sábado, 31 de diciembre de 2011

2012: Cuidado que se viene la fin del mundo!!!!


Y llegó nuevamente el fin de año. Momento de los balances tan crueles, de inventario y recuento de lo que no hicimos, lo que no logramos, para proyectar nuevamente en el año que se avecina.
Sé que estarán todos esperando que critique a 2011 y haga una larga lista de momentos desgraciados de este año, pero esta vez los voy a joder a todos y les diré que fue un buen año. No un año excelente, pero sí un año con muchas cosas positivas, muchos hechos rescatables  y de grandes logros, que cortó la racha de 10 años de mierda desde el 2000.
2011, año de amigos, de viajes, de mi confirmación laboral, de muchas gratificaciones y también un año de límites, de aprender a decir NO, o HASTA ACÁ LLEGUÉ.
También fue un año de intentos fallidos y de deterioro fuerte de mi salud. Pero eso es tema aparte. Si ponemos todo en la balanza seguramente se inclinará por los logros y no por los fracasos.
Dicen que en el 2012 llega el fin del mundo y ¿sabés qué, año par (todos mis años pares fueron calamitosos!!)?... NO TE TENGO MIEDO!!!! 
Si en este momento llegara el fin del mundo y todo acabara hoy, seguramente habrá miles de cosas que no pude lograr, proyectos que no pude llevar a cabo, broncas que no pude resolver; pero no puedo negar al menos que HE VIVIDO. Fueron 41 años intensos y fuertes, con alegrías, tristezas y cabroneadas, pero no me pueden acusar de haberme sentado a ver pasar la vida.
Eso deseo a todos mis lectores para el 2012: que puedan vivir cada minuto como si fuera el último, que nunca posterguen nada por temor a realizarlo o por miedo al fracaso, que disfruten mucho la vida porque es un don que nos fue entregado para disfrutarlo y no para lucirlo en una vitrina. Recordemos cuánto hay personas que  pelean por conservarlo!! Miremos atrás sólo para no repetir errores y adelante como para no darnos la frente contra un buzón, pero concentremos la atención en el presente. Somos aquí y ahora!!!
Y seamos libres, sin ataduras a convencionalismos ni estructuras mentales. No hay peor prisionero que aquél que está preso de sí mismo.
Nos vemos el año próximo, gente linda!!! Ustedes son los que alimentan (y  engordan maravillosamente) mi espíritu. Porque esto es lo que nos llevamos de este mundo. Lo demás, queda...

¡¡¡ FELIZ 2012 !!!

miércoles, 21 de diciembre de 2011

MEMORIAS DE UN DÍA DESCARTABLE: Shopping navideño de último momento


Por alguna estúpida razón cuanto más vieja me pongo más tardo en comprar los regalos navideños. Debo tener algún defecto en uno de mis cromosomas X porque como mujer detesto ir de shopping, mirar vidrieras y hacer compras. Especialmente zapatos!! (lo que me hace dudar de mi propia femineidad!!)
Lo cierto es que por más que me lo propongo año a año, siempre me quedan compras de último momento y termino saliendo a comprar incluso el mismo día de nochebuena!!! 
Eso no sería malo si no fuera porque el 80% de los argentinos somos iguales, lo que convierte a las calles en avisperos en víspera de las fiestas; algo que sumado a los 40 inmundos grados promedio de calor que están haciendo en Santa Fe en estos días, convierte al paseo de compras en algo más intolerable aún!!!!!!
Hice una prolija lista de los regalos faltantes y pensé de antemano en cuál podría ser el obsequio para cada uno, cuestión de ir directamente al lugar exacto y no estar deliberando en el momento qué comprar.
Entonces "la calor" me iluminó: ¿qué mejor que ir al shopping? Personalmente detesto los shoppings, la gente que hace shopping y particularmente la borregada que se apoderó de los shoppings. Pero como odio más el calor y recorrer un ambiente climatizado a temperatura agradable pintaba bastante mejor que caminar entre un mar de gente con el sol sobre la cabeza en la peatonal, opté por el shopping.
El plan era simple y hasta alentador. Saldría a la 1 de la oficina, almorzaría en el patio de comidas (venciendo así mi temor a ingerir algo contaminado por las ratas del puerto que -según dicen las malas lenguas- aún tienen descendientes vivos en el lugar); luego iría a tres negocios liquidando así todos los regalos pendientes; regresaría a la oficina y al terminar mi horario dormiría suculenta siesta acunada por el sonido del split.
Pero si ustedes leyeron alguno que otro post de este blog sabrán de sobra que no soy precisamente una persona a quien algo le salga redondito de una!
Recorrí el estacionamiento hasta conseguir un lugar relativamente cerca de la entrada... ¡bien!
Bajé en medio de ese calor abrazador de la 1 PM y respiré cuando entré a un ambiente más fresco.
Claro que yo recordaba un airecito más fresco que ése, pero seguramente sería una impresión por haber estado expuesta a tan altas temperaturas.
Recorrí los puestos de comida  porque no quería comer algo tan sustancioso. Pensé en pollo y ensalada, pero una vez más los roedores del puerto vinieron a mí y terminé eligiendo dos cosas cocinadas: pollo grillé y papas noisette.
Mientras esperaba comencé a transpirar un poco, pero siendo mi cabeza una catarata viviente (SOPA WOMAN) no me alarmé y aguardé pacientemente mi ración.
Busqué para sentarme el lugar en el que más aire tiraba, pero la tarea fue en vano, ya que no pude determinar para dónde soplaban los enormes aparatos de refrigeración.
Pensaba comer todo de un saque y seguir mi camino, pasando ese mal trago, pero no pudo ser.
No sé en qué momento dejamos de tener cosas duraderas y pasamos a vivir en medio de material descartable. Todo descartable: plato, tenedor, cuchillo, vaso, servilleta... toneladas de basura diaria en cosas que se podrían lavar y reutilizar!!!! La era descartable: de relaciones descartables, ideas descartables, personas descartables. Bastaba mirar a mi alrededor. Nadie conversaba. Familias enteras compartiendo una mesa, uno celular en mano, el otro con un videojuego, otro con una notebook aprovechando el wi fi...
Pero volviendo a mis utensilios descartables, qué porquerías de mierda!!! El tenedor no pinchaba y el cuchillo no cortaba. El pollo estaba medio doradito (digamos que se le había pasado la cocción) y las papas eran de las crocantes. Conclusión: no podía cortar el pollo ni pinchar las papas!!
Serruchaba y serruchaba el filet sin poder sacar un puto trozo! Encima sobre plato de telgopor!!! lo que no sólo hacía la tarea más difícil sino que también provocaba un chirrido agudo espantoso. ¡Traigan una motosierra, por favor!
Y las papas... necesitaba concentración para poder pinchar cada una!!! Recordaba a Fede en la mesa de sushi juntando los famosos palitos chinos para proceder a pinchar con furia el trozo de pescado y poder comer. "Tú puedes... tú puedes" y pin!... salía disparada una papita noisette debajo de la mesa contigua. "No me va a ganar una perra papa" y faaaaaaa!! saltaba otra bolita hasta darme en un ojo.
Retorcía los dedos para no agarrar todo con las manos de una buena vez y terminar esa agonía!!
Me alegré de haber desechado la idea de la ensaladita, porque no imagino cómo diablos hubiera podido pinchar con ese tenedor pedorro las hojitas de lechuga!!
De más está decir que tuve que invertir más tiempo del que pensé en el almuerzo, pero al fin terminé y contribuí a la acumulación de basura vaciando mi bandejita en el cesto.
Entonces emprendí el viaje hacia los negocios. Entré primero a la juguetería.
Todo Santa Fe estaba ahí!!! Qué odio!! Creo que tomé el primer juego que encontré y fui a la caja. 
Una sola cajera y una cola eterna!! Ahí empecé a sudar compulsivamente. Mares de agua cayendo de mi cabeza!!! La agobiada chica murmuró "el aire no anda". Estaba pálida del calor!!
La cola no terminaba nunca, todos se empujaban y chocaban con los paquetes, el posner no andaba y así por cada tarjeta había que hacer el trámite unas 4 o 5 veces. Creí que iba a estallar!!
Cuando al fin salí del negocio creí que iba a recibir una bocanada de aire fresco, pero entonces descubrí con horror que lo de "el aire no anda" no era por la juguetería... no andaba en todo el shopping!!!!!!!!!
Comencé a caminar más rápido para poder recibir más viento en la cara pero apenas me detenía volvía el calor inmundo. Empecé a sentirme mal y ver todo oscuro no ayudaba, así que decidí cambiar mis anteojos de sol por los comunes, "de leer". Pero qué mal estaba porque por más que lo intentaba no lograba calzar mis anteojos!!! 
Por ahí me miré en una vidriera: claro que no lograba colocármelos... aún tenía los de sol puestos!!!!!!!
Sólo llegué a un negocio más. Me faltaba comprar un solo regalo pero no podía continuar. 
Mientras pagaba, el mundo me empezó a dar vueltas mientras mi cabeza seguía lloviendo a cántaros. Y la empleada -parecía a propósito- no dejaba de decorar mis paquetes, mientras yo balbuceaba "dejalo así nomás... ya está lindo".
Finalmente la tortura terminó y caminé tambaleando hasta la entrada.
En ese momento hubiera deseado que Carola fuera el caballo del Zorro y fuera a buscarme con solo emitir un silbido. Pero no, caminé por ese inmenso desierto hasta la camioneta, agradecí a todos los santos poder depositar mi culo en el asiento y puse el aire acondicionado a todo trapo. Después de una hora al sol, la pobre Carola recién se refrigeró a las casi 10 cuadras.
No volví a la oficina sino a casa, donde después de tomar 48 litros de agua, me bañé con agua fría y me encerré con el split y el ventilador.
Definitivamente lo pensaré el año próximo antes de lanzarme a las compras de último momento. Creo que comenzaré en julio, para salir con suficiente fresco y libre de la muchedumbre. Mi espíritu navideño no funciona a altas temperaturas!!!! Jo jo joderrrrrrrrrrrrrrrrr!!!!

