domingo, 31 de enero de 2010

REGRESO DE ¿VACACIONES?


Hoy es el último día de enero y por ende el último día de mis vacaciones laborales y como cada año llego al 31 con el último aliento, agotada y con los nervios a flor de piel, deseosa de volver a la locura laboral.
Tradicionalmente en mi vida enero es un mes de mierda. Siempre suceden cosas horribles y los últimos dos años no sólo he sentido eso sino que los sucesos increíblemente espantosos del primer mes del año me obligaron a posponer indefinidamente mi festejo cumpleañero.
No es precisamente un buen pronóstico para el año que recién comienza. En mi opinión, enero tendría que ser el último o penúltimo mes del año. Es preferible el broche de oro a un año atroz, antes que el preludio de un año de mierda!!
Este enero, ganó en muuuuchos cuerpos a los pasados porque es el peor que recuerde al menos en los últimos 10 años. Surtido, eso sí, porque hubo de todo: trabajo contable, un tumor canino, hemorragias varias, mucho calor, erisipela para mi madre, una fisurita para Catalina (con el consiguiente susto para nosotros), una acusación de haber arruinado vacaciones familiares, peleas con mi sobrino, decepciones varias, una temporada piletera arruinada por confiar en un producto, una hija canina mordisqueada en una pelea y no sigo por no aburrir.
A la par están los no, ya que no vi a la gente que quería visitar, no disfruté la pileta, no viajé, no festejé mi cumpleaños, no hice las limpiezas que hubiera querido en casa de mi mamá, no hice dieta, no agasajé a mis visitas como lo merecían, no leí todo lo que quería leer ni hice todo lo que planeaba hacer.
En conclusión: arranco así el 2010, con 40 años (todavía no digiero ese número), un mes maratónico y agotador y la lista de pendientes ya casi llena!!
Si me preguntan qué desearía como regalo de cumpleaños, yo quisiera vacaciones mentales. Sin ir muy lejos, ser una niña otra vez (no en edad ni en tamaño, sino en estilo de vida): tener todo el día disponible para hacer lo que quiera.
¿Dormir? Perfecto!!... hasta que me canse de estar en la cama.
¿Leer? Todos los libros que sea posible. Nada intelectual, sólo novelas, cuentos y aventuras.
¿Ver tele? Hasta que me canse de la programación de todos los canales y se me termine la pila de películas en dvd que nunca terminé de ver.
¿Comer? Si quiero almorzar postre de chocolinas, genial! Si hago de la pizza mi alimento básico, ok.
Que nadie me cuestione nada, que se apruebe todo lo que haga. Y si me mando alguna cagada, que simplemente pase al historial de travesuras y nada más.
Y lo que es mejor: quiero que por un mes alguien tome las demás decisiones por mí.

Contratar a un cuerpo de “decididores” con experiencia en resolución de problemas, que me indiquen siempre qué camino seguir e impidan que cualquier inconveniente llegue a mí. Sólo situaciones resueltas, ningún obstáculo. Por un mes…
Así y sólo así podría comenzar un año fantástico, descansada y libre, con optimismo y no como ahora… con resignación!!

jueves, 21 de enero de 2010

TODO LLEGA: hasta aquello que menos se espera...

En este día tan especial, sólo puedo aprovechar este medio para expresar el sentimiento que me embarga:

BUAAAAAAAAAAAAAAAA !!!!!!!!


viernes, 15 de enero de 2010

LA CUENTA REGRESIVA: Al borde del ataque de pánico!!


