sábado, 2 de abril de 2011

HISTORIAS DE FOBIAS: los triunfos después de los 40


Hace un tiempo leí un texto acerca de los triunfos, que contaba con mucha gracia cómo van variando nuestros éxitos a lo largo de toda la vida. Así como a los 2 años un triunfo era no hacerse pis encima, a los 90 vuelve a serlo!!
Esta mañana viví un GRAN TRIUNFO PERSONAL, pero para contarlo debo remitirme a otro post y comenzar desde el principio...
Que tengo fobia a las ratas no es novedad. No es nuevo que las odio profundamente, me dan un asco infinito y de todas las criaturas de la creación son las que más me atemorizan.
Entonces, ¿por qué Dios es tan injusto conmigo y pone ratas en mi camino?
Todo comenzó unos días atrás cuando Mora, mi pequeña cazabichos (virtud que heredó de su madre... perruna, obviamente!!... bah, de la madre humana también porque he enganchado cada bicho!!!!), comenzó a ladrar en el garage.
Veamos, cómo explicar esto... quien tiene perros sabe que no siempre ladran igual.
Los míos, por ejemplo, tienen un ladrido de felicidad, uno de alerta, uno cuando viene gente conocida, uno para los gatos, otro para los perros  y otro... para otros bichos!!
Pues bien, Mora estaba entonando su ladrido "para-otros-bichos" y mi corazón se paralizó.
Cuando ella detecta "otros bichos" se atrinchera en el lugar en el que estén y no hay modo de sacarla de ahí.
Efectivamente así lo hizo, en el garage.
De noche y teniendo que ingresar para encender la luz, preferí la ignorancia a poner un pie en el frente de batalla.
Andy permanecía de mi lado, sólo una puerta de vidrio nos separaba del fragor de la lucha, así que le dije "sos el macho de la casa; defendeme!!" y lo mandé a cubrir a Mora.
¡Macho, dijo la partera!... al ratito lo tenía lloriqueando y rascando la puerta para que lo volviera a entrar... aghhhh!!!!!
A la hora de estar Mora junto a su hallazgo, tomé coraje, abrí la puerta y encendí la luz... un espectáculo horroroso me esperaba: mi perra estaba en dos patas, con la cabeza metida entre la rueda y el guardabarros de mi camioneta, olfateando y moviendo la cola... lo que fuera estaba en mi auto!!!!!!!!!!!!!!
Entré en pánico y busqué una bolsa de papel para respirar porque estaba hiperventilando... ¿cómo haría para subir al auto y sacarlo al día siguiente???
Recordaba los tiempos en que guardaba mi Falcon en la cochera cercana a mi departamento... el día que una rata le comió los cables del motor a otro tipo y el encargado trataba en vano de convencernos que allí no había ratas... que eran gatitos!! Sí, eran gatitos por el tamaño!!!!
Pero creo que ahí no tenía tanto miedo como ahora. Esta fobia ha ido recrudeciendo con los años porque en aquella cochera (años 1992/2001) no tenía tanto temor y ya cuando pasé a la de este barrio, se había incrementado un poco más... en ésa no había ratas sino murciélagos, así que por ahí entraba el auto y esperaba arriba el auto que dejaran de volar para poder bajarme...
Volviendo a la noche del terror, Mora estaba enloquecida. Cuando logré sacarla del garage salió al patio y comenzó a revisar cada rincón, lo que ganó el apodo de Enrique Sdrech (periodista de TN ya fallecido) aunque se parece más a José De Zer... ¿lo recuerdan corriendo con el camarógrafo buscando los extraterrestres del cerro Uritorco o tras los últimos pasos de la Dra. Giubileo??... Mora es así!!
Parecía descontrolada.
Yo la miraba desde adentro, con la ñata junto al vidrio, alegrándome de al menos poder tener esa panorámica después de la reforma arquitectónica de mi casa.
Al día siguiente la largué primero al garage para después subir al auto y sacarlo.
La rueda que olfateaba estaba de mi lado, así que imaginen mi pánico!!
Nunca hice tan rápido para sacar el auto!!! Apenas Mora quedó sola en el garage comenzó a revisar todo. Pero ya no tenía la locura de la noche anterior, lo que me llevó a pensar si acaso el roedor no seguía en mi camioneta.
Al salir para el trabajo comencé a fijarme en los detalles del tablero... ¿por dónde podría entrar desde el motor? Concluí que no había espacio abierto... excepto el puto stereo que se había roto unas semanas antes y lo habían quitado para arreglar!!!!... ¿y si yo estaba manejando y de pronto asomaba una cabecita bigotuda por ahí?... Y hasta imaginaba que el bicho podía permanecer en el motor, prendido a algún lado, viajando conmigo, con las orejitas al viento!!