domingo, 18 de diciembre de 2011

PAPÁ NOEL: no me rindo!!

Después de escribir dos años seguidos las cartitas a Papá Noel que nunca envié en mi infancia, este año voy a cambiar de estrategia y también de deseos, a ver si por ahí estás muy al pedo y decidís cumplir alguno de mis deseos!!
Esto comenzaría así:

Querido Papá Noel,
Supongo que estarás viejo y cansado. Todo el mundo pidiéndote cosas, 99% imposibles y después acusándote de no cumplir con sus expectativas. Francamente qué trabajo de mierda te tocó!!!!
Si hablamos de trabajo, quiero agradecerte que al fin me enviaras la confirmación en el mío. Es maravilloso poder hacer lo que te gusta y que encima te paguen!!
En lo demás, tu desempeño ha sido tan pésimo como el de todos los años. 
¿Sabés qué?... no quiero más un hijo, porque ahora dejó de ser sentido. Es como regalar un par de patines a una viejita de 90 años: ya no puede disfrutarlos!! Los hijos son para los jóvenes. No me da más el cuerpo, ni las neuronas ni el corazón para tener criaturas ahora. Y menos aún para pensar en que serán adolescentes en unos 15 años! (cuando yo tenga 57!!!)
Tampoco te pediré más una compañía masculina. Porque me he dado cuenta que lo que deseo no existe en el mundo real y no pienso seguir besando sapos esperando el príncipe que nunca ha de llegar.
Tampoco te pediré voluntad ni días de spa para bajar de peso. Seamos drásticos: quiero un cuerpo nuevo!! Dejame por favor mis rasgos faciales porque me gustan y porque no quisiera ver una extraña en el espejo, pero llevate todo lo demás: la sudoración excesiva de mi cabeza, mi pelo de mierda, canoso y con frizz, mi par de sandías enormes y pesadas, mi columna de porquería que tantos problemas me da, mis brazos gigantes, mi hipertensión arterial, mi estómago gastrítico y ácido, mi panza de 9 meses sin bebé, mis ovarios caprichosos, mis perras hemorroides, mis enormes nalgas, mis piernas varicosas y cansadas y mi pisada de oso, uñas encarnadas incluidas.
A cambio dame un cuerpo 0 km., a estrenar, un cuerpo que no me pida constantemente engullir comida, unas glándulas que funcionen como un reloj suizo. 
Devolveme el CUBADI, esa palabra mágica que yo empleaba en mi infancia para no aceptar ningún alimento (cuando decía a mi mamá "tiene cubadi" y dando vuelta la cara me negaba a comer).
Devolveme mi pelo, esos rulos rubios sanos y fuertes, libres de canas y de efecto erizo.
Quiero un culo normal, que me permita entrar en cualquier lado que me proponga, desde sillas hasta asientos de avión. No pido un "culo que habla" como el de Marina. Seré más humilde; sólo quiero un culo aceptable en cualquier lugar, un culo al que no se le haga valer el derecho de admisión para negarle la entrada a ciertos lugares.
Quiero tetas, pero que sean eso: tetas y no sandías de 10 kgs. cada una. Que luzcan en los escotes pero no necesiten dos paracaídas en lugar de un sostén.
Quiero un par de piernas y pies dóciles, ágiles, activos, a las que no asusten una caminata, un viaje ni una noche entera de baile. Quiero volver a andar!!!
Quiero dos brazos livianos, que no tenga que llevar a la cintura porque me canse de tenerlos a los lados.
Quiero un cuerpo normal, talle L, de modo que conseguir desde un sombrero hasta el calzón que quiera comprar sin tener que dar la vuelta al mundo!
Y quiero que el interior de ese maravilloso envase esté sano y limpio, como un cuaderno nuevo al comenzar las clases.
Si me concedés esto, barrigón, juro que te perdono todos los años en que te comportaste como un viejo falluto, pedorro y cabrón.
Si no tenés lo que te pido, ahorrate la visita porque te estaré esperando con mi mejor cara de orto y una carga de dinamita para -en un descuido, cuando te agaches debajo del arbolito- metértela en los pantalones.

