miércoles, 4 de mayo de 2011

UN VIAJE PERRO: segunda y última parte

Se hizo esperar un poco pero aquí está!!!... segunda y última parte del viaje de Thelma & Louise por las sierras cordobesas.
No fuimos a bailar, ni conocimos ningún Brad Pitt disfrazado de ladronzuelo... bah, a esta altura del campeonato es preferible un polvo menos, antes que un polvo que te cueste plata!!
Habíamos quedado en nuestra llegada. Bueno, la llegada fue un poco dificultosa por el trazado de las calles.
Fui más de 10 veces a la Villa y la conozco, pero debo reconocer que existe un solo modo de llegar a determinado lugar. El trazado de la ciudad es tan caprichoso que si elegiste otro camino nunca llegarás al mismo punto.
El lugar es tipo "casa de Casper" donde nada es como debería ser y las calles paralelas llegan a cruzarse y tocarse, en tanto las perpendiculares pueden terminar corriendo a la par. Las delicias de un lugar que creció naturalmente, abriéndose paso entre la arboleda.
Lo que no creció naturalmente fue el tránsito y es verdaderamente caótico. Calles estrechas, con doble estacionamiento y doble sentido de circulación hacen que recorrer en auto el centro (que es muy pequeñito) sea caótico!! Y como si fuera poco, los pobres desgraciados que tienen a cargo la organización de ese caos, sólo inducen a una mayor confusión general!! Señas extrañas, descoordinación y desorden llevan a que el apacible clima de montaña se transforme en segundos en un mini microcentro porteño.
Llegamos a la casa y nos instalamos, tratando de controlar los ladridos histéricos de Andy, que tenía tal ansiedad a causa del viaje, que no podía aguantar un minuto más sin echarse a correr descontrolado.
Afortunadamente fuimos sólo dos de las originales viajeras, porque más hubiéramos sido multitud!! Había 4 camas, pero poco espacio. Sólo con nuestras valijas llenamos el primer cuarto!!, más cuchas, bolsos y abrigos... y un solo baño!! Hubiera sido para terminar el viaje prendidas de las mechas!!
Pero para Ale y yo era cómodo...
Esa misma tarde partimos para el lugar más cercano: Los Reartes, situado a unos 6 km de la Villa. Era jueves santo y aún no había mucha gente. Unos pocos disfrutaban la paz de las sierras y el silencio sólo se cortaba con el placentero ruidito de las aguas al correr... hasta que bajaron los dos caninos inadaptados que llevábamos a bordo!!
En cuestión de minutos se tiraron de la camioneta como disparados por un cañón y comenzaron a arrasar con todo lo que encontraron hasta tocar el agua. En su camino, Andy orinó al paso unos 18 árboles y arbustos, hasta terminar de panza en el río.
Ahí se tranquilizaron, excepto por los sacudones que pegaban para secarse, siempre cerca de la gente que estaba acampando... y que curiosamente se fue yendo poco a poco después de nuestra llegada.
Sí, si algo tenemos que agradecer al comportamiento de mis perros es que donde nos instalamos termina siendo una islita porque todos se van corriendo para hacernos lugar y mantenerse a salvo de las bestias.
En la playita iniciamos la primera sesión de fotos de Ale. Admiro su disposición para tomarse fotos, porque si hay algo que yo detesto es salir retratada!! En cambio me gusta estar detrás del lente y poner en mis fotos mi modo de mirar.
Mora estuvo poco en el agua (sólo lo necesario para beber algo) y después salió a hacer investigaciones del lugar (sí, Enrique Sdrech no descansa!!) En un momento regresó y su cabeza era una corona de espinitas, bien apelotonadas y enredadas!! Era imposible quitárselas! y toda ella era una ensaladas de espinillas: orejas, patas, panza...
De regreso a VGB compramos un peine para quitárselas pero no hubo caso... ya eran parte de ella!!
El centro no era el mismo que habíamos dejado más temprano. El caos se había incrementado con la llegada de más turistas. Y como si fuera poco, los pomelitos (que vestidos de amarillo dirigían el tráfico) habían cortado dos cuadras transformando la calle céntrica en peatonal por la famosa Fiesta de la Masa Vienesa.
¿¿¿Cómo llegar ahora a nuestra casa sin ir por el caminito conocido???
Dimos vueltas y más vueltas hasta que finalmente arribamos. Un barcito, una cerca de madera y unos árboles eran nuestras pistas...
Esa noche vivimos una fría espera de una hora en la vereda de una parrilla para poder cenar. Los malditos turistas ya estaban copando todos los sitios... estaban en todos lados!! Juro que hubiera sido feliz de manejar una topadora y arrasar con todos!!! ¿Pero qué más era yo que una turista?
Esa noche no nos acunaron para dormir... estábamos fundidas!!!
A la mañana siguiente pasamos a comprar unos sandwiches y una gaseosa y partimos hacia el río San Miguel.
Sitio paradisíaco si los hay, lo descubrimos con mi sobrina en el primer viaje creídas que se trataba de Yacanto. Luego descubrimos que no era el lugar que suponíamos y pasamos a bautizarlo "el misterioso Yacanto".