Comencé a hiperventilar otra vez...
Nunca disfruté tanto estar en la oficina como ese día. No quería regresar!!!!!
No fue sino hasta la noche que vi con mis propios ojos a LA BESTIA. Era un ratón del tamaño de los perritos de Andy al nacer... fue espantoso!! Mora salió corriendo para el patio y el bicho trepó la pared de la enredadera con una agilidad digna de un atleta.
Tenía que tomar medidas. Al día siguiente me recomendaron hablar con el mayordomo de tribunales ya que tenía el dato de un eficiente desratizador que había terminado hasta con las ratas que había en la carpintería.
Con mucha onda el mayordomo fue hasta la oficina a darme los datos... claro que no contaba con que matizaría con historias tribunalicias... como la del día en que tuvieron que cerrar una mesa de entradas en el subsuelo porque el olor a podrido de una rata muerta no los dejaba respirar y no podían hallar el cadáver.
Yo iba poniéndome pálida... la oficina también había pasado a ser un lugar inseguro!!!!!!!!!!
Entonces llamé al señor exterminador.
No había terminado de reponerme de las anécdotas judiciales/ratiles, cuando este buen hombre por teléfono empezó a contarme otras más.
El tipo era un verdadero estudioso de la conducta de los roedores. Como el mejor de los miembros de la brigada de la serie Criminal Minds me habló de la vida y obra de los roedores, sus preferencias, amores, desventuras y hobbies.
Recién conseguí que fuera a casa al día siguiente... un día más tenía que convivir con la bestia....
Y ojalá hubiera sido LA bestia porque esa noche, cuando solté a Enrique Sdrech al patio una nueva salió de entre las plantas trepando por la pared como el mejor alpinista!!!
¿Cómo sabía que era una nueva? porque ésta era más flaca y con una cola asquerosa, tan larga como mis brazos ajjjjjj!!!
Esa noche tomé un sedante para dormir, previo sellado de todas las puertas de entrada a mi casa.
Y finalmente el exterminador hizo su trabajo... yo estaba en la oficina pero imaginé la escena como aquélla de la película ET, en que llegan los de la NASA con sus trajes y  sus cascos, teniendo la casa aislada con tubos y plásticos.
Dio su diagnóstico: no tenía nidos en mi casa sino que se trataba de ratas viajeras que sólo estaban vacacionando en mi patio.
Cabe recordar que llevaba una semana sin salir al patio de mi casa. Mis pobres intentos habían sido frustrantes, como el día en que los canes no estaban (porque los mandé a bañar) y decidida abrí la puerta del patio y puse un pie en la galería, hasta que escuché unas hojitas que se movían y no llegué a apoyar el otro pie que volví a cerrar la puerta y me quedé nuevamente con la ñata contra el vidrio mirando desde adentro.
Efectivamente no pude salir más y como mi lavadero está en el patio, tampoco lavé ropa en toda la semana... llevar la ropa a un lavadero comercial era una opción, si no fuera porque la chica que trabaja en casa había depositado mi ropa sucia en el mío!!
Me urgía lavar, a riesgo de andar sin calzones la semana próxima... lo que no sería demasiado problema, pero para mí andar sin corpiño puede llegar a ser letal!!!
Como la vida me castigó con amigas y vecinas igualitas a mí (temerosas de las ratas), no me quedó más remedio que hacerlo yo.
Claro que no sería de golpe sino paso a paso... 
Así, ayer cuando llegué de la oficina solté a Sdrech y compañía (bah, el inútil de Andy) al patio. No había señas ratunas... entonces salí y caminé hasta el lavadero, abrí de golpe la puerta y corrí nuevamente hasta mi casa.
Mora revisó todo y salió desinteresada... evidentemente el bicho ya no estaba allí.
Pero no fue sino hasta hoy que tomé el coraje necesario para entrar al lavadero... y hete aquí el gran triunfo de mis 41 años: cargar y poner en marcha un lavarropas!!!
Me siento realizada.
Nunca pensé que algo tan simple podía causarme tanta satisfacción... y costarme tanto!!
No sé si me animaré a ir a sacar la ropa... ah, ése es otro cantar!... y menos aún si podré desenganchar de la pared por la que vi trepar a las ratas la soga para colgarla... ¿lo lograré? ¿ustedes qué opinan?
Después les cuento...