Con afecto de Carinita, la vieja niña a quien nunca le concediste algo que realmente valiera la pena...

Como siempre los invito a redactar sus cartitas (realistas!! nada de la paz, la salud, el amor) Espero también leer la de los "fantasmitas" que sé que leen este blog y nunca participan, ni siquiera para darme la satisfacción de saber que a alguien en el mundo le gusta lo que hago.

jueves, 8 de diciembre de 2011

CUATRO OCHENTOSAS EN CARILÓ: Cuarta y última entrega


El domingo por la tarde fuimos a la pileta climatizada como para no perder el vicio y comenzamos a hacer relaciones públicas. Habíamos conocido a una pareja marplatense muy macanuda y se nos ocurrió comentarles que al día siguiente estaríamos visitando su ciudad.
Entonces cundió el pánico. Comenzaron a hablar acerca de la inseguridad de la ciudad, que no vayamos al centro, que no visitemos las playas céntricas, que no salgamos acá, tampoco asomemos las narices por allá y nos entró a agarrar una cositaaaa que atentaba contra nuestra tan ansiada visita.
Ale en un momento dijo como quien no quiere la cosa:  "¿Y si no vamos?... podemos quedarnos por acá..." Silvia y Marina asintieron y yo, lo confieso, no tenía ni cinco de ganas de ser asaltada o menos aún que me afanaran el auto!!
Y como las mujeres somos tan lógicas en el desarrollo de nuestro pensamiento, decidimos ir!!!
Después de todo nos habían recomendado varios sitios visitables, como Playa Grande, Punta Mogotes y un par de restaurantes que nos permitirían cumplir otro sueño: almorzar a orillas del mar!!
Así que nos preparamos y salimos rumbo a Mardel!!!!
* El River river: El viaje fue muy ameno, siempre cotorreando fieles a nuestro estilo (los temas nunca parecían tener final!!) Ale nuevamente de copiloto, no sé para qué ya que cuando pasaba algún cartel  con indicaciones, le preguntaba para obtener la misma respuesta: "¿Qué cartel?"
Ese lunes si quedaba alguna neurona laburando para Alejandra, creo que se quedó durmiendo en Cariló, porque estaba particularmente descerebrada!! (lo que hizo que nos divirtiéramos -y nos sigamos divirtiendo- a costa de ella)
Tratando de alternar con humor algo del aburrido primer tramo del camino en un momento, al cruzar el llamado Río de las Gallinas, dije a las chicas "Acá cruzamos el Río de River".
Todas se rieron, hasta que Ale que esta vez sí había leído el cartel con el nombre agregó: "Ahhhh, claro, seguramente por eso se llama Río de las Gallinas!!"
Estallamos en carcajadas y esto sirvió para que Alejandra se comiera las gastadas de todo el grupo... sólo hasta la próxima "desneuronada"!!
* Los lobos, animales domésticos: Al llegar a Mar del Plata hicimos un par de paradas fotográficas para continuar hasta el Puerto. Detesto el puerto y su olor a pescado. Tal es así que cuando era chica y me llevaron, lloré hasta que nos pudimos ir! Pero no se podía ir a Mardel y no pasar por tan pintoresco lugar.
Pero más que las barcazas de pescadores y sus colores anaranjados, las chicas quedaron fascinadas por los lobos marinos.
Nos acercamos hasta que prácticamente podíamos tocarlos!!! Ellos muy tranquilos, tirados al sol, con una fiaca atorranta que no se podía creer.
Después de tomarles 50 (así: "sin cuenta") fotos y hasta hacer un video, hice que las chicas se ubicaran al lado de dos lobos en "estado letargo" para tomarles LA FOTO. Entonces a Marina se le ocurrió levantar la mano para señalar a los dos dormilones y se ve que el pobre animalito que estaba más cerca se asustó y levantando la cabeza abrió su enorme boca llena de dientes al tiempo que rugía como el león de la Metro.
Marina se atajó dando un salto y así salió en la foto.
Cuando el susto pasó y después de subir un nivel, Marina preguntó si acaso los lobos serían peligrosos y no había que acercárseles. Ale, muy serena y superada, nos miró y dijo: "Si fueran peligrosos habría algún cartel de prohibido pasar".
En eso la miro y estaba de pie justo al lado de un enorme letrero que rezaba: "No se acerque a los lobos. Animales salvajes".
Fue tan graciosa y evidente la ubicación de Ale precisamente al lado el cartel diciendo justamente que debía haber alguna advertencia, que ni siquiera pude atinar a tomar una foto testimonial del momento.
* La milagrosa virgen de Lourdes: Al llegar a Mar del Plata y antes de visitar el puerto buscamos el restaurante que nos había recomendado nuestro amigo marplatense sin poder hallarlo. Desistimos y dejamos para más adelante esa "preocupación".
Luego comenté que estábamos cerca de la Gruta de la Virgen de Lourdes y podíamos visitarla, pero no tenía la menor idea de dónde era ya que había olvidado el mapa de calles de la ciudad.
En el puerto, mientras estábamos de shopping, Silvia consiguió que alguien le explicara cómo llegar y frente a todas esta buena señora explicó el camino hacia la gruta.
Y ahí partimos.
Mi GPS es bueno, pero evidentemente este camino no era el que yo tomaba tradicionalmente así que no estábamos perdidas pero no encontrábamos el frente de la gruta (porque la indicación nos llevaba simplemente a la parte lateral!!)
En la camioneta Silvia y Marina se preguntaban cómo sería el frente, si habría una capilla o un colegio, mientras yo no dejaba de mirar a uno y otro lado buscando una referencia.
Entonces Ale, descolgadísima del mundo, preguntó: "¿Dónde está el restaurant?" Evidentemente pensaba que "La Gruta" era el nombre del restaurant!!! Ni siquiera advirtió que el lugar recomendado estaba a orillas del mar y ahora estábamos vagando por calles internas.
Finalmente encontramos la gruta, recorrimos el lugar y la virgen produjo dos grandes milagros: el primero fue que mi ciático dejara de molestar, pero el más difícil y trascendental fue que Alejandra encontró solita y nos indicó a todas el lugar en el que habíamos dejado estacionada a Carola!!!!!!!!!!
Muy milagrosa la virgen de Lourdes. Les recomiendo visitarla.
* Sal gruesa para la babosa!!: Pasando Punta Mogotes hallamos el lugar que nos había recomendado nuestra amiga marplatense. El Parador Waikiki se alzaba a orillas del mar en un sitio espectacular. Muy cuidado desde el jardín hasta la arquitectura, nos encantó tener la posibilidad de almorzar allí.
A partir de aquí comienza un relato anónimo, ya que las cuatro decidimos no revelar la identidad de quien resultó involuntariamente involucrada en esta historieta.
Estábamos terminando de comer cuando se acercó una moza y entregó a una de nosotras un papelito. El mensaje en cuestión provenía de una mesa cercana en la que unos 10 cincuentenarios largos celebraban quien sabe qué evento.
