nos había obligado a investigar sobre una época que desconocíamos.
No había computadoras, así que escribíamos a mano. Yo reunía las partes y me encargaba de intercalarlas (para no pasar capítulos y capítulos hablando de una sola protagonista) y las pasaba a máquina en la Olivetti portátil. Cada vez que metía la gamba y el papel corrector no alcanzaba, había que romper la hoja y volver a comenzar. ¡Cuánto necesitábamos un procesador de textos!
Si algo le sobraba a esta novela era argumento... lo que finalmente nos jugó en contra. 
Eran tantas las historias en esta trama (excepto el personaje de Fabi, todas teníamos al menos dos matrimonios!) que nos enredamos y jamás la terminamos!!
Todavía la conservo, con partes escritas a máquina, otras a mano. Nunca me voy a deshacer de ella porque representa aquellos tiempos hermosos en que estábamos libres de preocupaciones y sólo queríamos reír.
Más adelante llegaron tiempos de estudios. Mariela y Fabi en Gálvez, yo en Santa Fe, pero eso no impedía que nos viéramos los fines de semana.
Se armó una barrita de amigos y comencé a vivir así una adolescencia tardía.

¿Recuerdan nuestras aventuras a bordo de Raymundo?
Raymundo fue mi primer auto propio, un duna blanco que tenía la capacidad de albergar más gente que el juego del Fiat 600 en lo de Petinatto!!
¡Si habremos arado las calles galvenses con Raymundo!... haciendo "pasaditas" a los candidatos que nos gustaban, con la barra en pleno o bien sólo nosotras, usando el Dunita de diván para las más profundas confesiones.
A bordo de Raymundo llevamos a Mariela a la primera cita (en la plaza de la iglesia) con quien se transformaría años más tarde en su esposo. Después de adoctrinarla todo el camino acerca de no parecer ansiosa y desesperada, salió del auto disparada y casi corrió a su encuentro!!!
Y también fue allí que Fabi confesó su primer noviazgo, con uno de los integrantes de la barra.
Cómo olvidar los tiempos de estudios...  mientras yo me hundía en los libros, mis dos amigas saltando en el mundo de las manualidades exigidas a las estudiantes de magisterio.

¿Te acordás, Fabi de "Tiempo perdido"?  Tiempo perdido era un perro, hecho (si la memoria no me falla) con tapas de frascos de mayonesa (cuando todavía venía en envase de vidrio). La mascota artesanal (ideada por la mente maquiavélica de las profesoras del Calvario) había llevado tanto tiempo de laburo, que justificó absolutamente ser así bautizada.
Nunca olvidaré cuando Mariela comenzó a trabajar como docente y muy ceremoniosa anunció "Chicas, voy a laburar al sur". Ya la imaginábamos dando clases a los pingüinos cuando agregó: "Conseguí un reemplazo en Irigoyen!!" (un pueblo muy cercano a Gálvez).
Tampoco olvidaré nunca el día que nació Ailén, la primera hija de Fabi. Casualmente estaba en Gálvez (debido a mis estudios había perdido el nacimiento de Lety, hija de Mariela, unos meses antes) y todas nos encontramos en el sanatorio.
¡Había tanta gente!... familia, amigos, etc.... faltaba sólo un acomodador para el espectáculo.
Fabi estaba tan dolorida que sólo gritaba "quiero pujar!!!", así que en una fracción de minuto Lili echó a todo el mundo y la dejamos en paz.
Unas horas después lográbamos una foto de las 4 + 2... la familia ya se estaba agrandando!!
Después la vida nos fue llevando por distintos caminos, pero siempre nos mantuvimos en contacto. Unos años más, otros menos, pero siempre cada una al tanto de la vida de las demás.
El año pasado Ailén y Lety cumplieron 15 años. Y no sé si es la edad que me está haciendo más y más sensible, o fue mirar a mis amigas y reconocer "hemos recorrido un largo camino, muchachas", pero me emocionó profundamente verlas. Ese par de reproducciones de sus mamás, ya convertidas en dos hermosas mujeres, viviendo momentos como los que nos unieron en nuestra adolescencia.


Por esto y mucho mucho más, es que hoy "chicas de mayo" (ya que con diferencia de un año ambas nacieron en este mes) quiero decirles que las quiero muchísimo!!!, algo que se siente pero se dice poco y a veces hace falta oír.
