lunes, 7 de junio de 2010

S.O.S. VECINOS: historias de nunca acabar

Los títulos engañan. No piensen que este post es una continuación del anterior en el cual una vecina me asustaba desde el más allá mientras su hija (en el más acá) se encargaba de contribuir a mi estado paranoicoterrorífico del sábado por la noche.

No, nada de eso. Soy una persona agradecida de tener muy buenos vecinos, ya que el vecino es el primer familiar a mano. Pero en todas las reglas hay excepciones y también me han tocado (y tengo actualmente) especímenes dignos de mostrar en mi galería privada del horror.

Cuando viví en mi primer departamento tuve dos grandes vecinas: Hilda y Blanca, galvenses ambas y lo que permitió que mi madre me dejara alquilar sola un departamento a los 20 años. Estar como jamón del sandwich entre los departamentos de las dos garantizaba mi seguridad... pobre mi madre, qué ideas ingenuas tenía!!

El resto de los habitantes de ese edificio eran 90% prescindibles (por decirlo de una manera delicadita). Edificio de estudiantes en su mayoría, tres pisos de escaleras interminables sin ascensor y una pileta a la que nadie cuidaba, enmarcaban el desastre que era ese sitio.

Entre ese 10% rescatable había un noble estudiante (hoy decano de una Facultad) que se encargaba de la administración del edificio. Creo que le salieron 3 úlceras en el intento de civilizar a cierta gente!! Aún me parece verlo pregonar por educación y respeto en las poco asistidas reuniones de consorcio; diciendo con resignación: "Siempre se supo que cambiaban los focos nuevos por quemados, pero ahora se los afanan, ni siquiera tienen la delicadeza de dejar otro en su lugar. Si chorean, al menos disimulen!!"

Recuerdo puntualmente unos vecinitos actores que durante el día no se veían ni escuchaban, como si no existieran. Pero después del teatro, pasada la 1 de la mañana, llegaban dando alaridos desde la planta baja (vaya uno a saber a causa de qué problema emocional o si acaso consistía en un curioso ejercicio de expresión corporal y liberación de tensiones) y a esa hora cenaban. ¿Sandwichitos? ¿Algo frío? No, no, no... bifes a la plancha o papas fritas!!!

Como vivir en departamentos es compartir absolutamente todo con tus vecinos (desde el sexo hasta los malos olores) a esa hora mi perfumadito hogar se llenaba del humo de la fritanga combinado con risotadas, gritos, una que otra pelea (al mejor estilo yanqui, con trompadas y todo!), estampidas de muebles, con la participación estelar de Hilda, que arrancaba con chistidos a lo lechuza hasta terminar gritándoles que pararan la moto!!!!

En el departamento al que después me mudé, tenía 14 pisos de vecinos indeseables (salvo honrosas dos o tres excepciones). Mi propio portero siempre decía que había trabajado en muchos lugares pero gente asquerosa como allí nunca había conocido.

Podían cruzarte y hasta chocarte de frente tet a tet y aún así no saludarte.

Las mayores molestias entonces eran mi vecina de arriba y una vieja que tuvo la administración por un tiempito.

La de arriba taconeaba día y noche. Parecía haber nacido para el malambo!! Y cuando no caminaba ni corría muebles, sacaba a relucir la parte ninfómana de su personalidad. Cada vez que se quedaba el novio, mi casa parecía el canal Venus, lleno de orgasmos fingidos o al menos exagerados, porque la fulana gritaba como si la estuvieran violando entre cinco!

Y la vieja... era de antología!! Lo más chusma que encontré fuera de Gálvez. Sabía los movimientos de todo el mundo y controlaba hasta las amistades de cada uno.

Recuerdo en una oportunidad que el proveedor de tv por cable había colocado una camarita en la entrada para ver quién llegaba y lo veíamos en la tele por el canal 14. Pues ella estaba 24 horas conectada y tenía su propio Gran Hermano en los años 90. Lo peor es que no se lo guardaba sino que después pasaba factura por lo que se veía... en la vereda!!! En las reuniones de consorcio había que escuchar cosas como “qué vergüenza Fulanita, a los besos con el novio en la puerta, como si esto fuera un burdel!!”... Cambie de canal, señora!!!!

Así pasé de los vecinos de propiedad horizontal a los de tierra firme. Y debo reconocer que hasta entonces no había vivido la peor de las amenazas: la basura!!!