Llegar era toda una aventura, por un estrecho camino de montaña en el que entraba un solo coche, empinado y poceado, pero valía la pena.
Claro está que la primera vez que hice ese camino, no había ruta y por lo tanto sólo se trataba de tomar una de las bifurcaciones... pues esta vez no la encontré y de repente me vi siguiendo la larga cola de autos que iba para La Cumbrecita!!!
Pensé que podíamos detenernos en Intiyaco (único tramo en que aún no se terminó la ruta; unos 5 km de camino de montaña) para disfrutar del lugar, pero como ahí comenzaban a construir los kilómetros de ruta faltantes, había mucha tierra, máquinas, autos detenidos... era imposible bajar.
Y siempre fue un lugar poblado de perros callejeros. Apenas los vieron, Andy y Mora (hasta entonces con las cabezas asomadas en los vidrios de las ventanillas traseras) comenzaron a ladrar desaforadamente!! Me apresuré a presionar el botón de mi puerta y cerrar las ventanillas antes que los otros perros me rayaran toda la puerta. 
Estábamos detenidas frente al puente de Intiyaco, esperando pasar (porque sólo se puede hacerlo en un sentido de circulación) cuando por el espejo retrovisor veo que el conductor del auto que estaba detrás de mí me hacía señales desesperadas, a los gritos, con las manos y las luces y tocando bocina como poseído. 
Como estaba al borde del puente lo único que se me cruzó en la cabeza fue que una de mis ruedas delanteras había mordido el barranco y nos estábamos cayendo!!!!! En eso el pobre tipo sacó la lengua y gritó: "el perro!!!!!" y ahí advertí que al cerrar la ventanilla había agarrado la cabeza del pobre Andy, que gritaba como loco, sólo que en el contexto no había sabido distinguir sus gritos de su locura normal.
Cruzamos el puente y estacioné a un lado, avergonzada y culposa. Cuando me pasó el auto en cuestión, creo que metí la cabeza debajo del asiento, de tanta vergüenza!!!
Aprovechamos para pegar la vuelta. Había que encontrar el camino hacia el río San Miguel.
En la primera bifurcación doblé. Decía "A Villa Alpina", pero tal vez por el camino había otra bifurcación, así que la tomé. Y cuando lo hice, ya no pude dar marcha atrás!!
Sólo un par de veces había estado en Villa Alpina, a 1340 mts. por encima del nivel del mar. Y me juré solemnemente no regresar, porque además de ser un camino peligroso, empinado y polvoriento, no había mucho que ver arriba a menos que fueras a escalar el cerro Champaquí.
Pero me había ensartado en ese camino y era tan estrecho que no había modo de volver atrás.
Aquí debo detenerme y hacer un reconocimiento especial para mi copiloto, Ale. Me considero una buena conductora, pero mucho quiere decir la persona que viaje al lado.
Ale en ningún momento sintió temor, ni cuestionó nada, ni me molestó... ahora que lo pienso en frío, tal vez estaba tan asustada que no se animó a contradecirme ni decir una palabra!! ja ja Pero  así fue.
Los perros ya eran un factor importante de tensión, porque estaban ansiosos por llegar y tomar agua!!
Lo cierto es que lo peor era lo que estaba por venir... conoceríamos a un especímen de la fauna  turística: EL PELOTUDO SERRANO.
No estoy para el TC 2000 pero sin ánimo de ser soberbia, sé manejar bien y más aún en montaña, donde hay que saber muy bien qué velocidad elegir, cómo subir, cómo bajar y qué conviene o no hacer.
Ibamos paseando y piloteando bien los obstáculos del camino, cuando hallamos dos de estos especímenes delante de mí. Uno en un Xsara y otro en un auto chiquito y bajo, que no sé cómo se animó a meterse por esos caminos.
A ver... en montaña no se puede ir en tercera... subimos entre primera y segunda. Ahora bien, en las subidas empinadas hay que adquirir una cierta velocidad porque si no, te quedás!! y ahí no hay nadie que te haga arrancar!!!!
Pues el pelotudo del Xsara ni siquiera lo intuía. Subía y en medio de la subida frenaba!!!!
Traté de alejarme varias veces de él pero siempre terminaba detrás de este especímen. Y no podía pasarlo porque no había lugar ni veía qué se me venía de frente!!
En una subida de las más empinadas lo dejé ir delante y luego me largué. Este pedazo de boludo (porque ni siquiera llegaba a boludo completo) se detuvo casi en la cima y yo quedé detrás. No sé de dónde sacó fuerza (tal vez porque estaba en el último tramo) y siguió. Y a mí se me paró el auto.
Después de lanzar un rosario de puteadas en todos los idiomas e intentar arrancar varias veces, concluí que en la posición en que estábamos jamás podríamos salir ni en primera, ya que el suelo estaba muy arenoso y las ruedas patinaban. Así que pedí paciencia a Ale (que estaba tan seria como perro en bote) y despacito comencé a descender marcha atrás.
Si el camino era difícil cuesta arriba, imaginen para abajo y yendo para atrás!!!!