Quiero agradecerles infinitamente por cada momento compartido y por cada arruga que sumaron a mi rostro de tanto reír. Deseo que a pesar de las distintas adversidades con las que nos enfrentamos en estos 40 y pico años, nunca dejemos de sonreír y en lo posible, que sigamos haciéndolo juntas!!!!

domingo, 15 de mayo de 2011

INGENUIDAD EN ESTADO PURO: Marche un sexólogo por aquí!!

El viernes tuve sesión de terapia ochentosa con mis compañeras cuarenteras (que suena mejor que cuarentonas) como yo y, entre tantos temas, hablamos acerca de lo ingenuas que éramos en nuestra infancia en lo que hace a la sexualidad.
Formamos parte de esa enorme masa de ignorantes sexuales que se criaron entre los 60's y 70's.
Los mayores responsables???... nuestros padres, por supuesto!! Claro que no se les podía exigir demasiado, teniendo en cuenta que venían de años de represión (sexual, me refiero) y absoluta desinformación.
Tampoco teníamos información a nuestro alcance, más que algún librito de la salud en que se pudieran ver dibujos del cuerpo humano, como para comprobar que efectivamente éramos distintos.
Nunca olvidaré un libro que había descubierto en casa de mi tía Ada. Mostraban un parto normal en unas diez fotos. Verdaderamente escalofriante... para mí fue como ver Pesadilla, el Proyecto Blair Witch y el Exorcista juntas! Pero eso fue mucho más adelante... volvamos a mi tierna infancia...
Quienes leyeron mi anecdotario familiar conocerán la historia de la primera vez que vi un testículo. Para aquéllos que no lo hicieron, aquí va: Mi madre me hacía dormir rigurosamente la siesta. Yo padecía ese castigo mientras mis primas adolescentes y sus amigas disfrutaban el solcito en mi pileta en el patio de casa!!!
Claro que las turritas eran muy silenciosas, para que la pesada niñita (o sea yo) no las escuchara ni empezara a lloriquear pidiendo meterse en la pileta con ellas.
Una de esas siestas de verano mi papá se fue a duchar y salió tan cansado y apurado por acostarse un rato, que se calzó mal el calzoncillo y le quedó un huevo afuera! Yo no podía creer lo que veían mis ojos!! Los hombres sí tenían huevos y yo estaba viendo uno en vivo!!
En lugar de quedarme callada conservando en secreto mi descubrimiento, empecé a correr por la casa gritando "se los vi... se los vi!!"
Mis primas quedaron mudas, escondidas contra una de las paredes de la pileta, creyendo que era a ellas que había visto. Mucho más tarde se enteraron que el hallazgo había sido otro!
No había televisión ni internet para curiosear y la información que se manejaba en los ambientes que frecuentábamos era muy confusa. 
Tenía unos 10 años cuando escuché por primera vez la palabra prohibida: coger. Y no tenía idea de qué significaba pero todos la pronunciaban entre susurros y poniéndose colorados.
Un día, queriéndome hacer la superada y la valiente dije "qué miércoles pasa con esta palabra" y la escribí en mayúsculas en el pizarrón. Todos se horrorizaron por mi atentado contra el pudor y la maestra (sin imaginar que la más mojigata de sus alumnas la había escrito) se apresuró a borrarla antes de tener que dar explicaciones.
Para entonces había abandonado mi primaria concepción acerca del nacimiento de los bebés: que salieran por el ombligo era bastante improbable, ¿no? Pero continuaba sin saber mucho acerca de los embarazos y la idea de una cigüeña cargando bebés en el pico tampoco me cerraba. En mi puta vida había visto una cigüeña en Gálvez y estaba lleno de críos!!
Allá por 1980 mi cuñada perdió un embarazo y yo era tan inocente que creía que era cuestión de perderlo o tenerlo. Es decir, si no lo perdía nacía ya, sin los 9 meses de embarazo!!! (Desconozco qué método podía hacer que un bebé naciera instantáneo como el café o tras un largo embarazo de nueve meses)
El colmo de la ignorancia llegó por sexto grado. Entonces una versión empezó a circular: coger era unir teta y pito. Así se hacían los bebés!!
