domingo, 12 de junio de 2011

VIDA DE ARTISTA: Confieso que soy cholula, ¿y qué?

En un post pasado, de principios del blog, contaba acerca de mi sueño de ser artista.
Ya sepulté mis deseos de triunfar en las tablas o en la pantalla, pero aún sigo sintiendo esa necesidad de tener un público que te aclame... claro que por qué me habrían de aclamar justo a mí (habrá que pensar en eso creativamente).
Debo reconocer que tengo mi propio club de fans (claro que todos amigos!): desde los que dicen que se ríen mucho de mis ocurrencias y publicaciones en Facebook hasta los que apuestan al éxito que tendría con un programa humorístico en televisión; o el extremo de un amigo, que afirma que compraría todos los asientos del teatro si yo debutara en una revista (lo que no aclaró es si lo haría por fanatismo o por vergüenza ajena!!)
Lo cierto es que en razón de esta locura artística que llevo en la sangre (y que hace que aún hoy continúe soñando coreografías enteras que desconozco), los "famosos" para mí no son personas comunes que realizan determinado trabajo, sino que son seres celestiales, divinos, inalcanzales!!
Y eso es precisamente lo que hace que tenga que confesarme como una cholula de antología!!
A veces creo que también lo traje en la sangre, porque mi mamá -aún con las limitaciones que en cuanto a medios de comunicación había en los años 40- también era de escribir a los artistas y pedir fotos autografiadas, que puntualmente llegaban por correo, porque al menos en esa época actores y músicos tenían bien en claro que vivían de su público.
Recuerdo que en los 80's era ferviente admiradora de Alejandro Lerner. No, era más que eso: estaba enamorada de él!! No era el típico "guacho man", pero con ese aspecto desprotegido, esa voz ratonera y los temas lentos que componía y cantaba, las mujeres nos orinábamos a chorritos por la emoción!! (¡Cuánta mina debe haber levantado en esa época!)
Lo cierto es que (no recuerdo cómo pero) una vez descubrí la dirección para escribirle (de la discográfica, obviamente, pero a mis 13 era tan ingenua que creía que era de la casa!!) y redacté una larga carta que decía tantas estupideces!! Desde pedirle partituras para tocar en el piano y preguntar por la parte de la letra de una canción (que no entendía), hasta invitarlo a pasear en Gálvez!
Ahora, de adulta, imagino lo que habré hecho reír a la secretaria!!!
Lo cierto es que un día, cuando regresé de la escuela, mi vieja -que estaba cocinando- anunció que tenía una sorpresa para mí. 
Había pasado tanto tiempo que ya ni siquiera yo recordaba que había enviado esa carta.
Entonces sin más anuncios, sacó del bolsillo de su delantal el sobre. Y cuando lo vi tenía un membrete con el nombre de mi ídolo!!!
Creo que mi corazón se detuvo.
Era una foto autografiada.
No recuerdo bien qué había escrito pero sé que en alguna parte mencionaba "mil besos", lo que computado diariamente me daba suficiente cariño por los próximos 3 años.
No me quedó amiga por llamar ese día. Todas tenían que enterarse!!
La letra era tan redondita y femenina!! pero ni se me cruzó por la cabeza que hubiera sido escrita por otra persona que no fuera él. Si decía "Alejandro Lerner"!!!
Claro que la ilusión me duró sólo unos días, cuando mi amiga Alejandra recibió otra foto. 
Nunca me había dicho que le hubiera escrito, lo que consideré una alta traición porque ni siquiera le gustaba enfermizamente como a mí.
Al menos no tenía la misma dedicatoria!!, lo que me permitió por unos añitos más confiar en que él la había escrito.
Hacia fines de 1984, aprovechando que mi vieja andaba de vacaciones por el viejo mundo, soborné a mi prima para que me llevara a verlo al estadio de la Tecnológica en Santa Fe. Fue una gran emoción, pero a la vez una terrible desilusión porque era de los cantantes que cambian el ritmo de las canciones en los recitales. Y yo quería oírlas tal y como se escuchaban en la grabación de estudio!!!!!
Persecuciones, esperas y fotografías siguieron siendo mi modo de relacionarme con el mundo artístico.
