miércoles, 9 de febrero de 2011

La vida es un carnaval


Se viene el carnaval nomás... y con feriado incluido!! Claro, en este país donde todo es una joda, el 98% de los políticos llevan careta y bailamos al compás de la música que nos tocan, no era de extrañarse que finalmente se declarara al carnaval como feriado nacional.
Como sigo entre nostálgica y vieja chota (de ésas que hablan siempre de tiempos pasados como los mejores), me detuve a pensar en los carnavales que vivíamos de chicos.
Mi prima Marcela bailaba en una comparsa (mi "gagacidad" es tal que ni siquiera recuerdo el nombre; era algo así como Yacyretá pero no, ésa no baila!) y yo me probaba sus disfraces. Había un sombrero que parecía un turbante, dorado con aplicaciones (era como un estilo de Conehead lleno de algodón por dentro) y soñaba con bailar cuando fuera más grande. Porque de chica por supuesto que mi vieja no me dejaba; y cuando crecí, crecí tanto que digamos que lo único que podía haber hecho era dar vueltas en redondo como esas gordas negras bahianas de brasil.
Nuestros corsos eran bien de pueblo, pobres en despliegue y producción; y hasta un poquito decadentes y patéticos.
Las pocas carrozas tiradas por tractores y nunca faltaba la del rancho 'e la cambicha, como símbolo máximo de vulgaridad... pero también la más divertida!! Esos tipos de trenzas de lana, con polleras de paisanas debajo de las cuales asomaban unas patas bien peludas, me gustaban de verdad... nos divertíamos con tan poco!!
Y estaban las mascaritas sueltas. Esas que usaban una bolsa de tela  en la cabeza con ojos y boca dibujados, vistiendo lo primero que encontraran. Y llevaban cachiporras hechas con medias y pegaban unas palizas!!... hasta que llegó la prohibición y en la entrada pasaron a  palpar de armas a estos sujetos y retener cualquier fabricación de ese tipo que pudieran llevar a la fiesta.
De adolescente siempre me avergonzó disfrazarme, pero en una oportunidad lo hicimos con mi prima Marcela y con bolsas en la cabeza entramos del brazo. Hacía tanto calor con la cara cubierta!!!
Llevábamos puestos unos batones viejos de mi mamá. Lo bueno de mi tamaño es que ni siquiera había necesitado usar almohadones porque con sacar un poco de culo me bastaba!
Nadie nos reconoció y era glorioso saludar a conocidos sin que ellos tuvieran la más puta idea de quiénes éramos... bueno, hubo uno (Darío, mi primo) que me descubrió por un pequeño detalle: mis ojos!!
Pero fuera de los "corsos institucionales" el carnaval era una fiesta todo el mes de febrero.
¿Recuerdan cómo jugábamos con el agua?
Desde el bombero loco (juguete trolo, si lo hubo!!) hasta baldazos o chorros de manguera.
Inflábamos paquetes enteros de bombitas, que manteníamos en fuentones y baldes con agua, cual arsenal, reservándolas para el momento preciso.
En principio teníamos sólo las Bombucha. Del paquete sacabas la mitad por estar pinchadas, con pico corto o con algún tipo de falla... industria nacional!! Las pocas que podíamos rescatar a veces eran tan chiquitas que al arrojarlas rebotaban, ni siquiera se reventaban... y cómo dolían!!!!!!
Hasta que llegaron las "mexicanas", enoooormes, con forma de pera y largos picos para atarlas. Casi medio litro de líquido en cada bombita... ésas sí que eran buenas!! Caras, pero las mejores.
La guerra de agua generalmente se daba entre dos bandos: chicas versus chicos.
Siempre tengo presente el día que libramos una batalla de ese estilo en mi casa. Mis amigas y yo contra unos chicos que pasaron con su propia artillería.
Comenzamos con bombitas, cuando se acabaron pasamos a los baldes y por último ya sacábamos barro del jardín y lo mezclábamos para tirar.
En un momento dado, los pibes dejaron sus bicis en la vereda (no hacía falta poner mil candados para asegurarlas, porque en ese momento no estaba "de moda" robar bicicletas) y entraron al jardín delantero de mi casa. Ellos llenaban baldes (de mi casa) en una de las canillas y nosotras en la otra.
Fue tal el caos y la mugre que salió de esta batalla, que por ahí apareció mi vieja con cara de Rey Momo (después de ser incendiado) y con cuatro gritos mandó a cada carancho a su rancho.
Obviamente a mí me tocó la peor parte porque algún castigo habría... mis fechorías nunca quedaban impunes. Pero cómo se disfrutaba!! Y con tan poco...
Ahora veo a los chicos pálidos y estupidizados frente al televisor  o al monitor mientras juegan con la play y me da mucha tristeza que no sepan lo que están perdiendo. Porque la niñez es una sola y como llega se va. No hay regreso.
Quisiera poder trasmitirles esto, lo que están dejando de lado, lo que nunca volverá... pero lo más probable (¡si llego a captar su atención!) es que me miren con desdén y me salgan con un "andaaaaaaa vieja chota!!"