Y si bien era muuuuy inocente, a mí no me cerraba la idea. Como que todo no podía surgir del simple roce!! Me faltaba algún orificio en la historia. Eso sí, era tan ingenua que ni se me ocurría pensar en los orificios que como mujer tenía!!! (o bien tenía conciencia de sólo dos que tenían otras utilidades)
Y por fin mis amigas las mellis me cantaron la justa. Tendría unos 11 años y la revelación fue una tarde de verano mientras estábamos en la pileta. Ellas estaban espantadas y yo quedé horrorizada!!! 
Encima mi prima Marcela andaba por el patio escuchando y no vaciló en reírse de nuestras confidencias... ¡fue humillante! 
Creo que no dormí durante días pensando en el tema. En lo único que pensaba era en llegar a adulta y adoptar hijos (porque entonces el sexo sólo se concebía con ese objetivo... CUÁNTA INGENUIDAD!!). De ninguna manera tendría sexo así!!!!!!
Crecimos, mis amigas comenzaron a desarrollarse y yo (siempre con el karma de ser la menor y por eso la más atrasada... ¡hoy lo celebro! ja ja) todavía esperaba paciente mi período sin saber demasiado del tema. Sólo me habían dicho que comenzaría a sangrar y tendría que usar toallitas. Lo que nadie me había advertido es que sería todos los meses!!!!!!!!! Pensaba que sería una vez, era señorita y ya!, ni en mis peores pesadillas imaginaba  que como mujer cargaría con este suplicio hasta la menopausia. En este caso no me sentí tan desinformada como estafada en mi buena fe!!!
Y así un día me desarrollé y, si bien me alegré porque ahora sí era como las demás,  con vergüenza viví esa  costumbre insana de las madres de contar hasta al barrendero que su hija ya era señorita (ajjjj, qué horror!! En mi vida me sentí tan expuesta!!)
No fui a un ginecólogo sino hasta que comencé la facultad y  la educación sexual brilló por su ausencia hasta una clase teórica con un médico... en quinto año del secundario!!! (un poco tarde para educar, pero eran las delicias de los 80's). 
Así, a los tumbos me hice mujer... medio intuitivamente, como quien dice.
Por eso no puedo comprender cómo hoy en día, con el bombardeo de imágenes que recibimos desde distintas fuentes y el cúmulo de información del que disponemos, aún se embaracen pendejas... es inaudito!!
Si tuviera una hija no sé cómo la educaría, pero creo que nunca le ocultaría información. Aunque nada es garantía... Yo fui una ingenua brutalidad desinformada y miren qué sanita salí!!!

miércoles, 11 de mayo de 2011

LA MERCERÍA DE LA VIDA: vivir entre botones

En la década de los 80 había un programa cómico excelente llamado "Matrimonios y algo más". Más allá del humor, Moser -al mejor estilo de Antonio Gasalla-  había sabido crear personajes tan reales que era posible verlos en cualquier tío, vecino o compañero de trabajo.
Uno de los personajes era "el honesto" interpretado por Pepe Novoa. El tipo era un argentino laburador, con una familia tipo... tipo crápulas!! El honesto trabajaba y trabajaba y la manga de inútiles que vivía bajo su techo sólo le chupaban la sangre y se daban la gran vida. La mujer, con delirios de grandeza; el hijo de negociado en negociado y la hija era una trola.
El pobre tipo, que trataba de hacer que sus valores sobrevivieran a la Argentina actual (o de 30 años atrás, que es lo mismo porque poco ha cambiado) -y con el enemigo bajo su propio techo- sufría como loco y salía de sus casillas por intentar seguir siendo honesto sin morir en el intento!!!
Así me siento a veces.
No es que quiera agrandarme, pero me siento la mosca blanca en este mar de mierda que se volvió nuestro país. Aquí todo es "sálvese quien pueda!" y mantenerse firme en una postura o apartarse de la V.C. (viveza criolla) es básicamente ser un pelotudo.
Y es difícil remar contra la corriente... vaya si es difícil!!!
Mi psicóloga vive diciendo "Ubíquese, usted vive en Argentina, no en Finlandia!!"
Pero ¿cómo se puede laburar mal, hacerse el chanta, no respetar ninguna norma, ser impuntual... cuando no es parte de mi naturaleza???
