miércoles, 30 de diciembre de 2009

2009 YA SE VA: y si no se quiere ir, lo corro!!



Así como en más de una ocasión me habrán escuchado decir lo mucho que me gusta y disfruto la navidad, también les puedo asegurar que casi con la misma intensidad odio el 31 de diciembre.
Es el último día del año y, con el agotamiento que usualmente he llegado al final de los últimos años, tendría que alegrarme de que se vaya y punto, pero no. En cambio, me siento abatida, deprimida y cansada.
El 31 suele ser fecha de balance hasta para los bancos. Pero en la vida personal éstos son más crueles y complicados. Cuando se mira hacia atrás y se ven casi todas las metas incumplidas y los planes pinchados a pesar del envión con el que habíamos comenzado el año, dan ganas de abrirse las venas con un destapador!!
Creo que particularmente he tenido las mismas metas en los últimos (por lo menos) 10 años y cada 31 me encuentro con que las tengo que reformular para terminar deseando siempre lo mismo!!
Si seguimos con la estadística también puedo asegurar que en los últimos 5 años he esperado que el año que comienza sea mejor que el que se va y siempre es peor!!! (será por aquello de que no importa que tan bajo estés, siempre se puede caer más bajo)
He probado absolutamente todo:
* Sonreír como imbécil la última media hora del 31, porque dicen que hay que pasar los últimos minutos del año viejo del modo que nos gustaría vivir el año nuevo.
* Comer 12 pasas de uva (que me gustan en el budín inglés o en el pan dulce, pero no solas!!)
* Quemar un almanaque del año viejo (aún a riesgo de que me llamen piromaníaca o incendiaria, intenté lo mismo con agendas, papelitos con deseos y afines)
* Ser optimista y pensar sólo en los buenos momentos del año que se está yendo (tarea que me insume menos de un minuto, en tanto los malos generalmente me llevan un día entero)
Nada resulta.
Así que para evitar la tristeza del 31, decidí deprimirme el 30. Y aquí va mi balance general 2009:
* Dos ascensos, uno efectivo y otro no.
* Un título de fotógrafa profesional, que supuestamente era una carrera y por arte de magia pasó a ser “curso-de-dos-años-de-duración” con un costo exorbitante.
* Tres viajes.
* Tres ataques de lumbalgia, uno previo a cada viaje.
* Chotocientos kgs. de más y cero perspectiva de bajarlos.
* Una colección de dolores musculares, más la aparición de várices (que era lo único que aún no tenía en mis piernas)
* La llegada del solcito de mi vida: Catalina.
* La pérdida definitiva de dos amigos (o más bien una y medio)
* El final de una locura laboral y el comienzo de otra.
* El regreso al “tiempo-completo-tribunalicio” con 60 horas mensuales más de trabajo (a propósito, ¿adónde fue a parar aquello de las 8 horas diarias de labor?)
* El objetivo de mi súper cámara fotográfica en terapia intensiva durante la segunda mitad del año (y sin miras a recuperarla aún)
* El principio de la recuperación de mi mamá, con sus primeros pasos fuera de la cama.
* Los problemas digestivo/intestinales de mis bebés.
* Una adopción directa fallida, que casi me lleva al borde de la locura.
* Despelote hormonal total, que hace que viva menstruando y con la cabeza hecha sopa (premio consuelo a mis tratamientos de fertilidad)
* Un bruxismo que casi me deja sorda.
* Y como si fuera poco: otro año que me sentaré sola a la mesa familiar.
Porque, amigas solteras (y sin pareja como yo), ¿no les rompe soberanamente los ovarios ir a las fiestas (todas ellas: familiares, casamientos, despedidas, etc.) SOLAS??
Las familiares son las peores!! Podría afirmar que no me importa notener pareja el resto del año, pero cuando ves que hasta el último de los personajes de tu familia (que tuviste en brazos) y hasta el solterón de tu barrio (ése que no levantaba ni polvo del piso) tiene compañía y vos seguís más sola que la una, cómo molesta!!!
Y lo peor es cuando aparecen esos parientes que hace rato que no ves y te miran como sapo de otro pozo preguntando “¿y no tenés novio?” Ante la negativa no se conforman y continúan “pero algo debés tener…” No, pedazo de nabo, NO TENGO NOVIO y a menos que me dedique a patear goles en contra, con lo histéricos y paranoicos que están los hombres, a menos que le dé el sí a un señor sexagenario, dudo que lo esté en mucho tiempo!!
Muchos dicen “lo único que hay que pedir es salud porque lo demás va y viene”. En mi caso la salud va y viene todo el tiempo!!! Así que cada año al brindar pienso sólo en la parte afectiva de mi vida y pido estar acompañada para las próximas fiestas y en lo posible con un bebé en brazos o un proyecto concreto para tenerlo.
Pero por alguna razón, Dios, la vida o quién carajos mueva los hilos de mi existencia considera que aún no es tiempo. La macana es que estoy cansando de esperar…
En fin, espero que habiendo descargado la bronca emocional de fin de año en el día 30, el 31 sea compensada con una buena borrachera que al comienzo del 2010 me impida siquiera saber cómo me llamo!!! No hay felicidad más grande que la de la inconsciencia…
En cuanto a ustedes, mis queridos lectores, deseo que todos puedan cerrar sus balances con superavit y encarar con ganas y mucha energía los desafíos que depara un año a punto de comenzar.

