miércoles, 11 de agosto de 2010

MALAS COMPAÑÍAS: días de playa que se transformaron en una pesadilla

Ayer conversaba con mi vieja acerca de unas amigas de ella apodadas "las viudas" (porque la que no era soltera tenía los huevos bajo tierra como la tortuga) y recordamos juntas lo que en su momento fue una dramática pesadilla y hoy se convirtió en un cuento alocado que parece sacado de una película de Mel Brooks.
He relatado varias anécdotas vacacionales pero pocos viajes resultaron tan graciosamente catastróficos como Mar del Plata 1988!!
Después del fallecimiento de mi papá, mi mamá pasó a formar parte de esta barra de amigas solteras y viudas que, a pesar de peinar canas, eran unas locas lindas con quienes podía llegar a divertirme más que con la gente de mi edad.
Como con tal de viajar yo me enganchaba hasta con tours del PAMI, y estar con ellas no representaba ningún sacrificio sino diversión segura, no opuse objeción alguna cuando dos de ellas (Mari y Nelly) nos invitaron a mi mamá y a mí a Mar del Plata.
Viajaríamos en colectivo, para parar en un cómodo departamento de dos dormitorios, las cuatro...
Al menos eso creímos!!... hasta que el día de la partida apareció también una sobrina de Nelly, con sus dos hijos: un adolescente flacucho de unos 13 años y la nena de (digamos) ocho.
Reconozco que los miré con mala cara desde el primer día, en primer lugar porque no sabíamos de esa invitación y en segundo (y no menos importante) porque el departamento era para cuatro personas y nos habíamos transformado en SIETE!
Cuando vimos el departamento casi nos infartamos! Era pequeño para cuatro personas, imaginen para siete!! No había dos dormitorios sino sólo uno y las dos camas estaban en el living-cocina-comedor... ¿Adónde podrían meterse?
Mi cara de orto (genéticamente heredada, debo decirles) era tal que al toque resolvieron que dejarían el dormitorio para mi mamá y para mí, en tanto ellos cinco dormirían en el comedor. ¿Cómo se acomodaron?... sólo Dios lo sabe!!
Y un baño... un baño para siete!!
En fin, hicimos de tripas corazón y decidimos aceptar lo que venía.
El trío en cuestión resultó ser insoportable!!  Tanto la madre como la hija eran insufribles!! Caprichosas, necias, teatreras y ridículas, no se podía negar que tenían la misma sangre.
El único varón del grupo era (dentro de su adolescente pelotudez) el más centrado, pero roncaba como un tractor con acoplado! Cerrábamos la puerta y aún así el serrucho atravesaba las paredes.
Con mi mamá tratamos de cortarnos solas y en la medida de lo posible nos despegábamos de la familia de indeseables, que en cada lugar que estaba daba un minishow.
Un día llegaron al departamento llorando y gritando. No sabíamos qué les pasaba porque no decían nada coherente. Al fin la niñita contó la historia. El varón (único lúcido) no había salido ese día con ellas y en medio de la playa las había arribado una gitana buscando leerles las manos. Parece ser que por algún extraño trauma de niñez la mamá de las criaturas tenía fobia a las gitanas. La Fulana en cuestión lo percibió y con más razón comenzó a acosarla... y ustedes vieron cómo son de pesadas. Al rato peló una teta queriendo arrojarle leche pronunciando una maldición y nuestra "amiga" entró en pánico, lo que la llevó a darle la billetera con toda la plata que llevaba encima. La nena se avivó y empezó a gritar pidiendo ayuda!!
Para hacerla corta, la cosa terminó con policía de por medio y ataque de nervios incluido.
Pero ése no sería el último hecho policial que viviríamos en nuestra estadía...
Un día fuimos a una fábrica de tejidos. La cola llegaba hasta la calle, así que nos unimos y esperamos pacientemente en la vereda. Cuando entramos y después de comprar, Mari intentó pagar, se encontró con la sorpresa de que habían tajeado su cartera de goma y extraído su billetera.
El dinero no era un inconveniente porque no llevaba mucho encima... el verdadero problema era que llevaba en la billetera su pasaje de regreso!!!
Temporada alta, todos los micros reventando de turistas, resultaría imposible conseguir otro pasaje para ese día (porque encima Mari viajaba antes que nosotros porque necesitaba estar en Santa Fe en cierta fecha)