Y lo mismo me pasa con mi postura ante la vida. No soy falsa. No me sale la diplomacia fingida ni la sobada de medias. No me arrastro ante nadie. Y así me va...
Esta semana sufrí una serie de desilusiones para el campeonato!!! Fundamentalmente porque no hay peor desilusión que la que viene de aquéllos que uno no espera que actúen de determinada manera.
Trabajé 9 años en un ambiente insano. Cero solidaridad, compañerismo y mucha competitividad eran moneda corriente en mis años de "cortesana".
Pensé que todo había cambiado cuando llegué a Informática. Siempre vi este lugar como algo relajado, sin competencias sangrientas. Mucho trabajo de equipo y cordialidad.
Pero todo cambió cuando estos personajes entraron al círculo del 99.
No sé si conocen ese cuento.
Dicen que había un rey que buscaba el secreto de la felicidad y no podía entender cómo teniéndolo todo no podía sentirse pleno.
Más curiosidad aún despertaba uno de sus sirvientes, que vivía  sonriendo y cantando, con actitud positiva siempre.
El rey preguntó varias veces a su paje el secreto de la felicidad y él negaba que existiera; hasta que un sabio dio al monarca la explicación que buscaba: su sirviente aún no había entrado al círculo del 99.
Para demostrar de qué estaba hablando, una noche dejaron frente a la casa del paje una bolsa con monedas de oro y se ocultaron para ver qué hacía al encontrarlas.
Con asombro el buen hombre leyó la nota que estaba junto a las monedas diciendo que el tesoro era suyo y las arrastró hasta el interior de su casa.
El rey y su consejero pudieron observar cómo aquél contaba las monedas de oro haciendo pilitas de 10: 10, 20, 30... hasta llegar a la última que sólo tenía 9!!
Volvió a contar una y otra vez y no había caso: había sólo 99 monedas.
Con 99 monedas podría haberse retirado y vivir una gran vida, pero en lugar de enfocarse en lo que tenía comenzó a hacer cálculos de lo que le faltaba: cuánto tendría que trabajar, qué sacrificios hacer y cuánto tiempo le llevaría conseguir la moneda número 100.
Y así se volvió un hombre negativo, que siempre estaba enojado y trataba a todos de mal modo.
Sus amigos se apartaron de él, la mujer lo dejó y se llevó sus hijos, hasta que finalmente el rey despidió a su paje del círculo del 99.
En mi oficina ocurrió lo mismo.
Todos eran compañeros y se trataban de igual a igual hasta que jerarquizaron dos o tres cargos.
Ahí comenzaron las reservas, la lucha, la oposición.
Ya nadie hacía un trabajo bien por su propia satisfacción sino por acumular puntos. Y todo valía en tanto fuera visto; nada de buenas obras anónimas.
Y fueron surgiendo los "botones" y verticalistas: cualquier cosa era válida por sumar porotitos, así fuera traicionar o delatar a tus pares.
El aire empezó a enrarecerse. Se había cambiado el compañerismo por la búsqueda desenfrenada de la moneda 100.
A veces veo ciertos rostros y me preguntó qué diablos les pasó. Cómo se puede cambiar tanto por tan poco!!
A fin de mes se jubila mi jefa.
Y, convengamos, mi jefa nunca fue un personaje carismático ni una buena jefa.
De los diez años que llevo en esta oficina, me hizo la guerra durante los 8 primeros (digamos, por ser generosa), lo que incluyó un sumario de 33 fojas, menos puntaje en la calificación y una eterna desconfianza; y no por ser mala empleada, sino simplemente por no gustarle mi físico!!! (cuestiones de piel, como suelen decir)
Es verdad que en los últimos años reinó la paz y la buena onda entre nosotras, pero a mí no me nace ahora despedirla a los besos y abrazos o lamentar su partida porque su paso por mi vida no dejó nada. O sí dejó algo: angustia y años de "persecución".
Con mis compañeros no fue distinta la relación.

Pasaron años puteando contra ella a sus espaldas, renegando de sus gritos, sus métodos y su poca valentía para enfrentar ciertos temas. Y ahora que se jubila (como cuando alguien muere y pasa a la eternidad) resulta que era tan buena persona que merece regalo y fiesta de despedida!!!