Claro, mientras se vive en departamento,  de la basura se encarga el portero y te desentendés, pero en tu propia vereda, los desperdicios toman otro color (y definitivamente otro olor!!). Y ahí tengo que reconocer que hay varios vecinos maleducados en el stock, que no vacilan en llenar mi cestito o tirarme sus desechos fuera de los días de recolección, prontos para que los perros o cirujas hagan el resto desparramando todo!!!!!!!

Un día, cansada de lidiar con los residuos de un vecino (que no quiero nombrar pero es dueño de la agencia de quiniela que está en mi cuadra), le pasé el siguiente mensajito bajo la puerta: “Sr. Vecino: el cesto de basura no es comunitario sino de MI propiedad. La próxima vez que los vea depositar SUS bolsitas en MI cesto, me encargaré de VACIARLAS en SU vereda”. Ahí lo curé, al menos por un tiempo!

Llegó a psicotizarme tanto este tema que un día estaba a punto de dormir mi siesta cuando oí unos niñitos en la vereda (doble delito: interrumpir mi siesta y depositarme basura en mi cesto), así que en camisón nomás levanté la persiana y tipo bruja del 71 les pregunté a los gritos qué estaban haciendo. Les advertí que si estaban tirando cosas ahí, me encargaría de cagarlos a trompadas aunque fueran sólo infantes. Me negaron a muerte que estuvieran en ese trámite pero apenas cerré la ventana escuché: “Vieja chota”. Y así ligué el primer calificativo de este tipo de mi vida.

Y también están los pendejos (esa plaga nacional!) de al lado, esas dulces criaturitas que se tiraban cascotitos en mi vereda en plena obra. Los aguanto más que si fueran mis propios hijos: que estén todo el día en la calle y sentados junto al cordón ocupen el lugar de estacionamiento, que tomen mate en la vereda y arrojen la yerba en el cantero de mi arbolito, que tiren en mi cesto las bolsitas de todo lo que embuchan y usan (forros incluidos), como también que conversen y rían a los gritos después de la medianoche.

Y por último y no menos importantes, por las noches tenemos a las putas! (bueno, de todo, porque también tenemos unos hursos como yo, con bigotes y tacos altos) Sí, porque ésta es zona roja de la ciudad. Así que hay frenadas, peleas con los fiolos y también teníamos nuestra propia Villa Cariño hasta que puse una luz tipo reflector en el techo de mi casa y se acabó el telo oscurito en plena calle.

Hoy entonces no sólo tengo pendejos, putas, ruidos y basura, sino también soretes de perro, de gato, bosta de caballo y vecinos que se hacen los sotas. Como aditivo, mi casa está en una esquina y ahí van a parar las aguas de todo el barrio, en días de lluvia o de onda nomás. Pero aún así –y hasta con el espíritu de María que continúa corriendo muebles para joder- sigo prefiriendo vivir con los pies en la tierra. No más departamentos para mí!!

¿Y ustedes? ¿tienen algún vecino molesto al que quisieran eliminar?


6 comentarios:

  1. excelente cary!!!!!!!!!! me hiciste reir todo el relato...y te cuento que mis vecinos son como la mayoria de los vecinos..lo hay chusmas que no me faltan...antipaticos...simpaticos...como mi casa es esquina tambien...la mugre de la calle se junta mas y ni te digo de los perros del barrio que apenas amanece largan a hacer las necesidades en el palo de mi esquina....tambien prefiero casa abajo...cuando vivi en departamento eran mayores los ruidos..segui asi ya me vas a ayudar cuando seamos mas viejitas a escribir mi libro...

