martes, 11 de mayo de 2010

LAS DELICIAS DE LA CONSTRUCCIÓN (primera parte)

Siempre me gustó la palabra “construir” porque sugiere proyectos, acción, sueños, futuro… eso hasta tener el primer encuentro del tercer tipo con albañiles.
Mis padres construyeron de cero la casa en la que viví a partir de los cinco años y no sé si fue buena suerte o pura ignorancia (porque cuando se es chico hay muchas cosas que resultan ajenas a nosotros por el simple hecho de que no nos interesan!), pero nunca hubo que hacer grandes arreglos en casa, más que pintar o cambiar el empapelado.
Fue recién cuando me mudé a mi primer departamento, que la nefasta humedad de la pared del sur me obligó a contratar albañiles.


El jefe mayor era todo un personaje. Machista como pocos, nunca hablaba conmigo. Yo en ocasiones estaba acompañada por un masculino (como diría la cana) y lo miraba a él aunque fuera yo la que estaba dándole indicaciones!!! Y encima era medio sordo. Por ahí me miraba como si no entendiera una palabra de lo que estaba diciendo, o le estuviera hablando en chino. Y el muy turro se iba con sus peones para volver después a cobrar. Entonces yo (de puro yegua nomás) esperaba que estuvieran todos para mencionar que le había entregado plata, para que no currara a los otros, pobres!
Creí que iba a poder sobrevivir a ese caos que reinaba en dos ambientes, pero no pude… y al primer día nomás planté bandera y fui a vivir a la casa de unos amigos.
Claro que entonces no tenía a Andy y Mora junto a mí y todo era tan simple como hacer un bolsito y cerrar la puerta! Ahora todo cambió.
Hay proyectos que están en nuestra cabeza y son bellos para soñar, pero difíciles de concretar.
Hace años que fantaseo con mi living, con una “salita de cine” donde tener un enorme LCD, sillones confortables y un mueble donde poner mi enorme colección de videos y dvds.
Decidí poner manos a la obra y así empezó este baile…
Después de cuatro meses de dimes y diretes con los arquitectos, se largó la obra, con nosotros tres viviendo en la casa. Y entonces descubrí las delicias de construir… de esa bella palabra tan dura de realizar!!
El primer día creí que iba a darme un ataque de pánico. Todo era destrucción: pisos levantados, azulejos arrancados, pilas de escombros, más polvillo que en el lejano oeste y llovizna… que hacía que mis dos hijitos con sus patitas hechas milanesas de inmundicia, llevaran hacia cada rincón de lo que alguna vez fue mi casa ese paté de escombro y barro.
Renuncié a la limpieza, cerré los ojos y así sobreviví al primer día.
El siguiente día no fue mejor y mi cocina amaneció con un enorme agujero en la pared. Resulta que nadie había pensado en que yo tendría que dormir con ese hueco por el que entraban juntos tres de mi tamaño!!
Mandé un sms a la arquitecta intimándola a hacer algo. Muy divina ella me pidió “paciencia” que al día siguiente lo arreglarían. No se trataba de paciencia, sino de mi seguridad!!!!!!!!
Creí que esa noche no dormiría, pero estaba tan cansada que apoyé la cabeza en la almohada y morí.
El tercer día no fue mejor y yo no resucité entre los muertos sino que creí morir al ver todas las paredes tumbadas!! Ahora por el agujero entraba todo el equipo de Colón, banco de suplentes incluido!

Mis perros eran los únicos que parecían disfrutar el nuevo paisaje demoledor. Mora, cual José De Zer buscando a la Dra. Giubileo, investigando todo, olfateando cada cascotito y escarbando hasta desaparecer dentro de la nube de polvo. Andy, por su parte, tirado en la montaña de arena al sol, como si estuviera veraneando en el Caribe. Y yo, mientras tanto, mirando con espanto las ruinas de lo que alguna vez fue mi casa.

Lo único que agradezco es trabajar tantas horas y tener una rodilla rebelde que me obliga a ir de la kinesióloga a diario porque de lo contrario no sólo tendría que bancarme el desorden sino también el ruido!!!!
Un día llegué, me metí en mi bunker (léase zona de dormitorios) y en un pestaneo me desnudé para ponerme el camisón y tirarme a dormir la siesta aunque sea un ratito. Estaba en bolas cuando escucho “Carina… Carina” Era el cacique albañil pidiéndome yerba.
Podía tener yerba en mi improvisada alacena, pero como no tomo mate la había guardado… en una caja en el escritorio!!!!!!!!
Creo que me puse el corpiño al revés, me calcé la ropa que encontré y fui para el escritorio (por la vereda, lógicamente). Después de revolver dos cajas encontré el dichoso paquete y lo entregué.
Entonces lo guardaron y con una sonrisita me saludaron… hasta mañana!!!!!!!!! ¿¿¿Me habían hecho perder la siesta por esoooooooo???