El mensaje decía "Llamame. Oscar", junto a un número de celular.
La señorita en cuestión se brotó del odio por la desubicación de los fulanos.
Había distintas opiniones acerca de las respuestas: una quería responderle con un insulto, la otra diciendo que estaba comprometida, otra no responder, en tanto la cuarta quería escribir "0800-geriátrico Llamalos!" (dejo a criterio del lector a quién pertenece cada opinión)
Lo cierto es que este baboso quedó con las ganas y nosotras continuamos nuestro tour como si nada hubiera sucedido.
Aunque es lindo de vez en cuando recibir un halago así, aunque venga de un bagarto, ¿no?
* Todo milagro tiene su fin: Después de recorrer mucho en Mar del Plata, en un día de calor aplastante, iniciamos el regreso. Me sentí súper acompañada, ya que las tres durmieron todo el camino... eso sí: tuvieron la delicadeza de hacerlo por turnos así que siempre tenía algún par de ojos medio entreabiertos que me acompañaban.
Por la tarde hicimos pileta y regresamos temprano, justo para ir a pasear al centro comercial y aprovechar uno de los tres días semanales en que abren los negocios en temporada baja.
Lamentablemente el "efecto virgen de Lourdes" no duró demasiado y Ale no tardó en volver a su GPS tradicional.
Así, por ejemplo, estábamos buscando un negocio en particular cuando Alejandra sugirió ir en cierta dirección argumentando "Nunca fuimos por allá". No sólo habíamos estado sino que nos habíamos detenido cada metro y medio para tomarnos fotos.
Como suelen decir, lo bueno dura poco!! (pero si no, ¿quién iba a divertirnos tanto?)
* La tele ataca!!: Por la noche estábamos planchadas. Habíamos tomado el último turno de cena para tener más tiempo en el centro comercial y después del trajín marplatense, piletero y shoppinero, sólo queríamos acostarnos y dormir, ya que nos esperaría otro día bastante agitado.
En mi habitación había un televisor, que usé poco ya nada ya que durante el día no estábamos en el bungalow y por las noches solía llegar en ese estado y caer rendida en la cama. 
Las chicas no tenían tele frente a la cama, sino del otro lado, en el comedor, separado de la habitación por una repisa de madera con estantes de vidrio.
Cuando se nos cerraban los ojos a todas, Marina declaró "Yo no puedo dormir si antes no miro tele". Se acostó y como ama y señora hizo que Ale diera vuelta el televisor y lo acomodara de modo que pudiera verlo desde la cama.
Silvia también se recostó para ver tele pero fue una misión imposible porque Marina empezó a cambiar de canal una y otra vez sin detenerse en ninguno. Cuando al fin dejó quieto el control remoto, la miramos y dormía profundamente!! No había permanecido despierta ni 5 minutos!!!! Todo ese movimiento para dormirse de inmediato. Eso sí, no había mentido: la tele la hacía dormir!!!
* Cerebros vacantes. Neuronas se necesitan!!: Para el último día ya ninguna de las cuatro tenía sus neuronas bien puestas.
Así, se escucharon cosas como:
- "¿Qué juegos?", tras hablar durante cuatro días de ir al parque de juegos infantiles a tomarnos fotos.
- "¿Qué fotos?", aludiendo a las fotos antes mencionadas.
- "¿Dónde está mi colita del pelooooo?"... y la tenía puesta!!
Evidentemente habíamos logrado tal grado de relajación que lo nuestro ya rozaba la pérdida del raciocinio, así que esa mañana nos dedicamos a sacar las fotos más desopilantes y graciosas de todo el viaje.
Luego, mientras las chicas salieron de caminata con el profe de gimnasia, yo (que gracias al reciente ataque lumbálgico no podía hacerlo) me dediqué a encontrar un regalo para la compañera de trabajo que había cedido su pedido de día posibilitando mi viaje.
Claro que ir de shopping en Cariló un martes en temporada baja es una misión imposible, porque todo estaba cerrado!!!, así que terminé en Pinamar, donde compré unos chocolates y alfajores.
Contenta con mi adquisición regresé a Cariló y guardé las cajas, sólo para darme cuenta que... ya había comprado alfajores para ella!!!!!!!
No funcionaba la memoria, ni el sentido de ubicación, ni razonamiento alguno... como los celulares en ciertas zonas, estaba fuera de servicio!!
* Un médico por aquí!!: Después de una hermosa tarde en la playa de Cariló donde nos aprovechamos de un sitio privado en refacciones para tener sombra y buena playa por el mismo precio (gratarola!!), que también incluyó sesión de fotos modelando (aprovechando lo desierto del lugar), regresamos al hotel y nos despedimos de la pileta.
Marina andaba con tal grado de despiste que en un momento vio aparecer a alguien de bata blanca y pensó "Qué servicio el spa... hasta médicos tiene!!"... sólo para advertir minutos después que se trataba de un huésped que salía de su masaje con la bata blanca de toalla... Ammmmmm!!!
Ese último día decidí tomar un servicio del spa: el masaje con piedras calientes. Lo había contratado en mi estadía anterior y me había parecido tan reconfortante que quise repetirlo.
Esa noche nos habíamos anotado para el primer turno de la cena (para poder acostarnos temprano y encarar descansadas el viaje de regreso) y éramos 4 para bañarnos!! así que Silvia y Ale partieron primero, en tanto Marina se quedó esperando a que mi masaje terminara.
No tenía miedo de perderme, pero era muy oscuro de noche, había que cruzar todo el parque y sin anteojos no veía un pomo!! así que Marina oficiaría de perro de compañía para acompañar a la cieguita al bungalow.
No podemos precisar si fue la larga espera, las velas aromáticas, la falta de compañía o el té verde, pero mientras estaba en medio de mi masaje, Marina se desparramó en una reposera quedando profundamente dormida.
Pero no fue la única papelonera del grupo. Entretanto, en la salita de masajes yo me despertaba con mis propios ronquidos!!!!!
Impresentables ambas!!!
* La flora de Cariló: A las 6 de la matina del miércoles 16 iniciamos el viaje de regreso. Con algunos inconvenientes; niebla primero, luego mucho tráfico, camiones a rabiar... no dejamos de reír ni un momento.
Para distraerse Marina comenzó a leer el mapa de suites y bungalows del hotel. Todas tenían nombres de flores y curiosamente de flores rarísimas, habiendo tantas tradicionales.
De  repente Mari preguntó: "¿Qué flor es la BERGOÑA?" (léase "verg...onia")
Todas comenzamos a reír a carcajadas!! Se trataba de la habitación "begonia"; sólo que nuestra amiga había hecho cierta lectura ideológica.

