domingo, 8 de noviembre de 2009

TOLERANCIA CERO: Cabrona yooooooooo????


Una de las cosas que he estado advirtiendo que recrudece con el paso del tiempo es mi falta de paciencia ante ciertas situaciones.
En realidad no es algo que llegó ahora, ante mi inminente cumpleaños número 40, sino que podría afirmar que se trató de un proceso que comenzó allá a los 30 y se encuentra a punto de alcanzar su máxima expresión diez años más tarde.
Sí, me estoy volviendo cabrona y ello no me avergüenza en absoluto. Es más, creo que si mi “cabronez” hubiera hecho su aparición triunfal varios años antes, me hubiera ahorrado unos cuantos disgustos y malos momentos.
Hay situaciones que no puedo soportar y ya no gasto energías ni mi precioso tiempo en reprimir lo que siento ni en ser “políticamente correcta”. A saber:

* Caso 1 – No permito que me ninguneen:
El más reciente, que inspiró este post. Sábado a la noche, restaurant paquete en Santa Fe. Entramos junto a mi amiga Mariana, nos reciben dos pendejas que mirándonos de arriba a abajo preguntan “¿tienen reserva?” pero no en un tono normal sino despectivamente, como para agregar acto seguido: “ah no, sin reserva no hay lugar”. Respondo que sí y las minitas quedan sin argumentos. Dejo pasar el semidesplante, como así también sus caras de “¿a vos quién te conoce?” cuando menciono mi apellido tano y nada emparentado con la high society santafesina.
Hasta ahí todo controlado, aún a costa de mi bruxismo por apretar tanto los dientes. Entonces una de ellas nos invita a seguirla… hasta el rincón más oscuro del lugar, una mesa perdida junto a la bodega, entre cajas de vinos, al lado de la parrilla.
Primero decidí sentarme pero al instante me planteé: “¿acaso somos menos que los demás? ¿yo merezco este lugar?” Ahí nomás al toque y a pesar de que Mariana me decía que no le importaba, llamé al mozo objetando el lugar de merde al que nos habían mandado, pidiendo estar más integrada al restaurant y no cerca del depósito con una iluminación que ni nos dejaba ver las caras. Al toque nomás teníamos otra mesa mejor… ah, había otra… ¡mirá vos!

* Caso 2 – El ámbito laboral:
Mi jefa acostumbra a andar gritando por la vida. Hay personas que creen que el respeto se gana así y cuanto más alto se hable, más autoridad se tiene sobre sus subordinados.
Hacía poco que estaba trabajando a sus órdenes y aún no tenía demasiada confianza con ella. Ese día había muchísimo trabajo, para colmo de males se celebraba el acuerdo en la Corte y todos los pedidos laborales eran “para ayer”.
En medio de ese caos, llega un pedido de los Ministros de la Corte y lo resuelvo imprimiendo los fallos solicitados. Al toque llamo a los ordenanzas para que pasen a retirar el material y continúo con mi trabajo.
Estaba atendiendo a una usuaria (puede dar fe Wendy, que fue testigo involuntaria de la escena) cuando entra mi jefa arrasando con todo cual tormenta de verano y me pregunta “¿ya tenés listo lo de los ministros?” Sí, respondo. “¿Lo llevaste?”, continuó. Le dije que acababa de hablar con los ordenanzas para que fueran a buscarlo.
En ese preciso instante se transformó y en medio de un brote psicótico comenzó a decirme todo lo que se le vino a la boca, en presencia de mi usuaria, acerca de la irresponsabilidad de no llevar a tiempo lo requerido y que un pedido de ministro suspendía todo lo que estuviera haciendo, bla bla bla
Creo que no pensé mi respuesta. Simplemente salió de mi boca como vómito porque era todo lo que tenía atravesado en la garganta (mía… y de mis 30 compañeros de trabajo que nunca se animaron a pararle el carro) y tranquilamente le respondí: “ok pero no me maltrate, porque no admito ser maltratada, en ningún ámbito”.
La pobre Wendy había puesto la marcha atrás e iba escondiéndose en un rincón esperando los alaridos de la bestia herida, pero a cambio ésta sólo balbuceó echando fuego por los ojos: “te espero en mi oficina”.
Por supuesto que decir aquellas palabras me costó varios puntos menos en la calificación para ascender ese año pero al menos tuve la satisfacción de poner límites: una cosa es ser jefa y dar órdenes. Otra muy distinta es acusar y maltratar.