Volvimos a cruzar a ese par de inconscientes. Esta vez vi a lo lejos un colectivo que por supuesto ellos no vieron y se mandaron. En una curva el colectivo pasó a escasos centímetros del autito más chico... creo que el tipo ensució sus pantalones en el encontronazo.
En fin, accidentado o no, el viaje concluyó con un par de fotos en Villa Alpina y varios kilómetros más para llegar al soñado río San Miguel.
Muertas de cansancio por la tensión, con sed y hambre, atacamos los sandwichitos mientras Andy y Mora se despanzaban en el agua.
Ibamos por el segundo de jamón y queso cuando exclamamos "Uy, bolú, hoy era vigilia!!"
No teníamos a mano ningún kiosquito de empanadas de atún o verdura, así que nos consolamos con un "Bueno, haremos vigilia de hombres... después de todo tiene que ser algo que duela".
Esa tarde nuestra travesía terminó en Santa Rosa de Calamuchita y post ducha hicimos shopping por el centro (ya como dos personas normales, sin perros!!), para reventar la noche en el Blumen celebrando el cumpleaños de Ale, estratégicamente ubicadas al lado del baño de hombres para estudiar el panorama... bueno, mirar no es pecado!!!
El último día pusimos el reloj a las 7. Pueden llamarme obsesiva, pero conociendo La Cumbrecita y habiendo vivido por error al día anterior esa peregrinación en auto por la ruta nueva, decidí que era conveniente partir no más tarde que las 8, para poder estacionar al lado del puente del pueblo peatonal, en lugar de 5 kilómetros más arriba, como me había tocado la última vez que la visité.
Fue un viaje espléndido, otro día de sol radiante!! y esta vez no decapité a Andy por el camino porque íbamos relajadas y solas. 
Llegamos terceras y hasta lugar a la sombrita nos tocó!!
Andy y Mora estaban felices de recorrer el lugar con tan poca gente y correteaban sin correa por las calles desiertas. 
Nos instalamos en el arroyo mientras Ale recorría por su cuenta algunos sitios que yo ya conocía y renuncié a remontar nuevamente con mis animales.
Pero la felicidad nunca puede ser completa y de a poco se llenó de gente!!! Andy y Mora pelearon con cada perro, persona o bicho que cruzaron, sacados de los nervios por la multitud.
Y por supuesto que junto a la gente normal también cayeron algunos pelotudos serranos, como el idiota que caminando junto a su esposa miró a Mora y dijo: "mirá esa perra qué gorda, va a reventar. Se va a morir" 
Si le respondía, iba a comenzar con una puteada para seguir con un rodillazo en los huevos y cuando cayera arrodillado (porque él no era flaco ni pequeño precisamente), meterle los dedos índice y mayor en cada ojo. En su lugar opté por el silencio, que dicen que es salud...
Pero lo peor tal vez sea tener un pelotudo serrano a cuestas... estábamos hacia las 3 de la tarde tomando el solcito al lado del arroyo cuando en una fracción de segundo veo a Andy haciendo frente a una especie de rottwailer!!! Ese perro enorme lo tenía listo, revolcado entre las piedras. 
Mi grito fue tal que creo que hasta en Villa Alpina se preguntaron si era un eco de los Andes. 
El pobre rottwailer se pegó tal susto que salió corriendo como un chihuahua asustado y apenas cacé a mi perro le di un bife de vigilia (es decir: no de carne precisamente).
Ahí decidimos que era hora de partir...
Terminamos la tarde en casa de nuestro gran amigo de la adolescencia... un paraíso en Potrero de Garay, donde disfrutamos de ese parque hermoso y el cordial recibimiento de Mauricio y Mari, a quienes les caímos de sorpresa.
Como no había tenido suficiente aventura (es que nada podía equiparar el Camel Trophy del día anterior), hice lo que nunca hay que hacer en esas zonas: tomar un camino alternativo para llegar a la ruta.
De repente nos vimos envueltas en una nube de polvo, en un camino sin fin con el sol de frente!!
Andy y Mora iban planchados durmiendo en la parte de atrás de la camioneta. Esta vez era Ale la que sacaba la cabeza por el vidrio (menos mal que no se la apreté!!), intentando ver algo en medio de esa polvareda, porque yo estaba manejando a ciegas.
Como no íbamos a ningún lado, en un momento di la vuelta y regresé sobre mi recorrido. Nunca me perdería si volvía por el mismo lugar por el que me mandé... hasta que vimos un ser humano y preguntamos por la ruta a VGB. Ibamos bien encaminadas!!!! Así que nuevamente el sol en contra, el polvo y ese camino interminable en subida. Pensé que en cualquier momento se terminaría como el de Thelma & Louise y caeríamos al vacío!! pero no, llegamos a la ruta y regresamos a la civilización.
Nuestro día concluyó en el Bierkeller, con espera de una hora para cenar pero disfrutando de una milanesa gigante a la napolitana y un goulash con spatzle, de rechupete!!!, que fue nuestro combustible para el día siguiente: el triste pero obligado regreso...