En fin, disfrutamos un viaje maravilloso y encantador, en deliciosa compañía; pleno de risas y buenos momentos compartidos. Lejos, lo mejor de 2011!! y creo que en eso acordarán también mis tres compañeras.
Confieso que nos pasaron tantas cosas graciosas que queríamos registrar a todas. Y así cada día a la noche nos reuníamos tipo aquelarre a escribir palabras que sirvieran de guía para realizar este relato pormenorizado de nuestro viaje. Seguramente hubo más momentos desopilantes, sólo que ya a la noche los olvidábamos!!!!
Y aún con la guía hay cosas que no recuerdo (y mis compañeras tampoco, así que no sólo a mí me dio el viejazo ¿eh?)
Por ejemplo hay ítems como "Globos: compartido con Silvia" o "Marina durmiendo me sacó a mí" que no tengo la menor idea de qué significan y espero que en algún momento una de las cuatro recupere la lucidez y pueda descifrar el significado de tales anotaciones.
Por ahora este cuento se acabó y e e e eeeeeso fue todo amigos!!!!

martes, 29 de noviembre de 2011

CUATRO OCHENTOSAS EN CARILÓ: El día 2


Después de leer nuestras aventuras del día 1, cualquier mortal hubiera pensado que las cuatro habríamos dormido como angelitos. Pues no; fue 50 y 50.
En mi caso pasé la noche entera luchando contra el calor de la calefacción central (la caldera continuaba encendida). El ventilador me molestaba, pero encenderlo al máximo me daba frío, tapada tenía calor y  bajándolo hacía un ruido infernal.
Di unas 8927 vueltas en la cama; en tanto a Silvia también le costaba caro haberse apiadado de los pavos reales y no haberlos hecho a la cacerola.
Toda la noche gritaron. Era como tenerlos en la habitación al otro lado de la cama. Una verdadera tortura!!
Marina y Ale ni siquiera se enteraron de estas eventualidades ecológico-climáticas y durmieron como lirones la noche entera hasta que sonó el despertador, porque teníamos "planes".
* El romántico amanecer: Uno de los sueños de mi vida había sido el de ver un amanecer en la playa. Unos años atrás había viajado con mi sobrina Marcela a Necochea y decidí hacerlo realidad. Cuando le conté mi propuesta de levantarnos a las 5 para presenciar ese espectáculo, ella -compañera y comprensiva- me dijo "vos andá, sacá muchas fotos que yo después las veo en la compu".
Por supuesto ni siquiera se enteró que yo salí a las 5 y media de la mañana regresando a dormir y cuando despertamos (en mi caso, por segunda vez) se limitó a decir: "Ajá, arrugaste con lo de ir a la playa!!".
Marcela no estaba pero sí Ale.
Cuando Silvia expresó que soñaba ver el amanecer (tras varios intentos fallidos en un anterior viaje, a causa del mal tiempo), Marina y yo le dimos el ok sin chistar. Alejandra en cambio lo pensó un poco y -desacostumbrada a madrugar- sólo dijo que si se despertaba iría.
Al partir de Gálvez había amanecido a las 6, así que decidimos poner los despertadores a las 5:15, lo que nos daría un amplio margen de tiempo... si continuábamos al oeste, pero a ninguna de las cuatro se le ocurrió que estando Cariló hacia el este, amanecería más temprano.
Yo llevaba una hora despierta insomne pero en la cama, a oscuras tras las gruesas cortinas de los ventanales y ahí me quedé (tratando de no molestar) hasta que sonaron los celulares. Entonces me incorporé y fui hasta el comedor, mientras Marina entraba al baño y Ale se desperezaba.
En eso Silvia, abriendo una de las cortinas, exclamó: "Pero está clarito!!!"
Me asomé y vi un paisaje que poco se parecía al de las 5:15 en Gálvez.
Entonces al mejor estilo sargento de ejército comencé a gritar: "Nada de lavarse los dientes, peinarse y demás. Sólo un pis y a vestirse!"
No sé cómo hicimos pero en menos de 10 minutos estábamos las cuatro (sí, Ale también!!) rodando escaleras abajo hasta abordar a Carola, para ir a toda máquina hacia el mar.
La playa estaba a unas 10 cuadras, pero ni pudimos apreciar el paisaje por la polvareda que levantamos con la camioneta. Llegamos a un parador privado y sin pedir permiso nos mandamos con todo, clavando los frenos en la arena y comenzando a correr.
5:30 estábamos las cuatro contemplando uno de los más bellos espectáculos de la naturaleza, que supo esperar a cuatro dormidas que cagadas de frío, despeinadas y con un poco de mal aliento se maravillaban ante tal escenario.
Y valió la pena!!!
* Un vergonzoso desayuno: Por supuesto que no vacilamos en acostarnos al regresar y ahí Marina tuvo una idea brillante: abrir las ventanas para contrarrestar el calor de la caldera. ¿Pueden creer que a ninguna se le había ocurrido antes esa alternativa?
Así que descansamos más durante esas dos horas que en toda la noche. Y fuimos a desayunar.
De más está decir que Ale nuevamente se perdió por el camino, pero ahorremos renglones con cosas tan obvias!!
El desayuno fue una clase de cleptomanía, comenzando con la profesora Silvia.
Si hay algo que asombró a todas en este viaje fue el apetito desmedido de Marina (que no repercute en su físico en absoluto... la odio!!) y lo poco que comía Alejandra (la que más se cuidaba de las 4)
Así, fiel a su estilo, Marina cargó un plato de unas 45 tostadas y buscó todo tipo de dulces, manteca, queso crema, a la par de alguna que otra ciruela con el propósito de que el tráfico se mantuviera descongestionado.
Por su parte Ale extrañamente se sirvió varias medialunas.
Silvia comía tranquila, mientras Marina no dejaba de observarla, hasta que soltó una carcajada. A su derecha Silvia mantenía intacta sus mermeladas mientras comía tranquilamente aquéllas que Marina se había servido.
Pidió las disculpas del caso, aunque ya las había terminado!! (En su favor debo decir que al menos se levantó de la mesa a reponerlas)
Todos esperábamos ver a Ale al fin engullir algo más que una tostada en el desayuno, cuando prolijamente abrió una servilleta, acomodó las medialunas y las metió en su cartera.
Marina entonces, que iba por su tostada número 43, se levantó nuevamente, afanó unas mantequitas y metiéndolas en el bolso de Ale dijo: "para la heladera".
Estaba rodeada de cleptómanas!!!!
(((A esta altura es preciso aclarar que el robo era al solo efecto de tener algo que merendar porque en Cariló en temporada baja todo estaba cerrado y a menos que fuéramos hasta Ostende no teníamos dónde comprar nada! Y desde luego Ale continuó comiendo como pajarito... las medialunas fueron deglutidas en su mayoría por los pavos reales y las otras tres!!)))
* Los pescadores de rayas: Apenas terminamos de desayunar partimos hacia Pinamar. El día estaba despejado y había un sol que partía la tierra.
Llegamos a la costa y recorrimos mucha playa hasta encontrar un lugar seguro para Carola. Estacionamos y caminamos hacia el mar.
Entonces con desesperación buscamos un lugar de la orilla libre... todo estaba ocupado!! pero no por bañistas sino por una legión de viejos chotos en una competencia de pesca!!!!!!!
Caminamos, caminamos, caminamos, caminaaaaaaaaaamos... hasta que la última de las putas cañas de pescar diera lugar a una bandera amarilla que marcaba el final del área de competencia (que era toda la playa de Pinamar).
De más está decir que este público (en un 99,999% hombres) nos miraba como si fuéramos una especie en extinción, pero fijando fundamentalmente la mirada en... sí, en "el culo que habla"!!!
Tal es así que en un momento dado, mientras Ale y Marina iban varios metros adelante y Silvia y yo detrás, oímos un viejo decir a la mujer: "Mirá, mirá, pescaron una raya!!"