Acababa de cumplir los 18 cuando un año esperé más de una hora en el hotel Hermitage de Mar del Plata para ver salir a mi ídolo de la infancia: Carlitos Balá!!
Y ese mismo año también me tomé una fotografía con un guapo y bronceado Scioli (verán que no soy de ocultar mi pasado humillante y vergonzoso) Claro que él aún no era político, tenía sus dos brazos y decía que era campeón de off-shore (hasta eso nos vendieron por cierto!!)
Y en ese viaje famoso (que relaté en alguna parte... para que lo recuerden sólo haré mención a "¡¡¡mi conejito... mi conejito!!!") también sufrí tremenda decepción cuando descubrí a la salida de un teatro que Daniel Fanego (que entonces era un guachito lindo) sólo guardaba su simpatía para el escenario y fuera de él era un pedazo de forro (porque era tan asqueroso, que ni siquiera calificaba para forro entero!!)
Unos años más tarde, sufrí otra desilusión con Enrique Pinti. Mi gordo admirado, por su inteligencia, su ingenio y su infinita creatividad! 
Viajaba sola a Mar del Plata en avión desde Buenos Aires. Había comprado boleto en clase business, para evitar quedar trancada en el asiento y levantarme post viaje tipo caracolito (con la casita a cuestas... es decir la fila de asientos pegada en el culo!!)
Nadie viajaba en esa parte del avión, hasta que sobre la hora apareció Pinti y con fastidio se sentó a mi lado.
Lo saludé, me encargué de decirle que lo admiraba mucho y me dio vuelta la cara.
Tratando de luchar contra la decepción, lo comprendí como par... como gorda!!
Toooda la clase business vacía, saca asiento para ir más cómodo y le toca justo otra gorda al lado!!!
Así que, cuando despegamos y (como ocurre en todos los aviones) comenzaron a enchufarnos comida, discretamente le dije que me iría a otro asiento para que viajara más cómodo y me retiré.
No cruzamos una sola palabra en todo el viaje, pero cuando bajó se acercó a saludarme y noté cierta mirada de alivio: por haber autoimpuesto a mi culo una orden de exclusión de su asiento y por no haberlo jodido con charla durante todo el viaje.
Reprimí mi espíritu cholulo en pos de la paz!!
Pero sin duda alguna el mayor suceso fan-cinematográfico lo viví junto a mi amiga Lili, en Gálvez.
Había un recital de Sergio Denis y no sé por qué razón no fuimos. Digo no sé por qué razón porque Lili amaba tanto a Denis como yo a Lerner. Después de Mel Gibson, era su amor imposible!! y no sé por qué peleamos o qué pasó en el medio, que no llegamos a ir al recital y sólo nos colamos por la entrada trasera del club cuando estaba terminando, para que ella lo viera de lejos.
Ya consideraba que había sido el mejor día de su vida cuando a eso de las 3 de la mañana, mientras dábamos la vuelta del perro a bordo de Raymundo (mi Duna), vemos que Sergio Denis estaba frente al hotel cargando sus bolsos en el baúl del auto.
Lili no llegó a decir "mirá quién está", que frené de golpe cruzando a Raymundo frente al auto de él. Imagino el pobre el susto que se habrá pegado... habrá dicho "en este pueblo de mierda me van a secuestrar!!"
"¿Y ahora qué hacemos?", preguntó Lili más pálida que de costumbre.
"Ahora nos bajamos y los saludamos", respondí.
Saltamos del auto y nos acercamos a él. 
Lejos de mandarnos a cagar, se mostró muy afectuoso y cordial. Conversamos por un buen rato... él y yo, porque Lili ni siquiera pestaneaba; sólo lo miraba embelesada...
Logramos un par de autógrafos y nos despedimos con un beso. 
Creo que Lili no se lavó la cara por días!!!!
Yo sólo esperaba que hubiera sido más alto... ¡creo que me llegaba al pezón!
Debe ser por eso de ver a los artistas inalcanzables, que hasta me parecen con más estatura de la que tienen...
Ahora ya soy una chica mayor, tengo 41 años, pero siento que sigo padeciendo de cholulitis crónica. 
No me dará más el cuero para esperar al ídolo bajo la lluvia o de pie durante horas, pero sin duda alguna si veo a alguien famoso no resistiré la tentación de pedirle un autógrafo!!