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  2. ¡Genial el relato, como siempre!!!
    ¿Quién no tiene vecinos indeseables? A mí me encantaría que los propios pudieran leer este relato así opinan sobre mí. JAJAJA
    Yo vivo en una zona cercana a las calles de tierra y como te imaginarás, la mugre, la basura y los excrementos de los perros es motivo constante de indignación. Al lado de mi casa hay un galpón al que nunca limpian y menos la vereda!!! Todos los desechos terminan siempre en mi vereda. Los vecinos de enfrente no tienen cestos de basura y llegado el horario, sacan la misma sobre la vereda, al acecho de los perros callejeros o no. Inevitablemente, en algún momento, termina alguna bolsa rota sobre mi acera con todo el desparramo de basura orgánica, ya en descomposición, hasta pañales llenos de mierda!!! Otro tema de discusión es el uso de la calle para beneficio propios. Un vecino tiene una pick up Ford Ranger gigante, doble cabina, 4x4, que anda como sartén sin manija por toda la cuadra. Como no tiene lugar en su propia casa para guardarla y lo hace en garage alquilado sólo por las noches, ese rodado está estacionado frente a mi casa o a la entrada de mi auto, o lo que es peor aún, del lado izquierdo de la calle, tapando en parte también el ingreso a mi garage. Cualquiera que visite mi calle debe ser experto en conducción en zig zag, porque los otros rodados sí estacionan como es debido, sobre la derecha, según las ordenanzas de nuestra municipalidad. Tiempo atrás hasta lavaba su vehículo dejando todo el barro y el agua sucia a la orilla de mi cordón, siempre tratando de cuidar la higiene impecable de su vivienda. Tendría varias horas para hacer relatos y considerando que tengo otra propiedad sobre la misma calle pero sería más de lo mismo. Puedo rescatar algunos vecinos que son muy solidarios y generosos. Otros no tanto, porque aún no pude instalar por cuenta propia el gas natural que ya hace un par de años pasó por la cuadra. Los vecinos de mi vereda no quieren pagarlo aduciendo que no lo necesitan, aunque cuenten con los recursos. Ellos tienen varios lotes y son la mayoría. Si yo junto $10000, lo pido sólo para mí. En respuesta a esta actitud tan egoísta, nosotros tomamos la nuestra también y no efectivizamos la instalación del gas de nuestro galpón en la vereda de enfrente, en protesta para que el instalador reaccione e intimide de alguna forma a los otros vecinos. No tuvimos éxito y seguimos pagando $150 cada tubo de gas envasado en lugar de contar con los beneficios del gas natural.
    Me olvidaba contar que lindando mi patio tengo un vecino que tampoco colaboró con el pago del tapial y otro que tiene una maderera con un criadero involuntario de ratones, arañas y escorpiones...
    La corto acá porque hasta yo me agoté. Bahhh!!!
    ¡Viva las amistades que también se hacen con los vecinos!

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  3. Que tema tocaste!!!yo entre mis vecinos,tengo a mis viejos....tiene su lado positivo,si te falta algo te lo prestan,si se rompe el baño se usa el de ellos,si te vas a algun lado cuida el perro,etc.lo que a veces cansa es que hay dias que viene a mi casa (mi mama sobretodo)unas veinte veces y seguro que en los peores momentos,cuando discutis con tu marido o con algun hijo!!!!
    Tengo otra vecina que es genial, si queres saber un chimento,preguntale a ella,y si no lo sabe te lo averigua!!!!
    A otra con lo de la basura la cure.Pone la bolsa de basura en el poste de la luz que esta entre las dos casas(en el verano ni te cuento,la ventana de mi pieza esta cerca de ese poste,imaginen el olor!!!)Una vez los perros rompieron la bolsa de la basura de ella,obvio,toda la mugre en mi vereda ;agarre la escoba y le tire toda la basura de mi casa a su casa,yo no junto mugre ajena!!!la tuvo que juntar ella.
    Tuve otra que tambien me usaba el cesto de la basura y cuando yo iba a poner mi basura,no podia porque el cesto estaba lleno!!!entonces cruzaba la calle y ponia su basura en su casa,lo hizo dos o tres veces y como siempre se la devolvia la canse y no lo puso mas.
    ah, me olvidaba el vecino que llega en camioneta y viene tocando bocina desde la esquina para que le abran el porton,asi el no se baja!!muchas veces a la hora de la siesta.Este mismo vecino tenia un tractor viejo(tipo pampa que hacen un ruido infernal!) y los domingos a la mañana,tipo ocho en el invierno y tipo siete en verano,lo ponia en marcha en la calle,(recuerdo que tengo la ventana de mi pieza al lado de este vecino)era como tener el tractor en mi pieza!,un hijo de p....,los DOMINGOS!!!!!!en fin....una belleza mi vecino!!!!
    Gracias por dejarnos hacer la catarsis!!!!
    Y como dice Angelica vivan las amistades que se hacen con los vecinos,que este año me fui de vacaciones con una y la pasamos genial!!!
    Silvia

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  4. ¡Qué lindo Silvia que hayas podido disfrutar de la amistad de tus vecinos, porque en definitiva comparten el mismo barrio, las mismas necesidades, etc.! Yo brindo por encontrar siempre el lado positivo de las cosas y ese es indudablemente el mejor, tener amigos vecinos y vecinos amigos. A los otros de alguna manera los hacemos escarmentar tarde o temprano.
    Ale ¿Por qué vas a esperar a ser viejita para escribir tu libro? Dale, animate!!!

