lunes, 17 de mayo de 2010

POLIDORO, MI FIEL AMIGO

Hoy 17 de mayo hubiera sido el cumpleaños de quien fuera una parte muy importante de mi vida: Polidoro, mi perro.
Como era todo un personaje quiero rendirle hoy un modesto homenaje en este blog de recuerdos y mucha nostalgia.
Polidoro nació un 17 de mayo de 1986 y se integró a mi vida sólo un mes más tarde. Hijo de madre bretona pura y padre desconocido (sospechamos que se trataba de un galgo), era el último de la camada, en cierta manera el despreciado, por lo que me sentí identificada de inmediato y fue un amor a primera vista.
Lo llevé a casa un poco a la fuerza porque –como conté en otro post- mi mamá ya no quería más animales, pero pronto supo ganarse su lugar en la casa y en nuestros corazones.

Ustedes se preguntarán de dónde salió ese nombre tan extraño. Bueno, mi vieja en su infancia había tenido una vez un Poli y yo miraba en ese momento una novela mexicana con un personaje llamado Polidoro. Y quedó. Claro que después recibió miles de apodos (mi debilidad es poner apodos!!): Pomposo, Pollo, Grinzi, Tototo, Huevolín... hasta algún h de p que ligaba de rebote cuando se mandaba alguna de las suyas!!
Poli no era un perro faldero y sumiso, sino que siempre demostró que tenía carácter fuerte y sabía imponerse. Cuando algo no le gustaba no se preocupaba en comunicártelo, solita lo ibas a adivinar!! Su veterinario decía que era el segundo perro más jodido que había atendido en su vida profesional.
¡Cómo le gustaba la calle! No podía aguantar la irresistible tentación de vagar por ahí. Pasaba entre las rejas de mi casa y le gustaba perderse por la ciudad. Bueno, perderse es un decir, porque siempre encontraba el camino por más lejos que estuviera.
En una oportunidad nos fuimos de viaje y lo dejamos a cargo de mi hermano. Durante días recorrió una a una las casas de todos los parientes para verificar si estábamos en alguno de los sitios conocidos.

La palabra NO no existía en su diccionario. No podía comprender por qué no podía estar conmigo todo el tiempo. Y así, cuando salía en auto se hacía el boludo mirando para otro lado y apenas arrancaba pasaba a través de las rejas contorsionándose (porque era bastante panzón) para seguirme a toda velocidad. Fiel a sus raíces galgas, corría como una chita!!
Desconozco si alguna vez perdió su virginidad, pero era tan enamoradizo!! No le hacía asco a nada y si tenía que cruzar media ciudad para hacer guardia frente a la casa de alguna percanta, lo hacía, sin importarle el hambre, la sed ni las inclemencias del tiempo. A la noche volvía casi ojeroso, agotado, para cargar energías y partir al día siguiente tempranito.
No había forma de detenerlo a menos que se lo atara. Era un alma libre.
Cuando no había “canesas” en celo a la vista, se las arreglaba muy bien con lo que habíamos bautizado su “perramatic”. Afanaba una alfombra gruesa que teníamos para limpiarnos los pies y la llevaba sobre una maceta, donde la acomodaba para usarla a sus efectos.
Pero su gran amor era Chiqui, una perra tan fea que parecía cruce con comadreja!, que vivía frente a la casa de mi mamá. Ni siquiera era simpática... no sé qué le gustaba, francamente.
Le hacía guardia durante días... cómo habrá sido de fea la perra que ni siquiera había otros perros disputándose su amor.
La perra era bastante trola, por cierto. Le acercaba su “chochi” al tejido para que le hiciera sexo oral... sin palabras!! Y el otro la miraba embelesado y desesperado, sufriendo al otro lado del tejido.
Un día me apiadé del alma torturada de Polidoro, esperé que saliera la dueña de Chiqui y lo tiré adentro de la casa. Y no pasó nada!!! Era pura histeriqueada nomás... Poli terminó rogándome paradito en dos patas que lo sacara. Un fiasco! O bien un sentimiento demasiado puro... amor platónico nomás.

