domingo, 29 de noviembre de 2009

LLEGA LA NAVIDAD: otro año que se va!!



Nos damos cuenta que otro año se está yendo por la inminente llegada de la navidad. Cada vez con más anticipación aparece la decoración en las tiendas y los comerciantes buscan meter presión del modo que sea, para que comencemos a comprar un mes antes.
Ya termina noviembre y ¿es impresión mía o acaso ahora que estoy por cumplir 40 los años pasan más rápido?
Es un comentario de vieja, desde luego, ¿pero no les da la sensación de que antes todo iba en cámara lenta y ahora tenemos que esforzarnos para evitar que los momentos se nos escapen?
El stress diario, las corridas y el ritmo de vida que llevamos hacen que todo sea más acelerado y efímero; y que tal vez no lleguemos a disfrutar plenamente ciertas cosas como lo hacíamos antes.
Cuando era chica contaba los días que faltaban para que llegue la navidad. Reconozco que nunca fui demasiado creyente pero de alguna manera ésa era la época mágica del año y ni siquiera reparaba en los 40 grados de temperatura con que celebramos la nochebuena en el hemisferio sur.
La navidad para mí estaba íntimamente relacionada con mi tío Berto. Por eso quizás la mitad de mi espíritu navideño se fue cuando él enfermó y después falleció.
Mi tío Berto era mi compinche, el de las bromas desinhibidas, la alegría de las fiestas. Era aquél que se tiraba de boca en el piso haciéndose el muerto cuando yo le decía que la comida que acababa de comer “estaba envenenada”. El que cantaba su “dingui di dingui di dan” encogiendo los hombros y bailando con pasitos cortos; y en toda ocasión levantaba su copa para brindar “por la felicidad de nuestros hogares”.
¡Cómo recordar una navidad de mi infancia sin hablar de mi tío Berto!
A principios de diciembre salíamos solo los dos rumbo a un vivero a cortar la rama para armar el arbolito de navidad.
En aquel entonces había en Gálvez un montecito de árboles de tuya que pertenecían al dueño de un vivero y nos daba permiso para elegir cada año una rama para nuestros arbolitos.
Qué extraña fascinación existe en la mente de un niño porque para mí era una excursión “al bosque” y hasta podía imaginar ardillas (¿en Gálvez?) correteando entre los troncos de los árboles!! (Ni siquiera imaginaba que podía haber ratas; en mi mente infantil eran ardillas!!) Todavía puedo recordar el olor de esas plantas y la tierra fresca y sana.
A sólo un par de cuadras de mi casa me sentía como los chicos de la película entrando al reino de Narnia a través de la puerta del ropero.
Entonces elegíamos la rama, la mejor formada, no importaba a qué altura estuviera, y él trepaba con su serrucho hasta cortar una para su casa y otra para la mía. Siempre la mejor era para mí.
A nuestro regreso enderezaba la rama con una madera tutora y lo preparaba para que se mantuviera firme hasta el día de reyes.
Mi tío era carpintero y armaba unos pesebres soñados. No sólo tenía el pesebre propiamente dicho sino también el pueblo, con otros personajes, puentecitos y pasarelas de madera, un lago hecho con un espejo bordeado de arena y variedad de animales. Montañas de papel madera pintadas con témpera y arbolitos naturales y artificiales. No faltaba nada y todo en su justo y preciso lugar.
Todo ese significado tan especial que dábamos a la navidad se fue con mi tío. O tal vez simplemente se esfumó porque fui creciendo y la madurez hace que se pierda la magia de mirar las cosas a través de los ojos de niño.
Pero no he abandonado todo. Sigo adornando mi casa cada año para celebrar la navidad, decorando el arbolito aunque nadie más que yo lo vea y, a pesar de la poca habilidad que tengo, armando un pesebre que no será como aquél que me fascinaba, pero es un modo de mantener viva la tradición.
Y extraño a mi tío, lo extraño mucho. Ésta es la época del año en que más siento su ausencia. Pero no lo recuerdo con tristeza porque él era la alegría.
¿Qué les pasa a ustedes con la navidad? ¿Qué recuerdos les trae?... ¿o les resulta indiferente?

8 comentarios:

  1. La Navidad es una fiesta religiosa y muchas veces no la recordamos como tal. Es como decís vos, adornamos nuestras casas y mantenemos viva la tradición de regalarnos algo en nombre de Papa Noel.
    Cuando era niña la Navidad era soñada porque nos deparaba el recibimiento de un regalo seguro. Un regalo que no pedíamos a Papa Noel, porque ya de pequeñas sabíamos que no existía. No había mucha magia en mi familia en esas fiestas. La cuestión principal era dónde se organizaba la reunión, quién prepara ba las comidas en su casa, etc. El espíritu navideño, el nacimiento de Jesús ni lo teníamos en cuenta. Recién ahora, en estos últimos años, cuando volví a la Iglesia (nos casamos por iglesia, bautizamos a nuestros niños, comenzamos la catequecis), le encontramos sentido a estas fiestas que los paganos también celebran aunque no crean en Dios.
    Esta próxima Navidad, será la primera que pasaré sin mi papá. La sensación de angustia se reaviva durante las fiestas. Cada año que se sucede, hay algún familiar ausente. Y durante este año, partieron también los abuelos de Héctor. Será una Navidad para festejar en familia y disfrutar de la alegría de los chicos rodeando al árbol de Navidad colmado de regalos.
    No sé si el tiempo pasa más rápido. Yo creo que en el presente planificamos contínuamente cómo resolver cuestiones futuras y no disfrutamos de cada momento como el último, no vivimos el presente intensamente.
    ¡Felices fiestas para todos los que están leyendo este comentario y para todos los que que me quieren y los que no, también!
    Esperemos la llegada de la Navidad con amor y optimismo. No esperemos sentados, comiendo y bebiendo porque sí. Disfrutemos de la familia. Es una buena ocasión para reunirnos con quienes nos hacen felices. Besos...