Ayer jueves caí en la cuenta de que sólo me falta una semana para cumplir los 40!! y debo confesar que todos los aires de superación que tenía hasta el momento se esfumaron cuando advertí que ya me quedan pocos kilómetros por recorrer con el número 3 por delante.
Y es desagradable, por cierto no me hizo ninguna gracia.
¿Dónde fueron a parar todos estos años? ¿Realmente viví 40 años o si limpiara de cosas intrascendentes todos este tiempo sólo me quedarían 15 o 20?... ¿por qué me cuesta tanto asumir que voy a cumplir cuarenta???
Y no me digan que es la edad de máxima plenitud de una mujer y todo ese verso nachaguevarístico porque ni ustedes se lo creen. Cuando hay menos tiempo para adelante que el que hay para atrás, ¡es deprimente!
Creí nunca tener conflictos con la edad hasta que llegó este cambio de década. De hecho hay muchas cosas que me hacen sentir un fósil, a saber:
* preferir una cena íntima en casa a tener que producirme para salir;
* arreglarme para ir a trabajar y pasar los fines de semana a cara lavada y desalineada;
* alquilar un dvd antes que ir al cine;
* quejarme cuando el volumen de la música está alto;
* tener nostalgia por la música que escuchaba de adolescente (y por lo consiguiente, criticar la actual);
* preparar las llaves para entrar a casa dos o tres cuadras antes de llegar;
* que la diversión más grande en la pileta sea sacar las hojas y bichos;
* perder la paciencia más a menudo;
* asustarme por la edad de los hijos de mis amigos;
* pensar que la juventud cada día se extiende más allá cuando más nos acercamos a los números altos (antes un treintañero era un anciano y ahora cuando muere alguien de 70 decimos “¡qué joven!”);
* ver al ejercicio como un martirio;
* tener cada día menos paciencia con los chicos (y con las madres de esos chicos!)
* visitar más al médico que a tus propios amigos;
* que todo duela;
* que una brisita o mojarte bajo la lluvia te pueda provocar una angina y un poco más de alcohol te cause la resaca del año;
* preferir dormir para soñar, que soñar despierta.
Y a ustedes, ¿qué cosas los hacen sentir más viejos?

En fin, llegando a mis 40 me siento vieja, fea, arrugada, dolorida, cabrona, cansada, desanimada, aplastada, deprimida, vacía, sola, triste, melancólica y enojada!! Quisiera detener el tiempo en este justo momento y decir “paren el mundo que me quiero bajaaaaaaaaaar!!!”

lunes, 11 de enero de 2010

HISTORIAS DE BUROCRACIA: Quiero vivir en un país en serio!!!