El viernes sobrevino la canaleta. Llegué y sin aviso previo, encontré todo el piso del garaje atravesado por una larga y profunda cuneta. ¿Cómo entraría a Carola ahí??
La primera vez fue todo un desafío, porque tenía que procurar no meter las ruedas izquierdas en la canaleta, no pisar todas las cosas que estaban del lado opuesto y a la vez evitar meter la pata en ese pozo… mucho no!?? Pues bien, de tres hice dos bien porque al entrar pude escuchar un “trisch trasch” y así murió atropellado el extractor de la cocina.
En fin, ommmmmmmmmm ommmmmmmmmmm paz, amor y buena onda, llegué al final de la primera semana.
Y esto recién empieza... así que seguiré encendiendo sahumerios e invocando santos hasta que algún día dejé de sentir que las sábanas pinchan y el piso hace crich crich y mirando hacia la cocina pueda admirar la reforma terminada!!

Continuará…

5 comentarios:

  1. jajajajajaa genial Cary!!!!!!!!! Me refiero a la manera en que lo contas, no a todo lo que pasaste! jajajajaja

    Yo creo que definitivamente Andy y Mora estan disfrutando el caos...y me alegra, porque el proceso podia haberles resultado traumatico como a vos!!

    Lo bueno es que todo esta saliendo perfecto y solo podes protestar por la mugre, pero lo mejor de todo es que tu casa quedara tannnnnnnnnnnnnnnnn hermosa que pronto olvidaras el polvillo y los escombros...

    En mi caso, cuando construimos mi casa materna, la pase muyyyyyyyyyyy mal... fuimos victimas de una pesima arquitecta, que levanto una casa de cero sin planos y que hacia construir una pared para tirarla abajo al dia siguiente... logro que el capataz renuncie porque no podia trabajar en esas condiciones, hicieron la casa toda chueca y con mil problemas.. realmente fue una pesadilla que me hizo decir NUNCA MAS!!!!!!!!!!!!!!!!!

    Claro que si tengo que hacerlo lo hare, pero antes comprare un arsenal de valeriana! jajajjaa

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  2. Andy y Mora están viviendo en el paraíso!! Gente todo el día, calle y varios ambientes convertidos en una plaza de juegos!!!
    Desconocía la historia de esa arquitecta que levantaba y tumbaba paredes... por Dios!! Creo que los míos aún no llegaron a eso ja ja, si bien con el arquitecto no congeniamos demasiado porque no acepto todos sus diseños y eso le molesta MUCHO!
    Pasa que los arquitectos no entienden que por más bonito que sea a la vista un diseño, después la que vivirá dentro del croquis seré yo y sólo yo sé qué quiero, qué necesito y qué me molesta.
    Yo no compré valeriana pero me hubiera hecho falta!!!!!!!

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  3. ¿Quién puede sobrevivir a demasiado quilombo? Creo que todos, porque es uno demasiado lindo como para bancárselo y tendrá un final muy feliz!!! Mucha paciencia que pronto será una anécdota más para las "memorias de Cary en Santa Fe". Desde que me mudé a mi casita estoy padeciendo a los albañiles. Este año zafé porque me gasté toda la guita en Córdoba, pero el próximo verano seguro los tendré en casa, haciendo polvo y ruido!!! ¡Disfrutá la alegría de tus amores y seguro se te pasará la molestia.
    ¡Me encantó el relato! Besos

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  4. Sería extraordinario, literalmente, encontrar en el gremio gente que no haga destrozos ni deje mal hecho lo que debió quedar perfecto.
    Varias veces tuve que arreglar mi casa, por ser vieja. Sí, la casa también, jaja. Hace unos meses vinieron los pintores, hicieron tan mal el trabajo que ya tengo la pintura en los pisos y encima me robaron una camarita digital que amaba!! Antes de las lluvias de abril hicimos arreglar techos. TRES veces pagamos por el mismo trabajo, uno sigue goteando y el tipo se quebró mal, tiene para tres o cuatro meses de yeso, así que sigo con el tachito y rogando sol!! Ahora...si cuando trabajaba llegaba a tener un error de tipeo, mejor no acordarme!!
    Tu crónica, sin desperdicios, como siempre. Fuerza, paciencia y pensá en lo lindo que va a quedar!! Beso

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    1. Ay, Lucy!! Qué suplicio!!!
      Al menos a mí nunca me afanaron nada!!!!
      Y lo peor que hay después de tener que padecer una obra es que hagan las cosas mal, que es lo que a mí me sucedió con esta obra.
      Hasta tuvieron que levantar todo un piso porque lo colocaron con caída hacia el otro lado!!!
      En fin, afortunadamente mi obra terminó hace 6 años y después de arreglos de arreglos quedó hermosa. Pero también mi casa es vieja (como la dueña jaja) así que no estaré exenta de alguno que otro arreglo en unos años más...
      Besos!

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