viernes, 9 de septiembre de 2011

Aventuras carolísticas: episodio recargado

Después de una semana agitada, que fue una carrera contra reloj (por no decir "una semana de mierda" porque quedaría feo), emprendí viaje a Gálvez.
Nunca antes había quedado tanto tiempo en mi propia casa. Sí, señores, tengo 41 años y a pesar de eso siempre mantuve esa maldita vida de estudiante de ir y venir a mi casa materna para pasar mis fines de semana (largo tema de terapia en el que no pienso incursionar justamente ahora).
Lo cierto es que mis últimos planes de finde galvense (con eventos incluidos) habían terminado en una odiosa lumbalgia que me tuvo 15 días guardada.
Preparé mi partida como de costumbre. Por alguna extraña razón cada vez que viajo es una pequeña mudanza. Lo intento, juro que lo intento, pero no puedo salir sin al menos 4 bolsos, más ciertas cosas adicionales.
El de hoy parecía un viaje perfecto. Había logrado estacionar a Carola al lado de mi puerta de entrada, los perros estaban medianamente tranquilos (encerrados en el garage mientras cargaba los petates) y sólo llevaba tres bolsos, más flores para mi mamá, más una conservadora con chipás congelados, que exportaba para que los probaran en Gálvez.
Al salir pasé por la cancha de mis amores y me alegró ver los colores rojinegros de mi corazón en toda la calle. Esta noche habría partido.
Embalé por la circunvalación y comenzaba mi viaje cantando al ritmo del cd de rock nacional que sonaba en el stereo, cuando oí un ruido extraño y ensordecedor. 
Aclaré mi garanta; no era un gallo atravesado...
Apagué la radio; no era Miguel Mateos desafinando...
Era Carola!!!!!!! Bajaba la velocidad y  también la intensidad del ruido... era el motor!!! Comenzaron a pasarme hasta las bicicletas. Quería tirarme a la banquila y justo di con la única zona de la autopista en que no se podía parar!! Pasé un puente y apenas pude, me hice a un lado y me detuve, pensando en que lo haría antes de la salida a Santo Tomé, por si acaso tenía que salir a la civilización. Con mi agudo sentido mecánico analizaría la situación desde tierra firme.
Así que estacioné y en silencio pude escuchar el ruido. Era terrible y aumentaba al acelerar.
Bajé tratando de decidir qué hacer; y para no caer en el cliché de abrir el capot sin entender un carajo de mecánica, volví a entrar tratando de pensar con más claridad.
Ahí recordé que justo hoy había evaluado la posibilidad de borrarme del Automóvil Club Argentino. Ocho años pagando la cuota y jamás lo había utilizado!! Creo que mi inconsciente tiene un poder inigualable!! Llamé a la desgracia!!
Por suerte tenía señal así que llamé. Me dijeron que en "hasta 45 minutos" la grúa estaría allí. 
Bueno, no era tanto tiempo después de todo...
Avisé a mi mamá que posiblemente no llegaría hoy y verde del odio envié un mensaje a una amiga para hacer "catártasis" (como decía un juez jubilado) y traté de serenarme sin pensar en mi situación. Después de todo estaba tranquila, cómoda, mirando la arboleda mientras el sol... caía!!!!!
Mi calma se iba desvaneciendo a mayor velocidad que el sol!!
Empecé a perseguirme... ¿si alguien se detenía?... ¿si alguien aparecía de la nada?... ¿si alguien bajaba del puente? (Estaba a pocos metros de la escalera y ni siquiera podía verla por el espejo retrovisor).
En eso, un motociclista que iba por la mano contraria, comenzó a disminuir su marcha mientras me miraba. Me paralizó el pánico!! y así se detuvo FRENTE A MÍ!!! sólo el cantero del medio me separaba de este supuesto delincuente motorizado!!!
Mi auto seguía funcionando a pesar del ruido, así que pensé en arrancar más allá del ruido y Carola, siempre fiel, me llevaría al menos hasta el puente de Santo Tomé. No iba a quedar desprotegida.
El pobre infeliz de la moto acomodó su casco y siguió su camino. Recién ahí respiré!!!
Cuando entra el pánico todo el mundo es sospechoso!!... y habiendo tantos kilómetros este imbécil justo tenía que detenerse frente a mí?????
Comencé a barajar opciones: 1. que fuera algo grave y tuvieran que remolcar a Carola hasta Santa Fe; 2. que fuera una pavada que pudiera arreglar en el momento (algo muy improbable, por cierto) y pudiera proseguir; 3. que fuera una pavada que se pudiera arreglar en algún taller y mañana volver a viajar... mientras más pensaba más familiar me resultaba el ruido que había escuchado.
Empecé a hacer trabajar mi mente cuarentona y recordé de dónde conocía ese ruido: era el caño de escape! Tenía que ser eso... y si era así, no era grave.
Habían pasado 15 minutos y me entré a desesperar. Entonces pensé cómo miércoles no había llamado al auxilio del peaje. Seguramente hubieran sido más diligentes!!
A los 25 minutos que parecieron una eternidad (después de la película Gandhi), vi por el espejo las luces del camión del ACA.
Se detuvo frente a mí y comencé a bajar del auto. 
El mecánico descendió y mientras caminaba hacia mí no podía dejar de pensar en la escena de aquel episodio de Criminal Minds en que un asesino serial conducía una grúa y así lograba capturar a sus incautas víctimas... NO, noooo, tenía que borrar esa imagen de mi mente!!
El tipo sólo escuchó el ruido 5 minutos para concluir (con cara de "mujer al volante peligro constante") que era el silenciador del caño de escape (y yo había acertado por cierto!, pero continué haciéndome la damisela en apuros hasta el final).
Me dijo que podía seguir viaje sin problemas, mientras con resignación me daba los papeles para firmar.
Yo, culposa, trataba de justificarme mientras decía "bueno, en 8 años jamás los había llamado" (Gracias a Dios, habrá ´pensado él) y ahí concluí que el ACA sí era un gasto necesario.