Antes de comenzar quiero aclarar que amo a mi país, que creo que es el mejor país del mundo, pero lamentablemente está lleno de argentinos!! Y así como hay argentinos honestos, que se parten el lomo trabajando, poniendo su granito de arena para que éste sea un buen lugar para vivir, también hay un alto porcentaje de chantas, vividores, coimeros y atorrantes que día a día destruyen el “sueño argentino”.
Estoy harta de la burocracia de este país, cansada (pero muy cansada) de que todo, hasta lo más simple se complique al punto de agotar tus fuerzas y perder las ganas de seguir luchando. Sí, amigos, te quitan las ganas, te chupan la energía… y poco a poco te van erosionando los sueños.
Podría enumerar hasta el cansancio situaciones vividas que colmaron mi paciencia, asuntos simples, fáciles de resolver, que se fueron enredando de una manera perversa y absurda. Pero voy a detenerme en mi última vivencia, que es lo que despertó mi furia y fue motivo de este post.
A principios de diciembre un cajero automático enganchó mi tarjeta de débito, despegando la banda codificada, lo que hizo que ésta quedara inutilizada oportunamente para las fiestas.
Después de largas colas logré solicitar al banco una nueva tarjeta que –aseguraron- llegaría a mi domicilio en diez días.
El 9 de diciembre debitaron de mi cuenta el importe de la nueva tarjeta (por supuesto, porque nosotros los clientes somos responsables del material de cuarta que utilizan en las mismas, ya que mi tarjeta tenía sólo 4 meses de expedida) y desde entonces no recibí noticia alguna.
Hoy llamo al 0800-inútiles del banco para preguntar qué había pasado y allí me informan que la empresa OCA había ido reiteradas veces a mi casa sin encontrar a nadie. Con asombro le pregunto cómo podía ser eso, si ni siquiera habían dejado un solo aviso de visita. Obviamente no encontraron explicación y me ofrecieron volver a pedir a OCA que la entregue.
En razón de mis horarios, directamente sugiero ir hasta la casa central de OCA a retirarla. Me responden que sí es factible y que luego tendría que ir al banco a pedir un blanqueo de PIN para comenzar a usar la tarjeta.
¿Me siguen? La cosa era fácil: OCA (para retirar tarjeta) --> Banco (blanqueo de PIN) --> feliz usuaria de tarjeta nueva.
Pero en Argentina las cosas no pueden ser tan simples…
Llego a OCA, explico la situación y consultan el sistema. No figuraba envío alguno a mi nombre, ni con mi DNI, ni con mi dirección, por lo que la empleada concluye que la pieza postal no estaba allí ni nunca había estado.
Perpleja ante esta revelación, voy al banco. Una hora de cola me llevó llegar hasta un ser humano porque tienen tal buena atención y predisposición, que hay tres empleados en escritorios que atienden de todo, mientras conversan por teléfono, miran la pantallita y mandan mensajitos de texto. Unos 20 a 30 minutos computé que aproximadamente les lleva atender a cada persona de la fila.
Cuando llego triunfante a un escritorio y me puedo sentar, el sistema no andaba!! (oh, los milagros de la informática!!!) por lo que empleada 1 tuvo que consultar a empleada 2 para ver si ella tenía sistema, lo que terminó en el escritorio de empleado 3 donde finalmente aparecieron los datos: mi tarjeta estaba en OCA.
¡No puede ser!, exclamo. ¡Si vengo de allá y me dicen que no la tienen! Ante mi insistencia me muestra la pantallita donde aparecía mi tarjeta en OCA y las tres visitas infructuosas a mi casa.

Ahora bien, todo lo que sale en "sistema" es palabra santa. Pero me pregunto, ¿qué se hace cuando dos sistemas arrojan resultados diferentes? ¿a cuál se le da la razón?
Pido que me imprima esa información y con los 50 grados de sensación térmica vuelvo a OCA, empapada de sudor y de bronca.
Ahora tengo número de pieza, por lo que no me pueden negar que haya existido. Y oh, como por arte de magia aparece ahora mi nombre y apellido en pantalla!!! Escucho un cantar de ángeles triunfantes en el ambiente.
Pero no, no eran ángeles sino sólo un canto de sirenas… aparentemente han hecho las tres visitas y al no encontrarme en mi domicilio, la tarjeta vuelve a Buenos Aires.
¿¿¿Por qué a Buenos Aires???, si se trata del Banco de Santa Fe, es OCA Santa Fe y yo estoy en Santa Fe??? La respuesta de la empleada no deja lugar a dudas: “porque todas las tarjetas vuelven a Buenos Aires”. ¿A qué?, me pregunto, ¿a ver el obelisco??
De más está reclamar por los avisos que nunca dejaron, por las visitas que no me consta que hicieron, etc. Ahora hay que pedir una nueva tarjeta!!!
Conclusión, ¿recuerdan los tres pasos que llevaría el trámite? No no no, en mi país los pasos son los siguientes:
OCA (tarjeta no está) --> Banco (tarjeta está en OCA) --> OCA (se hicieron 3 visitas sin hallar a nadie en casa) --> Buenos Aires (la tarjeta va de miniturismo) --> Banco (reclamar nueva tarjeta) --> Adivinación (cuándo supuestamente irán a casa por si no me encuentran) --> OCA (reclamar la tarjeta porque no sé si la enviaron o no, ya que no dejan avisos) … y el círculo infinitamente vuelve a comenzar como una cinta de Moebius.