¡Feliz año nuevo!... ¡¡¡Muy feliz 2010!!!

lunes, 21 de diciembre de 2009

REVIVIENDO UN MITO: mi cartita a Papá Noel

Una de las mayores decepciones en la vida de un niño, que marca su paso (lento, pero un paso al fin) desde la ingenuidad de la infancia hacia el insulso mundo de la adultez, es enterarse que Papá Noel no existe y que detrás de esa vil mentira no estaban ni más ni menos que sus propios padres!!
No podría señalar con precisión cuándo fue el momento en que descubrí la farsa navideña. Es más, creo que no me dolió tanto ese golpe bajo como el enterarme que la liebre de pascuas no existía y era mi mamá quien sacaba de escena el pastito y el agua que le dejaba, marcando hasta las patitas del mítico animal en mi ventana (¿cómo no creer?... no estaba en ese entonces CSI para investigar a quién pertenecían las huellas plantares!!)
Lo cierto es que sería maravilloso mantener esa convicción de que un viejito barrigón a bordo de un trineo volador pudiera depositar bajo nuestro arbolito todo aquello que pidiéramos...
Qué no daría por poder escribir una carta con listita de deseos que sólo Papá Noel pudiera cumplir!!! Sería algo así:

Querido Papá Noel,

Considero que este año me porté bastante bien. No soy un ángel (tampoco se supone que los ángeles anden sueltos por la tierra) pero mirando a veces a mi alrededor me doy cuenta que soy más buena que mucha gente que conozco y no por eso soy más recompensada.
Hay un regalo que te he pedido desde hace años y te venís haciendo el oso, así que lo reitero por si acaso perdiste mis cartas anteriores: quiero tener un hijo o hija.
Podrás decir que es un deseo absolutamente egoísta pero nada menos egoísta que pensar en tener a alguien que dependerá 100% de vos en los primeros años, porcentaje que disminuirá de a poco con el transcurso del tiempo, pero que será tu "carga" hasta el final de tus días.
Sé que enviaste a Catalina y lo agradezco de corazón porque amo a esa bebita, pero ya no quiero bebés prestados.
Quiero criar enteramente a alguien, aunque ello implique no dormir en mucho tiempo; enseñarle a decir sus primeras palabras, darle su primer alimento y compartir sus primeros juegos (haciéndome cargo también de sus travesuras); y que el día que diga mamá sea para llamarme a mí.
De ninguna manera voy a seguir aceptando que me rodees de hijitos de amigos, sobrinos, primitos y afines. Si no es para dejarme un bebé propio, abstenete de aparecer!!!!
Ya que hablamos de deseos viejos y polvorientos, también quisiera recordarte cuánto te pedía en la adolescencia un compañero. Tal vez ya no para casarme (como pedía inicialmente) sino para compartir momentos y por qué no sentirme un poquito contenida y querida, o al menos para no permitirme olvidar que soy una mujer.
Aquí aclaro que después de haberte brindado tantas especificaciones ya es tiempo que des con el "modelo" indicado. Me cansé de probar productos genéricos que no tienen el efecto deseado o bien te matan con las acciones colaterales.
También me gustaría que llenaras tu bolsa de voluntad y la derramaras sobre mí en la nochebuena, para poder darme la fuerza necesaria para sobreponerme a mi perra obesidad y tener un cuerpo que refleje mi edad, mis ganas y mi personalidad, que hace años tengo atascada debajo de tanta grasa, luchando por aflorar.
Estimo que con la voluntad será suficiente, pero también podrías agregar algo de constancia, paciencia y tolerancia... sí, ese cóctel puede funcionar!!
Con eso creo que puedo volver a creer. Me podrás llamar egoísta, mas no materialista!!
Considero que ya esperé demasiado por ver cumplidos estos deseos, así que bien podrías hacer una excepción en mi predominantemente salada vida y concederme alguno de ellos.
Caso contrario, no te guardaré rencor. Sólo te esperaré con un vaso de leche (de magnesia Phillips!!!) y unas galletas (de la misma edad que los años que llevo en la espera!!) y mientras te empastes comiendo (y dejes bajo mi árbol los mismos regalos pedorros de todos los años), convenceré a tus renos de hacerte un piquete (dejándote a pata) exigiendo mejores condiciones de trabajo, vacaciones pagas y sueldo anual complementario.
Podría pedirte muchas cositas más malvadas pero sé que sos un anciano bueno y no quiero comprometerte ni abusar.
Con amor,