* Caso 3 – ¿Amigos o conocidos?:
Soy una persona muy sociable, por lo que tengo amigos en varias jurisdicciones. Con todos ellos, a pesar de la distancia, siempre mantenemos contacto, ya sea vía mail o telefónicamente.
El amigo (al que llamaremos X a fin de proteger su privacidad) vivía en Buenos Aires, nos veíamos a lo sumo una vez al año y el resto manteníamos un pseudo contacto debido a que el señor aparecía por momentos y desaparecía como estrella fugaz antes de poder pedir un solo deseo.
Soy persona de dar varias oportunidades pero colmó mi paciencia cuando sucedió lo siguiente: después de tener un hermoso encuentro en setiembre, X no volvió a aparecer sino en enero con una tarjeta electrónica deseándome “feliz cumpleaños” y preguntando ahí, después de 4 meses, cómo estaba. Furiosa agradecí la “atención” y respondí que me llevaría más de un mail para relatar todo lo que me había sucedido en tanto tiempo, mencionando al pasar un problema de salud por el que estaba atravesando.


¿Creen que acaso me preguntó qué me estaba pasando? No way!... pasaron otros 4 meses hasta recibir nueva postal electrónica de X deseando felices pascuas. A diferencia de las palabras de Alfonsin, le respondí que “la casa no estaba en orden” y comenté cuánto me llamaba la atención después del afecto que había demostrado en nuestro último encuentro, tanta frialdad durante meses. Por supuesto él puso las excusas que todos los hombres suelen poner, como que “el cariño está presente” y “siempre te recuerdo”… aunque no sepas bien si estoy viva o muerta, pedazo de forro!! Y después de darle un curso intensivo (de 3 mails) acerca de qué es la amistad, le deseé buena suerte y hasta luego.
No quiero cambiar a las personas, cada uno es como es pero yo no tengo por qué aceptarlo en mi vida. Yo necesito otra cosa!

* Caso 4 – Empleados y afines
No tengo demasiada gente que dependa directamente de mí, pero considero que como jefa no soy una persona jodida, ni vueltera, ni inconformista, que soy flexible en muchos aspectos y cumplo con mi parte que es pagar por el servicio que me prestan.
Siempre fui una persona de tomar afecto a los demás y tratarlos como si pertenecieran a la familia. Más que empleados siempre busqué amigos, fomentando la confianza y buena relación entre nosotros. Pero qué equivocada estaba!! Un amigo no puede dar órdenes a otro, ni imponer ciertos límites, ni decir no ante determinadas situaciones. Un jefe sí.
Así es como decididamente cambié mi forma de relacionarme con mis empleados. No más regalitos de mis viajes, ni del día del amigo, ni cambios de último momento. Tenemos un contrato de trabajo (verbal pero contrato al fin) y otorguémosle la seriedad que tiene. No sólo hay derechos; también obligaciones.
Si no trabaja, no cobra. Si falta, recupere. Si rompe, arregla. Si no se arregla, paga.
A cara de perro!!

* Caso 5 - soy gorda, ¿y qué?
Tras años de bancarme que me miren despectivamente y sentir la humillación de ser como soy y por tanto no poder en ocasiones adaptarme al mundo estándar en el que vivo, decidí exclamar bastaaaaaa!!!
Eso sucedió cuando al fin me animé a decir “acá no entro, hagan algo, yo pagué por algo mejor” y desde entonces ya no me avergüenza mi obesidad porque aprendí que debo dejar de sentir esa culpa que me destruía porque padezco una enfermedad y merezco que eso se considere en todos los ámbitos. Y ya no tengo problemas en gritárselo a quien sea!!