5 comentarios:

  1. Genial... simplemente genial! me rei como loca y eso que algunas anecdotas ya las conocia! jajajaja

    Me enorgullece manifestar que soy una de tus fanssssssssssssssssssss! jajajajaja
    Lau

    ResponderEliminar
  2. Hace unos días le contaba a alguien tu historia de amor con Lerner. Ahí, aprox., te conocí!!!!
    Yo recuerdo todas esas épocas de intercambio de ídolos o esperar a la salida de los teatros. Qué genial!
    Gálvez me parecía mágico porque salir con el auto y encontrarse ahí con el artista que hacía un ratito habías escuchado en un recital.... era algo imposible en la ciudad. Pero más genial era cuando vos contabas alguna anécdota.... como cuando fuiste a ver "Gigolo". Te pido que algún día la refresques y, te sugiero si queres reconocimiento masivo que te dediques a la política jajajjaa.
    No tengo dudas de tu éxito y ya te digo que la radio sería tu espacio genial donde narrar estas historias que, con solo leerlas, escucho tu voz con tus énfasis particulares y risas pícaras, ojos brillantes y miradas cómplices.
    Narrar es lo tuyo y siempre tendrás fans para seguirte.

    Me reí muchísimo leyendo porque, además, veía tal cual las situaciones. Irma en la cocina con su delantal diciendo con su voz ronca: Caaaaaryyyyyyy llegó algo! Leerte es ver y oír.
    Gracias, un beso.

    Sandy, Vaiman, Garcia

    ResponderEliminar
  3. Te podría haber pasado una solución hace varios años, jajaja!!! Si querés público, dedicate a la docencia. Y cuanto más chicos los chicos, más te van a aplaudir, a perseguir por todos lados y a competir por tus atenciones. Es el lado positivo (si te gusta eso) de planificar y corregir :)

    ResponderEliminar
  4. ¡Es cierto, coincido con MyOceanMyRules!!! ¡La docencia te asegura público por muchos años, saludos, persecuciones, etc.!!! ¡Geniales las anécdotas!!! Siempre recuerdo que el primer artista que reconocí personalmente fue Ricardo Dupont, en Carlos Paz, durante unas vacaciones. De ahí en más tuve otros encuentros, no recíprocos, claro. Hasta me tomé una fotografía con Denise Dumas, en la Aerosilla y compartimos el mismo tren aéreo en esa misma ciudad!!! Salí tan fea al lado de ella que nunca osé en publicarla. JAJAJA

    ResponderEliminar
  5. Chicas, yo quiero público que me aclame... no gente agrupada porque sí!!! así que no podría ser docente!! ¿Adónde vieron una docente a la que sus alumnos persigan y le pidan un bis? jajajaja
    Ya contaré lo de Gigolo americano, Sandy... por ahí olvido ciertas anécdotas pero ésa la tengo presente jaja
    Gálvez tenía esa "magia". Definitivamente! Pero yo adoraba ir a Buenos Aires porque ahí estaba el efecto sorpresa. Podía haber un famoso en cualquier lado: saliendo del súper, cruzando la calle!!
    Recuerdo cuando fui a ver los Harlem Globetrotters. Fuimos en un tour de la Galvense y a la salida, todos a comer en un carrito de la Costanera... y ahí estaban!!! Todos los jugadores cenando!! Fue genial! Simpatiquísimos y animados, no sé si se dejaron tomar fotos para sacarse plomos de encima o de buena onda nomás.
    Me gastaron durante mucho tiempo porque cuando una amiga (también obesa) y yo abrazamos a los tres negros que estaban sentados, lucían aterrorizados (¿de que nos caigamos encima? jaja)
    Y no, la política no es para mí... pero a lo mejor (como Miguelito Del Sel) me dedico a eso cuando me canse de boludear como artista!!

    ResponderEliminar