7 comentarios:

  1. Jajajajaja pobre Andy... Me reí mucho imaginándolo!!

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  2. EXCELENTE RELATO!!!!!!!!!! TE PASATE CARY Y ME LO GUARDOP PARA SIEMPRE. UN VIAJE INOLVIDABLE PARA MI QUE HACIA TIEMPO NO DISFRUTABA Y MIL GRACIAS POR LAS FOTOS JAJJA QUE ME ENCANTAN SACARME Y POR TODO!!! ME REI DESDE QUE EMPECE A LEER HASTA EL FIN Y TENGO QUE ACLARAR ALGO IMPORTANTE QUE VIGILIA DE HOMBRES HUBO SI PERO LOS CUATRO DIAS, NOS PORTAMOS BIEN PERO MIRAMOS MUCHO Y TE OLVIDASTE DEL CHICO DEL BIERKELER JAJAJ QUE ESTUVIMOS A PUNTO DE HACER UNA APUESTA DE CUAL ERA SU EDAD..DIVINO ESPECIMEN MASCULINO, DIRIA UNOS DE LOS MEJORES QUE VIMOS QUE SE SALVO PORQUE ESTABA CON SUS PAPAS AJAJJA Y TAMBIEN OLVIDASTE LA EXPERIENCIA DE LOS DOS HOMBRES QUE FUERON AL BAÑO JUNTOS Y CUANDO YO LOS MIRE, CREO QUE CON CARA DE SUSTO JAJJA SE ATAJO UNO DE ELLOS DICIENDOME QUE NO ERAN PAREJA GAY AJAJ JUSTO AMIIIIIII ME PASA ESO JAJJAJ BUENO DANDOME EXPLICACIONES COMO SI YO LE HUBIESE DICHO ALGO JAJAJ NOS REIMOS MUCHO EN EL VIAJE Y DESCANSAMOS PARA VOLVER A LA RUTINA....BESOS A ESOS DOS NIÑOS HERMOSOS QUE EXTRAÑO!!!

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  3. Anónimo... ¿quién sos? ja ja
    Ale, es cierto que olvidé esos dos episodios!!!
    El de los gays lo olvidé inconscientemente, pero el otro fue deliberado porque no sabía si querías que se publicara jajajaja
    Lo cierto es que quería lanzar esta publicación sin más demoras y siendo casi la una de un laaaaaargo día en que estaba de pie desde las 5 y media y sin siesta, no me podía tener en pie. Estaba descerebrada!!!
    Y bue... es lo que salió!!!

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  4. jajajajajajaja nooooooooo, pobre Andy!!!!!!
    Todo su comportamiento se debe a que el ama ese lugar! jajajajaja

    Con razonnnnnnnnnnnnnnnn tanto misterioooooo!! Les paso de todo!!!!! Pero pensa que de cada viaje resulta un anecdotario ... en su momento son cosas tragicas, pero cuando las lees te revolcas de risa... Pobre mi negrito, le pido disculpas, pero no pude reprimir las carcajadas al imaginarlo atrapado asi!!

    Habiendo leido esto... hasta les perdono el brownie con helado que comieron! jajajaja

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  5. Naaaaaaa... de todo no nos pasó. Fue un viaje sin mayores contratiempos jaja
    Espero algún día tu autorización, Lau, para contar nuestro viaje a VGB en invierno!!!! No publicaré sin antes tener tu anuencia jaaaaa

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  6. GENIAL COMO SIEMPRE GENIAL , QUE NO HUBIERA DADO POR IR REALMENTE FABULOSO EL RELATO ME REI TODO EL TIEMPO, SOS UNA GENIA HACE UN LIBRO CON TODAS ESTAS HISTORIAS REALMENTE SERIA UN EXITO JJJJJAJAJAJAJ

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  7. ¡Buenísimo!!! ¡Es como haber estado ahí con Ustedes.!!! Lamento lo del pobre Andy en la ventanilla!!! Me hiciste reír!!! Besos

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