* Caso 6 – Y la familia también!!
Tal vez el ámbito menos propicio para poner límites sea precisamente el más conocido: el familiar! Pero tampoco es imposible.
Después de años de oír a mi mamá decir “sos una inútil” y “menos mal que no tuviste hijos porque serías una pésima madre”; y de escuchar de mi hermano que soy una mediocre porque elegí el Poder Judicial en lugar de ejercer la abogacía y porque no me llené de guita a costa de sacrificar mi vocación, decidí mandar a todos bien a la mierda y hacer la mía.


Esta es mi vida, buena o mala pero mía. Son mis elecciones y me puedo equivocar pero al menos sabré que mis errores no fueron por seguir los consejos de otro sino por hacer lo que se me cantaba. Así de jodida soy, pero al menos llegado el momento si triunfo sabré que me lo gané y si no, me golpearé la cabeza contra la pared pero no podré acusar a nadie de mis metidas de gamba.

Sí, soy cabrona… ¿y qué?

8 comentarios:

  1. TODOS TENEMOS UN POCO DE CABRONES JAJAJA...creo que con los años uno aguanta menos y elije lo que de verdad te hace bien y le escapamos a lo negativo. coincido en varias cosas con vos...me saca la falsedad y la mentira jjaja ...mas la mentira cuando creen que sos una adolescente y no valoran lo que uno da. tambien me saca cuando te tiran las culpas para salir ilesos de responsabilidades que ya tendrian que tenerlas asumidas, caso en especial con mi ex marido. lo que mas me saca es cuando tratan de subestimarte y te juzgan como madre, cuando te quieren ver perfecta y ellos tienen historias que mejor ni contar...para que...si todo sigue igual.
    mas cosas creo que no me ponen tan mal, si un poco las injusticias pero la verdad la vida es hermosa y hay que asimilar todo lo positivo y espapar a las personas con mala onda que exigen pero que no dan nada. tambien es bueno poner los limites pero de entrada, no esperar que te pasen por encima y despues reaccionar. bueno te mando un beso y segui asi.....alejandra

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  2. Yo fui testigo del Caso 2!!!!!!!!!!!!!!! Y digo: no de nuevo, no de nuevo!!!!!!!!!!! Avisa cuando viene la rebelión!!!!!!!!! porque yo rajo!!!!!!!!!!!!!! Pero, a pesar del "grato y hermoso momento" debo decir (en honor a la verdad) que fue un ejemplo de coraje, que a mí me falta....Pero igual: no de nuevo, no de nuevo!!!!!!!!

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  3. Una vez mas debo coincidir con vos!!!

    Yo tambien noto que conforme pasan los años me vuelvo mas intolerante ante ciertas cosas y, a la vez, mas tolerante en otras (por ej. Con las travesuras de mis perras).

    Ya no tolero la falta de respeto en ningun ambito ... si antes me quedaba callada ahora contesto ... quien tiene el derecho a maltratarme? NADIE! Ya le pague mi derecho de piso a la vida!

    Lo que vos aplicaste al caso 1, yo lo aplique a ciertas vendedoras que cuando entras a comprar te miran de arriba abajo como diciendo "vos? comprar aca?" como si el vestir jeans y entrar a comprar ropa de vestir signifique que no sos digna de entrar a semejante santuario... tengo derecho a vestirme como quiero, sobre todo los fines de semana y compro donde se me da la gana comprar, aunque la vendedora no este de acuerdo!!!

