miércoles, 28 de julio de 2010

DE LA COLECCIÓN DE MOMENTOS PATÉTICOS DE MI VIDA: una visita al doctor

¿Quién de ustedes no ha tenido un solo momento patético en su vida?... ¿quién no se preguntó en alguna situación "qué diablos estoy haciendo yo acá"??... ¿quién no se sorprendió alguna vez deseando desaparecer bajo el lema "tragame tierra!!"?
Una amiga licenciada (que siempre lee este blog, pero nunca participa porque cree que lo suyo son los números y no las letras ja ja) una vez me dijo que me pasan cosas tan insólitas que si no me conociera creería que las invento o las exagero.
Pero, haciendo honor al programa del canal  Infinito: yo "juro que es verdad".
De todos los episodios patéticos de mi vida, creo que éste llevaría el primer lugar seguramente, por lo delirante y sorprendente. Lo había olvidado hasta que ayer volvió a mi mente y me dije "tengo que escribirlo para no volver a olvidarlo jamás".
Así que aquí va el relato, especialmente dedicado a Fabi (la fan número 1 de mis aventuras), que en este momento está de paseo al otro lado de la cordillera.
Hace varios años (no recuerdo exactamente cuántos pero han de ser bastantes porque no tenía todavía bolsas debajo de los ojos, pero no demasiados porque ya era abogada) tuve algún tipo de indisposición (bueno, mi memoria no es tan buena y esa parte no la recuerdo... creería que alguna gripe o algo así, leve) que me llevó a buscar un médico clínico.
Hasta el momento no había necesitado recurrir a ninguno, por lo que desconocía el gremio y se ve que mis allegados también gozaban de muy buena salud porque nadie me supo dar un dato confiable.
Así, en lugar de ir al menos a una guardia médica, resolví buscar en las páginas amarillas de la guía telefónica y al azar elegí uno.
No recuerdo cuál fue el criterio de esta selección, porque no conocía al tipo, ni tenía referencia alguna, ni trabajaba en ninguna clínica conocida y ni siquiera me quedaba cerca el lugar!!
Al día siguiente partí para esos rumbos, a bordo de mi fiel barco (el falcon), dispuesta a tener mi consulta.
En principio no encontraba el lugar, porque convengamos que un consultorio médico generalmente tiene aspecto de consultorio. Es decir, alguna chapita en la entrada, tal vez una puerta de vidrio, una cruz roja o verde... no sé, algo que indicara que ahí efectivamente se atendían enfermedades. Pues no, no había señal alguna ni numeración.
Finalmente lo encontré. Era una casa común y corriente. Toqué timbre y esperé.
Salió una mujer (la secretaria, pensé) y me recibió mirándome de arriba a abajo y por poco me pide hasta que deje las huellas digitales antes de hacerme pasar.
Algo así como quién me había recomendado, cómo llegué ahí, por qué los elegí... conducta que me pareció al menos sospechosa...
Dijo que el médico estaba demorado y me sentó en una salita.
No era una sala como el resto de las salas de espera, sino un living normal. No había escritorio para la secretaria ni ningún otro rasgo de consultorio médico.
Ah, algo que no comenté... no atendía por obra social, así que aboné mi consulta y me senté.
Entonces la "secretaria" cerró con llave la puerta del frente y se llevó la llave. Ahí entré en pánico!!
Desapareció la mina y me encontré allí sola (porque no había otros pacientes) y encerrada con llave.
Todo comenzó a parecerme misterioso, desde la decoración hasta la conversación telefónica que alcanzaba a oír en la habitación contigua.
La "secretaria" hablaba medio en código del turno para la intervención y si estaba decidida... entonces se me iluminó la cabeza y pensé (algo que confirmé recién unos días después): "estoy metida en una clínica de abortos clandestina!!!"
Comencé a sudar, desde las manos hasta los dedos chiquitos de los pies, mientras planeaba cómo huir de aquella pesadilla!!
En ese momento, sentadita ahí, con el culo y las piernas fruncidas, me pregunté "¿qué miércoles hago yo acá?"... yo tenía una gripe!!!!!!!!!
Mi cabeza empezó a trabajar a mil porque la secretaria no volvía y tampoco llegaba el médico. Y si aparecía éste, ¿qué le iba a decir??... doctor, cúreme el resfrío???
Pasaron unos interminables 30 minutos y estaba por desmayarme del ataque de nervios cuando se oyó el timbre. Entonces salió la mujer y abrió la puerta de esa prisión.
Salté como si hubiera estado sentada sobre un resorte gigante y cruzando entre el visitante y la mujer afirmé "Me tengo que ir". Ella no me dejaba pasar argumentando que el doctor ya estaría listo, etc. etc., pero entré a empujar diciendo "olvidé que tenía un compromiso muuuuuy importante".
Cuando pisé la vereda entré a correr como un prófugo, subí al barco y pegué la acelerada de mi vida con el corazón que todavía me salía por la boca.
Supongo que la mina habría pensado que era una arrepentida más. Sí, arrepentida de ser tan imbécil!!!!
Pero esto no terminó ahí.
Seguí peregrinando para conseguir un médico clínico confiable, y finalmente me recomendaron a un tal Gastaldi.
Me sonaba el apellido, muy conocido en Santa Fe, y entonces busqué en la guía telefónica y llamé.
Me dieron turno para ese mismo día.
Como trabajaba de tarde, saldría de la oficina y marcharía directo a la consulta.
Cerca de la hora de salida recordé que no había buscado el domicilio y volví a mirar en la guía. Hacia allá partí.
No encontraba la dirección. Estuve mucho tiempo hasta que vi Gastaldi en una puerta y entré. No era el mismo número que aparecía en la guía pero evidentemente era un consultorio médico y había un dr. Gastaldi, así que fui hasta el escritorio de la secretaria y le dije con seguridad: "Tengo turno con el doctor a las 7; sé que es un poco tarde, pero no encontraba el consultorio". Y todavía agregué "porque no coincide con la numeración que aparece en la guía".
La mina me miró como si le estuviera hablando de física nuclear y me preguntó mi apellido. Cuando se lo dije buscó en la agenda pero no encontró mi turno.
Yo seguía afirmando que había llamado por teléfono ese mismo día y me habían dado el turno. Ella lo negaba, diciendo que era imposible que ese día hubieran dado un turno para la tarde.
Para hacerla corta les confesaré que al buscar la dirección, había mirado la calle de un Gastaldi con la numeración del otro. Y son tantos los Gastaldis que dio la casualidad que había encontrado otro y médico!!
Conclusión: el segundo Gastaldi se apiadó de mí y me hizo quedar para que finalmente alguien me viera, aunque en medio de todo ese sainete ya casi había olvidado qué era lo que me dolía...

