jueves, 4 de agosto de 2011

EL TIEMPO PASA... nos vamos poniendo viejos!


Debo reconocer que siempre reniego de mi edad pero no sólo la acepto mansamente sino que no me siento como una mujer de 41 sino como una de... al menos 30!
Lo cierto es que hay marcas innegables del paso del tiempo y a veces caemos bruscamente en la cuenta que ya no somos quienes éramos unos años atrás.
Hace un par de semanas pedí mi legajo para verificar que toda la documentación necesaria estuviera allí reservada y encontré mi primera solicitud de trabajo, como practicante en un juzgado penal... año 1989. Tenía 19 años!! Una letra casi de nena, despatarrada, grande y redonda. Y entonces advertí (de verdad) cuánto tiempo había pasado desde entonces.
Pensé en cuánta gente que estaba entonces ya se jubiló, cuántos eran empleados y ya son secretarios o jueces, cuántos fallecieron... y ahí encontré la explicación a una observación casi infantil que hacíamos con mis compañeras de trabajo: "El Tribunal está lleno de pendejos!!".
No es que el Tribunal esté lleno de pendejos. Es que antes NOSOTRAS éramos las pendejas y el resto el vejestorio. Ahora estamos del otro lado y no es que haya más gente joven que antes sino que ya no somos "los jóvenes" del edificio y estamos más cerca del retirado que del ingresante.
¡Qué patético!
Realmente (en lo que a edad refiere) el tribunal es uno de los ámbitos que más me deprime a la hora de contar abriles.
Antes no conocía a nadie. Ahora saludo a 2329 personas cada vez que voy al baño.
Antes sólo pensaba en la carrera. No me preocupaba la jubilación. Ahora cuento los años que me quedan aquí dentro y me horroriza la posibilidad de que algún político de turno afane mi derecho a un retiro digno.
Antes todos estábamos solteros, o "de novios". Ahora descubro que aquellos solteros se casaron, se divorciaron, se volvieron a casar y están nuevamente solteros porque se separaron (o descubrieron que eran gays).
Antes veía a la gente de mi edad cargando bebés camino a la guardería. Ahora cuando pregunto a alguien por "el nene" me cuentan que ya está en tercer año de la facultad y va por la novia número 27.
Antes subía las escaleras corriendo. Ahora despacito tomo el ascensor, ante el peligro de llegar al primer piso clamando por un pulmotor!!
Y adopté una práctica sadomasoquista absurda cada vez que subo al ascensor rumbo a casa. Como voy con los anteojos de sol puestos, me miro los ojos reflejados en los cristales oscuros (sí, con los anteojos puestos!!) y como son recetados y con aumento, veo todas las arrugas que no puedo apreciar a simple vista!!!!
¿Adónde está mi piel tan tersa y fresca? En algún momento se achicharró y fue perdiendo tonicidad y comenzó a tener ese aspecto de mondongo hervido que veo en el reflejo.
Una vez mi cuñada preguntó a mi hermano cómo se veía después de los 50 y él, que es todo un romántico, le respondió "Es como si se te hubiera caído la cara", al tiempo que con los dedos de las manos se tiraba la piel de las mejillas hacia abajo como una mueca grotesca.
De más está decir que si un marido me dice eso, al día siguiente le llega la cédula notificándolo de la demanda de divorcio, pero es cierto!!! La cara se cae, más que las tetas y el culo juntos!! y los ojos se marchitan. Dejan de tener el brillo que tenían antes y aparecen ellas, las inmundas bolsas!!!!!!!! Se pasa a tener dos costales debajo de los ojos, una a cada lado, como si ahí se cargara la sabiduría de los cuarenta y pico años.
Porque la vida es injusta... justito cuando tenemos toda la sabiduría, la experiencia y la madurez suficiente como para encarar nuestra existencia de otra manera, físicamente estamos hechos pelota, por lo que no podemos aprovechar tantos años de aprendizaje.
Como dije en más de una oportunidad la edad otorga impunidad. La maravillosa libertad de hacer y decir lo que se te canta. Y hasta en cierta manera impone respeto.
Toda la vida padecí las burlas de todo el mundo por mi aspecto. Ahora que tengo 41 dejé de interesar a los pendejos hasta para burlarse!! porque "soy una señora", así que ni se gastan en reírse de mí. Menos aún desperdician energía atacándome con groserías.
Y digo lo que pienso. Eliminé todos los filtros innecesarios (del "qué dirán", "qué pensará mi mamá" y "eso no se dice") para conservar sólo aquéllos que impiden lastimar a los que quiero.
En conclusión: con la cara hecha mondongo, los bolsones de sabiduría debajo de mis ojos, el pelo que se me cae (como la cara, el culo y las tetas) y el cansancio de 41 años y 6 meses haciendo kilómetros por la vida, no cambio la libertad (fundamentalmente mental) que tengo ahora por ninguna de esas gracias de la pendejez.
Reconozco que estaría bueno quedarse anclada en los 40, pero esto continúa muchachas y hay que seguir hasta que ya no quede hilo en el carretel.

