lunes, 13 de septiembre de 2010

¡¡¡ FELIZ CUMPLE MI QUERIDA 34 !!!

Ayer, 12 de setiembre, fue un día de emociones fuertes y lo que aparentemente era un acontecimiento institucional se convirtió en un reencuentro con aquellas cosas que parecían perdidas allá lejos y hace tiempo.
Mi escuela primaria cumplió 100 años y lo celebró como se debe: con todas aquellas personas que pasamos por sus aulas, enseñando y aprendiendo no sólo matemáticas, sociales y lengua, sino también verdaderas lecciones de vida.
Ayer llegué a mi escuela como una mujer adulta, con toda una vida "hecha" y apenas atravesé la puerta de entrada volví a ser una niña. La gordita de guardapolvos blanco y dos colitas, la misma que dejó esos muros hace 29 años.
Si hubo malos momentos no han de haber sido tantos ni tan importantes, porque sólo volvieron a mi mente las alegrías compartidas, los buenos recuerdos y mucha, mucha nostalgia...
Cómo olvidar el sonido de la campana y el griterío del recreo al salir de las aulas hacia el patio techado; las corridas jugando a la mancha venenosa o al trencito... pasará pasará pero el último quedará... ¿rosa o clavel?... ¿helado de chocolate o frutilla?
Cómo olvidar el parquecito y los tubos que hacían las veces de túneles, el cantero arriñonado que ya no existe, el amplio patio de tierra...
Esos árboles añosos, los bancos de piedra, el pisadero violáceo que se hacía cuando maduraban las moras...
Cómo olvidar esas aulas pequeñas que entonces nos parecían gigantes, los pupitres enclenques, los pisos de madera que crujían al caminar... esos pozos que a veces teníamos que saltar para poder cruzar un aula.
Y las personas. Porque una escuela no sólo es un conjunto de muros, sino también las personas que la hacen día a día.
Esas maestras de vocación, que dejaban el alma en las aulas y que no sólo nos enseñaban contenidos que podíamos leer en los libros, sino también experiencias de vida. Verdaderas educadoras, que moldeaban nuestro carácter y nos formaban en todo el sentido de la palabra.
Inconcebible pensar en mi escuela sin recordar a Porota, Cuqui, Estela, la vice Tita... y esos tantos que nos dejaron antes de tiempo: la seño Reneé, Arfuch, Terisotto, el profe Giovaninni...
Las porteras Julia y Celia, compañeras y solidarias...
Y es imposible hablar de mi escuela sin mencionar al director Monti, un verdadero SEÑOR con mayúsculas, que dedicó su vida al servicio de la enseñanza y supo ganarse el cariño de todos.
Ayer domingo hubo un acto y muchísimos dijimos presente. Nadie nos obligó. No hicieron falta amenazas de aplazos ni amonestaciones para que asistiéramos, porque nos lo imponía el corazón.
Los que ayer presenciamos el acto o asistimos a la fiesta, lo hicimos porque sentimos la celebración de los 100 años de la 34 como algo propio y muy íntimo... como parte de nuestra historia.
Y por un día volvimos a ser esos chicos, recorriendo el enorme patio de tierra, reencontrándonos con nuestros compañeros y maestros como si el tiempo no hubiera pasado.
Gracias, escuelita 34, por todo lo que aportaste a mi vida. Gracias por haber sido el sólido sostén y la formadora de tantas generaciones de chicos que pasamos por tus aulas. Y gracias por haber sobrevivido a tantos tiempos difíciles para seguir cumpliendo ese objetivo con las generaciones presentes y venideras.

¡Feliz cumple, mi querida escuela!... y que cumplas muchos más!!!!!

6 comentarios:

  1. ¡Adhiero a todas las palabras que le dedicaste a nuestra querida escuela 34!!!
    ¡Es cierto, pocos momentos malos podemos recordar de nuestro paso por sus aulas...! El que aún no pude olvidar fue aquel en que estuve involucrada en un escándalo innecesario cuando sin querer, rompí el portafolios de un compañerito de tercer grado, turno tarde. La maestra a cargo no fue mencionada en tu relato y por algo será... No supo manejar ésa, ni las infinitas situaciones que se sucedieron a lo largo de ese año. Otro traumático recuerdo fue cuando nos obligaron a asistir a las clases de natación en séptimo grado y, en algunas de ellas, me traje todos los piojos existentes en la piscina, en mi frondoso cabello... Nosotras nos sentíamos parte de esa escuela y sin duda, era nuestro segundo hogar... ¿Te acordás cuándo nos tocaba arriar, por la tarde, o izar, por la mañana, la querida bandera? No lo hacíamos desde un mástil común, sino que estaba sujeta a un asta prendido en una de las columnas, en la parte oeste del patio techado... Hermosos recuerdos que mi memoria nunca dejará escapar...