Ahora sucede que quien siempre puteaba contra ella por las tareas extra laborales que tenía que ejecutar, será el que le prepara el menú; la que no soportaba su presión ni sus gritos organizará la fiestita y toda la sarta de hipócritas que pasaron años criticándola en las sombras hoy compartirán su mesa y bailarán a su lado.
¿Qué quieren que les diga? A mí me dan asco!! Y para mí no ir no es un desprecio hacia ella (que tal vez ni siquiera lo advierta, entre tanto obsecuente a su alrededor)  sino una actitud de respeto: hacia ella (para que en ese momento se rodee únicamente de las personas que la aprecian y lamentan su partida) y fundamentalmente hacia mí, porque tendré miles de defectos  pero nadie podrá acusarme nunca de falsa y arrastrada. Posiblemente nunca llegue a nada de lo que se considera "importante" en la vida, pero al menos seré auténtica y fiel a mí misma.
El otro día un ordenanza contaba acerca de la despedida que le hicieron a un conocido juez que se jubiló.
Él asistió, pero sólo para aguardar pacientemente a que terminara el brindis para apartar a este buen señor y con todas las letras decirle: "Sos un negro sorete. Toda la vida me cagaste y estoy feliz de que te vayas".
Lo hubiera aplaudido de pie!!!!
Porque pareciera que en nuestro país las acciones de las personas nunca tienen consecuencias.
Se supone que cuando se llega al final de la vida laboral, después de tantos años compartidos, algo tendrá que quedar. Bueno o malo, pero algo quedará... creo que sería bueno que en ese momento se tuviera que acusar recibo de lo que hicimos o dejamos de hacer.
¿Qué pasa con los balances en esta Argentina?
Como decía el sabio Discépolo: "da lo mismo que seas cura, colchonero, rey de bastos, caradura o polizón"
~Chan Chón~

miércoles, 4 de mayo de 2011

UN VIAJE PERRO: segunda y última parte

Se hizo esperar un poco pero aquí está!!!... segunda y última parte del viaje de Thelma & Louise por las sierras cordobesas.
No fuimos a bailar, ni conocimos ningún Brad Pitt disfrazado de ladronzuelo... bah, a esta altura del campeonato es preferible un polvo menos, antes que un polvo que te cueste plata!!
Habíamos quedado en nuestra llegada. Bueno, la llegada fue un poco dificultosa por el trazado de las calles.
Fui más de 10 veces a la Villa y la conozco, pero debo reconocer que existe un solo modo de llegar a determinado lugar. El trazado de la ciudad es tan caprichoso que si elegiste otro camino nunca llegarás al mismo punto.
El lugar es tipo "casa de Casper" donde nada es como debería ser y las calles paralelas llegan a cruzarse y tocarse, en tanto las perpendiculares pueden terminar corriendo a la par. Las delicias de un lugar que creció naturalmente, abriéndose paso entre la arboleda.
Lo que no creció naturalmente fue el tránsito y es verdaderamente caótico. Calles estrechas, con doble estacionamiento y doble sentido de circulación hacen que recorrer en auto el centro (que es muy pequeñito) sea caótico!! Y como si fuera poco, los pobres desgraciados que tienen a cargo la organización de ese caos, sólo inducen a una mayor confusión general!! Señas extrañas, descoordinación y desorden llevan a que el apacible clima de montaña se transforme en segundos en un mini microcentro porteño.
Llegamos a la casa y nos instalamos, tratando de controlar los ladridos histéricos de Andy, que tenía tal ansiedad a causa del viaje, que no podía aguantar un minuto más sin echarse a correr descontrolado.
Afortunadamente fuimos sólo dos de las originales viajeras, porque más hubiéramos sido multitud!! Había 4 camas, pero poco espacio. Sólo con nuestras valijas llenamos el primer cuarto!!, más cuchas, bolsos y abrigos... y un solo baño!! Hubiera sido para terminar el viaje prendidas de las mechas!!
Pero para Ale y yo era cómodo...
Esa misma tarde partimos para el lugar más cercano: Los Reartes, situado a unos 6 km de la Villa. Era jueves santo y aún no había mucha gente. Unos pocos disfrutaban la paz de las sierras y el silencio sólo se cortaba con el placentero ruidito de las aguas al correr... hasta que bajaron los dos caninos inadaptados que llevábamos a bordo!!