No sé si fue nuestra imaginación o realmente sucedió, pero ambas coincidimos en que este buen hombre no dirigía su mirada precisamente al área de pescadores, sino al trasero de Marina, que terminó por calzarse el pareo para evitar que continuara "la pesca fuera de competencia".
* Un refugio para cuatro asoleadas: Era mediodía y los rayos de sol caían como lanzas en nuestras cabezas calientes. Mientras Ale no paraba de enviar fotos vía celular y Silvia (tan blanca como yo) no sabía más cómo protegerse de una segura flechada, dije a Marina: "Busquemos algún lugar para guarecernos porque esta noche estaremos chamuscadas".
No teníamos sombrilla, ni carpita, ni nadie que nos haga un poco de sombra.
Buscamos hasta que divisamos un parador aparentemente abandonado o cerrado (al menos no se veía ningún movimiento) y allí partimos como chancho pá los choclos, desarrollando altas velocidades (no a causa de nuestro estado atlético, sino para no quemarnos con la arena que a esta altura del día estaba a unos 100 grados!!!)
Con las plantas de los pies en ebullición arribamos a la casillita con Marina y nos apresuramos en pisar la sombrita y tirar el culo hacia los escalones, felicitándonos por nuestra elección que nos permitiría seguir en la playa hasta más tarde.
En eso un olor especial nos llegó a la nariz. Algo así como... pintura!!! Estábamos casi instaladas cuando sale por detrás un pibe con una brocha gorda en la mano!!!!
Estaba pintando el muy inmundo!!!!
Cuando vio al "culo que habla" sus ojos se cruzaron y hasta pensó en perdonarnos la vida, pero no pudimos quedarnos más que para calzarnos las ojotas y seguir viaje.
Finalmente desistimos de la gratuidad y terminamos bajo la sombrilla de un barcito tomando unos deliciosos licuados a orillas del mar.
* Y dónde está el piloto: Ese segundo día casi podríamos afirmar que las neuronas de Ale, que habían salido de vacaciones lejos de Cariló, se unieron a las de Silvia y no las volvimos a ver por muchas horas.
Fue el día en que Silvia perdió todo.
Primero el peine. Revolvió cielo y tierra buscando el bendito peine y llegando a pensar que lo había olvidado en la playa!! hasta que algo más importante desapareció: su cámara!!
Estando, como antes comentamos, entre cleptómanas, ya nos comenzamos a preocupar y mirarnos con desconfianza, por lo que no dejamos rincón del bungalow sin revisar.
Los elementos en cuestión estaban "escondidos"... en su propio bolso.
Evidentemente el aire de mar era muy peligroso... o tal vez el exceso de exposición al sol y el agujero de ozono tenían algo que ver!!
* Neuronas se buscan: en el almuerzo comprobamos que el problema neuronal no sólo afectaba a los huéspedes del hotel. El personal también lo padecía!!!!
El servicio de las comidas era buffet, sólo dependíamos de las chicas del restaurant a la hora de ordenar las bebidas. Y convengamos que no éramos muy complicadas en ese tema. Alternábamos entre agua con gas y sin gas, alguna gaseosa o Levité.
Ese día nos atendió una moza simpatiquísima y complicadísima, ya que a cada una de nuestras opciones hacía una nueva pregunta a fin de que especificáramos más y más nuestros pedidos.
Marina y yo decidimos abandonar la vida beata y tomar una rica cervecita, en tanto Silvia y Ale siguieron fieles a la Levité.
La primera pregunta fue qué marca de cerveza queríamos. Presentó un abanico de opciones y elegimos la Budweiser.
Al rato apareció sonriente con dos Quilmes. Amablemente le dijimos que habíamos pedido Bud y después de pedir disculpas se retiró a cambiar las botellas. Entonces regresó para contarnos que sólo había Quilmes (nos preguntamos entonces para qué nos hizo elegir oportunamente!!), así que se fue nuevamente para traer las dos botellitas, que a esta altura estaban mareadas y apenas frescas.
Al resto del grupo, las "non alcoholic", no les fue mucho mejor. Después de preguntarles por una amplia variedad de gustos de aguas saborizadas, ambas pidieron manzana mas les trajo otro gusto.
Y no podíamos enojarnos con ella porque continuaba siendo tan amable!!
Nota que surge de estas experiencias: la sal del ambiente marino oxida las neuronas. Tener en cuenta porque una excesiva exposición a este elemento nos puede enfrentar a este tipo de situaciones.
* De dónde vengo, hacia dónde voy: Pero sin duda alguna, si hablamos de neuronas en vacaciones y/o afectadas por el sol y la sal, Ale tenía los tres lugares del podio!!!
Por la tarde partimos hacia las piletas en el spa.
El sistema era simple: nos habían entregado un cartoncito a cada una con el nombre de la habitación (que ya era bastante difícil: Aljaba) y al llegar a la pileta lo cambiábamos por un toallón. Contra entrega de la toalla nos devolvían los cartoncitos, que debíamos presentar al momento de dejar el hotel.
Después de disfrutar las cálidas aguas de la pileta climatizada, el jacuzzi y el chorro de agua terapéutica en la pileta, nos secamos, nos vestimos y pasamos por la entrada a buscar los dichosos cartoncitos.
A fin de verificar a qué habitación pertenecíamos, la empleada preguntó: "¿De dónde son?", a lo que Ale muy fresca respondió: "De Gálvez". La pobre mina miró los cartones tratando de descifrar a qué flor nos referíamos (ya que todas las habitaciones tienen nombres de flores), mientras me apuré a responder "Aljaba" para evitar que nos viera como "Petronilas que vienen del campo". 
Silvia, Marina y yo, tentadísimas de la risa, nos preguntamos adónde se había metido Ale porque en ese mismo instante desapareció como por obra de magia.
La encontramos en la entrada del spa, ahogada de la risa, lo que pronto nos contagió a todas!!
"Y bueno", se justificó, "si estamos de viaje y nos preguntan de dónde somos ¿qué quieren que le conteste?"
Obviamente no le respondimos...
* Un sauna en la habitación: Después del episodio de la caldera encendida tratamos de mantener siempre las ventanas abiertas en la habitación. Fundamentalmente en el baño. 
Si bien nuestro bungalow era espacioso, no así el baño en el que todos los artefactos estaban pegados (tal es así que con mi enorme trasero casi tenía que apoyar un cachete en el inodoro y otro en el bidet para poder hacer equilibrio), el espacio de la bañera era diminuto y con una mampara móvil que se balanceada tratando de encontrar lugar.
Como era tan diminuto habíamos acordado en mantener la ventana abierta, también para evitar el eterno empañamiento de vidrios y espejos.
En un momento nos vimos envueltas en un banco de niebla dentro del comedor. Nos preguntábamos qué había pasado, hasta que Ale salió del baño. La nube estaba allí!! Había cerrado la ventana y por poco teníamos que encender nuestras luces bajas para ver dónde caminábamos.
Su respuesta fue "Y sí, tenía frío"...
* Una organizadora con estilo: Cuando me fui a bañar (me tocaba última esa vez), a Marina le atacó el delirio del orden y muy resuelta se puso a acomodar cosas propias y ajenas.
En eso se sintió un ruido como si hubiera desmoronado un pedazo de techo.
Todas se asustaron, porque como estaba en el baño pensaron que había aterrizado en la bañera tumbando la mampara viajera, entre otros artefactos. Pues no. Se trataba de Marina tratando de colgar mi campera en una percha. Tumbó campera, perchas, el resto de las cosas colgadas y el barral, como si un pequeño tsunami hubiera ingresado en mi habitación.
Entre tanto yo salí del baño para ver esas tres caras tentadas una vez pasada la preocupación, sin entender por qué. Creo que fui la única del hotel que no escuchó aquel estrepitoso desastre.

