sábado, 7 de agosto de 2010

TROPEZONES QUE FUERON CAÍDAS!!

(((Este post está dedicado a Monikit, que tiene una especial debilidad por este tema...
Podés reírte con ganas, guachaaaaaaaa!!!)))
Hoy voy a hablar de las grandes caídas de mi vida... pero no los bajones anímicos, ni las "caídas del catre"... escribiré acerca de los grandes porrazos (literalmente hablando) que me pegué a través de la historia!!!
¿Por qué rememoré esos episodios?
Porque después de notar ayer que "mis amigos" los albañiles habían hecho un pedacito de piso en el garage, que no podía pisar porque estaba fresco, tuve que ir a una cochera privada a dejar a la pobre Carola en un piso subterráneo.
Hoy, cuando fui a buscarla, bajé por los escalones a un lado de la pendiente para evitar accidentes y plum! caí de rodillas al piso como implorando a Dios que por fin termine esta obra de m... o no llegaré viva a ver mi casa en condiciones.
Y así me puse a revisar mi historia de caídas, que comenzó muy temprano... tenía un año y me había largado a caminar, cuando mi tía quiso dar la sorpresa a mi papá que estaba trabajando en el negocio. Entonces mi equilibrio me abandonó y me fui al piso, lo que hizo que no intentara volver a caminar como hasta los 15 meses... toda una cobarde la criatura!!
Sin duda alguna la caída más traumática fue la que tuve en la placita de las banderas. Estaba con mis primas y tropecé con una de esas lajas inmundas. No me dieron mucha bolilla hasta que notaron que no paraba de llorar (y esa no era precisamente mi costumbre... al menos de chiquita!) cuando notaron que tenía la bombacha llena de sangre. No sé si perdí ahí mi virginidad o fue muchos años después, pero la cosa terminó con sutura y todo!
Un poco más grandecita, aunque todavía con dientes de leche, un día salí de la pileta para ir al baño, para el cual había que atravesar un lavadero. Cuando terminé quise hacer una salida triunfal, digna de una estrella como yo. Pensé abrir los postigos de la ventana y cha chan cha chan... salir como reina para luego correr por el patio y saltar dentro del agua. Pero hubo un pequeño error de cálculo. La ecuación era simple: pies mojados + mosaicos de granito + ventana dura de abrir = resbalón de antología, para caer de panza al piso con tal puntería como para clavar los dientes en el umbral.
Gran fortuna para mí que fueran dientes de leche, ya que no sólo los cambié sino que también ligué propina del ratón Pérez!!
Años más tarde, regresando del almacén donde había comprado una 7UP, cuando todavía éramos ecológicos y venían en envases de vidrio de un litro, por saludar a alguien efusivamente me comí el cordón y caí sobre la botella. La jodita me dejó una cicatriz en el mentón que todavía tengo y me tuvo sin hablar durante un tiempito, ya que si bien no me pusieron puntos, con la venda no podía mover la boca para hablar.
A los nueve años murió mi abuela en el día del niño (pobre mujer, pero qué puntería!!) y para evitar que me mantuviera en ese ambiente de "velorio en casa", me deportaron a un festival con juegos que organizaba la municipalidad, junto a mis amigas las mellis.
Me "obligaron" (porque había que participar!) a correr carreras de embolsados y saltando dentro de la bolsa de repente me vi en el suelo comiendo cascotes y puteando a los organizadores porque culpa de esa carrera pedorra me había rayado la esfera de mi primer reloj que me acababan de regalar.
Siguiendo esta cronología de espanto, iba a la primaria cuando acostumbraba subir y bajar de la vereda con la bici. Tomaba las entradas a las cocheras y para mí era una especie de circuito con obstáculos que atravesaba para probar mis habilidades... hasta que un día subí una muy empinada y aterricé en todo el amplio sentido de la palabra!!!!!! Creo que me desmayé porque tuve un blanco mental por un momento. Cuando reaccioné y volví a montar mi "caballo" vi que de mi rodilla izquierda para abajo chorreaba sangre. Con los días se formó clarito el mapa de América. Juro que era así, allí estaban América del Sur, Central y América del norte, todas en rojo furioso. Al menos hasta que se me infectó la herida, gracias a las patadas que me propinaba Luis, un compañerito de primaria que me odiaba... a mí y creo que a la humanidad en general!! porque estaba enojadísimo con el mundo.
En mi adolescencia dejé de comprar terrenos por el mundo y la caída más memorable que puedo recordar fue en un corso. Mis amigas iban delante de mí y yo era la última. Me enredé entre las raíces de un árbol al subir a la vereda y caí de rodillas (frente a la iglesia, sin perder nunca el don de la oportunidad!) Me levanté con tal elegancia que mis amigas no lo notaron sino hasta que vieron la mugre en mis rodillas.
Ahhh y casi me olvido!! también tuve mi caída motorizada pero con la moto en la mano!! porque tenía una zanellita 50 cc y subiendo los escalones de la entrada de mi casa, se me fue para el costado y terminé con la motito encima y una pierna quemada por el caño de escape!
En la adultez me amigué con don equilibrio y fueron muy pocas las caídas que registré. Tenía pavor por caer y pasar papelones!! Más aún ésas en que nunca terminás de caer, como si todo fuera en cámara lenta, arrasando todo lo que haya a tu paso.
Siempre dije que dejaría de estudiar si me iba al suelo en la universidad o renunciaría, si me ocurría algo similar en el trabajo.
Nunca me fui al suelo en la facultad, pero en la escalera de tribunales di tal resbalón que caí como bolsa de papas sentada en uno de los escalones. Al menos no comencé a bajarlos de a uno con el culo porque eso hubiera sido humillante!!
Para culminar, la peor caída de mi vida, que fue al poco tiempo de mudarme a mi casa actual.
Tenía una nueva adquisición: la bañera! y era tan deliciosa como peligrosa. No había descubierto aún las bondades de las alfombritas antideslizantes de goma y un día cuando entré a ducharme resbalé para caer hacia atrás embolsada en la cortina de baño. Cayó el barral y quedaron mis piernas dentro de la bañera en tanto el resto de mi cuerpo estaba encajado entre el lavatorio y el bidet. Lo peor (además del dolor) fue que no podía incorporarme, por lo que debí poner el retroceso (pip pip, como hacen los autos) y moverme arrastrándome hacia atrás hasta llegar a un sitio donde hubiera lugar para ponerme de pie.
En fin, viéndolo así, en perspectiva, me doy cuenta que he tenido más golpes en la vida de los que recordaba!! Lo bueno es que la capacidad de recuperación del ser humano... no tiene límites!!!!!!