Cary


¿Qué les pareció?... ¿Qué pedirían ustedes si se les pudiera conceder cualquier deseo?
Imaginemos por un momento que Papá Noel no es un mito y pidamos sin inhibiciones.
La consigna es: nada material ni nada tan espiritual y altruista como la paz mundial. Permítanse ser absolutamente egoístas y sólo pidan, sin otro límite que la imaginación!!

miércoles, 9 de diciembre de 2009

SOY FOTÓGRAFA PROFESIONAL… estoy harta de estudiar!!!


Hoy aprobé la última materia de la pseudo carrera de fotógrafa profesional que estoy cursando desde hace dos años. Rendí marketing (para qué cornos necesitaré esos conocimientos!!) y con eso termino el suplicio que fueron los últimos dos años en la Locademia de fotografía.
La verdad es que estoy harta de estudiar, cansada de la presión de los exámenes y la presentación de trabajos prácticos y las fechas. Estoy podrida de que me tomen asistencia y más aún de ser la más vieja estudiante, lo que no necesariamente (al menos no en mi caso) significa ser “estudiante crónica”.
Lo cierto es que al llevar tantos años quemándome las pestañas que casi he perdido la cuenta… de repente me sorprendí pensando en mi vida estudiantil.
Sin duda alguna, el peor momento que he sufrido es el paso del secundario a la universidad.
En primer término porque creo que la facultad me agarró tiernita.
Gracias a la poco feliz ocurrencia de mis maestras de primaria (y a haber sido una nena insoportable que como sabía leer y escribir desde los 4 años me aburría –nunca me gustó dibujar- y volvía loco a todo el jardín) me pasaron a primer grado a los 5 años y eso me dio ventajas (sólo educativas) durante toda la escolaridad. Así que con 17 añitos recién cumplidos comencé la facultad.
¡Era tan pero tan tonta! No podía acostumbrarme a eso de las inscripciones para todo, las comisiones, horarios tan despelotados y definitivamente al ritmo universitario (más caótico aún en una estatal)
Encima era tan salada (casi como ahora) que no existía en la facultad. No aparecía en listas, no tenía número de libreta, no salía inscripta como regular en ninguna comisión… era un ente!!!
No había auto de mi propiedad en esa época, así que mis dos medios alternativos de transporte eran el camión o el colectivo.
¿Se imaginan lo que eran 80 km en camión a 60 km/h sintiendo el permanente tirón del acoplado en la cintura?... maravilloso!!
En verano con unos calores que daban para hacer huevos fritos sobre el asiento!!!
Y los colectivos… de primer nivel!! De las tres empresas que viajaban a Gálvez no hacíamos una. Coches destartalados, abarrotados de personas, mugrientos y olorosos, hacían que las DOS horas de viaje (sí, dos, porque eran de esos lecheros que paran hasta en los campos si ven una hormiga haciendo señas) fueran una experiencia inolvidable.
En ocasiones viajaba más gente de pie que sentada, lo que hacía que se perdiera la sensibilidad especialmente de la cintura hacia abajo. Lo que no se perdía (lamentablemente) era el olfato y casi podría afirmar que la antitetánica era insuficiente para poder sobrevivir un viajecito por la ruta 11.
Pero sin duda alguna lo peor del inicio de mi vida universitaria fue parar en la casa de una mujer tan bruja como miserable: Adela.