5 comentarios:

  1. Jajaja Sí... Tal cual... recuerdo las guerras entre bandos, y me enorgullezco al admitir que las chicas de mi barrio siempre salíamos mejor paradas que los chicos... será que los duplicábamos en tamaño??? Cuando mencionaste el "Bombero Loco" me intrigué, nunca sentí hablar de ese juguete, pero googlee y al toque encontré fotos... ME vendría bien uno de esos para limpiar los vidrios!!! JAjaja Excelente relato... como siempre, y por los chicos no te preocupes, seguramente tendrán algún juego en la play o en la wii en el que simulen arrojar agua a sus amigos!!! Te aseguro que mi hijo/a, va a estar obligado a jugar afuera, nada de compu ni play... sólo aire, sol, juguetes (tarritos y boludeces que eran los que más me divertían de chica!!) y sobre todo... va a tener que explorar el patio de la abuela Né, y el campo!!! Besotes!!!

    Luuuu

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  2. ahhhhhhhhhhh me encantoooooooooooo!!! Sobre todo porque yo poco recuerdo de los corsos... no se si no habia o no me llevaban... la verdad sea dicha...!!
    Pero si que me acuerdo de las bombitas y la guerra de agua... y me acuerdo que algunos malvados del sexo opuesto (quien mas sino) agregaban pimienta a las bombitas para que duelan mas... Yo no se si era asi o no, pero que me quedaban unas manchas rojas que picaban seguro (probablemente haya sido mi sugestion jaja)!!!

    Yo creo (ademas de que si, ya somos consideradas viejas por los infantes jaja) que los chicos de ahora se pierden un monton de cosas en pos del mundo evolucionado que tenemos... es cierto que a los 5 años dan vuelta una pc pero tambien es cierto que si les decis que vayan a jugar a la mancha te miran y te dicen: jugar a que???????????? Vos estas vieja ya!!!!!!!! (eso me dijo el hijo de 13 años de una amiga)

    Creo que, como dice Lu...depende de lo que uno le transmite a sus hijos; si yo tuviera alguno, me aseguraria de que pueda disfrutar de su infancia como lo que es: infancia! Lo que no entienden los padres de ahora, es que los chicos tienen toda una vida para descubrir cosas, pero cuando son chicos tienen que ser chicos, y listo!

    No reniego de la play y afines derivados porque aislarse del mundo es imposible, solo que seria bueno un equilibrio... un poco de cada cosa, no? Yo aun espero que con el tiempo se rescaten esos juegos de nuestra infancia para que los chicos los descubran y disfruten!!!

    Lau

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  3. ¡Cómo nos divertíamos en esa época!!! Íbamos a tu pile en las horas de la siesta tratando de evitar al "enemigo" armado con bombuchas...
    Personalmente renegaba un poco de las noches de carnaval porque detestaba que las mascaritas nos llenaran de espuma y agua sin discernir quién participaba de su juego o no.
    ¡Hermoso el relato!!!

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  4. Lu: a tu hijo no tendrás que obligarlo a jugar afuera porque si lo educás desde el vamos a disfrutar del aire libre y no le ponés el "chupete electrónico", sabrá disfrutarlo solito!! (al menos hasta que empiece la escuela y se le termine la educación ja ja)
    Coincido con Laura que ya habrá tiempo para la pantallita de la compu y la wii. Yo agarré grande la computación (a los 21) y no por eso me considero una burra en el tema. Angélica seguramente estará de acuerdo conmigo. Tomamos contacto con la tecnología de viejas y no por eso terminamos negadas o no nos quedó tiempo para disfrutarla.
    De verdad me gana la nostalgia en estos 41 y extraño esas épocas en que todo era más simple y no había preocupaciones. La mayor de las preocupaciones podía ser entonces si tenías puntería al tirar las bombitas y a la vez podías esquivar las que te tiraran.
    Claro que jugué a la mancha (mi preferida: la venenosa!) y cuánto corríamos!! ¿Te acordás Angélica, cuando jugábamos al auto loco? Vos eras el auto y yo manejaba moviendo tus manos (que ponías detrás de tu cintura) y asi corríamos por toda la escuela ja ja hoy recordé eso!!!
    Volviendo al carnaval, creo que así como hicimos un piscina party tendríamos que hacer un carnaval privado con guerra de bombitas... ¿qué les parece? ¿se atreverían a volver a jugar?... podría ser nuevas generaciones (hijos, sobrinos, etc.) contra las viejas (nosotras!!) ja ja Serán muy buenos con la wii pero apuesto lo que quieran a que nosotras tenemos más puntería en juegos de agua!!!

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  5. ¡Tengo bastantes recuerdos en mi memoria aún, pero no puedo ver cuándo jugábamos al auto loco!!!
    Nuestro único contacto tecnológico era el uso de la calculadora en los últimos años del secundario y no por eso dejamos de aprender y progresar. Al contrario, todo el tiempo que ahora insume el uso de todos los avances tecnológicos, muchas veces nos priva de estudiar o estar disfrutando un lindo momento con amigos.

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