sábado, 27 de febrero de 2010

EL VIEJO MUNDO Y YO: Segunda parte



Y así siguieron transcurriendo los días del viaje, entre camas que eran cuasi cuchas, pedos y escaleras.
Fue un viaje justo a la medida de alguien como yo que tiene una buena estrella (incrustada en el culo!!) porque por extrañas razones siempre perdíamos lo mejor de la excursión. Por ejemplo: no vimos la Capilla Sixtina del Vaticano porque había visita oficial; no pudimos entrar a la gruta azul en Capri porque la marea estaba alta; tampoco visitamos el pabellón chino en Bruselas porque era feriado nacional!... en fin, siempre había alguna traba que amenazaba con arruinar el viaje.
Pero nos divertimos, vaya si nos divertimos a pesar de todo!!
Como relaté en la primera parte, no le tenía nada de fe al grupo de gente muy mayor (para una pendex de 16 al menos) pero eran increíblemente graciosos. El capo del grupo era Coco, un gordo uruguayo que tenía salidas desopilantes. Su mujer, Poupeé no se quedaba atrás y lo secundaba en sus fechorías.
Siempre recuerdo la noche que visitamos Mónaco. Sí, sólo fue una noche, porque todo lo veíamos de pasada y a toda velocidad. Ibamos caminando en grupo cuando Coco se descompuso. Nos preocupamos muchísimo, por su peso y porque decían que sufría problemas cardíacos. Resulta que tenía diarrea!! Y al día siguiente en el colectivo relataba su experiencia en los baños del principado. Llegó a decir que el papel higiénico tenía impresa la cara del príncipe Rainiero y que le daba pena pero no tenía cómo esquivarle la cara para limpiarse!
Por las noches nos reuníamos después de cenar y eran unas máquinas de contar chistes. Nunca se les acababa el arsenal. Eran maravillosos!!
Nos seguimos viendo después del viaje. Hicimos varios encuentros (con tours incluidos, de varios días): en Santa Clara, Buenos Aires, Carlos Paz, Rosario… casualmente el otro día encontré una carta de Andrés, un farmacéutico rosarino que había viajado con su esposa, donde me invitaba al nuevo encuentro para recorrer el noroeste argentino.
Ese viaje no llegó a concretarse porque sobrevino la crisis de la hiperinflación… a alguno de ellos los volví a ver, otros fallecieron, pero nunca más estuvimos todos juntos.
Volviendo a aquella travesía, casi llegando al final tuvimos nuestra experiencia acuática. Todavía no estaba el túnel hacia el Reino Unido y teníamos que abordar un ferry. Tengo grabada la cara de pánico de mi tía que detestaba los barcos. Ibamos en el colectivo, el mar era sólo una rayita celeste a lo lejos y ella con cara de circunstancia, ya repetía “Mirá, está picado el mar… está picado”.
Con mi tío nos reíamos ya que habíamos pasado todo el viaje de ida tomando fotos en la cubierta mientras mi tía no se desatornillaba del asiento. Pero la muy bruja tenía razón!!! El mar estaba en “estado Titanic”. Yo me hice la piola y pedí de comer una milanesa con papas fritas (era tan atípico comer algo “normal”!!) Pues bien… lo que “navegó” esa comida en mi estómago sólo lo sé yo… fue un suplicio de 4 horas!!! (algo que debí recordar 9 años después cuando contraté el famoso crucero a Bahamas!), pero llegamos sanos y salvos. El barco en que viajamos naufragó un mes después al caerse sobre su parte lateral… no podía creerlo cuando vi la noticia! Esta vez mi estrella había estado donde tenía que estar…
Mi viaje no sólo me sirvió como esparcimiento y diversión, sino que también me permitió definirme sentimentalmente. La pucha que ayuda la distancia!! Había llevado dos fotos de vagos que me gustaban: uno era Germán (el clásico!) y el otro un atorrante bastante mayor que yo a quien le perdí el rastro cuando huyó dejando a su novia embarazada. La cuestión es que nunca miré esta última foto y me definí por mi estúpido primer amor (estúpidos él, el amor y yo, se entiende ¿no?)
Al llegar a Londres no aguanté más las ganas de saber de él y llamé a las mellis, mis mejores amigas.