5 comentarios:

  1. ¿Sabés cuál es el mejor antídoto para la fobia a las ratas? Andate a cursar Anatomía Comparada a la facultad de Farmacia y Bioquímica (no sé si la materia todavía se llama así, pero es del tercer cuatrimestre). Después de abrir a dos o tres y sacarles vísceras varias, anche suturarlas para el carajo, te dan más ganas de salir a hacer campaña contra el maltrato a los animales que de asustarte de las pobres ratitas. Yo habría operado a un profesor con más ganas!!!

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  2. Nunca, jamás en la vida tocaría una rata!!!!!!!
    Las odio con toda mi alma, pero no podría hacerles semejante carnicería.
    No no... las ciencias médicas y veterinarias no son para mí!!!!

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  3. Uno de mis únicos días felices en esa facultad de merde (además de cuando la largué) fue el día en que un grupito se metió en el laboratorio, abrió la jaula y dejó escapar a todos los cobayos. Por lo menos esos se salvaron de la salvajada. Nunca entendí para qué nos hacían abrir bichos. Y por suerte no tuve que hacerlo personalmente: trabajábamos en grupos de 8, y siempre había uno o dos sádicos que te relevaban gustosamente de la obligación. Ajjjjjjjjjjj, qué manera estúpida de perder un año y medio de mi vida!!!

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  4. Como ya comenté en un post pasado sobre las fobias, me aterrorizaban los alacranes andando por todos lados, en silencio y escondidos en cualquier lugar pequeño...
    Ya hizo dos veranos que no apareció ninguno por la casa y de alguna manera estoy olvidando el temor a ellos... Ya ando descalza de noche, a oscuras, no reviso cada rincón de la casa como buscando un tesoro, no me obsesionó más la idea que andan en pareja y siempre aparecen de a uno.
    Leyendo tu post, sólo me resta decirte que esto pasará y pronto olvidarás tu fobia hacia los ratones. O por lo menos, hasta que aparezca otro!!!
    Y en esto quedé pensando, que mi tranquilidad se verá afectada cuando aparezcan nuevamente!!!
    ¡Creo que sí tendiste la ropa porque tuviste el coraje de afrontar esa situación que nada tiene que ver con la edad!!!

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  5. Por cierto, Mani, no te imagino para nada en el ámbito de esa facultad!!!
    Qué curioso el tema de las fobias, Angélica, porque si se quiere podemos razonar que un alacrán es mucho más venenoso y peligroso que una rata y sin embargo no les tengo miedo. Desde que estoy en esta casa encontré 6 y sin ir más lejos, el último fue una semana atrás. ¿Acaso me vieron comentarlo?
    Simplemente fue como matar una cucaracha... me da mucho asco, pero no miedo!!
    En cambio las ratas me aterran... esperemos que éstas pronto pasen a mejor vida en el cielo o el infierno de roedores!!!

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