miércoles, 6 de octubre de 2010

ENEMIGO PÚBLICO N° 1: El metido



En los 40 años de vida que tengo he llegado a acumular muchos defectos, pero puedo asegurar que nunca he sido metida.
Me revienta la gente metida, ésa que arremete cuando no ha sido llamada a opinar y a "cucharear" situaciones.
Los que ven un paquete sobre tu escritorio y lo abren para ver qué hay adentro; o no pueden resistirse a leer la tarjeta en un ramo de flores... ¿Qué carajos les importa?
Menos aún los opinólogos, que se largan a resolver los problemas mundiales y tu vida sin que les hayas pedido asesoramiento.
Así, un día un plomero que había llamado para arreglar el calefón en el departamento, salió con el siguiente discurso: "No puedo entender a las personas como usted, que desperdician la vida. Tan joven y con tantos kilos de más... pensar que hay gente que lucha por su vida y usted menospreciándola de esa manera..."
Era muy pollita en ese entonces y aún no había adquirido la capacidad de reacción que tengo actualmente, que si no este especímen hubiera oído algo similar a lo que mi cardiólogo una vez dijo a un amigo.
Este médico -hombre corpulento de unos 60 y pico años, agradable y bonachón- me contó que un día un ex compañero del secundario lo encontró por la calle y le dijo: "Julio, no te da vergüenza estar tan gordo... sos médico y además vos eras un tipo pintón!"
Él, impasible y con esa paz interior que le afloraba por los poros, se limitó a esperar pacientemente a que el otro terminara su sermón y le respondió: "Es cierto, yo era un tipo pintón y cambié... en cambio vos seguís siendo el mismo pelotudo que eras en la secundaria!"
Lo mandó a guardar, como quien dice, y el otro se tuvo que rendir ante las evidencias.
Personalmente detesto ese tipo de comentarios. Una de mis tías tenía la costumbre de decirme siempre -antes, incluso, de saludar-: "¡Qué gorda que estás!", como si fuera lo único que podía rescatar de la persona que tenía delante. Lo que hubiera ameritado una respuesta del estilo de la que dio otra de mis tías a una vecina: "Prefiero ser gorda a ser ignorante" ... como vos!!, se entiende ¿no?
Lo cierto es que no sé por qué en todos los niveles y todos los ámbitos hay gente con vocación de botones.
Tenemos el botón de carrera, que para eso va a escuela militar o policial y sale con arma reglamentaria y uniforme. Claro ejemplo el de la policía caminera.
Van varias oportunidades en que me detienen en la ruta. Y ¿para qué creen? ¿Para revisar tarjeta verde y licencia? Noooo, frío, frío... ¿Para controlar si tengo la revisión vehicular al día?... frío helado!!!
Las preguntas son: 1) ¿De dónde viene?; 2) ¿Para dónde va?
A ver... ¿de qué utilidad pueden ser las dos respuestas si no es para chusmear?
Puedo contestar perfectamente que vengo de Foz de Iguazú y voy hacia Coronel Pringles, que no tienen forma de probar que lo que les digo es verdad!!!
En el peor de los casos (y si me agarran muy cruzada) puedo llegar a decirles que viajo a Plumas verdes (a la c... de la lora!!)  y preguntarles si no me quieren acompañar!!!
Pero también hay otra categoría de metidos, que son aficionados, sin título habilitante. A estos los encontrás en el sitio menos imaginado, pero los reconocés de inmediato.
El fin de semana regresaba de Gálvez y como cada domingo traía conmigo un sobre con facturas conformadas y otros papeles para dejar en SanCor. Sólo pego un timbrazo, me atienden en la portería, dejo el sobre y me voy.
Pues me detuve frente al portón (cerrado, obviamente) de SanCor y bajé.
En eso oigo la voz de un señor que me dice "Ahí no se puede estacionar". "Ya lo sé", respondí tranquilamente, "salgo en un minuto".
"Dejó las luces del auto encendidas", agregó cuando apenas había hecho unos pasos más.
"Sí, ya lo sé", dije un poquito más molesta.
Estaba subiendo al cordón cuando oigo nuevamente esa voz: "Tiene los vidrios abiertos". Ahí ya lo miré con odio y mordí los dientes mientras respondía: "los dejo abiertos a propósito, por los perritos". "Ahhh", respondió sonriendo.
Pensé que ahí había muerto el cuestionario, hasta que finalmente (mientras tocaba timbre en la portada) escucho que dice: "No la van a atender... hoy es domingo"
Ya sé que es domingo, pedazo de curioso hijueputa... ¿por qué no te vas a medir el diámetro del agujero de ozono y me dejás en paz???
Pero controlé mi temperamento y lancé la frase matadora que lo inhibió por el resto del día: "A mí me atenderán porque soy la dueña".
Lejos estoy de ser la dueña de SanCor, pero parece que por ahí sacar chapa patente de algo importante, hace posible lo que no se logra hablando el mismo idioma.
En fin... hay que cuidarse, porque diplomados o aficionados pululan y están en todas partes, al acecho!! para dar el zarpazo chusma en la primera oportunidad que se les presente!!!

