sábado, 4 de junio de 2011

MEA CULPA: No sé ni me gusta cocinar!!!!


Esta etapa de mi vida y, en especial, este año en que decidí que el 90% de las cosas me chupa un egg, haré un reconocimiento y ejercicio del "mea culpa" para afirmar sin más remordimientos: NO SÉ NI ME GUSTA COCINAR.
No sé por qué en el imaginario popular existe la creencia de que una gorda tiene que ser una gran cocinera, cuando un gordo llegó a su peso por comer y no precisamente por cocinar. Son dos cosas que no necesariamente van de la mano!!
En mi caso cargué con el doble karma de que mi madre es una excelente cocinera y vengo de una familia de hábiles reposteras y chefs sin título que hacen creaciones mágicas en la cocina.
Como dice mi psicóloga, habré de tener otras habilidades. Después de todo no todos tenemos las mismas capacidades.
Torpe como soy con las manualidades, herencia de mi abuela paterna, al menos podría haberla heredado en sus habilidades gastronómicas, porque -a excepción de un episodio de su juventud- cocinaba y muy bien!!
Cuentan que estaba en el campo junto a su cuñada cuando llegó la hora del almuerzo y les tocó preparar la comida para sus maridos y los peones, no más de 8/10 personas en total. 
Las asustó tanto la cantidad de gente que vertieron en una olla una bolsa de 5 kgs de arroz!! Cuando eso se comenzó a hinchar, el arroz empezó a rebalsar... muertas de vergüenza, sacaron el sobrante, cavaron con la pala un pozo en el patio y lo enterraron!!!!
Nunca llegué a ese extremo, pero también he tenido inconvenientes con la mesura. Tal es así que en una ocasión preparé una cena para mis amigos y era tal la cantidad de fiambre que hice, a lo que seguían unos ravioles con salsa bolognesa y postre, que uno de ellos terminó tirado en el piso tipo vaca empastada porque no podía comer más!!
Me gastaron tanto por la cantidad (de más está decir que tuve sobras de comida por una semana... y eso que soy de buen comer!) que nunca más los invité con algo que yo cocinara.
Eso tal vez lo heredé de una tía de mi abuela, Magdalena, a quien el marido le criticó una vez las milanesas y estuvo 20 años sin volver a cocinarle milanesas!!! ¿Rencorosa?... un poquito tal vez.
Lo cierto es que lo intenté... juro que lo intenté. Tanto que hasta tenía mi propio libro de recetas cuando a los 17 años vine a estudiar. La primera receta era "bifes a la plancha": 1) calentar la plancha...
Después busqué algo de sofisticación. 
Recuerdo que cada jueves compraba junto al diario Página 12 unos fascículos de cocina.
Jamás hice una receta...
Mi época floreciente como cocinera fue cuando fui a vivir a mi primer departamento como propietaria.
No sé si disponía de más tiempo, estaba enamorada, los planetas se cruzaron, pero allí desplegué todo mi potencial.
Claro que no estaba muy pendiente de lo que hacía, porque no registraba (como una buena chef) los pasos que había seguido en la preparación de los platos.
Un día hice una especie de revuelto de zapallitos que me salía exquisita. 
Como buena ama de casa organizada, lo dejé listo para cuando llegara de mi clase de computación a las 22.
Partí hacia el instituto y llevaba media hora en medio de una clase teórica cuando de repente algo se me vino a la mente: ¡¡¡ No apagué el fuego !!!
Salté de mi banco como si hubiera tenido un resorte y me puse de pie, a lo que el profesor preguntó: "'¿qué te pasa, Carina? ¿te tenés que ir?"
"Sí", respondí sin más explicaciones y salí corriendo.
No conseguía taxi, hasta que me paré en medio de la calle y con los brazos en alto hice detener un remise.
Creo que el tipo se orinó encima del susto!!!... subí, le di la dirección y por poco le hago agitar un pañuelo blanco mientras volábamos por las calles santafesinas. 
Llegué y como no venía el ascensor, subí los 6 pisos por escalera, abrí la puerta y sin encender las luces fui hasta la cocina... para ver que la hornalla estaba apagada!!!!!!!!!!
Podría contar muchas cosas más humillantes, como comer duras las verduras porque no habían terminado de cocinarse, o el día que me hice una ensalada de las bolitas de la espinaca rastrera!
Lo cierto es que dejé de experimentar con la cocina cuando me mudé a mi casa. ¿La razón? la desconozco!! Pero el día que quemé una olla (y por poco mi cocina entera!!) en la que hervían las alitas de pollo para mi perro, concluí que era un peligro para la vida de otras personas y comencé a hacerme fan de los delivery y las viandas.
Ahora intento con la cocina macrobiótica. 
Me enferrrrrma eso de que cada cosa tenga su proceso de cocción: el arroz yamaní con fuego coronado hasta que se consuma el agua (ufa! hay que controlarlo mucho!!), el mijo pelado con dos tazas de agua por cada taza de cereal y a fuego mínimo (se pegaaaaaaaaaaa!!!!) y las legumbres controlando que estén a punto (los distintos tipos alcanzan el punto en diferentes tiempos GRRRR).
Aún no he tenido que terminar en Intoxicados, señal que algo estaré haciendo bien. Claro que soy bastante complaciente conmigo misma y digo "Mmmm qué rico!!", como cuando quería hacerle tragar a mi perro Poli una pastilla camuflada.
Lo cierto es que detesto desde el fondo de mis entrañas perder tanto tiempo en cocinar cuando es un trabajo que se agota en pocos minutos.
Después de todo, dicen que comemos para vivir y no vivimos para comer, ¿no?