    O bien te atienden de muy mala manera ... Cosa que tambien solucione muy facil jeje ... pero debo admitir que dichas soluciones hicieron que algunas personas me digan ... que caracter!!!!!!!! Y si!!!!!! Tambien tengo derecho a ser bien atendida... algun problema? Si pago los precios monstruosos que ellas fijan ... lo minimo que espero es cortesia... y si no lo hacen compro en otro lado y listo!

    En este item creo que debo incluir a la dueña de Raices, en VGB! GRRRRRRRRRR claro ejemplo de lo cabrona que puedo llegar a ponerme, al punto de esperar pacientemente mi proximo viaje a dicho lugar!

    Obviamente que tambien pase por la experiencia de determinar que la gente que te presta un servicio o por una X razon es tu empleado, es eso y nada mas!!!!! Estoy harta de que se abusen de mi buena voluntad y generosidad...

    A nivel familia hace rato que lo aplico y si sigo escribiendo llegare a la conclusion que soy mas cabrona que vos; cosa que no me molesta porque admito que lo soy jeje, pero lo grave seria decir ... R tenia razon ... soy una jodida!!!!!!!!!!! jajajajajaja

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  4. ¡Qué puedo decir yo de la tolerancia, si la estoy ejerciendo desde hace tiempo en el ámbito familiar! Pero, sin pecar de obsecuente, sigo siendo respetuosa y estoy tomando las cosas más a la distancia para evitar posibles peleas inútiles, que nunca tendrán una solución favorable para ninguna de las partes.
    ¿Cómo un mediador acerca a las partes si la tolerancia es cero?
    Yo creo que con los años vividos y experiencias sufridas por la timidez o el respeto hacia los demás, yo tampoco estoy dispuesta a soportar más situaciones negativas. Trato de esquivarlas, pero no por cobarde, simplemente me ahorro esos malos momentos que no me engrandecen. Trato de dejar el agua correr y cuando menos lo pensás las cosas se acomodan solas. O sea, que ellos te llenen de mala onda si quieren, pero yo hago lo que quiero o puedo y los mato con la indiferencia.
    ¿Quién me maltrató más que mi propio papá y mi hermano? ¿Cómo no pensar que en algún lado pueda repetirse tal situación de personas desconocidas y sin un sentimiento en común? Definitivamente no callo más y no acepto ningún desplante, pero todavía tengo algo de tolerancia y soy bastante abierta a las posibles diferencias. De hecho, hace tiempo que me estoy conteniendo con mi mamá, porque sé que si algún día escuchara todas mis inquietudes y se hiciera cargo, la relación tendría fecha de vencimiento inmediato!!!
    Conclusión: no soy tan jodida, pero tampoco sumisa ni condescendiente, simplemente trato de disfrutar de los buenos momentos que me brindan las personas que me respetan. Y a aquellas que me buscan sólo cuando me necesitan para prestarles un servicio, les cuento que ya no soy una servicial incondicional!!! El que sembró en mi corazón tormentas, cosechará tempestades... La vida me puso muy dura y no me gustaría pagarles a todos con la misma moneda. Si hay algo que no me gusta o me molesta, simplemente lo digo y ya. Si a alguien le molesta lo que yo opine es problema de él y no mío. Yo soy fiel a mis ideas y no las cambiaré ni por plata ni por cariño. Si realmente fuera tan jodida y con tolerancia cero, no hubiera firmado aun disconforme, la donación recibida por mis padres y me hubiera plantado y hubiera hecho parir mucho más a mi hermano. En ese caso fui jodida en las palabras, pero en los hechos, todo lo contrario. Cedí mis derechos siendo tan hija como los demás.
    Con 40 años cumplidos quiero vivir en paz y armonía, pero no renunciar a ser respetada y digna. Si no me gusta, no lo tomo y listo. Lo dejo atrás y busco algo que me haga sentir mejor.
    La corto acá, porque me encanta escribir y ya estoy siendo reiterativa. Cariños.