Podría contar anécdotas durante horas. Su gusto por las fresias italianas (que nunca dejó crecer), los huesos de pollo (que no le dábamos y robaba de la basura de los vecinos), los morrones o las manzanas y mandarinas. Cómo odiaba a los veterinarios tanto como al baño semanal. O cómo se ofendió y desapareció la primera vez que lo pelamos.
Cuando vine a estudiar a Santa Fe no sé cómo lo sabía pero iba a esperarme a la parada de ómnibus en la esquina de mi casa. No importaba qué coche eligiera, qué horario o de qué día. Él lo sabía y cuando un viernes los vecinos lo veían paradito en la esquina decían “Seguro llega Cary” porque nunca se equivocaba.
Intenté traerlo a vivir conmigo al departamento y nunca se adaptó. En una oportunidad, en una sola noche, perdió todo el pelo de su panza por el stress.
Su vida era el aire libre, el vagueo, la calle. Y murió en su ley.
A pesar de que tenía 15 años y estaba un poco sordo y desdentado, seguía siendo un perro vital, con mucha energía y ganas de jugar todo el tiempo. Hasta que lo atropelló una moto y se le cayó la parte trasera del cuerpo.
En principio su terquedad hizo que buscara recuperarse. Se levantaba, hacía unos pasos y volvía a caer, pero andaba. Más adelante se deprimió y comenzó a tener episodios de ahogos, cada vez más frecuentes.
Llegó un momento en el que hubo que tomar una drástica decisión. Y agradezco que lo hizo mi mamá por mí.
La muerte de Polidoro fue un duelo familiar, un dolor que parecía no tener fin.

Pero como la vida es cíclica y creo firmemente en la reencarnación, la vida me compensó devolviéndome a Poli a través de Mora.
Ustedes no lo creerán, pero son dos gotas de agua, con idénticas reacciones, gestos y gustos. Sólo que Mora no es agresiva, lo que confirma que nuestras sucesivas vidas son aprendizajes para dejar de cometer los mismos errores una y otra vez.
A veces lo extraño mucho y en ocasiones llamo a mis perros por su nombre, pero después veo a Mora junto a mí y confirmo que el verdadero amor nunca muere.

12 comentarios:

  1. Me encantaría que quienes conocieron a Polidoro participaran de este post contándome qué recuerdan de él... ha de haber anécdotas a montones!!

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  2. Recuerdo las tardes en la pileta de tu casa...siempre el acompañandonos y te veo salir a la vereda llamandolo...como le gustaba andar tras las perritas jajajaj tengo en mi casa una foto de leni con polidoro con lentes de sol puestos..hermosa foto y que lindo recuerdo de la niñez de mi hijo....
    Ale

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  3. Ahhhhh que hermosas palabras para un ser tan dulce y amado!!!!

    No conoci a Poli pero he escuchado cada historia que me contaste y me he reido mucho!!! Sin lugar a dudas un taurino (compañerito mio) de ley que hizo honor al signo: cascarrabias, independiente, fiel y amoroso, dulce y terco... un luchador desde todo punto de vista!

    Me encanta que le rindas homenaje desde aca porque el es parte de tu vida... ya sea desde los recuerdos y el amor, como desde su presencia a traves de Mora... por que si!!! No me cabe duda que Poli vive en ella... nadie mejor que vos para reconocerlo y afirmarlo!! Creo que el se esta encargando de que no te falten travesuras y que permanentemente sientas que esta con vos!

    Yo creo que es muy importante recordar y celebrar los nacimientos porque marcan el comienzo de la vida... y Poli te brindo toda una vida de amor del mas puro...asi que bien merecido este homenaje hacia el!!!!

    Poli, nosotras queremos compartir esta fecha tan especial que es un aniversario de tu nacimiento... y ya que en esta vida estas cumpliendo años en otra fecha... por ahora te mandamos un beso muy muy grandeeeeeeeeeeeee y te decimos que...

    Las 4B te queremos!!!!!!! ♥♥♥♥

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  4. Cuantos recuerdos con Poli. Recuerdo cuando saliamos a dar vueltas con Raimundo y el siempre corriendo cerca y al volver, tu mama diciendo que estaba sucio jajajja
    Era callejero por derecho propio..... como dice la cancion.
    Sandy

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  5. ¡Qué lindo y merecido homenaje! Sí recuerdo muy bien a Poli. Pero fueron sólo algunos meses compartidos, porque al terminar el secundario, nosotras nos distanciamos un poco y por ende, nuestros afectos también. Yo también conservo una copia de la foto de Poli con Leni, los dos muy lindos...

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  6. "Era callejero por derecho propio;
    su filosofía de la libertad
    fue ganar la suya, sin atar a otros
    y sobre los otros no pasar jamás.

    Aunque fue de todos, nunca tuvo dueño
    que condicionara su razón de ser.
    Libre como el viento era nuestro perro,
    nuestro y de la calle que lo vio nacer.

    Era un callejero con el sol a cuestas,
    fiel a su destino y a su parecer;
    sin tener horario para hacer la siesta
    ni rendirle cuentas al amanecer.

    Era nuestro perro y era la ternura,
    esa que perdemos cada día más
    y era una metáfora de la aventura
    que en el diccionario no se puede hallar.

    Digo ""nuestro perro"" porque lo que amamos
    lo consideramos nuestra propiedad
    y era de los niños y del viejo Pablo
    a quien rescataba de su soledad.

    Era un callejero y era el personaje
    de la puerta abierta en cualquier hogar
    y era en nuestro barrio como del paisaje,
    el sereno, el cura y todos los demás.

