martes, 8 de diciembre de 2009

8 DE DICIEMBRE: día de María… Lidia!!!!


Hoy 8 de Diciembre, además de ser el día de la virgen (y feriado!, gracias a Dios, lo que me permitirá estudiar un poco para el examen de marketing de mañana ji ji), es el cumpleaños de una de mis mejores amigas: María Lidia, alias Lili (nombre de batalla), por lo que decidí dedicarle este post a pesar de que es una negada que nunca entró ni por error a este blog a dejar un miserable comentario (sí, viene con recriminación la dedicatoria je je)
Conocí a Lili allá lejos y hace tiempo, cuando éramos muy chicas y su mamá trabajaba con mi mamá. Según los dichos de mi mamá, ella era una especie de demonio de Tasmania (algo que la vida se encargó de devolverle a través de su hijito menor ja ja). Yo registro poco y nada de esa época (la amnesia cuarentona, ¿vieron?)
Nos reencontramos recién en el secundario y a partir de ahí fuimos inseparables.

Con ella habíamos hecho la lista del centenar de chicos que nos gustaban y vivíamos elucubrando estrategias para encontrar al amor de nuestras vidas!!
Cómo olvidar nuestras salidas de los sábados a D’jango II, fundamentalmente el día en que éramos tantas y nos sentamos al borde de la pista. Hicimos correr y correr a Lili porque estaba en la punta hasta que se te terminó el asiento y se cayó sentada en el suelo. Se reía tanto que no podía levantarse… claro está que nosotras también nos reíamos tanto que ni una mano le dimos!!
O cuando íbamos de Prus (Proust, según Javier) a tomar esas cervezas heladísimas y comer esas picadas y sándwiches gloriosos (según Lili “cerveza complicada”), aquel día en que se me desfondó el vaso y me bañé en Quilmes.

Más adelante fue tiempo de aventuras en auto, a bordo de mi Fiat Duna Raymundo, cuando perseguíamos a quienes nos gustaban o tocábamos bocinazos a ciertos personajes que después pasaron a ser parejas (mejor ni nombrarlos!), o cuando subíamos de a 8 en el auto, escuchando a todo volumen a los Pet Shop Boys (o “Pitchunfloyd”, según Mario)
También fue a bordo de Raymundo cuando conoció a su ídolo: Sergio Denis (que en ese entonces era un bombonazo!) Lo interceptamos a la salida del hotel cuando fue a cantar a Gálvez y le crucé el auto delante del de él. Y Lili que se hablaba todo, quedó muda mirándolo embobada!! mientras él muy amable conversaba con nosotras y nos firmaba el ansiado autógrafo.
¡Qué tiempos aquéllos!

Lili siempre dueña de un humor envidiable… un día mientras matábamos el tiempo un sábado en casa de Mariela recuerdo que se maquilló con resaltador de textos y no había forma de quitarse esa pintura fosforescente!!
O también puedo recordar las veces que se caía (porque nunca tuvo mucha estabilidad con esos piececitos de geisha que Dios le dio) y desaparecía ante tus ojos como por arte de magia…


Son innumerables las anécdotas que tendría para contar… como cuando el coordinador del viaje a Bariloche (no del viaje de estudios, sino que éramos adultas!) nos calificó de “equivocadas de la vida” porque habíamos subido al cerro Catedral en teleférico y había tanta gente que cuando bajamos todos estaban en el bus con cara de perro, esperándonos. Lo peor es que ni siquiera ahí habíamos sido irresponsables… apenas habíamos llegado a la cima una se quedó haciendo la cola mientras la otra recorría… hacía tanto frío!! Compramos un café que nos costó unos 15 dólares y encima el viento lo voló!!!
Habíamos hablado con otro contingente para que nos llevaran a Bariloche porque creíamos que nos habían dejado ahí!!
Pero más allá de los momentos graciosos e inolvidables, estaba la amiga, la confidente, la compañera.
Todos sus cumpleaños terminaban con tormentas tipo Twister y desparramo general, ya que vivía en una calle no pavimentada.
Un día estaba en su fiestita con Raymundo. El cielo parecía que se iba a venir abajo del tormentón que había, cuando comenzó a lloviznar. “No te preocupes”, dijo Lili, “es una nube pasajera”. No sólo se largó una lluvia de los mil demonios sino que creo que paró a la semana!!!
Apenas aflojó un poco subí al auto junto a dos amigas (una de ellas con un bebé de meses) y emprendimos el camino, despacito y por el medio… no pasó ni media cuadra que nos empantanamos!!! Tuvo que ir el padre de Lili y un vecino con una pala a desenterrarnos!!!!!! Y después, a pasar por una calle medio inundada para lavar al pobre Raymundo, que creo que despidió barro durante días!!

Lili me dio uno de los honores más grandes, el de ser madrina de su hija mayor. Ibamos a intercambiar madrinazgos pero la vida quiso que sólo pudiera ofrecerle el de mi perro Polidoro.
Reconozco no haber sido la más presente de las madrinas para Clara pero a pesar de la distancia trato de estar presente de alguna manera.
Por nuestra amistad de tantos años, por todos los momentos vividos, los de diversión y los más tristes también, hoy Lili te regalo este post, con mis deseos de un muy feliz cumpleaños!!!!!!!!! Y esperando también que me obsequies tu presencia y algún comentario en este blog...