4 comentarios:

  1. como me hiciste reir cary!!!!!! no sabia de tantas caidas tuyas jjajaja si recuerdo como si fuera ayer cuando murio tu abuela y fuimos a ceci a una fiesta del dia del niño y recuerdo lo de tu reloj....yo no recuerdo golpes propios como vos tenes pero si tengo uno que tuve a los 20 en el baño de mi casa..recien mudada en la calle alem...que golpe me di cuando resbale del baño al entrar a la ducha y di la cola contra el borde..no senti tanto el golpe pero con los dias se me formo un moreton como de 15 cm de diametro, color negro..para mal era verano e ibamos a la quinta de mi ex a la pileta..se me fue cuando termino el verano jajaja....no recuerdo mas golpes fisicos porque la vida se encargo de darme uno bien dado jajaj y agradezco haberlo recibido..me enseño a ver la vida y a disfrutarla de la mejor manera.....

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  2. hola cari!!!, te cuento que siempre fui catrasca.. vivìa con las rodillas y toda parte de mi cuerpo que pudiera sufrir magullones, marcados desde el violeta al verde..
    un desastre!!! nada que ver con mi hermanita Salome que jamàs se caìa, pero tampoco jugaba a lo bruto como yo jajaja. Bien vividos los golpes subida en la bici, en la hamaca, arriba de un arbol y jugando a la rayuela.. De adolescente me caì en el boliche.. tremendo como me parè de rapido.. mis amigas no se dieron cuenta!!! En un tobogàn de agua en Miramar, era la ùltima vuelta y corrì... caì en piso de cemento de nalga!!! quince dìas sin meterme al mar!!! Bueno tengo un millòn de caìdas pero lo importante es LEVANTARSE!!! Besos por tres a los tres y MUY FELIZ DÌA
    Josefina

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  3. Uh Ale... los golpes en el baño son terribles!! porque indefectiblemente pegarás contra algún artefacto.
    Jose, qué desastre!!! perdiste las vacaciones en el mar por un p... tobogán!!!! qué bronca!!
    Y releyendo mi relato, veo que olvidé una caída vacacional... hace un par de años, en La Cumbrecita iba con los dos canes cruzando unas rocas bastante resbaladizas por la arena y en ojotas!! Fue un coctail explosivo y aterricé (o más bien arroquicé)Fue una caída en cámara lenta, nunca llegaba al piso!! pero por más que traté de evitarlo allí terminé. Al menos el terreno que compré tenía una hermosa vista! jaja

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  4. ¡Me encantó el relato, los adjetivos, las imágenes, tan ilustrativos...!!!
    ¡No recuerdo haber tenido tantas caídas como las tuyas!!! No quiere decir que no las haya tenido...
    La más presente es la que me recuerda una cicatriz en el pecho hecha por el freno de la bicicleta. Intentando aprender a andar en la misma, sola y sin ayuda, por fin decidí dejar de sostenerme de la pared de la vereda de la casa donde nací y me largué por la calle. Inmediatamente terminé con el freno clavado justo en el medio de los huesos de las dos clavículas, bien en el centro. Pero como porfiada que soy, seguí practicando hasta poder dominar la bici. Luego recuerdo una caída en la escuela, a la hora de gimnasia, con Elida, la profesora. No sé si me resbalé o fue un tenue desmayo a las 13:00, en un día sofocante. Con Cele casi nos caemos de la moto cuando la mordió un perro en pleno centro de la ciudad. Como es una zanella 50, logré apoyar los pies fuertemente para controlar a la moto y a la nena que no paraba de gritar y moverse de un lado a otro. La última fuerte que me sucedió, fue en el natario del club Ceci, el verano pasado. Por sostener a Juan que no se diera un porrazo, terminé de espaldas en el suelo, resbalando con las ojotas, pisando un escalón húmedo, yendo al vestuario. Fue tal el golpe que no pude acceder a la pileta por varios días porque no podía flotar y menos aún tratar de nadar, por el inmenso dolor!!! Caídas en el baño tuve varias y de varios colores y en baños ajenos... Y en Gálvez tengo varios terrenos porque caminando, tropecé varias veces en distintos lugares... JAJAJA

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