Continuará...

domingo, 20 de noviembre de 2011

CUATRO OCHENTOSAS EN CARILÓ: La llegada


Y así partimos, tempranito el sábado 12 apenas comenzaba el día a aclarar. Con la desconfianza de los maridos, que sentenciaron el clásico "cuidala bien" y hasta con bendiciones, como la de la mamá de Silvia quien al despedirse y creyendo que no la escuchaba murmuró "que Dios las bendiga"... y realmente Dios nos bendijo con un viaje espectacular y sin contratiempos como el que tuvimos!!!!
Sería imposible relatar todo lo que vivimos en esos intensos cuatro días de regreso a las locuras adolescentes, risas y momentos íntimos compartidos. Así que optamos por sentarnos cada noche a escribir notas relevantes de los hechos más divertidos de cada día, a modo de anecdotario para después poder revivir con ustedes y nunca olvidar los mejores momentos del viaje, los que criaron arrugas de tanto reírnos, los más desopilantes.
Así que este anecdotario comienza de esta manera:
* Cuando hay hambre!!!!: llegamos a Cariló temprano, pasadas las 2 de la tarde. La ruta había estado maravillosamente desierta, lo que nos hizo ahorrar muchísimo tiempo y así llegar temprano para poder aprovechar el almuerzo incluido.
El restaurante del complejo estaba a pocos metros de nuestro bungalow, por un caminito que no hacía otra cosa que llevarte directamente, orientándote además por los ruidos de platos y los aromas de la cocina. Pero Ale jamás se orientó.
Sabíamos de su despiste pero con el correr de los días descubriríamos que no podríamos volver a dejarla sola, o nunca más la encontraríamos!!!
Llegamos y comenzamos a servirnos el almuerzo buffet. Marina afirmó que sólo comería verduras. Pareja de un carnicero, declaró estar harta de la carne y se sirvió abundante rúcula y otras verduritas verdes hasta hacer una pila en el plato.
"Qué rico!!", exclamaba. Aunque tenía que comunicárselo a su cara que expresaba otra cosa. Hasta que al fin rompió el silencio y dijo "pero qué desabrido todo!!"
Indagando un poco más averiguamos por qué lo sentía así: nunca había condimentado su ensalada!!! Estaba comiendo las verduras sin sal, aceite ni vinagre, que recién descubrió que estaban en la mesa para el tercer plato de "pasto" que comía!!!
A Ale no le fue mucho mejor, ya que creyendo que se trataba de sal, roció con pimienta su ensalada tornándola incomible!! Pero igualmente la tragó: cuando hay hambre, cualquier comida vale!!
* Nos mata la tecnología: Al llegar al hotel nos entregaron una especie de bolsito con cuatro controles remotos, dos para los televisores, uno para el dvd y el restante para Direct TV, lo que me llevó a pensar por qué un televisor tenía dos controles y el otro uno, pero eso no me complicó la existencia entonces.
Después de almorzar nos pusimos a investigar cuál pertenecía a cada cosa. El del dvd fue fácil y quedó aparte, pero por más que apretaba el power de cada uno de los tres restantes frente al lcd de mi dormitorio ninguno encendía.
De tres no hacíamos una, hasta que Alejandra salió del baño y decidida dijo: "Dejen que yo entiendo el Direct TV". Aliviadas, le pasamos los controles. Así que dijo "Estos dos son de Direct TV", lo que era obvio porque  en la parte superior tenían una inscripción que lo decía. Los dejó sobre la cama y se fue.
Quedamos como cuando vinimos de Italia, mirándonos entre nosotras y aún sin saber cómo cornos funcionaban los aparatejos. Hasta que se me ocurrió prender el power del lcd desde el mismo aparato de televisor. Estaba apagado y por lo tanto, no preparado para el uso de controles remotos.
Sin palabras!... Ya vendrán viejos ustedes también!!!!!
* Con el termostato roto: Las chicas decidieron salir de caminata y yo, que había manejado casi 900 km, sólo quería acostarme un rato y relajarme.
Sabido es que sufro mucho el calor, pero en el bungalow  era francamente insoportable!!! Me preguntaba por qué, porque si bien afuera era un día de verano, estábamos debajo de frondosos árboles, con las ventanas abiertas y no tenía por qué haber esa temperatura. Pensé que debía estar afiebrada para sentirme así y encendí el ventilador de techo. Mas ni siquiera así se llegaba a enfriar el ambiente.
Me entredormí un momento y para cuando las chicas llegaron yo era "la mujer sopa", bañada en transpiración aún con el ventilador en su máximo nivel.
"No entiendo por qué hace tanto calor", les dije. Hasta que se me dio por apoyar una mano en uno de los calefactores y descubrí horrorizada que estaba encendido!!!!!!!!!!!!!!! Había uno en el dormitorio de las chicas, uno en el mío, otro en el baño y otro en el comedor... todos largaban calor!!!!!!!!!!
Después de varios intentos de bajarlo, llamé a recepción, donde me informaron que se trataba de calefacción central y la iban a bajar. ¿¿¿¿A quién se le ocurre tener encendida la calefacción en noviembre????
Esa noche casi no dormí a causa del calor. Recién al día siguiente se notó que habían bajado la caldera...
* Un GPS por aquí, por favor!!!: Por la tarde nos calzamos las mallas y fuimos a la pileta climatizada. Tampoco era difícil llegar, pero de más está decir que Ale nunca aprendió el camino. Por más que era siempre derecho, ella insistía en doblar y aparecer quién sabe dónde. A veces la "dejábamos ser"  para ver hasta donde llegaba y en otras ocasiones nos daba pena y la llevábamos de la mano para que no se nos pierda.
Por el camino admiramos los pavos reales, unas criaturas verdaderamente bellas que nos regaló la creación y no paramos de admirar sus plumas y su elegancia.
* Una difícil elección: Llevé tres mallas, lo que se puede considerar una exageración, pero ante cualquier eventualidad es sabido que no conseguiré comprar otra así nomás. Tenía que ser precavida...