Hasta ese momento había sido princesa y reina en mi casa. Vivía sólo con mi mamá desde los 13, mi hermano hacía rato que se había casado y construído rancho propio; y estaba acostumbrada a hacer la mía sin demasiados límites… al menos no límites tan ridículos como los que comencé a padecer en esa casa.
Terminé en lo de Adela por ser ella prima de una amiga de mi mamá… de ese modo “la nena” estaría segura en la gran ciudad, a cargo de alguien conocido (ay, esas creencias de mi familia!!!)
La fulana era una viuda cincuentona, petisita cual tapón de sidra y con expresión bonachona. Pensé que hasta podía llegar a quererla como una segunda mamá (bueno, tampoco la pavada… como una tía digamos)
Lo cierto es que vivir con ella se transformó en un infierno.
Era como el hada madrina de la princesa Fionna, de aspecto angelical pero bien malvada en el fondo.
Lo primero que hizo fue confiscar la llave del pasillo (la casa era un departamento interno) Se cerraba a las 10 de la noche, por lo que jamás podía yo llegar después de esa hora, o me quedaría afuera.
Me tomaba el tiempo en la ducha, controlaba cuánta agua gastaba o cuánta luz ocupaba, si me levantaba temprano a estudiar, o lavaba demasiada ropa. Con el gas mucho no me jodía ya que yo era de cocinar poco.
Usaba todo lo que yo tenía. Si guardaba un bife en el freezer ya no volvía a encontrarlo porque se lo había comido durante el fin de semana. Si ponía papel higiénico en el baño también se lo comía o no sé qué hacía, pero desaparecía. El colmo fue cuando un día quise usar el champú y se me cayó entre los dedos… había robado la mitad y la otra la había llenado con agua!!!!!!!!
Eso entre otras delicias… era un verdadero general!! que fichaba y controlaba cada uno de mis movimientos!!
Así y todo Santa Carina aguantó tres largos años allí deseando sólo recibirme para huir de esa casa, la odiosa facultad y esta espantosa ciudad!
Llegando al final del tercer año y con la bocanada de aire fresco que representaba para mí haber comenzado a trabajar como practicante en tribunales, me planté en mi casa y exigí: “o me alquilan un departamento o dejo de estudiar”.
Y ahí me mudé a mi primer departamento alquilado… pero mi vida “departamentil” es tema para otro post!!

martes, 8 de diciembre de 2009

8 DE DICIEMBRE: día de María… Lidia!!!!


Hoy 8 de Diciembre, además de ser el día de la virgen (y feriado!, gracias a Dios, lo que me permitirá estudiar un poco para el examen de marketing de mañana ji ji), es el cumpleaños de una de mis mejores amigas: María Lidia, alias Lili (nombre de batalla), por lo que decidí dedicarle este post a pesar de que es una negada que nunca entró ni por error a este blog a dejar un miserable comentario (sí, viene con recriminación la dedicatoria je je)
Conocí a Lili allá lejos y hace tiempo, cuando éramos muy chicas y su mamá trabajaba con mi mamá. Según los dichos de mi mamá, ella era una especie de demonio de Tasmania (algo que la vida se encargó de devolverle a través de su hijito menor ja ja). Yo registro poco y nada de esa época (la amnesia cuarentona, ¿vieron?)
Nos reencontramos recién en el secundario y a partir de ahí fuimos inseparables.