    Era el callejero de las cosas bellas
    y se fue con ellas cuando se marchó;
    se bebió de golpe todas las estrellas,
    se quedó dormido y ya no despertó.

    Nos dejó el espacio como testamento,
    lleno de nostalgia, lleno de emoción.
    Vaga su recuerdo por los sentimientos
    para derramarlos en esta canción.
    "

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  7. Gracias, chicas!! Hermosos recuerdos y comentarios!
    Lucy, creo que esa canción es una de las más conmovedoras de Alberto Cortez. Gracias por regalarnos la letra.
    Y sí, Poli fue un ser tan especial que es imposible que su vida pasara desapercibida.
    Es cierto, Lau, me gusta recordar y homenajear por la fecha de nacimiento y no por la del fallecimiento, porque el nacimiento es cuando alguien fue puesto en el mundo, cuando comenzó a compartir su vida con el resto. En este caso, cuando comencé a disfrutar su compañía.
    Fue una fecha muy especial para mí. Gracias a todas por compartirla!!!

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  8. la verdad que como ahijado fué especial, nunca me voy a olvidar cuando lleve al Franco y por que estaba al lado mío y requería de nuestras atenciones de celo fué y lo mordío, decí que Franco nunca le tuvo miedo y se acostumbró a su presencia en la casa. Tampoco me voy a alvidar sus recibimientos a la mañana temprano para ir a la escuela, ni cuando se cortó la patita por seguirnos cuando Faby estaba de novia y tuviste que llevarlo al veterinario y te descompusiste... qué madre flojita tenía pobre Poli, recuerdo las disfrazadas , los huesos en la alfombra de tu dormitorio y tu madre retándolo, y cuando lo corrías con el cocodrilo de madera, y se escondía abajo del mesón hasta que un día no pudo saír y tuviste que sacarlo a los tirones y después sólo escondia la cabeza, te acordás cuando salíamos con Raimundo y lo ponías entre tus piernas y saíamos tocando bocina... si que fué especial... la verdad es que lo quise muchísimo , Besos. Lili

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  9. Sí, Lili, tu ahijado era muy cabrón!!! y hasta me mordía a mí así que tenía su temperamento el muchacho!!
    Y cómo olvidar lo que contás!!... como me seguía adonde fuera, solía subirlo al auto, debajo de mis piernas mientras manejaba (sí, un peligro nacional!!) y cada vez que levantaba la cabeza ponía el guiñe o tocaba la bocina!!
    El día del corte de la patita, me había seguido a casa del novio de una amiga y allí esperó pacientemente a que yo saliera. Cuando llegó el momento de irnos, el porch era un regadero de sangre. Nos asustamos muchísimo y era su patita!! Se había clavado un vidrio así que salimos de raje a la veterinaria porque no le paraba la hemorragia. Y sí, yo fui muy floja y el veterinario me echó porque me iba a desmayar de ver tanta sangre!! Su madrina Lili en cambio quedó firme, al pie del cañón.
    Doro no quería nada nada a su veterinario. Un día se clavó un hueso de pollo en el intestino recto y hubo que anestesiarlo para quitárselo con pinzas. Le dieron la inyección y lo dejaron en un cuartito para que le hiciera efecto. El quedó esperando quietito y cuando tuvo oportunidad se las tomó. Se fue solito a casa!! jajaja El veterinario lo fue siguiendo en auto (Poli iba tambaleándose por el efecto de la anestesia) y cuando lo alcanzó una vecina lo vio y creyó que el tipo quería robarlo!! jajajaja Había llegado a media cuadra de su casa... eso es "actitud"!!!!!
    Y el cocodrilo!!... había olvidado eso!! El cocodrilo de madera era un rompe nueces de madera, lo único a lo que Poli temía, además del baño jaja así que yo lo perseguía con el cocodrilo y él corría espantado!!
    El baño era su segundo temor y cuando chiquito, se ocultaba debajo de las alacenas de la cocina, pero creció y sólo le entraba la cabeza pero al igual que el ñandú, se ocultaba de esa manera, con todo el cuerpo afuera!!
    Gracias por traer esos recuerditos!!!!!

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  10. Increíble, otro año más!!! ¡Su recuerdo permanecerá por siempre en todos los corazones de quienes lo conocimos!!!

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  11. Decia que mi recuerdo siempre sera verlo correr al lado de Raimundo mientras nostras recorriamos Galvez con travesuras ingenuas..... es cierto que me cuesta verlo dentro de la casa jajaja y siempre Irmita diciendo que no entendia la cruza porque lo pensaba breton o no se que jajajjaja
    Diria Rita: hermoso animal!!!

    Sandy

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  12. ¡Cómo pasa el tiempo! Hace dos años atrás que visité por última vez este post!!! ¡Pero el recuerdo de tu Polidoro está siempre presente!!! Un abrazo gigante y no te pongas triste, porque en algún lugar del cielo te está cuidando!!!

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