Para ir a la pileta elegí la negra, mi preferida. Pero al sacarla de la valija descubrí que tenía toda la parte del trasero gastada y descosida, lo que me llevó a preguntarme si había estado así la última vez que la usé (qué vergüenza!!) o bien había sido descosida en el invierno por los "duendes del placard".
Elegí la segunda opción: la tostada y anaranjada. 
Llegamos a la pileta como diosas y estaba nadando cual Esther Williams cuando descubrí que tenía un redondo y gran agujero en medio de la panza!!!!!!!! En cuestión de minutos pasé de top model a Julio Iglesias sin escalas, ya que hasta que salí no dejé de tener la mano en la zapán ocultando el humillante agujero.
Afortunadamente quedaba mi malla turquesa, que si bien exhibe por demás mis lolas, estaba al menos entera!!!
* La fashonitud ante todo: Al llegar al spa nos encontramos con una novedad, que las mujeres éramos obligadas a colocarnos una apretada gorra de natación para usar la pileta.
Silvia y Marina la aceptaron.
Pensando en mi enorme cabezota y que seguramente ese implemento no me entraría, me negué afirmando que no metería mi cabeza debajo del agua.
Ale, pensando sólo en el aplastamiento que eso podía provocar en su pelo planchado, exclamó: "Ni dormida me ponen ese gorro!!" Y así fue...
* Y llegaron los muchachos: En la pileta había muchas personas... todas parejas!! Como únicas solteras del grupo, Ale y yo esperábamos recrear la vista con algo más que agüita climatizada y velas perfumadas. Y entonces llegaron los solteros del spa!!! Cinco amigos divertidos y dispuestos a pasarla bien, solos, evidentemente solteros o viudos... promedio de edad: 70!!!!
Se metieron un rato en el agua para después -a riesgo de ahogarse- salieran a jugar truco!!
Simplemente deprimentes nuestras expectativas...
* El culo que habla: Por más que intente taparse y no haga nada para llamar la atención, debemos convenir que Marina tiene una cualidad física que no pasa desapercibida ni siquiera para las mujeres: su culo!!
Fue entrar a la zona de la piscina y que todos voltearan para mirarla, lo que llevó a Silvia a afirmar que ese culo hablaba!! Por más que Marina no abriera la boca, él decía "mírameeeeeeee... mirameeeeeeeeee"
Y había un sujeto en particular que no dejaba de mirar a Ale y Marina en el jacuzzi. Silvia y yo estábamos en la pileta cuando lo notamos. Detrás de ellas, tirado en una reposera con las piernas abiertas, había puesto un toallón sobre sus partes para no mostrar ningún huevo que se escapara al azar, o bien que no vieran cierto elemento en franca ascensión.
Casi tenemos que meternos bajo el agua para dejar de reírnos ante la patética situación del fulano, que sólo estaba solo mientras la mujer se hacía un masaje, ya que en presencia de ésta lo tenía cagando!!!
* Competencias en la pileta: A la tardecita encendieron en la pileta un chorro de agua y nos turnábamos los presentes para disfrutar ese hidromasaje que hacía las veces de diez japoneses caminando por tu espalda.
Quedábamos tres en la pileta: Silvia, otra mujer y yo, mientras Marina y Alejandra disfrutaban del jacuzzi. En eso dije a Silvia: "voy para el chorro". Y fue instantáneo: mientras me trasladaba hacia allá, la otra mujer comenzó a nadar a toda velocidad, como chancho pá los choclos!! para llegar primera y ponerse debajo del agua.
Marina, que veía la escena atónita, exclamó: "Qué vergüenza, pero qué impresentable!!... detesto a la gente indeseable". Tal es así que la fulana se dio por aludida y no sólo se retiró del chorro sino que salió de la pileta.
El poder de sentirse aludido, le dicen...
* A jugar se ha dicho!!: Pasadas las 7 apareció un sujeto de rastas para invitarnos a la clase de aqua-relax que estaba a punto de comenzar. Como todavía nos quedaba un resto de energía, allá fuimos.
Yo miré de afuera, desde luego. Después de todo lo que había sufrido con la lumbalgia, más vale que me cuidara!!
Después de una agotadora clase de gimnasia en la que mucha gente pedía clemencia, arrepentida por haberse metido en ese baile, pero con el suficiente orgullo como para no retirarse antes que terminara, el chico de rastas anunció que harían un juego.
Dividió a los presentes en dos grupos, de 6 personas cada uno y los formó en trencito frente a uno de los participantes que los veía de frente.
La idea era que el del frente avanzara hasta tocar la cabeza del último de la fila. Y por supuesto que los de la fila tenían que evitar que lo hiciera, sin poder usar para impedirlo brazos ni piernas.
En el primer juego quedaron frente a los trencitos Silvia y Marina.
Silvia miró con desesperación su hilera y sólo se escuchó su vocecita que decía "Ah, qué vivos... a mí me tocaron todos los hombres!!"
No sé qué pensaba entonces, si acaso iba a ser manoseada por los señores en cuestión, pero creo que por un segundo preguntó "¿qué cornos estoy haciendo aquí?"
El juego fue todo un éxito, no tuvimos que lamentar moretones ni manoseos y de las tres, Marina fue quien logró el triunfo de llegar a la última cabeza.
* Silvia ecológica: Hermosos los pavos reales. Qué lindos animales, tan elegantes, mansitos, con esos colores tan brillantes... pero tan alzados!!!!!!!!!!!
No conozco mucho acerca de "pavología" pero puedo afirmar sin duda alguna que estaban en época de apareo porque andaban como locos!!
Cuando fui por primera vez a ese hotel en julio teníamos que perseguirlos para que abrieran su cola. Ahora se floreaban con la cola abierta y ¡cómo gritaban!
En principio parecían una "manada" de gatos en celo y después descubrimos que se trataba de los pavos, que gritaron la noche entera cortejando a la única pava que había en el complejo.
Por la mañana no faltaba persona que cruzara a estos animalitos y no le lanzara un "Anoche no me dejaste pegar un ojo!!". Silvia fue un poquito más cruel y sentenció al primero que encontró: "Si esta noche gritan otra vez, los hago en guiso!!!!!!!!"
Y gritaron esa noche, y la siguiente... y la última que pasamos en Cariló... ¡qué divinos los pavos reales!

Continuará...