viernes, 17 de diciembre de 2010

BORRACHERAS ERAN LAS DE ANTES!!

Ayer finalmente, tras 230 días de padecimientos y contratiempos, pude oficialmente dar por concluida la obra en mi casa.
No más polvo, barro, albañiles orinadores, plantas destruidas, plomeros descuidados ni escombros en la vereda. Terminó. Fin. The end.
Un hecho como ése y un día como el que pasé ayer merecían una celebración y lo único que se me cruzó por la cabeza (en esta era en la que trato de salir de casa lo menos posible) fue comprarme un par de birras y ponerlas a enfriar desde temprano en el freezer.
Junté cada moneda que me quedaba suelta en casa (porque quedé con una mano atrás y la otra adelante, pidiendo limosna) y me compré una bandejita de sandwiches. Y me dispuse a celebrar.
Estaba tan cansada que ni fuerzas para masticar los sandwichitos de pan de miga, tenía!!! y ni hablar de la cerveza... a duras penas llegué a terminar la primera, que se me cerraban los ojos. Y eso que era chopp, que es más liviano!!
Hoy me levanté con la resaca de mi vida... la cabeza se me partía y una pierna tenía que pedir permiso a la otra para dar el primer paso!!!
Definitivamente junto a la resistencia nocturna he perdido también la capacidad de ser bebedora social. Tal es así que ni siquiera proponiéndomelo me puedo emborrachar!!!
He tenido pocas borracheras en mi vida, por no decir ninguna... sí me he puesto súper alegre (porque gracias al cielo soy de esas bebedoras que se ponen jocosas, y no de las de especie violenta!!) y sólo una vez me pasó de no recordar cómo cornos regresé a mi casa. ¿Volví a casa o iba a dormir a casa de alguien?
No sé, no tengo memorias de esa noche. Fue cuando en la secundaria hicimos la despedida de los chicos de quinto año. Fiesta de disfraces. Yo usaba un kimono auténtico que me había prestado una amiga de mi vieja, vestida a lo geisha... con un cartelito que decía "una japonesita híbrida", ya que (a excepción de los luchadores de sumo) japoneses gordos nunca vi...
Tomé tanto chopp esa noche que sólo recuerdo haber llegado a la fiesta. Nada más.
(((Si alguien tiene una pista de qué o con quién me fui esa noche, por favor me envía un mensajito privado)))
La otra oportunidad en que tomé muchísimo fue en mi "fiesta de 15", es decir la que me mandé cuando cumplí los 36. Perdí la cuenta de los lisos que me serví, pero ahí no sólo recuerdo cada minuto de la noche sino que también me atreví a conducir por autopista y circunvalación, transportando a dos inocentes amigos hasta casa.
(Menos mal que no eran tiempos de test de alcoholemia)
Y también recuerdo episodios poco afortunados que viví como consecuencia de probar nuevos sabores cerveceros. Ahí no fue la cantidad sino la calidad.
Cuando comencé a vacacionar en Villa General Belgrano, me fascinó encontrar tantas marcas y variedades de cerveza artesanal. Así que en cada viaje traía algunas para probar.
Claro que cuando no se es bebedora frecuente y sólo de vez en cuando se toma algún liso o un liviano chopp Brahma, la cosa cambia y puede tornarse peligrosa.
Una noche, abrí la heladera y vi una botellita (que ni siquiera alcanzaba el litro) que me miraba desde el estante y me decía: "tomame... tomame"
Poseída por el espíritu de la cebada, la abrí y estaba tan rica (y encima la tomé con sed) que casi no la saboreé y la terminé a los pocos minutos.
Comencé entonces a sentir la rotación del planeta y todos esos movimientos imperceptibles para alguien sobrio.
Quise levantarme de la silla, pero parecía que mi trasero se había hecho yunque y tiraba para el piso.
Andy y Mora me miraban porque (pobrecitos) tenían hambre y yo tenía toda la intención de darles de comer, pero el cuerpo no me respondía. Entonces les decía (con la lengua trabada): "Espeddden un poquito... mamá yaaaa se vaaa a levantaddd". Y probaba otra vez y las piernas no me sostenían, cayendo pesadamente en la silla nuevamente.
"Tengan pacienciaaa... mami ya les va a dar de comeeeeeer".
Estuve así hasta que pude pararme en mis piernas y agarrándome de los muebles llegar hasta los comederos.
Desde luego después me fui a dormir la mona y desperté con una resaca como si hubiera tomado un barril entero!!!!
Sintetizando, mi respuesta actual al alcohol es una pauta más que me indica que he envejecido... que ya el cuerpo no se la banca como antes y que hoy por hoy la mejor forma que puedo tener de celebrar es.......... dormir una buena siestaaaaaaaaa!!!!!!

3 comentarios:

  1. ¡Genial tus historias de borrachera!!! No recuerdo la despedida a los de quinto año!!! Y no por haber bebido de más, simplemente, no registré datos de esos hechos... Nunca me emborraché y dudo que lo haga porque no puedo tomar alcohol. No me gusta y me alegra que muchos puedan disfrutarlo, sanamente, o al menos, en forma moderada. Y por no tomar alcohol, me toca conducir de vuelta de alguna fiesta que compartimos con Héctor. No sé que es más peligroso: que conduzca él alcoholizado o, yo, bien sobria... JAJAJA

    ResponderEliminar
  2. Excelente Cary !!!!! sabes que no recuerdo nada de la despedida de quinto..solo que fui vestida de fantasma jaja el resto no se....acordate que estuve dormida muchos años jajja
    No recuerdo haber tenido borracheras....solo que cuando ibamos a django tomabamos una piña colada entre cuatro jajaaj que cultura alcoholica..igual que las adolescentes del 2010.
    Lo que tenes que rescatar es que tuviste ganas de festejar la culminacion de la obra y aleluya que estas viva!!!!! Esperemos en la fiesta ochentosa no pasarnos con el alcohol jaja no tomo nada pero por ahi....besos

    ResponderEliminar
  3. La despedida fue en Tracción o Ceci. No recuerdo precisiones, sólo ir caminando por la calle Colón vestida de geisha jajaja
    Nunca tomé otra cosa más que cerveza, pero recuerdo nuestra cultura alcohólica: un Tía María entre 5 o una piña colada entre 4 ja ja Y éramos felices igual!!
    Una borrachera de vez en cuando está bueno, pero ahora sinceramente los chicos viven anestesiados.
    Y Angélica... está bueno que Héctor tome en las fiestas, así seguís tomando confianza. Se te ve muy bien y segura al volante!!!!
    Besos a todas!!

    ResponderEliminar