Regresé a mi auto y volví a evaluar mis alternativas: 1) seguía camino con ese ruido infernal y haría cambiar el caño mañana en Gálvez (cosa improbable porque en ese pueblo grande todo debe hacerse con muuucha anticipación); 2) volver a Santa Fe y probar suerte en un taller; 3) volver a Santa Fe, ir mañana a un taller y después emprender viaje a Gálvez; 4) volver a Santa Fe y no viajar.
Eran casi las 7; podía intentar regresar y buscar un taller. Y así lo hice.
El ruido era insoportable. Más aún si se piensa que estaba elevado a la enésima potencia porque Andy y Mora, que no sabían de qué se trataba, aullaban a la par!!!!!!!
Al entrar a Santa Fe estaba tan desquiciada de escuchar ese desagradable concierto que comencé a gritar también yo. La gente miraba a Carola como si se tratara de uno de los autos locos de los dibujos animados, sólo nos faltaban los murciélagos o la nube con lluvia sobre el techo!!
A causa de la distracción musical que tenía en el auto, en la entrada de Santa Fe (lugar peligroso si los hay) a pesar de tener que seguir derecho me metí en el carril que giraba y cuando se habilitó el semáforo para doblar comenzaron a regarme de bocinazos y tuve que desviarme de mi caminito.
Entonces me metí en esa zona que detesto! fundamentalmente porque todas son cortadas, calles cortadas por las vías del ferrocarril, calles que cambian de mano... ODIOOOOOOO el norteeee!!!!
Si a esto sumamos que el puto partido de fútbol de Colón con San Lorenzo había hecho que una de las entradas a Santa Fe estuviera cerrada, el tráfico por ésta (la otra) era un caos. Llegué a esperar tres cambios de un mismo semáforo, simplemente porque no se avanzaba!!
Estaba en eso cuando escuché un ruido nuevo... ahí dije "sonamos!!... ahora sí que se jodió Carola". Era mi celular sonando!!!! Estaba tan histérica que ni siquiera había advertido que el nuevo sonido era el ringtone de mi celular!!!!
Y era mi pobre amiga Lau, preocupada porque ya había anochecido y no había recibido más noticias de esta sujeta varada... Mandé un sms rápido en el semáforo y continué andando.
Llegar al taller fue una verdadera odisea, un caos vehicular sumado a lugares que no conocía y a que de noche todos los gatos son pardos, terminé frente a SanCor detrás de un camión con un poster de vaquitas pegado, que en medio de los autos estacionados a ambos lados (frente a un pelotero) no terminaba nunca de maniobrar, sin dejar a nadie avanzar ni a paso de hormiga!!!
Puteé a SanCor, el camionero, los dueños del pelotero, los padres de los pendejos que estaban en el pelotero, los pendejos, la industria láctea en general y cada una de las vacas que aparecía en el acoplado del tamaño de un tren con dos vagones!!!!
Cuando llegué al taller me alegró que estuviera abierto. Al menos algo me había salido bien.
Entré con tanta furia que por poco caigo en la fosa (sí, yo, que siempre dije que no comprendía como se podía ser tan nabo como para tener accidentes de ese tipo)
Frente a mí un muchachito desesperado hacía señas de que torciera las ruedas un poco para no caer en el pozo. De la histeria que tenía se me paró el auto y les di mucho material para que afirmen con fundamento que las mujeres tenemos que quedarnos en la cocina.
Bajé y cómo habrá sido mi cara que al toque uno de ellos bajó a la fosa mientras el otro me indicaba qué hacer.
Al salir el "experto" dio su diagnóstico: efectivamente estaba roto el silenciador. El primer muchachito me dio el presupuesto y yo lo miré como "bueno, háganlo!!! ¿qué están esperando?". Y ahí me trajeron a la realidad: "Pero eso no lo haremos ahora, señora... cerramos a las 7". Debían haber pasado 15 minutos de las 7. Entonces entendí que sólo lo habían revisado para poder calmar un poco a "la bestia" (o sea yo!). Me esperarían mañana a las 8.
Partí con la misma furia con que había llegado y entonces pensé que ahora sí pisaría terreno conocido... pero nuestro brillante intendente se le había ocurrido cambiar las manos de 5 calles la última semana. Así que lo que normalmente me llevaba poco tiempo, se prolongaría un poquito a causa de los embotellamientos, gente indecisa, otros que no sabían para dónde agarrar...
Bueno, yo también debía incluirme en una categoría especial post cambio de manos: la de la gente perdida. Sí, mi mente cuarentona no quiere cambios. No lo soporta. Le cuesta la adaptación... y las pocas veces que había usado esas calles me sentía al revés, como manejando en Gran Bretaña. No podía encontrar la derecha!
Apenas pude salí del circuito cambiado y tomé una calle conocida... ahora sí todo sería veloz y al fin llegaría a casa!!!
Pero a pocas cuadras... un accidente de moto!! El motociclista estaba tirado de espaldas en el medio de la calle mientras los vecinos improvisaban un corte. Otra vez viví el efecto camión de vaquitas y me costó llegar a la avenida.
Cuando al fin tomé la avenida rumbo a casa, un remisero se atrevió a cruzarse de manera imprudente. Ahí, ya desbordada, no me pude contener. Bajé la ventanilla, saqué la cabeza afuera y al mejor estilo camionero guarro le grité un "CON...DO!!!!", que me salió de las tripas.
El tipo quedó tan azorado que creo que se juró nunca más en su vida cometer una infracción.
Finalmente llegué a mi hogar dulce hogar, donde toda la mudanza comenzó otra vez: las flores al florero, los chipás al freezer y este cuerpito a la ducha... sólo el agua pudo apagar tanta ira explosiva en este día.
Por supuesto avisé a mi madre que no viajaría hoy. ¿Y qué fue lo primero que me pudo decir mi dulce idishe mame?... que mi hermano le había dicho que con ese problema podía viajar perfectamente... sí, y en ese tonito, con sorna y con el reclamo ínsito en la conversación.
No le respondí como correspondía sólo porque había gastado mi rosario de insultos en el transcurso de mi frustrado viaje.
Estoy empezando a pensar que por alguna razón no tengo que volver a Gálvez: primero la lumbalgia, luego esto... ¿qué estará intentando decirme el cosmos?
Mmm... temo la respuesta. No sé si la quiero escuchar...