¿Y ustedes?... ¿han vivido momentos como éste alguna vez?

8 comentarios:

  1. creo que todos en la vida tenemos algun momento asi...ya sea estar en un lugar equivocado o con la persona equivocada....no tuve malas experiencias solo me paso tener esa sensacion de decir que hago aca jaja cuando estuve en estados unidos viviendo durante seis meses...cuando iba a un colegio a aprender ingles todas las mañanas y nos encontrabamos gente de todas las nacionalidades que no nos entendiamos ni una palabra y ahi solia decir " que hago aca" ....en fin y otras veces seguro hubo solo que no las recuerdo....tal vez cuando me case jaja tendria que haber tenido esa sensacion y salir corriendo.....ya esta jajaja....muy bueno cary....segui asi

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  2. Juaaaaaaaaaaaa jajajajajajajajaja me encanto!!!!
    Tu peripecia medica es terrible!!! Que punteria para no tener punteria!!!!!!!! jaaaaajajajaja Y lo de la numeracion... me ha pasado a mi... y mas de una vez!!!!!!!!

    Me han pasado pilas de situaciones, pero una que recuerdo muy nitidamente fue hace un par de años con la esposa de un cliente que llamo a la oficina... cuando la atiendo le digo: "Holaaaaaaaa, como estas tanto tiempo!!!" (eran gente joven, de unos 45 años y teniamos confianza)

    ..."Bien y vos... etc etc", contesta,como hace todo el mundo,y se me ocurre decirle: "Que raro que no llamo tu esposo, como anda????" (porque siempre llamaba el) y la mujer me responde: SE MURIO!

    De mas esta decir que atras me mori yo del infarto y no se quien me resucito porque jamassssssssssssssss se me hubiera ocurrido semejante cosa...

    Realmente fue terrible! Aun hoy lo recuerdo y me quiero morir!!!

