miércoles, 30 de septiembre de 2009

ME MATA LA TECNOLOGÍA 1: La compu




Una de las principales razones para sentirse un fósil son los más jóvenes porque estas dulces criaturitas son las que te recuerdan permanentemente tu verdadera edad.
Un buen día te das cuenta que ese bebito que cargaste en los brazos ya te puede cargar a vos, tiene unos pelos que le salen hasta de las plantas de los pies e incluso se atreven a convertirte en tía abuela!! (sí, Guille, hablo de vos!!). O lo que es peor, te descubrís diciéndoles las mismas cosas odiosas que te decía tu mamá y los viejos de la familia (desde el “abrigate, nena” hasta apuntar consejos acerca de la vida o criticar lo que usan y la música que escuchan) y entonces caés en la cuenta que ya dejaste de ser protagonista para dar paso a las nuevas generaciones.
Es duro asumirlo pero sucede así.
Personalmente hace rato que me di cuenta que las nuevas generaciones de mi familia no sólo habían llegado para quedarse y robarme protagonismo sino para atropellarme, pasarme por encima y dejarme tipo estampilla contra el suelo.
Uno de los hechos más patéticos de mi treintena fue cuando un día éramos muchos en una reunión familiar y habían armado dos mesas. Mi hermano preguntó cómo nos sentaríamos y yo respondí “los grandes en el comedor y nosotros, los chicos, nos quedamos en la cocina”. De más está decir que se me rió en la cara preguntando “¿vos chica?” Claro, ya tenía más de 30 y ahí comencé a asumir que estaba condenada a la mesa grande y al vaso de vidrio por el resto de mis días.
Pero tal vez lo más triste de enfrentarte a las nuevas generaciones sea ver en ellos la misma cara (mezcla de asco y asombro ante la “dimensión desconocida”) que poníamos nosotros cuando los mayores nos hablaban de “los buenos y viejos tiempos”. ¿Cómo poder explicar el modo en que vivíamos sin que nos miren como sapos de otro pozo?
Esos cambios que nos hacen ver como verdaderos fósiles, son los que trataré de explicar a partir de este aporte… al verlos todos juntos estimo que como yo se sentirán realmente como lo que son: seres del siglo pasado!!
En mi humilde opinión, no es que los que tenemos entre treinta y tantos y cincuenta y pico seamos fósiles, sino que hemos asistido a una abrumadora cantidad de cambios tecnológicos en muy poco tiempo…
¿Cómo vivíamos sin Internet ni computadoras? Sí, vivíamos así y no nos hacía falta!! Porque dedicábamos el tiempo completo a jugar, a crear, a salir, a leer!!
Personalmente, recién me enfrenté a una computadora en el último año del secundario, allá por 1986. Eran esos viejos mamotretos monocromo (letras grises o amarillas) con D.O.S. donde había que escribir más o menos 300 palabras y signos para por ejemplo dar una orden de copiar y pegar un archivo. Si ahora el chat utilizara DOS, creo que salvaríamos a una generación entera de quedar absorbida tanto tiempo por una pc!! No tendrían esa paciencia de araña…
Es más, esos mismos mamotretos fueron los que tuve cuando comencé a trabajar en el tribunal. Una pc para 15 personas aproximadamente… sistema Unix, procesador de textos Lyrix… pantallas “reamigables”, caracteres verdes o anaranjados, todo en inglés… ahh… y manejándote con control + alguna letra. Nada de mouses por aquella época.
Recuerdo cuando vi la recién estrenada Jurasic Park y yo, cual uno de los especímenes escapados del parque, pregunté a mi sobrina qué era ese aparatito con el que la nenita se trasladaba por la pantalla. Me explicó pero como buen jurasic bestia no lograba imaginar la función del mouse. ¡Cuánta ingenuidad!
No había dvds ni cds; la información se almacenaba en diskettes pero no de los pequeñitos sino en esas zapatillas del 12 que eran los diskettes de 5 y ¼!! Y para aquéllos más informatizados existían las cintas magnéticas, similares a los viejos magazines para escuchar música.
¿Pueden recordar mis compañeras de trabajo lo que era hacer un backup con diskettes o cintas magnéticas? Llevaba horas!!
El Mouse finalmente arribó a nuestras tierras lejanas y varios años después de Jurasic Park tuve oportunidad de conocerlo personalmente en mi primer curso de Windows (3.1, esa merde que salió primero!) Recuerdo que dominarlo me costó cuatro clases porque había un cierto temor a agarrarlo con cariño y sólo lo tocaba con la mano en forma de araña apoyando las puntitas de los dedos.
Pero la bestia se adaptó… pese a todo se adaptó. Y lo que es mejor: ¡le gustó!

Continuará…

martes, 29 de septiembre de 2009

BIENVENIDOS AL BLOG!!




Hace meses que vengo masticando la idea de abrir un blog. Claro que no tenía muy claro el tema: mis perros, mis fotos, la obesidad, mi proyecto de ser mamá...
De un tiempo a esta parte caí en la cuenta que pronto voy a cumplir los 40 (¡¡¡ !!!) y si bien nunca tuve problemas de edad y hasta planeaba gran fiesta gran para celebrar las 4 décadas, caí en picada hacia un pozo de inmunda depresión al plantearme adónde fueron los últimos años y cómo asumir que ya estaré más cerca del arpa que de la guitarra según el promedio normal de vida.
Así, entre la nostalgia y la depre de ese número tan nefasto, nació este blog. Pero no con ánimo de revolcarme en el dolor de lo que no fue y preanunciando lo que no será, sino haciendo una retrospectiva de lo vivido, con anclaje en mis sentimientos del presente y una mirada esperanzadora hacia el futuro. Todo esto condimentado con mi humor ácido, el que me ayudó a salir airosa en más de una ocasión en el transcurso de mi vida.
Eso sí... mi propósito no es monologar como loco malo sino que participen activamente en el blog, comentando sus propias vivencias o colaborando con alguna que otra anecdotilla picaresca que valga la pena contar.
Será algo así como una humorterapia grupal que nos ayude, mujeres, a superar “la década infame” y para los hombres (que espero salgan ocasionalmente de sus cuevas para participar) un modo de asesorarnos y por qué no compartir con nosotras su propia percepción de la crisis de los 40.
Los invito entonces a seguir mis comentarios y dichas estas palabras, procedo a romper la botella de champú contra el monitor a fin de dar por inaugurada la presente muestra de delirio femenino.
Notifíquese y archívese.-