domingo, 27 de junio de 2010

NEURONAS EN PUNTO MUERTO: Pensar en celeste y blanco

Sí, señoras y señores... Argentina jugó los octavos de final, jugó bien y triunfó!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡Vamos por más a cuartos de finales!!!!!!!!!
Pido disculpas si en estos días no puedo hacer demasiados aportes en este blog pero entre mis malditos períodos (que serán tema de más de un post), mi casa medio invadida (todavía están los okupas y va pá largo!!!), el exceso de trabajo y los partidos del mundial, no puedo pensar!!!!
Y pensar en celeste y blanco tiene sus desventajas.
Hoy disfruté el partido desde mi cómodo desvencijado sillón, en el rinconcito al que me confinaron los albañiles, con mi tele 29 pulgadas a poco más de un metro de distancia (parecía que los jugadores se me venían encima!) y en compañía de mis dos fieles compañeros caninos.
Pobrecitos, ellos no saben de qué se trata todo esto y por qué de repente y estando sentada, su mamá comienza a putear como poseída o a gritar desaforadamente.
Andy opta por alejarse por aquello de "soldado que huye sirve para otra batalla", en tanto Mora, kamikaze como pocas, se me acerca y pone su cabeza sobre mi brazo mirándome con una mezcla de ternura y terror.
Apenas terminó el partido, celebrando que el chavo del 8 haya tenido que volver a su vecindad a meterse en su tonel (miren qué delicadito me salió!), salimos a la calle: yo bandera en mano y ellos con sus camisetas de la selección (algo que me gustaría usar, pero a menos que corte una sábana blanca y otra celeste, en mi talle no conseguiré nada por acá (tal vez en el extranjero pueda conseguir una remera de mi país... qué raro sonó eso, ¿no?)
La calle era una fiesta y hasta mis vecinas más viejitas salieron a celebrar. Fuimos a saltar un rato a la avenida pero al ver pasar los autos, me picó el bichito de la caravana y decidí sacar a Carola para unirme a los festejos.
Tan embalada y eufórica estaba, que puse la marcha atrás en la cochera sin advertir que sólo había abierto dos de las cuatro hojas del portón. Así que se oyó crashhhhhhh pam pum!!! Bajé y pude observar el desastre. Mi portón había quedado como un signo paréntesis, al tiempo que había roto uno de los vidrios.
¿¿¿Por qué todo tiene que pasarme a míiiiii???
Lo peor del caso es que ni siquiera podía abrirlo para salir.
Después de patearlo hasta que los dedos de los pies me quedaron morados, sin lograr que se enderezara, opté por ir hacia adelante nuevamente, correr la camioneta y volver a chocarlo en otro lugar. Ahí el paréntesis se transformó en un signo de admiración torcido y astillado pero al menos pude abrir.
Saqué velozmente a Carola (no quería perder el trencito de la alegría) y enorme fue mi sorpresa al ver que la puerta había quedado tan torcida que no cerraba al unirla con la parte no chocada.
No iba a desistir del festejo justo ahora que ya estaba en la calle!!!!!!!!
Así que regresé a los golpes karate kid con puños y pies (ante la perpleja mirada de una de mis vecinas que no entendía ese extraño modo de celebrar) hasta que de un portazo eché llave.
Ya a bordo de Carola vi cómo el portón me miraba con una mueca absurda como si me sonriera con la boca torcida.
Y ahí salimos, a disfrutar la pasión popular. Sólo mis perros y yo, pero parte del todo!
Así es el fútbol, así son los mundiales... nublan la razón! y de vez en cuando es lindo un día nublado!!!!!

lunes, 21 de junio de 2010

CORRIENDO FERIADOS: algún día los alcanzarán??

Imaginen por un momento la cara de un extranjero, en lo posible ciudadano de un "país en serio", si les tratáramos de explicar por qué en Argentina siempre los feriados caen en los días lunes. Mínimamente creo que nos acusaría de ridículos para después concluir que nuestro país es un chiste!!

No voy a negar que me encanta tener fines de semana largos y disfrutar abrir los ojos un lunes más allá de las 5:45, pero también confieso que siento cierto cosquilleo molesto al pensar cómo en este país nada se toma en serio, ni siquiera las fechas patrias!! que pasan a celebrarse en otra fecha para no trabajar y prolongar el viaje un día más.

¿Alguno de ustedes vio el acto del día de la bandera en Rosario?

Allá estaba ella, la Reina de las Alcantarillas (ya que hay tanto desecho cloacal en el ambiente político), quien en un ataque de valentía se atrevió a enfrentar a la resistencia de nuestro Rosario, frente al monumento a la bandera.