4 comentarios:

  1. ¡Recuerdo una comida que hiciste en el departamento, víspera de nuestro viaje a Mendoza, en abril de 1996: bifes con cebollas y ensalada de lechuga como guarnición!!! ¡Me encantó!!! ¡Cada vez que los hago en mi casa, pienso en esa noche y siempre los acompaño con lechuga para nosotros los grandes!!! ¡A los chicos les hago papas fritas!!! ¡Excelente combinación!!! ¡Y fue algo que cocinaste tú!!!
    A mí me encanta cocinar o más bien es lo que más me gusta hacer de todas las tareas domésticas. Es cierto que lleva muchísimo tiempo y más si compras en varios lugares los víveres... Rara vez se me ha pasado algo y no estoy continuamente mirando la comida... En mi caso, me gusta comer y me agrada cocinar, sobre todo para la familia... Capaz, que si estuviera sola, viviría a cosas envasadas, lácteos y vegetales.

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  2. ¿Sabés, Angélica, que no me acuerdo??... ni en sueños!! ja ja
    Sí recuerdo que cuando ibas los domingos antes de partir a San Justo, pedíamos pizza de Triferto.
    Olvidé contar que cuando vivía en mi primer departamento (alquilado), tenía una vecina que decía que se daba cuenta cuándo tenía visitas porque era el único momento en que había olor a comida jajaja

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  3. que divertido!! como siempre leer lo que escribís es un placer, a mi me encanta cocinar, lástima que los mios son un poco delicados y termino siempre haciendo cosas parecidas. tenemos menú fijo los viernes al mediodía "hamburguesas",(como viajaba para ir a trabajar y los viernes comían con su niñera porque Jorge salía más tarde) son fáciles de hacer y no se ensucia mucho.
    el otro menú fijo es pizza los sábados por la noche, claro que casera, para que la coman todos.
    el primer año o segundo que fuiste a estudiar fui de martes a viernes a pasear y la primera comida fue puré con bifes. habíamos hecho tanto que cenamos lo mismo!!

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  4. Siempre te gustó cocinar, Fabi... algo que nunca me ocurrirá jaja
    Sabés que no me acuerdo del puré con los bifes... estoy grave de la memoria!!!! Creo que ya preparabas las porciones para una familia numerosa!!

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