Los teléfonos andaban con monedas y hablar era carísimo. Tragaban como la bestia más voraz. No recuerdo cuál de las dos me atendió pero después de comentarles algo acerca del viaje, pregunté por él y se hizo un silencio de radio al tiempo que escucho “¿te lo digo o no te lo digo?” y ahí se cortó la comunicación!!!!!!! Desesperada fui por más monedas y volví a llamar. Me atendió la otra melli y después de montón de preguntas de rigor, pregunto qué había pasado con Germán. Ella responde “tuvo un accidente”… y se cortó nuevamente!!!!!! Parecía una novela mexicana de mala calidad.
No podía conseguir más monedas. Cuando al fin me pude comunicar… me atiende la madre!!!!!!! Casi a los gritos pedí hablar con alguna de ellas. Ahí me contaron que el muy imbécil se había dormido y había chocado un árbol, por lo que le habían tenido que dar 80 puntos en la cara.
Imaginen la desesperación de una idiota enamorada como yo!!... a partir de ahí no disfruté más mi viaje. Sólo quería volver y verlo, obviamente!
Lo último fue París, ciudad con la que estaba tan cruzada que no me gustó. No me gustaron los franceses, ni el catre que me tocó en el hotel, ni nada de lo que vi.

Peleé con todo y cada uno de los franchutes que encontré a mi paso, desde el policía que me quiso quitar el rollo de la cámara por tomar fotos en las galerías Lafayette hasta el guardia que me retó por tocar una estatua en los jardines de Versalles.
La peor discusión la viví con el conserje de mi hotel, cuando me quiso cobrar dos latas de cerveza y yo había bebido sólo una!! Casi mi tío nos tiene que separar. Yo lo insultaba en tres idiomas (excepto en el puto francés) y él trataba de explicarme que las latas estaban en un compartimiento del frigobar y al tomar una había que consumir las dos. Lo pagué, pero exigí que me dieran la otra. Cuando subí a la habitación a buscarla, abandoné París con el último berrinche adolescente. Me afané un destapador, una Selecciones de Reader’s Digest en francés y revolví toda la habitación tipo demonio de Tasmania!! (como escarban mis perros la cucha cuando les pongo perfume, qué pedazo de idiota!!!)

El vuelo Madrid-Buenos Aires fue una tortura. Tuvimos una tormenta fuertísima durante las 14 horas de vuelo… Yo pensaba que moría feliz, porque era el vuelo de regreso, ya había conocido Europa al menos. Y sobrevivimos!... a las 14 horas estábamos… en Río de Janeiro!!!! Sí, llegamos a sobrevolar el aeropuerto de Ezeiza y era tal la niebla que no pudimos bajar y nos llevaron a Brasil.
Unas 23892839 horas más tarde pisamos suelo argentino, sin dormir, cansados como perros y habiendo perdido la conexión a Santa Fe. Siete horas más estuvimos haciendo tiempo en aeroparque hasta poder tomar el vuelo a Sauce Viejo.
Y todo eso para encontrarme con que a pesar de lo que me habían dicho, había quedado libre y tenía que hacer recuperatorio de todas las materias!!
En fin, una experiencia agotadora en todos los sentidos, pero si tuviera que repetirla no lo dudaría un solo instante porque fue simplemente inolvidable…


5 comentarios:

  1. jajajajaja desopilante Cary! jajajajaja
    Si tengo que elegir que fue lo que mas gracia me causo es lo de las cervezas en el hotel! juaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!! El solo imaginarte insultando en idiomas varios me causa gracia! jajajaja esa "venganza" es algo que hubiera hecho yo ... totalmente!!!!!!!!!!!!

    Y tambien me gusto la parte del culebron!! jaaaaaa ...pero no contaste que paso cuando al fin volviste y viste al principe desteñido!!!!!!!

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  2. Bueh, volví y como aún a mi príncipe no lo veía desteñido (a cierto post me remito), le entregué la fortuna que gasté en estampillas y la carta que había escrito por si acaso se caía el avión. Y como saben, esta novela tuvo final feliz: él se casó con otra y yo seguí mi camino!!

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  3. es verdad!!!!!!! Ahora que lo decis recuerdo eso del otro post!!!!!!! Las estampillas y la carta, si si!!! No me acordaba!!!!!

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  4. simplemente excelente cary tu relato....admiro tu memoria y tu capacidad de tasmitir esas vivencias unicas....momentos felices!!!
    no recuerdo tu llamada para saber como estaba tu principe que mas que un principe quedo como un sapo....pero tuvo suerte a pesar de todo...recuerdo lo de las estampillas y la carta...en eso te pareces a mi...tuviste el valor de decirle lo que sentias...y si no se caso con vos...creo que tuviste suerte jajajaja besos..ale

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  5. ¡Me encanta que te haya encantado el viaje después de todo! No recuerdo del recuperatorio de las materias de quinto, ni la llamada que nos hiciste a nosotras para saber de tu gran amor ni del accidente del mismo. ¿Será que ya no soy tan memoriosa? Seguí contando lindos y divertidos viajes y olvidemos aquellos que nos hicieron ofuscar!!! Cariños

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