3 comentarios:

  1. ¡Qué odisea!!! ¡Los "fierros" se rompen!!! ¿Cómo quedaste tú? ¿Qué te dijo la psico? ¿Te aconsejó viajar, igualmente con tus síntomas? Cuídate mucho!!! Besos

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  2. Pobre Cary!!! No te falto nada!!!! Te comento que hara mas o menos un mes mis viejos fueron a Parana y se le paro el auto en pleno tunel,se le rompio algo del motor,y no habia forma de hacerlo andar.Lo sacaron con la grúa.Para traerlo desde Paraná a Gálvez,le cobraron la modica suma de 1000$.Fue el viaje a Paraná mas caro de la historia!!! Espero que te encuentres mejor y mas tranquila,aunque me parece que Andy no te la esta haciendo facil.Besos y SUERTE!!!!

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  3. A mí nunca me falta nada!! jajaja
    Ay, Silvia, qué fortuna para un remolque!!!! sí, es carísimo y cuanto más lejos estás de tu casa, más te ROBAN con el tema de las grúas!!
    El finde fue tan movido, Angélica (y encima perdí un día así que tuve que hacer lo mismo en menos tiempo), que quedé de cama. Estoy agotadaaaaaaaa y así comenzaré la semana.
    Estoy mejor de esos síntomas y no me van a ganar ni me van a detener!!
    Las quiero mucho, chicas, gracias por participar!!

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