Vestida como una modelo de Vogue, con sus extensiones al viento, más maquillada que Mirta Legrand en sus últimos programas y con esa jeta colagenada que antes sólo se abría para pronunciar boludeces y ahora es como un drugstore 24 hours opened... porque ¿vieron que le quedó como un moflete levantado? Sí, fíjense,  tiene un costado semiabierto, como si en la última cirugía se le hubiera escapado un punto y no lo hubieran podido más arreglar.

Al lado nuestro hombre de hierro, que no sé si sonreía por compromiso o acaso porque se le está haciendo un hábito esto de ser políticamente correcto y se nos pasó del otro lado.

Pero no quiero irme de tema. La cuestión es que además de agitar su mano saludando a todos como la reina del corso, al llegar el momento de la marcha Mi bandera, esta señora pone la guindita a la torta de mis ovarios inflados y comienza a bailar al estilo Ricky Maravilla en "quién se ha tomado todo el vino".

No podía dar crédito a lo que veían mis ojos!!... por favor confirmen que alguien más la vio y no me engañó mi desprecio por esta señora!!!!

Qué falta de respeto, qué desprecio por las instituciones, qué poco serio!!!!!!!!!!!

No quiero una presidente (sí, con E) marmota y retrógrada, pero tampoco un saltimbanqui. ¿Podrían imaginar a una Michelle Bachelet haciendo algo semejante en una fecha patria???

Si la propia presidente de nuestra nación baila la marcha Mi bandera, ¿con qué autoridad podemos pedirle a un adolescente que respete las instituciones o a un niño que se quede quieto durante un acto??

Tengo 40 años, no me considero un fósil y miro hacia atrás y no veo más que cosas que hemos perdido en el camino. Fundamentalmente perdimos el respeto y la vergüenza, que dicen que cuando se pierde no se vuelve a encontrar.

Tal vez de chica haya sido una nerd (y no me haya dado cuenta), pero yo sentía las fechas patrias, las vivía internamente y disfrutaba actuar en esos largos actos de mi escuela, aunque siempre me tocara hacer de esclava.

Y cantaba el himno con el corazón y sin avergonzarme, con la voz bien alta porque por más que lo intentaban nunca pero nunca funcionaba bien el tocadiscos de mi escuela primaria.

Aún en mi adolescencia confieso que me emocionaba oír la música de Aurora cada mañana antes de entrar a clase, todos formados en el patio, algo que en invierno se volvía hasta insalubre, con las bajas temperaturas y los guardapolvos y las polleras con medias tres cuartas y mocasines.

Creo que hubo muchos avances en los últimos 40 años, pero en ciertas cosas vamos para atrás... y lamentablemente mientras sigamos eligiendo reinas que sólo se preocupen por su apariencia y rapeen el himno nacional, no podemos exigir respeto de las nuevas generaciones por los valores que forman parte de la cultura de nuestro país.

Y sí, me puse seria, carajo!!

sábado, 12 de junio de 2010

Y VIENEN LOS DÍAS PELOTUDOS…

Llegó junio y después de un recreíto de 4 años, volvemos a la locura mundialista y en los próximos días no existirá en nuestras vidas nada más que una pelota.



No sé si en los demás países ocurrirá lo mismo, pero en Argentina llevamos el fútbol bajo la piel. Aunque reneguemos de ese deporte, es un sentimiento indescriptible y los sentimientos no se pueden explicar.


Cada vez que comienza un mundial nos olvidamos de todos los problemas (aunque debo reconocer que los argentinos somos especialistas en ese rubro), las quejas y los reclamos; y nos aprestamos a disfrutar del espectáculo de ver a veintidós tipos corriendo en una cancha tras una pelota.


¿Pero acaso hay algo más emocionante? Palpitar cada resultado, putear a los árbitros, gritar con cada gol, odiar cada cuatro años un poquito más a los brasileños…


Soy una de las tantas personas que detesta el fútbol… más que el fútbol a los desagradables comentaristas que gritan tanto. Cuando era chica me descomponían las trasmisiones de los partidos. No estoy mintiendo!! Oír a los periodistas deportivos me daba náuseas!!


Eso sí: basta que llegue el mundial para que, al igual que el increíble Hulk, haga mi transformación y me convierta en una fanática apasionada!!! (se ve que lo mío es con el fútbol internacional y no con el de “cabotaje”)


Lo curioso es que el fanatismo no me ataca sólo para ver los partidos de Argentina, sino también con todos los que jueguen, así sean Ghana y Costa de Marfil.


Mi pasión nació con el mundial 78. Claro que tenía 8 años y ni siquiera podía sospechar lo que se escondía en este país tras la aparente fiesta popular.


Allí descubrí la magia del fútbol y disfrutaba cada partido.


Nunca olvidaré la fiesta inaugural, para mí la más linda de la historia, aún desprovista de toda la tecnología y los recursos con los que adornan los mundiales actualmente. Claro que tendría que volver a verla porque a veces las imágenes que quedan impregnadas en una mente infantil no se acercan ni remotamente a la realidad.