En cuestión de minutos se tiraron de la camioneta como disparados por un cañón y comenzaron a arrasar con todo lo que encontraron hasta tocar el agua. En su camino, Andy orinó al paso unos 18 árboles y arbustos, hasta terminar de panza en el río.
Ahí se tranquilizaron, excepto por los sacudones que pegaban para secarse, siempre cerca de la gente que estaba acampando... y que curiosamente se fue yendo poco a poco después de nuestra llegada.
Sí, si algo tenemos que agradecer al comportamiento de mis perros es que donde nos instalamos termina siendo una islita porque todos se van corriendo para hacernos lugar y mantenerse a salvo de las bestias.
En la playita iniciamos la primera sesión de fotos de Ale. Admiro su disposición para tomarse fotos, porque si hay algo que yo detesto es salir retratada!! En cambio me gusta estar detrás del lente y poner en mis fotos mi modo de mirar.
Mora estuvo poco en el agua (sólo lo necesario para beber algo) y después salió a hacer investigaciones del lugar (sí, Enrique Sdrech no descansa!!) En un momento regresó y su cabeza era una corona de espinitas, bien apelotonadas y enredadas!! Era imposible quitárselas! y toda ella era una ensaladas de espinillas: orejas, patas, panza...
De regreso a VGB compramos un peine para quitárselas pero no hubo caso... ya eran parte de ella!!
El centro no era el mismo que habíamos dejado más temprano. El caos se había incrementado con la llegada de más turistas. Y como si fuera poco, los pomelitos (que vestidos de amarillo dirigían el tráfico) habían cortado dos cuadras transformando la calle céntrica en peatonal por la famosa Fiesta de la Masa Vienesa.
¿¿¿Cómo llegar ahora a nuestra casa sin ir por el caminito conocido???
Dimos vueltas y más vueltas hasta que finalmente arribamos. Un barcito, una cerca de madera y unos árboles eran nuestras pistas...
Esa noche vivimos una fría espera de una hora en la vereda de una parrilla para poder cenar. Los malditos turistas ya estaban copando todos los sitios... estaban en todos lados!! Juro que hubiera sido feliz de manejar una topadora y arrasar con todos!!! ¿Pero qué más era yo que una turista?
Esa noche no nos acunaron para dormir... estábamos fundidas!!!
A la mañana siguiente pasamos a comprar unos sandwiches y una gaseosa y partimos hacia el río San Miguel.
Sitio paradisíaco si los hay, lo descubrimos con mi sobrina en el primer viaje creídas que se trataba de Yacanto. Luego descubrimos que no era el lugar que suponíamos y pasamos a bautizarlo "el misterioso Yacanto".
Llegar era toda una aventura, por un estrecho camino de montaña en el que entraba un solo coche, empinado y poceado, pero valía la pena.
Claro está que la primera vez que hice ese camino, no había ruta y por lo tanto sólo se trataba de tomar una de las bifurcaciones... pues esta vez no la encontré y de repente me vi siguiendo la larga cola de autos que iba para La Cumbrecita!!!
Pensé que podíamos detenernos en Intiyaco (único tramo en que aún no se terminó la ruta; unos 5 km de camino de montaña) para disfrutar del lugar, pero como ahí comenzaban a construir los kilómetros de ruta faltantes, había mucha tierra, máquinas, autos detenidos... era imposible bajar.
Y siempre fue un lugar poblado de perros callejeros. Apenas los vieron, Andy y Mora (hasta entonces con las cabezas asomadas en los vidrios de las ventanillas traseras) comenzaron a ladrar desaforadamente!! Me apresuré a presionar el botón de mi puerta y cerrar las ventanillas antes que los otros perros me rayaran toda la puerta. 
Estábamos detenidas frente al puente de Intiyaco, esperando pasar (porque sólo se puede hacerlo en un sentido de circulación) cuando por el espejo retrovisor veo que el conductor del auto que estaba detrás de mí me hacía señales desesperadas, a los gritos, con las manos y las luces y tocando bocina como poseído. 