Yo quiero vivir en un país en serio!!!!!!!!! En un país donde 1 + 1 sea siempre 2 (y no el resultado sugerido por el mejor postor), donde la educación, la solidaridad y la puntualidad sean moneda corriente y no la excepción a la regla.
Quiero un país en el que un médico, un maestro o un científico, ganen más que la trola de moda o un jugador de fútbol.
Quiero un país de igualdad de oportunidades y de acceso a jerarquía en virtud de los méritos y no de los contactos.
Quiero un país donde no me arrojen basura en la vereda (mis propios vecinos) y pueda poner plantines de flores en las ventanas sin que me los roben al día siguiente.
Quiero un país en el que el honrado y trabajador no sea el “boludo” sino el orgullo y legado para trasmitir de generación a generación.
Quiero… esperen, tocan el timbre.
¿Pueden creerlo? Eran los del correo Andreani, para traerme el PIN. Ahora tengo una clave para usar con una tarjeta que está en Buenos Aires. Increíble… ¿qué pensabas bisabuelo Mainrad cuando te viniste de Suiza?

Insisto: ¡¡¡¡¡¡¡quiero vivir en un país en serio!!!!!!!

martes, 5 de enero de 2010

MI VIDA ES UNA DIETA ETERNA: ¿El principio del vacío?


Quien me conoce sabe que soy una verdadera coleccionista: acopio todo, desde servilletitas de cada bar en el que tomé algo, hasta los jaboncitos de los hoteles. Una verdadera rata.
Habrán leído acerca del principio del vacío, que hay que hacer espacio y tirar lo viejo para poder recibir lo nuevo. Pues si de eso dependo, voy frita, porque mi casa es un museo de cosas viejas, decadentes y sin uso!
Es increíble como me expando (tal vez sea un reflejo de mi situación corporal!!). Vivía en un departamento y cuando vine a la casa parecía tan grande hasta que la llené. Si tengo un estante y me dan otro, estará completo al día siguiente. Tengo esa habilidad de ocupar lugar, nunca de crear espacio.
Bajo la consigna del principio del vacío, decidí encarar el 2010 haciendo espacio en mi casa. Tal vez sea contagioso y también pueda hacer lugar en mi vida para algo nuevo y mejor!!
Tengo dos placares con ropa. Llenos, ¡por supuesto! Y como si esto fuera poco, llenos de ropa que no me va!!!!!!
Un poco por rata, otro poco porque me da pena desprenderme de ciertas cosas y el resto por ilusa de pensar que volveré a entrar en esos modelitos, fui juntando y embolsando cosas que no me van. Trajecitos de mi época de Corte, pantalones, abrigos y conjuntos lucían colgados prolijitos de los barrales, sin haber sido tocados en años… hasta hoy.
Por alguna razón decidí que tenía que comenzar mi limpieza por allí. No sólo porque ya no tengo lugar para colgar la ropa que me va, sino también porque tengo que abandonar la utopía ridícula de que volveré a entrar en esos vestidos y si tengo la dicha de adelgazar, volveré a usar cosas de 10 años atrás.
Creo que es un modo de cortar el círculo vicioso en el que entré con relación a mi obesidad. Vaya tema!!!
Más de la mitad de mi vida la pasé haciendo dietas y la otra mitad comiendo culposamente. Porque un gordo no es feliz. Es infeliz haciendo dieta y es infeliz comiendo!! Ya que al placer le sigue la culpa, inevitablemente.
Pasa que nadie entiende que la obesidad es una adicción, como el alcoholismo, el cigarrillo o la drogadicción. Con el agravante que hay que seguir comiendo para vivir, en tanto ni el vino, el pucho o la droga son necesarios para alimentarse.
¿Cómo se puede abandonar una adicción si se está en contacto permanente con el objeto de la adicción?
Mi problema no pasa por el estómago (por ende no se soluciona haciendo un nudo o colocando un balón), mi tema es mental. En algún momento se rompió mi válvula de control de saciedad y no hay boya que me indique cuando estoy llena.
Siempre dije “odio a esas flacas que comen y comen y no engordan” y una amiga me hizo notar mi error. Es verdad, odio más a aquellos que pueden comer y decir basta a tiempo!!!! Yo no puedo parar.