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  5. ODIOOOOOOOOOOOOOOO el sistema de este blog!!!!! Había hecho un largo comentario y simplemente se esfumó porque cometí el error de no hacer lo que siempre recomiendo: copiar el texto antes de intentar publicarlo GRRRRRRRRRRRR
    Trataré de recrearlo...
    ¿Sabés, Ale, que no es la primera vez que alguien me propone que le escriba un libro acerca de su vida? Una ex compañera de trabajo me había pedido que escribiera sus aventuras amorosas y les confieso que tenía como para hacer un compendio de 18 tomos porque era terrible!!! Finalmente se fue de botinera detrás de un jugador de fútbol que ganaba fortunas y está ayudándole a gastarla, en España.
    Angélica y Silvia, me siento tan identificada con todo lo que cuentan!!! Había olvidado en este post algo acerca del rubro rodados (como decía nuestra profesora de contabilidad, que encima era gangosa y pronunciaba grubgro grodados)
    No sé por qué extraña razón, si hay un magnetismo o atracción especial en esta esquina que todos los autos, motos, etc. se rompen acá. Hasta las cadenas de las bicicletas se salen en esta esquina!! (claro que ésas no hacen ruido!) y entonces es una constante los ruidos de motores que no arrancan y caños de escape reventados.
    Por supuesto que no son vecinos... vecinos son papás de los pendejos insolentes, que tan insolentes como ellos, lavan siempre el auto acá enfrente, dejando toda esa agua barrosa frente a mi casa!!
    Y tampoco falta el desfile del horror del taller que está a media cuadra, que cada día desparrama su galería de autos destartalados, ocupando toda la cuadra!!!
    Lo del gas es todo un tema... no entiendo cómo gente que puede hacer esa inversión, no sabe aprovechar semejante oportunidad de confort! Y además los costos se recuperan rápidamente, porque el gas envasado es carísimo!!
    Por último, Silvia, lo de tener la madre cerca es un arma de doble filo ja ja Por eso la mía está a 80 km!!!!!
    Gracias, chicas, por engancharse con sus historias, participar y hacer catarsis conjunta.
    Si leés esto, Sandy, me gustaría que compartieras con todos las historias de tu vecino sexópata!!! ja ja ja

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  6. Genial!!!! me encanto! jajajaja Y me trajo tantos recuerdos!!!!!!

    No se cual de todos contar aunque en el balance general pesan los desagradables... no se por que sera asi! jajajaja

    Estoy de acuerdo: vivir en edificio es un infierno sin salida; en mis experiencias verticales puedo contar que tuve la mala suerte de vivir en un edificio en el cual vivian futbolistas (no hare nombres jeje) y decir la JODA (asi en mayusuculas) que era eso es poco! Claro, despues la gente se preguntaba por que en la cancha se veian tan pocos resultados! jajajaja
    En esa epoca no habia furor gatuno como ahora, pero las solteras (y casadas tambien)desfilaban permanentemente por ese dpto., era terrible! Asi habia que aguantar gritos, musica, fiestas....

    De nada servia presentar las quejas! Eso era tierra de nadie y ya se habia declarado una guerra contra mi flia. por quejarse...

    Despues, ya viviendo sola, una vecinita se fue de fin de semana y se dejo una canilla abierta... claro, yo tambien me habia ido por el finde y cuando llegue el domingo veo una catarata (literalmente) de agua cayendo por la escaleta y los costados... se inundo el edificio (mi dpto incluido) y estuve sacando agua durante 4 hs... que dijo ella cuando volvio? "uh! y esto??"... ayyyy llegue a odiar vivir alli... sin olvidarme que como yo vivia en el primer piso, TODOS me tocaban el timbre a mi para que les abra la puerta...

    Un dia me harte y les dije: yo no soy portera, no me jodan mas!!!!!!! Y apague el portero... me acuerdo que esos dos o tres dias que tuve el timbre apagado, hasta que se corrio la voz que esta gansa se habia cansado, deje afuera a 3/4 edificio!!!!!!!!
    Aclaro que no era de jodida... porque no habia descanso! Era a toda hora... siesta, madrugada, tarde, noche... uno tras otro, un desastre!

    Ya viviendo en tierra firme, me tocaron de vecinas dos hermanas mayores y el esposo de una de ellas... divinas! me han cuidado cuando estuve enferma y todo pero... chusmassssssssssssssss a mas no poder! me tenian vigilada al extremo de saber si me demoraba al volver del trabajo! ajajaja

    La verdad es que lograr buenos vecinos es una loteria y podria decirse que en mi caso rescato como buenas a las hermanas, porque los demas han sido (y sonnnnnnn) unos desastres!!!!

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