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  2. No recuerdo el incidente del portafolios, pero sí a esa maestra y bueno, convengamos, que tampoco tenía los patitos en fila!!
    Con relación a los piojos, resulta difícil pensar en que eso sea un episodio humillante porque ahora todos los chicos agarran bichitos en la cabeza!!! ya sea en la escuela, el club, las piletas... pero allá a finales de los 70 era todo un estigma.
    Me acuerdo cuando los pesqué por única vez en mi vida... claro que sí, estábamos siempre juntas, ahí nunca se supo quién contagió a quién jajaja y fue un episodio que pinta completo al Sr. Monti.
    El día que me encontraron un piojo (porque tenía sólo uno), lloré todo el día y no quería salir del baño.
    Mi mamá y mi tía mucho no colaboraron, ya que de inmediato me dieron un baño de vinagre y después me pusieron kerosene en el pelo!!!
    Al día siguiente mi vieja habló con el director Monti, para pasarle la data de que yo tenía piojos, algo que nadie había hecho hasta el momento y me sentí tan expuesta!!! Era una vergüenza para mí!!!!
    El Sr. Monti me llamó a dirección y me conversó mucho sobre el tema, que no era ninguna vergüenza, que se iban a ir, qué sé yo todo lo que dijo, pero tenía esa habilidad de hacerte sentir mejor. Cuando salí de dirección ese día me sentía reconfortada y cuando regresé al aula había olvidado todo lo del día anterior.
    ¿Qué director puede ponerse en el lugar de un chico y lograr decir las palabras justas en el momento indicado? De ahí mi aprecio por este gran ser humano, que supo salvarme hasta de las bromas más crueles por mi peso. Nunca lo olvidaré!!
    Cuánto me hubiera gustado ver esa pelada y esa sonrisa bonachona en la fiesta!! Fue un enorme vacío que se sintió...

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  3. QUE VERDAD CARY!!!! A MI ME TOCO DE CERCA TENER AL DIRECTOR MONTI EN MIS PRACTICAS...QUE HOMBRE CORRECTO, RESPETUOSO, JUSTO, SOLIDARIO, INTELIGENTE Y BUEN PERSONA...Y SU TRATO SEVERO Y CARIÑOSO A LA VEZ Y NO HACIA DIFERENCIA ENTRE EL TRATO COMO ALUMNA Y DOCENTE....LASTIMA NO LO TUVIMOS EN LOS CIEN AÑOS...

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  4. Con respecto a la maestra de tercer grado,tenes razon Cary,estaban bastante desordenados los patitos!!! En esta fiesta faltaron tres personas que me hubiese encantado abrazar,la seño Reneé el director Monti y a Walter,nuestro compañero...
    Siguiendo con la melancolía me puse a sacar cuentas...empece la escuela en el año 74,termine en el 81,mi mama ya le ayudaba los viernes a las porteras a limpiar la escuela y yo le ayudaba a mi mama,en el 83 mi mama entra como portera, mi hermana empezaba la escuela.En el 90 empieza jardincito mi hijo mayor y durante 19 años ininterrumpidos tuve hijos en la escuela!!! Hace una semana mi mama se retira de la escuela porque se jubila... despues de tantos años,ya no tengo mas a nadie en la escuela.Recien ahora me cayo la ficha!!!! 36 años ligada a la escuela de una u otra forma.Menos mal que la tengo al lado y no la voy a extrañar!!!(eso espero)

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  5. No oí a una sola persona hablar mal del Sr. Monti, ni una sola. Y esto va para Sandy: ¿sabés qué? fue el único corondino a quien le tuve mucho afecto!! ja ja
    Vaya cronología, Silvia!! sí que tendrás que aprender a desvincularte de la escuela!!! Pero seguirá en tu barrio y la podés visitar cuando te gane la nostalgia...
    Coincido absolutamente en que me hubiera gustado también abrazar a Walter y a la señorita Reneé (mi maestra de primer grado).
    Después de años sin ver a Reneé, tuve la dicha de encontrarla en la municipalidad un par de días antes de su fallecimiento. Por supuesto se acordaba de mí y estuvimos conversando un rato. Estaba tan linda como cuando era nuestra maestra... fue una especie de despedida...
    Por eso ahora cada año llamo a mi seño Porota y la saludo para el día del maestro. Ella es un lazo que me conecta con mi infancia...

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  6. No recuerdo tu exposición por el tema de los piojos... Sólo sé que después del contagio, nos hicieron cortar el pelo bien cortito. Del Director Monti sólo pueden decirse palabras de halago... ¡Una gran persona!!!

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