viernes, 8 de abril de 2011

RAT STORY: Episodio 231238902

Un clásico en mi vida: cada vez que creo que todo termina... zas! vuelve a comenzar! Y no igual ni mejor, sino peor que nunca!!!
Así ocurrió con las extrañas visitantes del otoño.
Cuando ya había superado el temor a entrar al garage, al lavadero y salía al patio munida de llave y celular,  anoche un suceso volvió a sacudir mi aparente tranquilidad y poner mis nervios de punta.
Mora regresó a las andadas y en el garage, volvió enloquecerse olfateando las ruedas del auto.
Pensé que sería pasajero pero estaba sacada!!... gritaba y ladraba, mientras metía su cabeza entre las ruedas delanteras y los guardabarros, al tiempo que movía su cola y lloraba.
¿Qué hacer?... con Andy no puedo contar en nada, desde luego. La casa estaba en emergencia y él sólo pensaba en comer y trepaba a la mesada esperando terminara la cocción de una lengua que llevó más de tres horas!!
Intenté sacar a Mora del frente de batalla,  pero por nada del mundo quiso salir y abandonar su presa.
La quise sobornar con comida, simulando que venía alguien y hasta con algo irresistible como era abrir el portón para que saliera a la calle. No se movió de su puesto.
Cuando tomé coraje salí al patio y abrí la reja y la puerta del garage esperando que si había una rata, al menos saliera afuera!! Esperé un rato y nada. No salió el bicho... ni Mora!!
Para las 11 de la noche y al borde de un colapso nervioso, logré sacar a Mora y le di de comer. Tragó todo entero y con bronca de modo tal que al toque vomitó todo lo que había ingerido.
Le toqué el corazón. Parecía que se le iba a salir del pecho!!!
La acaricié y le hablé hasta que se tranquilizó y la pude llevar a dormir a mi habitación.
Como no iba a estar tranquila, armé una especie de trinchera frente a la puerta que divide el garage y la cocina: trapos, almohadones y por las dudas unas sillas apiladas haciendo peso, a fin de que si el animalito era una laucha, no pasara por debajo de la abertura.
Mora durmió hasta las 4, cuando me levanté para ir al baño y recordando la lucha de la noche anterior, ella pretendió salir.
No dormí más.
Como zombi y con el terror a flor de piel me levanté a las 6 menos cuarto. Tuve que armarme de mucho valor para abrir el garage. Mora entró como una ráfaga y volvió a su puesto, ladrando y moviendo la cola.
Me llevó 15 minutos convencerla de que entrara a la cocina para poder sacar el auto.
Yo fantaseaba con la idea de ver a Ratattouille salir con una muda de ropa colgada al hombro mientras se alejaba rápidamente por la vereda, pero nada.
Una vez que el garage estuvo vacío, abrí a Mora y revisó cada rincón, pero no manifestó interés alguno. Por lo contrario, fue hacia el auto estacionado y siguió oliendo la rueda.
De repente se me ocurrió pensar... ¿Y si acaso el animalito está muerto y quedó atrapado en algún lugar del auto? Eso explicaría por qué no sale de ahí!!!
Una vez encerrados los perros (la sabuesa y el inútil), armé nuevamente la barricada en la cocina y mientras conducía hacia el trabajo se me encendió la lamparita: haría que lo revisaran en la cochera!!
Llegué y después de estacionar expliqué la situación a Martín, el cuidador.
Me miró con ojos desorbitados y exclamó: "¿una rata?... tengo pánico a las ratas!!!!!" (Macho, dijo la partera!) "Mirá, mirá -continuó mientras me extendía su brazo derecho- piel de gallina se me puso... piel de gallina!!"
En realidad la gallina era él, pero bueno... le pedí que por favor le dijera a los chicos que tienen el lavadero de autos ahí, que llegaban más tarde y me prometió hacerlo... eso sí, aclaró que le tiraría las llaves desde lejos porque no quería ni presenciar el acto.
A media mañana llamé a Manuel (dueño del lavadero) quien dijo haber revisado cada rincón del motor sin hallar roedor alguno ni nada que se le parezca. Agregó que además no había olor.
Insistí que revisara la parte de abajo, los guardabarros, etc.
Luego me mandó a decir que todo estaba revisado y no había nada. Incluso -añadió- uno de los chicos se había tirado al piso y se había hecho "el gato", sin lograr que ningún bicho saliera.
Sólo imaginar el cuadro del pobre pibe caminando en cuatro patas y diciendo "Miauuuu" me mostró lo patético de la situación.
Ya me había serenado cuando una compañera de trabajo (yeeeeeguuuuaaaaa, si las hay!!) me dice que una vez  un amigo del marido encontró un nido de ratas dentro del auto. El animalito en cuestión había entrado por el baúl y había comido medio asiento trasero.
Creo que se me detuvo el corazón por unos minutos.
Hoy tengo que viajar... ¿y si cuando estoy en medio de la autopista el bicho se me sube al hombro como la lechuza de las brujas??... yo me estrolo por el camino!!!!!!!!
Oh, hiperventilando otra vez en la oficina... y dejé la bolsa de papel en mi casa!!!!!!!!

... ¿Continuará?.......

2 comentarios:

  1. Noooooooooooooo! jajajajaja quien fue la que te dijo semejante cosaaaaaaaaaaa! (creo sospecharlo) jajajajajaja

    En caso de que hayan hecho cucha en Carola, sin duda no se te trepara al hombro porque Mora no lo permitira (ese lugar le pertenece) ajajaja, asi que viaja tranquila y fijate si en Galvez alguien te revisa los asientos por las dudas... Aunque te daras cuenta al subir a Enrique antes de viajar....

    Pido perdon por esto, pero cuando lei lo del vago haciendose el gato se me escapo una carcajada!!! juaaaaaaaaaaaa Hubiera pagado para ver eso!!!!!!! jajajaa

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  2. ¡Qué increíble lo que contás!!! Seguramente será un roedor de paso. En mi casa nunca anidaron, pero sí usaban el horno para esconderse!!!
    ¡Qué misterio!!! ¡Qué se descubra pronto!!!

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