Hicimos la denuncia policial y de inmediato fui a la empresa de ómnibus a ver qué reconocían... con tanta mala suerte que al correr un colectivo me torcí un tobillo y anduve renga y con el pie hecho albóndiga el resto de mi estadía.
En la empresa mucho no aportaron. Como yo recordaba vagamente el número de asiento (en esa época, a mis tiernos 18, tenía memoria!!), me dijeron que llegado el día se sentara en ese lugar y si aparecía alguien más con ese mismo asiento, lo veríamos en el momento.
Los días siguientes transcurrieron rozando la locura, hasta que llegó el punto máximo que nunca pensamos que iba a alcanzar.
Recordemos que la pendejita caca quería y caca tenía... y bien, un día tuvo un antojo bastante particular...
Una tarde madre e hija aparecieron en el departamento con un conejito. ¿De peluche?... ¿Plástico?... nooooooo, de verdad!!!!
El pobre bicho era diminuto, recién separado de la madre, tenía hambre y frío, y encima había caído en manos de la madre insana y su diabólica hijita. Me invadió la pena al verlo...
¿A quién se le puede ocurrir semejante adquisición en vacaciones y en el estado de amontonamiento en que estábamos viviendo?... y después pensar en llevarlo en colectivo!!! Era una locura absoluta. La nena era chiquita, pero la madre no tenía una neurona que funcionara!!
Hete aquí que el conejito ni siquiera llegó a ver la luz del sol del día siguiente y falleció esa misma noche.
La pregunta del millón era qué hacer con el conejo para que la niñita no lo viera al despertar!... ahí salió el pobre Pitu a llevar a portería el pequeño cadáver de la mascota-por-un-día de su hermana menor, a fin de evitar que la pequeña ("semillita de maldad") no lo descubriera.
Mas cuando despertó y no encontró el animalito, empezó a gritar como poseída "¿y mi conejito?". La madre, con su peor cara de pocker le respondió: "se debe haber escapado porque no estaba esta mañana"... Veamos, escapar en un dpto. por dónde??? por la cerradura?? La chinita era chica pero no comía vidrio como para creer semejante verso!!
La cuestión es que la pendeja cada vez gritaba y lloraba más "Mi conejitooooooooooo... mi conejiiiiiitoooooo!!!!" La madre se puso a llorar con ella y ya la escena era para alquilar balcones... era como el teleteatro demasiado breve que hacía en su momento Calabró.
Fueron tales los gritos que el portero tuvo que aparecer, conejo en mano, para mostrarle adónde estaba su conejito. En mi humilde opinión se suicidó...
El resto del día velamos al conejo con lloraderas incluidas... la situación no daba para más!!!
Así seguimos hasta que Mari tuvo que partir  y todos empezamos a alambrar para que no apareciera alguien más reclamando ese asiento porque ¿si me había equivocado y no era ese número?
La terminal era un mundo de gente y Mari subió al colectivo ubicándose en el asiento con la espalda rígida, con cara de perro que pateó la olla.
En eso desde abajo vimos una pareja que discutía con el guarda frente a la ubicación de Mari. No sabíamos qué pasaba. El colectivo estaba retrasado a causa de esa situación. Finalmente bajó la pareja... había habido sobreventa de pasajes y tenían los mismos números que otros pasajeros que estaban AL LADO de Mari!!!
Partió y llegué a envidiarla... para ella terminaría el suplicio de tener que compartir algo más con los insoportables!
Al fin llegó el último capítulo de esa pesadilla de nunca acabar y el día que teníamos que ir a la terminal no encontrábamos taxi que nos acercara a la terminal. Estábamos muy cerca pero con las valijas pesadas era imposible llegar. El portero, de onda, ofreció el flete de un amigo que llegó de inmediato y, luego de cargar los bártulos, salimos a la terminal a pie.
Llegamos, buscamos en un lado, en otro, y las valijas no aparecían!!!! ¿Y si el tipo era un vivo y se las había llevado? Mientras recorríamos apuradas (porque estábamos sobre la hora) las distintas entradas, por ahí miro hacia atrás y veo a mi mamá desparramada en el piso boca abajo... se había caído!!!!!!! Afortunadamente no se hizo nada, pero había aterrizado sobre piso de tierra seco, así que era una bola de polvo!!
Finalmente apareció el fletero, nuestras valijas y cuando cerró la puerta del colectivo deseamos que todo aquello quedara atrás. "Nunca más" eran dos palabras que sonaban bastante en nuestras cabezas aunque no las pronunciáramos. Nunca más!!