Es como el alcohólico. Soy una bebedora social y si bien me gusta mucho el chopp, sé que puedo tomarlo cuando salgo o en una fiesta y listo. Al alcohólico no le basta una fiesta para chupar. Después del primer vaso no puede detenerse. Así me siento yo.
Es muy fácil opinar acerca de las adicciones ajenas, pero quien tiene las propias sabe bien de qué estoy hablando.
Muchos señalaron a mi mamá con el dedo acusador porque no hizo nada por detener a esta bola de nieve que soy.
Pero, pobre vieja, ¿qué podía hacer si yo me escapaba y comía a escondidas? Me recuerdo comiendo alfajores Fantoche (comprados con la monedita que pudiera afanar de cualquier lado) y enjuagarme la boca en una canilla del jardín para que no me sintieran olor a chocolate!! (me da asco sólo pensarme haciendo eso a los 10 años)
Cuando nació mi sobrina Julia, tenía 11 años y sólo pensaba en hacer algo para que ella nunca tuviera que conocerme gorda. Así comencé con varios médicos, pero nunca pasé de la alegría de los kilos iniciales y Juli desgraciadamente me vio en todos los niveles de oso que atravesé, hasta llegar a hoy (mi punto cumbre de horror!)
Al ver que mi sobrina menor heredaba esta pesada carga genética, llegué a hacer pactos con el demonio, deseando permanecer gorda de por vida a cambio de que ella no pasara lo mismo que yo (debe haber resultado porque ella está cada día más delgada y yo más inflada!!)
Lo intenté todo: la dieta del astronauta, la cetogénica, la de las pastas, la disociada, acupuntura, las semillitas en la oreja, viandas, ALCO, reducidas en calorías, más subidas…
¿Saben qué pedí como regalo de mis 15 años? ¿Una fiesta?... ¿un viaje a Disney? Frío frío… pedí una internación!! Y así me encerré junto a mi vieja en un campo de concentración al que llamaban clínica, donde nos daban unas 400 calorías diarias, mucho ejercicio y actividad, que hacían que no tuviera fuerzas ni siquiera para respirar.
Ni siquiera el médico (que utilizaba su pinta como gancho para gorditas jóvenes y desesperadas como yo) logró retenerme los 15 días que habíamos contratado inicialmente. A los 8 días, con 8 kgs. y chirolas de menos, hicimos las valijas y abandonamos ese horroroso lugar.
También sobreviví una semana a líquidos y lechuguita en el oriental país vecino, mientras hacía respiraciones pedorras para controlar el hambre y la ansiedad y no ceder a las islas flotantes que devoraban mis compañeras de viaje.
Probando probando llegué a las anfetaminas. Bajé 45 kilos, sólo que estaba tan loca trepándome a las paredes por la medicación, que apenas registré lo que era una vida más liviana.
Y así pasé mi vida entera, con oscilaciones de peso que pasan los 10 kgs. Subo 20, bajo 10, subo 30, bajo 20 y subo 40… si hay algo que detesto es a las minas que dicen estar gordas porque con 2 kgs de más no les prende el pantalón!! Al menos que se callen delante de mí.
Es como si yo me quejara delante de un tipo de piernas amputadas, por tener las piernas blancas… vamos!!! Un poco de compasión!!!
A esta altura del campeonato y habiendo agotado recursos ni siquiera me dan ganas de retomar algo que sé de antemano que fracasará, ya que no lo puedo sostener en el tiempo. Por eso decidí desprenderme de aquello que pertenece a una vida anterior. Tal vez en unos meses sólo me pueda vestir con una sábana-poncho de agujero al medio; o quizás mucha de la ropa que hoy regalo me pueda llegar a entrar. Pero en este último caso, compraré todo nuevo!
Así que por lo pronto he comenzado, con la limpieza de los placares, a ejecutar el principio del vacío. ¿Será así o acaso habré interpretado mal y lo que hay que mantener vacío es sólo el estómago?