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  5. Y sí, por algo como como clones. Soy cabrona, lo digo dándome la mano contra el pecho. Peor, por qué debo pedir perdón si no miento ni cago a nadie. El problema es que detrás de ser cabrona, soy recta y, esto....... es grave!!!!!
    Acabo de venir del Consejo Escolar donde YO tenía que resolver un problema. Las empleadas intentaban convencerme acerca de los argmuentos que la directora de la escuela debía manejar para solucionar burocráticamente el tema.
    Respuesta: vine a resolver MI tema, la directora sabrá que hacer o preguntará. Silencio! digo....... yo no cambio un sistema ni una forma de ser pero, por qué debo cambiar cuando no quiero??? Me entendes, querida Cary. Soy solidaria y colaboradora en todo, ad honorem, etc........ pero con pelot......... adelante.... NOOOOOOOOO.

    Poner límites parece ser el deporte más complejo del momento, pero es válido decir cualquier bolud......... "de onda" jajajaja. Porque en los medios, en cualquier programa, en la familia, etc., todo te lo dicen de onda clavándote un puñal y si te molesta, el problema es del receptor. No es genial???? quién se hace cargo de la vida, de la propia vida?
    Con esto digo que gente como el señor X (a quien conozco) JAMAS se hacen cargo de nada, viven como múltiples personalidades. Si no te escribo, no entendes que TE QUIERO???? y si no lo entendes, el problema es tuyo Cary...... y así convivimos.
    Me queda sólo el alivio de acostarme pensando que no me traicioné yo misma y si es necesario, no tengo problemas en pedir disculpas.
    Te quiero compañera de pareceres.

    Sandy

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  6. Como mi fuente principal de ataques de rabia son los chicos con los que trabajo en el colegio (y sobre todo sus padres), normalmente no estoy en condiciones de expresar mis quejas más que con algún comentario sarcástico, porque de otra manera me metería en serios problemas. Y como en realidad me encanta mi trabajo, no tengo ganas de que eso suceda, pero a medida que pasan los años cada vez las historias de terror son más frecuentes y terroríficas.
    Con algunas de mis compañeras tenemos la costumbre de salir del colegio juntas, pararnos en la esqiuina, y pasar diez o quince minutos haciendo catarsis acerca de las perlas del día, antes de marchar cada una para su casa. Y siempre hay material para compartir y no sentirse la única desdichada del mundo que tiene que andar lidiando con chicos malcriados y padres "pendeviejos" que nunca se dieron cuenta de que tienen que hacer de adultos.
    En fin, un día de estos voy a abrir mi propio blog, aunque supongo que los debe haber por cientos...
    Mariana

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  7. En el tema "cabronez", permitime que te aplauda :-)
    Si a los casi 40 uno no puede poner lìmites a los que se especializan en ca...ntarse en uno, es porque no aprendiò nada de la vida.
    Demasiada gente tiene la manía de decir cualquier barrabasada, sin fijarse si a uno lo lastiman y/o lo convierten en carne de diván. Especialmente padres y madres (ah, las madres!).
    Personalmente, trato de buscar la vía diplomática, la sonrisa, los buenos modales, las palabras amables, el razonamiento lógico... Suelo obtener buenos resultados, pero a veces me encuentro con energúmenos/as y/o bol... en cuyo caso también puedo ser áspera y terminante.
    Estoy de acuerdo con la persona que dice que es más tolerante ahora con sus perras. Me sucede con mis gatas. Será porque demostraron que a fin de cuentas me quieren más que nadie y me toleraron montones de cosas a mí??
    Un abrazo.
    Rita (la countess)

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  8. Countess, qué gran verdad ha dicho!!! Es absolutamente cierto que soy más tolerante con mis perros por la gran tolerancia que me han demostrado. Cuántas de mis broncas, ataques de llanto, gritos histéricos y rabietas han tenido que aguantar!! y siempre siguen aquí, firmes, dando incondicionalmente todo a cambio de poco o nada...

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