8 comentarios:

  1. me rei muchisimo con la historia,desopilante!!!! Es dificil irse de vacaciones con otras personas ,siempre hay quilombo...me fui muchas veces con amigos,pero las peores vacaciones son las que te vas con parientes!!!!tenes que tragar un monton de cosas para no pelear o matar a alguien;por eso trato de no llevar mas a ningun pariente....veremos cuando me vaya con las "nueras"... SOCORROOOOO!!!!!!!!! JAJAJA

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  2. Cary, conta el verano que nos conocimos, no muy lejano a ese cuando llovia sin parar jajajaja y Uds. jugaban a los dados con Dario. Siempre hay anecdotas para contar pero esa fue gloriosa: nos conocimosssssss

    Sandy

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  3. Es verdad lo que decís, Silvia. Las vacaciones traen los peores quilombos porque la convivencia es un quilombo!! Por eso vivo sola jajaja Reconozco que soy insufrible como compañera de techo y no soporto a nadie en MI casa... sí, soy jodida!! jaja
    Ya contaré ese capítulo, Sandy, pero en noviembre!!!!!
    Cary (el blog no me deja entrar con mi usuario)

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  4. que bueno cary y todavia me estoy riendo...escribis tan bien que es como estar mirando una pelicula...es cierto ir de vacaciones con niños es mas o menos lo mismo y si queres un consejo segui viajando sola jjajjaj...silvia te compadezco si viajas con las cuatro nueras en el futuro y no te olvides de los nietos que tendras que malcriar a pesar de las caras feas de ellas jajja....te felicito cary!!!!!!!!!

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  5. ¡Qué viajecito!!! Yo pensé que el que hicimos juntas, con rumbo al Caribe, había sido el peor!!!
    Estuve tipiando casi una hora, contando mis vacaciones más controvertidas, y el blog, no me dejó publicarlo!!! Resumiendo fueron las que hice con mi hermano y cía., en febrero de 1992.- Algún día, con más tiempo, la vuelvo a escribir...