Así que vermouth con papas fritas y good show!!

7 comentarios:

  1. Esto es sólo el principio, por desgracia. Cuando llegan los 50, te duele la cabeza y pensás "¿Será un ACV?" Sentís algo raro en el pecho, que antes creías que era un mal movimiento, pero ahora te preguntás si será un tumor. Antes una taquicardia era algo normal que a una le pasaba cuando se agitaba por algo. Ahora siempre te queda la duda de si no estarás por ligar un infarto. En mi caso, el cambio más jodido fue la conciencia de que cualquier dolor o molestia puede ser algo serio. Hace diez años la idea de enfermedad era totalmente diferente, todo se curaba y nada era importante. De todos modos, tampoco cambio mi vida de ahora por la angustia y el acelere de la adolescencia o de los veintipico, ni mamada. Será cuestión de mantenernos lo más sanas posibles para disfrutar de la vida, que ya es hora!!!

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  2. Jajajaja todavía no llegué a ese punto, Mani!! pero sí tengo dolores de todo tipo. Soy una orquesta de dolores fastidiosos que no puedo controlar. Y siempre estoy cansada! No importa cuánto descanse, cuánto duerma ni cuánto trabaje... siempre estoy agotada!!
    Los maravillosos 40s!!!!

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  3. AMIGA!!!! SOS UNA GENIA TOTAL!!!! YO TAMBIEN PIENSO CUANTOS PENDEJOS EN EL TRIBUNAL; Y NO!!!! SOMOS NOSOTRAS LAS GRANDES!!! VIEJAS CHOTAS JAJAJA.
    AL IGUAL QUE VOS, PREFIERO MIS CUARENTA MAS PLANTADOS QUE LOS VEINTE SIN GPS JAJA. BESITOS A LOS TRES DE LOS CINCO (nunca lo incluyo a Pacha)
    JOSEFINA

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  4. Cary...este me hizo reir pero tenes tanta razon!!!! No cambiaria los cuarenta por nada, ni volveria a los 15.
    En esta etapa de mi vida, a los 42 me pasa que me pretenden mas hombres de los que me querian de joven jajja que contradiccion y la mayoria son de 25 a 30 y pico, los veo rejovenes, pero es cierto que yo soy la pasada ya y ellos estan a punto jaja.
    jamas me senti tan bien como a los 40 y cuando llegue el resto le haremos frente como mujeres que somos, valientes, decididas, atrevidas y romanticas, y un poquito mal llevadas.

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  5. ¡Excelente descripción del paso de los años!!! ¡Solteras, casadas o separadas, tarde o temprano nos pasa lo mismo con el cuerpo!!! ¡Rescato la sabiduría a esta edad!!! ¡Coincido con Mani: la vida continúa y está bueno disfrutarla estando lo mejor posible y tratando de cuidar la salud que nos mantiene de pie y con voluntad de seguir haciendo cosas!!!

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  6. A quién le importa las arrugas, y toda la sarta de desastres físicos que mencionás, si tenés tus afectos compartiendo tu vida?
    A mí sólo me preocupa estar lo mejor posible de salud, lo demás me chup... un h..... No hay que hacerse demasiados problemas, la vida es larga y merece ser disfrutada cuando se puede!!! Mariela

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  7. Cierto, chicas... se hará lo que se pueda y lo que no, SE COMPRA HECHO!! jajaja
    Besos a todas y gracias por participar!!!

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