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  3. ¡Varias situaciones patéticas he vivido!!! ¡La tuya fue aterradora!!! ¿Cómo no ir directamente a una guardia médica en un sanatorio u hospital?
    Recuerdo cuando comencé a trabajar en San Justo, en el Juzgado, en un edificio deprimentemente viejo y abandonado y con cientos de expedientes sin resolver y miles de personas por atender en la mesa de Entradas...!!! Para ellos fui un ángel caído del cielo, pero para mí, el mismísimo infierno!!! Todavía hoy no entiendo cómo pasé por esa situación!!! Sobreviví a pesar que también tuve que vivir durante dos años de incertidumbre, en una pensión con una sra. más que insoportable... ¿Qué hacía allí, a 160 km de distancia, sin heladera propia, sin intimidad, etc... Relacionado a mi estadía en esa ciudad, situaciones patéticas pasé cuando el Puerta a Puerta que me llevaba de Sta. Fe a San Justo, recorría aquélla ciudad por barrios impenetrables por la inseguridad... Hasta una vez nos vimos en medio de un tiroteo entre los hinchas de Colón y Unión y la policía, después de un clásico, allá por el año '98 o '99!!!
    Muchísimas situaciones similares he soportado, pero sin duda, la más triste fue cuando me sentí ofendida en la propia casa de mis padres, por ellos mismos, sin justa causa, delante de los chicos. Y me pregunté una y otra vez: ¿Qué hago yo aquí, soportando todo esto, si sólo vine de visita y apoyo a mi padre enfermo????

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  4. Uh, chicas... sí que hemos vivido momentos patéticos!!!
    Puedo imaginarte Ale, tan lejos, sin enganchar una de un idioma extraño y diciendo "¿a qué venía yo?"
    Con relación a lo tuyo, Laura, nunca me pasó pero sí ocurrió algo similar con mi tía Zulma, aparata como pocas! que en una fiesta familiar saludó a un señor de edad avanzada y frente a él se dirigió a mi mamá y le preguntó en voz alta: "¿viste, Irma?... y vos que decías que él había muerto!!!" jajajaja El pobre señor quedó perplejo y mi vieja no sabía dónde meterse!!
    Recuerdo, Angélica, lo que contás porque fue una parte de la vida que también compartimos y es cierto que fue una etapa loquísima para vos porque admiro tu valentía a largarte en semejante aventura judicial. Pero creo que dejaste de lado el peor viaje que hiciste... y me permito contarlo brevemente.
    Angélica siempre llegaba a casa cerca de las 4 y un día apareció a las 2. Me preguntaba cómo había hecho tan rápido, si salía del juzgado a la 1. Ella respondió que un abogado santafesino la había acercado... a 160 km/h en ruta con un detector de radares incluido!
    Cuando pregunté quién había sido el buen samaritano, resultó un cuervo crápula asesino y delincuente que secuestró y mató a su mejor amigo y años más tarde murió en su ley: asesinado por un ajuste de cuentas.
    Creo que ése sin duda alguna fue tu momento "gangster" de la vida jajaja
    Con relación a las situaciones familiares, sólo la soportaste por cariño y nada más. Sólo eso justifica que aún cascoteados y pisoteados prolonguemos la relación con determinadas personas en el seno de la familia.
    ¿¿¿Nadie más se atreve a contar su minuto patético???

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  5. ¡Además de gangster, un momento de total ingenuidad! Ahora estoy en el otro extremo, prefiero llegar más tarde, por mis propios medios y sin confiar demasiado en gente que no conozco...

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  6. Si Cary...soy fan de tus anecdotas, gracias por mencionarlo!!!!!!
    ..y para aportar un momento para mi petetico, fue cuando llame a Fabian a su oficina y pensando que el era el que atendio el telefono, yo le dije un monton de cosas subidas de tono...osea....me hice la gata jajajaja y despues de decirle cositas eroticas, estabamos recien casados.....el que habia atendido el telefono no era Fabi......era el padre del socio de elllllllll...un viejo de mie.....que escucho todo y nunca me dijo q Fabian habia salido ...en fin, me dio verguencita!
    Un beso Cary

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  7. Ay, Fabi, qué papelón!!! jajajaja
    Eso me recuerda otra anécdota que no podré publicar en el anecdotario pero sí acá shhhhh entre amigos!
    Un día mi hermano atendió un llamado telefónico y creyó reconocer la voz de un tipo del trabajo, así que decidió hacerle una broma.
    Cuando su interlocutor preguntó cómo estaba, él respondió que bien, ya que tenía a su secretaria haciéndole sexo oral debajo del escritorio y le pidió que esperara a que terminara.
    Fiel a su estilo no se rió en ningún momento y después de un rato en que el otro quedó mudo, recién dijo que podía atenderlo.
    Entonces al otro lado del teléfono se escuchó: "lo llamo de la agencia X para avisarle que llegó el repuesto del auto"
    Jaaaaaaaaaajajajaja siempre SIEMPRE hay que preguntar previamente con quién se está hablando jaja

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  8. ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJA! ¡Buenísimo...!!!

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