Con ella habíamos hecho la lista del centenar de chicos que nos gustaban y vivíamos elucubrando estrategias para encontrar al amor de nuestras vidas!!
Cómo olvidar nuestras salidas de los sábados a D’jango II, fundamentalmente el día en que éramos tantas y nos sentamos al borde de la pista. Hicimos correr y correr a Lili porque estaba en la punta hasta que se te terminó el asiento y se cayó sentada en el suelo. Se reía tanto que no podía levantarse… claro está que nosotras también nos reíamos tanto que ni una mano le dimos!!
O cuando íbamos de Prus (Proust, según Javier) a tomar esas cervezas heladísimas y comer esas picadas y sándwiches gloriosos (según Lili “cerveza complicada”), aquel día en que se me desfondó el vaso y me bañé en Quilmes.

Más adelante fue tiempo de aventuras en auto, a bordo de mi Fiat Duna Raymundo, cuando perseguíamos a quienes nos gustaban o tocábamos bocinazos a ciertos personajes que después pasaron a ser parejas (mejor ni nombrarlos!), o cuando subíamos de a 8 en el auto, escuchando a todo volumen a los Pet Shop Boys (o “Pitchunfloyd”, según Mario)
También fue a bordo de Raymundo cuando conoció a su ídolo: Sergio Denis (que en ese entonces era un bombonazo!) Lo interceptamos a la salida del hotel cuando fue a cantar a Gálvez y le crucé el auto delante del de él. Y Lili que se hablaba todo, quedó muda mirándolo embobada!! mientras él muy amable conversaba con nosotras y nos firmaba el ansiado autógrafo.
¡Qué tiempos aquéllos!

Lili siempre dueña de un humor envidiable… un día mientras matábamos el tiempo un sábado en casa de Mariela recuerdo que se maquilló con resaltador de textos y no había forma de quitarse esa pintura fosforescente!!
O también puedo recordar las veces que se caía (porque nunca tuvo mucha estabilidad con esos piececitos de geisha que Dios le dio) y desaparecía ante tus ojos como por arte de magia…


Son innumerables las anécdotas que tendría para contar… como cuando el coordinador del viaje a Bariloche (no del viaje de estudios, sino que éramos adultas!) nos calificó de “equivocadas de la vida” porque habíamos subido al cerro Catedral en teleférico y había tanta gente que cuando bajamos todos estaban en el bus con cara de perro, esperándonos. Lo peor es que ni siquiera ahí habíamos sido irresponsables… apenas habíamos llegado a la cima una se quedó haciendo la cola mientras la otra recorría… hacía tanto frío!! Compramos un café que nos costó unos 15 dólares y encima el viento lo voló!!!
Habíamos hablado con otro contingente para que nos llevaran a Bariloche porque creíamos que nos habían dejado ahí!!
Pero más allá de los momentos graciosos e inolvidables, estaba la amiga, la confidente, la compañera.
Todos sus cumpleaños terminaban con tormentas tipo Twister y desparramo general, ya que vivía en una calle no pavimentada.
Un día estaba en su fiestita con Raymundo. El cielo parecía que se iba a venir abajo del tormentón que había, cuando comenzó a lloviznar. “No te preocupes”, dijo Lili, “es una nube pasajera”. No sólo se largó una lluvia de los mil demonios sino que creo que paró a la semana!!!
Apenas aflojó un poco subí al auto junto a dos amigas (una de ellas con un bebé de meses) y emprendimos el camino, despacito y por el medio… no pasó ni media cuadra que nos empantanamos!!! Tuvo que ir el padre de Lili y un vecino con una pala a desenterrarnos!!!!!! Y después, a pasar por una calle medio inundada para lavar al pobre Raymundo, que creo que despidió barro durante días!!

Lili me dio uno de los honores más grandes, el de ser madrina de su hija mayor. Ibamos a intercambiar madrinazgos pero la vida quiso que sólo pudiera ofrecerle el de mi perro Polidoro.
Reconozco no haber sido la más presente de las madrinas para Clara pero a pesar de la distancia trato de estar presente de alguna manera.
Por nuestra amistad de tantos años, por todos los momentos vividos, los de diversión y los más tristes también, hoy Lili te regalo este post, con mis deseos de un muy feliz cumpleaños!!!!!!!!! Y esperando también que me obsequies tu presencia y algún comentario en este blog...