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  6. Estaba todo listo, en los primeros días del mes de febrero de l992. Mi papá no podía conducir porque estaba con un problema muscular en las piernas, somatización de la partida de Ale hacia EEUU... Tampoco podía viajar a otros destinos más lejanos. Tuvo la brillante idea de proponerle a mi novio en ese momento, que tomara el volante del falcon rojo, '78... Mi novio y yo, tomamos licencias respectivas y decidimos hacer el viaje juntos, con mis viejos, en el auto de ellos... Mi prima Mónica nos prestó la casa en Calamuchita, a cambio de mantenerla en orden, pagarle los impuestos que correspondieren y algún otro favor... Las vacaciones soñadas estaban a 500 km de distancia... A mi hermanito se le ocurrió la idea de acompañarnos con su queridita esposa y cuñado y concuñada, incluidos... Ellos fueron en la coupe torino de mi hermano, modelo '67..., aduciendo que sería una casa muy grande para nosotros solos y que entre dos autos, todo resultaría mejor!!! Sin dudas resultaría mucho peor!!! Partimos el sábado 7 de febrero, unos atrás de otros. Llegando a Villa María, comenzó a llover y los bártulos que llevaban sobre el techo de la coupé, se mojaron, aumentaron su peso y el portaequipajes cedió y todo cayó al pavimento mojado... Parte de la carga quedó entre las piernas de todos los viajeros. Eso no fue lo curioso, de todos modos. Pero ya empezamos mal el recorrido. Llegando a la casa, distribuimos las habitaciones, limpiamos, ordenamos y ya peleamos, por qué cada uno había elegido tal lugar. La comida era todo un problema aparte. Siempre decidían ellos qué víveres comprar, etc., y por ende, cocinaban ellos a su antojo también. Cuando algo no les cuadraba, una de sus mujeres permanecia en su habitación, ausente de la mesa. Siempre había alquien que faltaba. No recuerdo haber comido los ocho juntos. Una vez, descompuestas, se quedaron en la cama y por sorpresa, a la siesta partían rumbo a otros lugares, por su cuenta... Una noche salimos a cenar afuera, en el centro de Calamuchita. Mi cuñadita estaba enculada e intentando arruinarnos la salida, anticipó que ella no cenaría. Y efectivamente, así lo hizo. Se quedó sin cenar, sentada a la mesa, con cara de culo. Aún conservo la factura de la parrilla con el detalle de sólo 7 cubiertos...
    Un buen día, todo este malestar llegó a su fin de la manera menos pensada. Mi mamá quedó herida en sus sentimientos. La ignoraban por completo. Sólo quiso cocinar algo propio y todos saltaron a atacarla, reprochando su falta de participación en las compras... Todo un verso... Mi papá enfureció y dio por terminada la discusión. Era el momento de separar los bandos. La que más veneno recibió fui yo, la hermanita menor... y mi novio... Todo por celos!!!
    Ellos se fueron a Cosquín y nosotros, a Carlos Paz. Irónicamente, en el día de los enamorados, nos separamos, teniendo sí que pagar la estadía en otros lugares. Sin duda, han sido las vacaciones más controvertidas de mi vida. Mi novio, agradecido, conoció el Valle de Punilla y de Calamuchita, en un solo viaje...
    A la vuelta, en Gálvez, todo volvió a la calma como si nada hubiera sucedido... ¡¡¡Cuánta hipocresía!!! Mi cuñadita, embarazada de Vane, me eligió de madrina, para olvidar los malos momentos vividos y yo como buena cristiana, sin rencores, acepté el nuevo desafío. Desde ese día, me prometí que """NUNCA MÁS""" viajaría con ellos, ni siquiera una cuadra... Y el tiempo me dio la razón y no estaba equivocada.

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  7. Ay Angélica!!!... esas vacaciones fueron de antología!!!!!!!! jajaja
    Viste que ahora se miran a la distancia y hasta resultan graciosas, pero cuando está sucediendo, qué momento!!
    Irse de vacaciones en familia es todo un tema... con mi mamá o mis sobrinas no he tenido mayores inconvenientes pero por ahí hay ciertas compañías que resultan nocivas.
    Recuerdo que mi papá contaba siempre unas vacaciones "colectivas familiares" similares a las que relatás y habían sido todo un fracaso, porque se unen distintas familias, distintos modos de vida e idiosincracias. Hay que estar en mucha sintonía para viajar juntos.
    Y pobre tu mamá!! Qué horrible cuando se forman bandos y alguien queda fuera... cómo se habrá sentido!
    Desconocía esta historia y, conociendo "el paño", no me asombra en absoluto y creo todo lo que contás. Por suerte no se repitieron!! al menos tiene que quedarnos esa lucidez para elegir los próximos compañeros de viaje.
    Silvia, por favor, que nunca se te ocurra salir con las nueras!!!!!!!! Pueden ser maravillosas pero hay que guardar una saludable distancia jajaja
    Gracias chicas por participar y siempre elogiar mis relatos.
    Besos!!!

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  8. Y eso que el blog no me deja publicar comentarios tan amplios!!! JAJAJA. Mucho más podría haber relatado, pero conociendo los "paños", quedarían redundantes...
    No agradezcas los elogios!!! Vos te los ganaste!!! Besos

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