Como estaba al borde del puente lo único que se me cruzó en la cabeza fue que una de mis ruedas delanteras había mordido el barranco y nos estábamos cayendo!!!!! En eso el pobre tipo sacó la lengua y gritó: "el perro!!!!!" y ahí advertí que al cerrar la ventanilla había agarrado la cabeza del pobre Andy, que gritaba como loco, sólo que en el contexto no había sabido distinguir sus gritos de su locura normal.
Cruzamos el puente y estacioné a un lado, avergonzada y culposa. Cuando me pasó el auto en cuestión, creo que metí la cabeza debajo del asiento, de tanta vergüenza!!!
Aprovechamos para pegar la vuelta. Había que encontrar el camino hacia el río San Miguel.
En la primera bifurcación doblé. Decía "A Villa Alpina", pero tal vez por el camino había otra bifurcación, así que la tomé. Y cuando lo hice, ya no pude dar marcha atrás!!
Sólo un par de veces había estado en Villa Alpina, a 1340 mts. por encima del nivel del mar. Y me juré solemnemente no regresar, porque además de ser un camino peligroso, empinado y polvoriento, no había mucho que ver arriba a menos que fueras a escalar el cerro Champaquí.
Pero me había ensartado en ese camino y era tan estrecho que no había modo de volver atrás.
Aquí debo detenerme y hacer un reconocimiento especial para mi copiloto, Ale. Me considero una buena conductora, pero mucho quiere decir la persona que viaje al lado.
Ale en ningún momento sintió temor, ni cuestionó nada, ni me molestó... ahora que lo pienso en frío, tal vez estaba tan asustada que no se animó a contradecirme ni decir una palabra!! ja ja Pero  así fue.
Los perros ya eran un factor importante de tensión, porque estaban ansiosos por llegar y tomar agua!!
Lo cierto es que lo peor era lo que estaba por venir... conoceríamos a un especímen de la fauna  turística: EL PELOTUDO SERRANO.
No estoy para el TC 2000 pero sin ánimo de ser soberbia, sé manejar bien y más aún en montaña, donde hay que saber muy bien qué velocidad elegir, cómo subir, cómo bajar y qué conviene o no hacer.
Ibamos paseando y piloteando bien los obstáculos del camino, cuando hallamos dos de estos especímenes delante de mí. Uno en un Xsara y otro en un auto chiquito y bajo, que no sé cómo se animó a meterse por esos caminos.
A ver... en montaña no se puede ir en tercera... subimos entre primera y segunda. Ahora bien, en las subidas empinadas hay que adquirir una cierta velocidad porque si no, te quedás!! y ahí no hay nadie que te haga arrancar!!!!
Pues el pelotudo del Xsara ni siquiera lo intuía. Subía y en medio de la subida frenaba!!!!
Traté de alejarme varias veces de él pero siempre terminaba detrás de este especímen. Y no podía pasarlo porque no había lugar ni veía qué se me venía de frente!!
En una subida de las más empinadas lo dejé ir delante y luego me largué. Este pedazo de boludo (porque ni siquiera llegaba a boludo completo) se detuvo casi en la cima y yo quedé detrás. No sé de dónde sacó fuerza (tal vez porque estaba en el último tramo) y siguió. Y a mí se me paró el auto.
Después de lanzar un rosario de puteadas en todos los idiomas e intentar arrancar varias veces, concluí que en la posición en que estábamos jamás podríamos salir ni en primera, ya que el suelo estaba muy arenoso y las ruedas patinaban. Así que pedí paciencia a Ale (que estaba tan seria como perro en bote) y despacito comencé a descender marcha atrás.
Si el camino era difícil cuesta arriba, imaginen para abajo y yendo para atrás!!!!
Volvimos a cruzar a ese par de inconscientes. Esta vez vi a lo lejos un colectivo que por supuesto ellos no vieron y se mandaron. En una curva el colectivo pasó a escasos centímetros del autito más chico... creo que el tipo ensució sus pantalones en el encontronazo.
En fin, accidentado o no, el viaje concluyó con un par de fotos en Villa Alpina y varios kilómetros más para llegar al soñado río San Miguel.
Muertas de cansancio por la tensión, con sed y hambre, atacamos los sandwichitos mientras Andy y Mora se despanzaban en el agua.
Ibamos por el segundo de jamón y queso cuando exclamamos "Uy, bolú, hoy era vigilia!!"
No teníamos a mano ningún kiosquito de empanadas de atún o verdura, así que nos consolamos con un "Bueno, haremos vigilia de hombres... después de todo tiene que ser algo que duela".