Tenía todos los muñecos plásticos del Mundialito y mi papá me había comprado el álbum de figuritas, donde descubrí equipos de países que despertaban en mí mucha curiosidad, como Tunez.


No tengo muy presente a España 1982 pero definitivamente sí a Mexico 86, porque éramos adolescentes y allí no sólo nos interesaba el fútbol sino también los jugadores!!


Qué lindos eran!! Giusti, Pumpido, Valdano, Islas… comprábamos El Gráfico sólo para verlos!!


Y el Diego… podremos decir lo que sea, pero qué jugador!!
Cuánta habilidad, qué escurridizo! Puede gustarnos o no su forma de ser, pero como futbolista fue insuperable. Y nos dio esa gran alegría de ganar a Inglaterra con la mano de Dios, algo que por más injusto que fuera no llegaba ni a la base del muro de injusticias que veníamos padeciendo de parte de los ingleses.


Recuerdo cuando viajé a Europa. En Italia ni siquiera nos pidieron pasaportes. En la frontera nos dijeron “¡Argentinos, Maradona!” y nos dejaron entrar!!!


¿Quién puede olvidar a esa revelación que fue Goycochea atajando penales?


Y los festejos… el único momento en que los argentinos nos sentimos argentinos y podemos disfrutar de una verdadera unión.


Uno de los más memorables fue el de Italia 1990, cuando quedamos en el segundo lugar pero igual salimos a celebrar. Fue una verdadera fiesta y creo que por primera vez siendo exitistas como somos, aceptábamos que ser subcampeones también era relevante.


Así es la pasión. No se la puede explicar. Y en este mundial rezongaremos por no poder ver en la tele algo distinto al fútbol, pero nuestro corazoncito palpitará con cada partido, cada vez que pasen la pelota a Messi, con cada puteada del Diego, o con cada sonrisa de Tevez.


Yo estaré atornillada en la silla disfrutando el espectáculo, con el corazón y hasta los perros teñidos de celeste y blanco, conteniendo la respiración hasta la final.






¡¡¡¡¡ Y VAMOS ARGENTINA TODAVÍA !!!!!

lunes, 7 de junio de 2010

S.O.S. VECINOS: historias de nunca acabar

Los títulos engañan. No piensen que este post es una continuación del anterior en el cual una vecina me asustaba desde el más allá mientras su hija (en el más acá) se encargaba de contribuir a mi estado paranoicoterrorífico del sábado por la noche.

No, nada de eso. Soy una persona agradecida de tener muy buenos vecinos, ya que el vecino es el primer familiar a mano. Pero en todas las reglas hay excepciones y también me han tocado (y tengo actualmente) especímenes dignos de mostrar en mi galería privada del horror.

Cuando viví en mi primer departamento tuve dos grandes vecinas: Hilda y Blanca, galvenses ambas y lo que permitió que mi madre me dejara alquilar sola un departamento a los 20 años. Estar como jamón del sandwich entre los departamentos de las dos garantizaba mi seguridad... pobre mi madre, qué ideas ingenuas tenía!!

El resto de los habitantes de ese edificio eran 90% prescindibles (por decirlo de una manera delicadita). Edificio de estudiantes en su mayoría, tres pisos de escaleras interminables sin ascensor y una pileta a la que nadie cuidaba, enmarcaban el desastre que era ese sitio.

Entre ese 10% rescatable había un noble estudiante (hoy decano de una Facultad) que se encargaba de la administración del edificio. Creo que le salieron 3 úlceras en el intento de civilizar a cierta gente!! Aún me parece verlo pregonar por educación y respeto en las poco asistidas reuniones de consorcio; diciendo con resignación: "Siempre se supo que cambiaban los focos nuevos por quemados, pero ahora se los afanan, ni siquiera tienen la delicadeza de dejar otro en su lugar. Si chorean, al menos disimulen!!"

Recuerdo puntualmente unos vecinitos actores que durante el día no se veían ni escuchaban, como si no existieran. Pero después del teatro, pasada la 1 de la mañana, llegaban dando alaridos desde la planta baja (vaya uno a saber a causa de qué problema emocional o si acaso consistía en un curioso ejercicio de expresión corporal y liberación de tensiones) y a esa hora cenaban. ¿Sandwichitos? ¿Algo frío? No, no, no... bifes a la plancha o papas fritas!!!

Como vivir en departamentos es compartir absolutamente todo con tus vecinos (desde el sexo hasta los malos olores) a esa hora mi perfumadito hogar se llenaba del humo de la fritanga combinado con risotadas, gritos, una que otra pelea (al mejor estilo yanqui, con trompadas y todo!), estampidas de muebles, con la participación estelar de Hilda, que arrancaba con chistidos a lo lechuza hasta terminar gritándoles que pararan la moto!!!!