3 comentarios:

  1. MUY BUENO CARY!!! TODAVIA ME ESTOY RIENDO...ES CIERTO QUE HAY DEMASIADA GENTE QUE NO TIENE VIDA PROPIA QUE PREFIERE ENTRETENERSE MOLESTANDO A LOS DEMAS....LO QUE ES MAS CURIOSO CUANDO QUIEREN ARREGLARTE LA VIDA CUANDO NO MIRAN LA PROPIA....A ESTA EDAD CREO QUE SABEMOS LO QUE QUEREMOS Y VIVIMOS COMO MEJOR PODEMOS..NO HACE FALTA QUE VENGAN A RECORDARNOS LOS DEFECTOS O ERRORES PASADOS ....A VIVIR CARY Y AL QUE O LE GUSTE QUE SE JODA!!!!!!!!!!!!!! BESOS!!!!

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  2. TE METISTE EN UN TEMA!!!! CON REFERENCIA A LA PRIMERA PARTE TE CUENTO QUE MI MAMA TENIA UNA TIA EN COLONIA BELGRANO Y CADA VEZ QUE LA IBAMOS A VISITAR ,NO LE DECIA HOLA MI TIA LE DECIA:"MA QUE GORRRRRDA Y QUE VIEEEJJJA QUE ESTAS!!!"NI TE CUENTO COMO SE PONIA MI MAMA,VERDE!!!
    LO QUE HACE LA CAMINERA DE PREGUNTARTE DE DONDE VENIS Y A DONDE VAS ES UNA RIDICULEZ,DA GANAS DE DECIRLE ¡¡QUE TE IMPORTA!! .
    Y EL FINAL ES ESPECTACULAR,YO CONOZCO UNA PERSONA ASI,BUENO,UNAS CUANTAS...SON PATETICAS!!! SABEN TODO LO DE LOS DEMAS,DAN CONSEJOS DE LO QUE HARIAN ELLOS, PERO SI ELLOS TIENEN ALGUN PROBLEMITA,LO GUARDAN BIEN GUARDADO!!!

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  3. ¡Genial el relato!!! ¡Tan cierto, como cómico!!! Ya a los cuarenta no nos hacemos eco de lo que nos dicen los demás... "Haz lo que yo digo y no lo que yo hago", es propio de aquéllos que sólo pretenden encauzar la vida de los demás cuando la propia está descarrilada...
    Cada vez que salimos juntas con Cele y nos encontramos con alguien con quien conversar, las primeras palabras son inevitables: "Qué alta está esa nena!!!!! Es una exclamación que no falla en los diálogos... Y yo, irónica y con un poco de rabia, porque parece que lo único que importase es lo que uno parece por su cuerpo, les respondo: "Es tan alta como hermosa, inteligente y buena persona. ¡Qué siga creciendo entonces..."

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