lunes, 26 de abril de 2010

CÓMO NOS HICIERON EL CUENTO!!


No soy como Karina Jelinek, de “la generación de los que no leen” sino que por el contrario pertenezco a aquélla (tal vez la última) que disfrutaba el placer de la lectura, devorando cada trozo de papel escrito que encontrara a su paso.
Recuerdo que ni siquiera podía ir al baño sin leer algo. Si no había alguna revista o librito, tomaba quizás un frasco de colonia o un envase de champú, pero algo tenía que estar leyendo.
Elegir cada mes qué comprar en el “Club del Libro” era tan estimulante como hoy en día es ver las novedades en videojuegos; y era una alegría cuando llegaba esa encomienda por correo, lista para ser leída.
Pero ese gusto por la lectura no nos había caído del cielo, sino que había sido inculcado. Al menos así fue en mi caso, que desde chiquita tuve quien me contara cuentos antes de dormir y me comprara decenas de libros de cuentos.
Todos eran muy inocentes, aparentemente desprovistos de cualquier contenido nocivo para nuestras mentes vírgenes de entonces. Pero hoy, que los analizo con mi mentalidad adulta (o podrida, como gusten) encuentro que al igual que las canciones no eran tan ingenuos sino que traían su parte de adoctrinamiento!! Veamos...

Caso 1) Caperucita Roja: ¿Puede haber mayor inocencia que la de una niña visitando a su abuelita? Pero no!... ése no era el verdadero contenido de la historia. En primer lugar adviertan que la pobre Caperucita se veía obligada a usar la horrenda capa roja sólo porque se la había hecho su abuelita, sin derecho a opinión. ¿Y si ella quería usar pantalones?... ¿un cardigan?... ¿una campera de jean? No!, ponete la capita con capucha y sin chistar!!
Además me pregunto: la vieja ¿era abuela materna o paterna de Caperucita? Porque si era materna, flor de yegua era su propia hija (madre de la niñita) de no ir a verla ella misma. Y si era la suegra está bien que uno se lleve mal con la madre política, pero ¿había necesidad de mandar a la nena por un camino supuestamente peligroso sólo para quedar bien?
Otro punto: el camino. Ya ahí nos muestran claramente que hay que seguir el camino trazado por los padres. Nada de libre albedrío. Si no seguís el camino que te indican... te come el lobo!!



Caso 2) Blancanieves: Aunque no me cierra para nada que esta minita tan hermosa y tan buena pudiera vivir con 7 hombres que por más que fueran enanos tenían sangre en las venas, voy a dejar de lado el tema del celibato de los enanos y me inclinaré sólo a la explotación femenina. ¿No era demasiado cocinar para 8, lavar para 8, limpiar la mugre de 8, etc. para pagar su estadía?? Lectura: mujer, nunca pagarás suficiente el hecho de que un hombre te rescate!


Caso 3) Otra boluda: Cenicienta!! No voy a extenderme en la historia de envidia que siempre le tuve a causa de su piecito diminuto en comparación a mi pisada de oso. Simplemente concluyo en el siguiente mensaje del cuento: sé buena, obediente y fregona, que a la larga serás premiada. Otro verso, por supuesto!... la zanahoria delante del burro!!!


Caso 4) Hansel y Gretel. Acá la mano venía un poco mejor porque ambos hermanos (varón y mujer) se perdieron porque ambos se habían distraído con la casita de chocolate... ajá... ahora bien, ¿por qué la bruja elige al nene para engordarlo y comerlo?... ni siquiera para eso somos tenidas en cuenta??? Mientras el nene morfaba a más no poder, la pobre Gretel no hacía otra cosa que laburar: limpiar, cocinar... en fin, nunca consideradas!!


Caso 5) La bella y la bestia: un verso más! ¿Alguna vez vieron un cuento sobre el bello y la bestia?? No, es más fácil que aparezca una versión del vello púbico de la bestia antes de que la mujer fea del cuento sea la que ligue algo!! Resulta que nosotras sí tenemos que aceptar hombres feos, desagradables, déspotas, etc., para que se conviertan con nuestro amor (cosa probable sólo en los cuentos de hadas), pero basta que tengas un poco más de celulitis en la cintura para que pases a ser la bruja del relato!!


Caso 6) Otra bella: la durmiente! Una confirmación más de que tenemos que hacer exactamente lo que nos dicen o sufriremos las consecuencias. El NO HACER siempre presente en la vida de las féminas. Al menos ésta termina apoliyando bastante sin envejecer y se casa con un pendejo, porque el príncipe aparece tantos años después que bien podría haber sido su nieto!!


Caso 7) Sólo una pregunta: ¿Por qué las brujas siempre eran mujeres?

En fin, podría enumerar muuuuchos casos más de mensajes encubiertos en los adorables cuentos de hadas, pero no quiero agotar a los lectores.

El cuento favorito de mi infancia no era conocido. Estaba en un libro maravilloso que me había regalado mi papá: Fiesta de cuentos. Se llamaba “Olvidadiza” y de ahí debí haber aprendido a conducirme en la vida, mas nunca lo aprendí.
La protagonista del cuento era una chica muy despistada a la que nada se le podía pedir porque todo le salía mal, se le olvidaba o lo hacía al revés.
Harta de soportar sus errores, la madre la mandó a trabajar en la casa de una vieja y sus tres hijos.
Para hacerla corta, eran 4 ladrones que contaban con la ayuda de la chica para ejecutar una de sus fechorías. Y bueno, a causa del lío que armó, la policía termina arrestando a la familia delincuente y ella cobra una recompensa.
Siempre pensé que ese cuento era un fiel reflejo de la realidad argentina. Siempre los ineficientes y despistados terminan llevando las de ganar! Así que, como verán, también había algo de cierto en esas minificciones.
Ahora seguimos escuchando cuentos de una amplia gama de “contadores profesionales”: hombres, políticos, jefes, hijos, clientes... sólo que no son tan lindos como aquéllos que nos embaucaron en nuestra infancia. Y definitivamente pocas veces tienen final feliz!!


2 comentarios:

  1. ¡Es así, siempre nos hicieron el cuento! Es que los cuentos son justamente historias de ficción, narradas con invenciones y hechos mágicos e imaginarios. Y cuando éramos chicas nos creíamos todo eso??? En mi caso, no hubo muchos cuentos en mi casa. Sólo los leíamos en la escuela y los usábamos para aprender a narrar correctamente cualquier historia que quisiéramos contar!!! Te nombro a otros: La gallina de los huevos de oro, La cigarra y la hormiga, Pulgarcito, Pinocho, El Sastrecillo valiente, etc..... Conozco muchos y comparto la lectura con mis chicos.

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  2. ¿Sabés que recién este año vi la película Pinocho y me enteré de la real historia? (che, no se rían!! yo sigo mirando dibujitos animados!!) porque me quedé con lo del niño de madera y la nariz que crecía pero no sabía más. No recordaba lo de la isla donde se transformaba a los chicos traviesos en burros, ni lo de la ballena...
    Recuerdo la fascinación que tenía con la biblioteca de Ana (nuestra compañera de secundario) porque tenía toda la colección de la biblioteca Billiken... era maravilloso!! Siempre me prestaba libros. Ahhhhhhh qué placerrrrr!!!
    Me encanta que compartas la lectura con tus hijos y los eduques en el gozo de disfrutar de la lectura!

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