Esa tarde nuestra travesía terminó en Santa Rosa de Calamuchita y post ducha hicimos shopping por el centro (ya como dos personas normales, sin perros!!), para reventar la noche en el Blumen celebrando el cumpleaños de Ale, estratégicamente ubicadas al lado del baño de hombres para estudiar el panorama... bueno, mirar no es pecado!!!
El último día pusimos el reloj a las 7. Pueden llamarme obsesiva, pero conociendo La Cumbrecita y habiendo vivido por error al día anterior esa peregrinación en auto por la ruta nueva, decidí que era conveniente partir no más tarde que las 8, para poder estacionar al lado del puente del pueblo peatonal, en lugar de 5 kilómetros más arriba, como me había tocado la última vez que la visité.
Fue un viaje espléndido, otro día de sol radiante!! y esta vez no decapité a Andy por el camino porque íbamos relajadas y solas. 
Llegamos terceras y hasta lugar a la sombrita nos tocó!!
Andy y Mora estaban felices de recorrer el lugar con tan poca gente y correteaban sin correa por las calles desiertas. 
Nos instalamos en el arroyo mientras Ale recorría por su cuenta algunos sitios que yo ya conocía y renuncié a remontar nuevamente con mis animales.
Pero la felicidad nunca puede ser completa y de a poco se llenó de gente!!! Andy y Mora pelearon con cada perro, persona o bicho que cruzaron, sacados de los nervios por la multitud.
Y por supuesto que junto a la gente normal también cayeron algunos pelotudos serranos, como el idiota que caminando junto a su esposa miró a Mora y dijo: "mirá esa perra qué gorda, va a reventar. Se va a morir" 
Si le respondía, iba a comenzar con una puteada para seguir con un rodillazo en los huevos y cuando cayera arrodillado (porque él no era flaco ni pequeño precisamente), meterle los dedos índice y mayor en cada ojo. En su lugar opté por el silencio, que dicen que es salud...
Pero lo peor tal vez sea tener un pelotudo serrano a cuestas... estábamos hacia las 3 de la tarde tomando el solcito al lado del arroyo cuando en una fracción de segundo veo a Andy haciendo frente a una especie de rottwailer!!! Ese perro enorme lo tenía listo, revolcado entre las piedras. 
Mi grito fue tal que creo que hasta en Villa Alpina se preguntaron si era un eco de los Andes. 
El pobre rottwailer se pegó tal susto que salió corriendo como un chihuahua asustado y apenas cacé a mi perro le di un bife de vigilia (es decir: no de carne precisamente).
Ahí decidimos que era hora de partir...
Terminamos la tarde en casa de nuestro gran amigo de la adolescencia... un paraíso en Potrero de Garay, donde disfrutamos de ese parque hermoso y el cordial recibimiento de Mauricio y Mari, a quienes les caímos de sorpresa.
Como no había tenido suficiente aventura (es que nada podía equiparar el Camel Trophy del día anterior), hice lo que nunca hay que hacer en esas zonas: tomar un camino alternativo para llegar a la ruta.
De repente nos vimos envueltas en una nube de polvo, en un camino sin fin con el sol de frente!!
Andy y Mora iban planchados durmiendo en la parte de atrás de la camioneta. Esta vez era Ale la que sacaba la cabeza por el vidrio (menos mal que no se la apreté!!), intentando ver algo en medio de esa polvareda, porque yo estaba manejando a ciegas.
Como no íbamos a ningún lado, en un momento di la vuelta y regresé sobre mi recorrido. Nunca me perdería si volvía por el mismo lugar por el que me mandé... hasta que vimos un ser humano y preguntamos por la ruta a VGB. Ibamos bien encaminadas!!!! Así que nuevamente el sol en contra, el polvo y ese camino interminable en subida. Pensé que en cualquier momento se terminaría como el de Thelma & Louise y caeríamos al vacío!! pero no, llegamos a la ruta y regresamos a la civilización.
Nuestro día concluyó en el Bierkeller, con espera de una hora para cenar pero disfrutando de una milanesa gigante a la napolitana y un goulash con spatzle, de rechupete!!!, que fue nuestro combustible para el día siguiente: el triste pero obligado regreso...