En el departamento al que después me mudé, tenía 14 pisos de vecinos indeseables (salvo honrosas dos o tres excepciones). Mi propio portero siempre decía que había trabajado en muchos lugares pero gente asquerosa como allí nunca había conocido.

Podían cruzarte y hasta chocarte de frente tet a tet y aún así no saludarte.

Las mayores molestias entonces eran mi vecina de arriba y una vieja que tuvo la administración por un tiempito.

La de arriba taconeaba día y noche. Parecía haber nacido para el malambo!! Y cuando no caminaba ni corría muebles, sacaba a relucir la parte ninfómana de su personalidad. Cada vez que se quedaba el novio, mi casa parecía el canal Venus, lleno de orgasmos fingidos o al menos exagerados, porque la fulana gritaba como si la estuvieran violando entre cinco!

Y la vieja... era de antología!! Lo más chusma que encontré fuera de Gálvez. Sabía los movimientos de todo el mundo y controlaba hasta las amistades de cada uno.

Recuerdo en una oportunidad que el proveedor de tv por cable había colocado una camarita en la entrada para ver quién llegaba y lo veíamos en la tele por el canal 14. Pues ella estaba 24 horas conectada y tenía su propio Gran Hermano en los años 90. Lo peor es que no se lo guardaba sino que después pasaba factura por lo que se veía... en la vereda!!! En las reuniones de consorcio había que escuchar cosas como “qué vergüenza Fulanita, a los besos con el novio en la puerta, como si esto fuera un burdel!!”... Cambie de canal, señora!!!!

Así pasé de los vecinos de propiedad horizontal a los de tierra firme. Y debo reconocer que hasta entonces no había vivido la peor de las amenazas: la basura!!!

Claro, mientras se vive en departamento,  de la basura se encarga el portero y te desentendés, pero en tu propia vereda, los desperdicios toman otro color (y definitivamente otro olor!!). Y ahí tengo que reconocer que hay varios vecinos maleducados en el stock, que no vacilan en llenar mi cestito o tirarme sus desechos fuera de los días de recolección, prontos para que los perros o cirujas hagan el resto desparramando todo!!!!!!!

Un día, cansada de lidiar con los residuos de un vecino (que no quiero nombrar pero es dueño de la agencia de quiniela que está en mi cuadra), le pasé el siguiente mensajito bajo la puerta: “Sr. Vecino: el cesto de basura no es comunitario sino de MI propiedad. La próxima vez que los vea depositar SUS bolsitas en MI cesto, me encargaré de VACIARLAS en SU vereda”. Ahí lo curé, al menos por un tiempo!

Llegó a psicotizarme tanto este tema que un día estaba a punto de dormir mi siesta cuando oí unos niñitos en la vereda (doble delito: interrumpir mi siesta y depositarme basura en mi cesto), así que en camisón nomás levanté la persiana y tipo bruja del 71 les pregunté a los gritos qué estaban haciendo. Les advertí que si estaban tirando cosas ahí, me encargaría de cagarlos a trompadas aunque fueran sólo infantes. Me negaron a muerte que estuvieran en ese trámite pero apenas cerré la ventana escuché: “Vieja chota”. Y así ligué el primer calificativo de este tipo de mi vida.

Y también están los pendejos (esa plaga nacional!) de al lado, esas dulces criaturitas que se tiraban cascotitos en mi vereda en plena obra. Los aguanto más que si fueran mis propios hijos: que estén todo el día en la calle y sentados junto al cordón ocupen el lugar de estacionamiento, que tomen mate en la vereda y arrojen la yerba en el cantero de mi arbolito, que tiren en mi cesto las bolsitas de todo lo que embuchan y usan (forros incluidos), como también que conversen y rían a los gritos después de la medianoche.

Y por último y no menos importantes, por las noches tenemos a las putas! (bueno, de todo, porque también tenemos unos hursos como yo, con bigotes y tacos altos) Sí, porque ésta es zona roja de la ciudad. Así que hay frenadas, peleas con los fiolos y también teníamos nuestra propia Villa Cariño hasta que puse una luz tipo reflector en el techo de mi casa y se acabó el telo oscurito en plena calle.

Hoy entonces no sólo tengo pendejos, putas, ruidos y basura, sino también soretes de perro, de gato, bosta de caballo y vecinos que se hacen los sotas. Como aditivo, mi casa está en una esquina y ahí van a parar las aguas de todo el barrio, en días de lluvia o de onda nomás. Pero aún así –y hasta con el espíritu de María que continúa corriendo muebles para joder- sigo prefiriendo vivir con los pies en la tierra. No más departamentos para mí!!

¿Y ustedes? ¿tienen algún vecino molesto al que quisieran eliminar?