    ResponderEliminar
  2. Las fiestas. Sabia que tocarias ese tema ... ultimamente no le doy importancia, es un dia como otro. si cuando era chica la esperabamos ansiosas por los regalos...hoy solo deseo que pasen de una vez...
    tengo lindos recuerdos de las fiestas que pasabamos en la quinta de mi ex con todos los parientes y la pasabamos rebien...todo eso termino ahora vemos las cosas diferentes...
    bueno te dejo y felicidades para todos!!!!!!
    alejandra

    ResponderEliminar
  3. que recuerdos tengo los mas hermosos siempre rodeados de toda la familia mi tia titi que compraba regalos para toda la familia eramos muchisimos y sin embargo no se olvidabade nadie, siempre me daba mucha felicidad la navidad como el fin de año esperaba todo el año y cuando llegaba que felicidad, despues fueron pasando los años primero se fue mi abuela y ya las fiestas no fueron lo mismo, porque mi abuela reunia a toda la familia nadie faltaba , despues empezo como a desmenusarse la familia, despues falto mi tio jorge y al poquito tiempo mi querida tia dela alma titi, despues mi primo lucas y mi tio julio , entonces ya mis fiestas no son igauales me traen muchos recuerdos y demasiada tristeza el darme cuenta que somos tan pocos asi que a mis hijos les inculco la navidad bueno gracias por estos blog marina

    ResponderEliminar
  4. Sí, siempre hay en toda familia quien es "el alma del cuadro", el más alegre, el disparatado, quien recuerda todas las fechas, quien fortalece los lazos de unión en la familia. Y muchas veces cuando esas personas nos dejan, las cosas que traían con ellos también llegan a su final.
    No puedo evitar pensar en mi tío llegada la navidad, pero no cuento los lugares vacíos en la mesa sino que trato de ver los nuevos lugares ocupados por las nuevas generaciones.
    Este año Catalina pasará entre nosotros sus primeras fiestas y me llena de amor y regocijo pensar en como la vida es una rueda que se renueva permanentemente. Los lugares vacíos vuelven a llenarse.
    Como relatás, Marina, hubo muchas pérdidas en tu familia, pero tu gordito esperando a Papá Noel pondrá en la nochebuena la cuota de magia y alegría que sólo los chicos pueden aportar.
    ¡Gracias por participar, chicas!
    Quiero leer historias de navidad!!!!

    ResponderEliminar
  5. Nosotros siempre nos reunimos para celebrar la Navidad en la casa de una de las hermanas de Héctor, mi marido, en San Jerónimo Norte. Lo hacemos casi por tradición y por organización. Ya estaba establecido así desde hace varios años, antes que yo los conociera a ellos. Recuerdo hace tres años atrás que salimos más temprano que de costumbre rumbo a San Jerónimo, pero pasando primero por Santo Tomé a saludar a uno de mis cuñados que esa noche estaría ausente en la cena navideña. Todo parecía tranquilo durante la tarde. El cielo pintaba algunas nubes, pero nada raro.
    Cenamos en San Jerónimo con el resto de la familia y por un momento se levantó un tormentón inimaginable hasta el momento. Decidimos partir de vuelta a Gálvez en medio del diluvio. A la altura de San Carlos, por la ruta nacional nro. 19 estaba pasando como un tornado rumbo a Esperanza. Eso lo supimos recién después con la difusión de las noticias. En la ciudad de San Carlos nos encontramos con las calles desbordadas por el agua. Salimos ilesos de semejante situación llegando ya a Gessler. EL héroe de la noche fue el super chevy que vendimos este año y el chofer, por supuesto. Nunca deseé con tanta fuerza, llegar a casa y disfrutar del calor del hogar!!!
    Al día siguiente hablamos para ver qué había sucedido allá, en San Jerónimo y nos contaron que quedaron aislados por el agua por más de una semana. ¿Tomamos la decisión acertada? No sé, esa vez tuvimos mucha suerte. Esa sí que fue una Navidad inolvidable!!! Después vendrían las inundaciones del año 2007 con todas sus consecuencias, a mediados de ese año.
    En una época pasaba las Noches Buenas en Arocena, en la casa de unos tíos de un ex novio mío, que muchas que me conocen recordarán.
    Por muchos años, la última Navidad que celebré en Gálvez fue en el año 1995, sin novio y sin esperanzas ni ilusiones...
    Me costó darme cuenta que la Navidad es un tiempo de cambio, de esperanza y de amor. Es un buen motivo para intentar que nazca una persona nueva dentro de nosotros, buena, solidaria, generosa y perdonadora. Es un buen momento para hacer balance de todo lo que hicimos durante el año transcurrido.
    La corto acá, porque puedo escribir por horas y aburrirlos también. Besos.

    ResponderEliminar
  6. La Navidad fue una fiesta pagana muchísimo antes de que el cristianismo del imperio romano se la "tomara prestada". Era la fiesta del solsticio de invierno (para nosotros es el de verano, obvio, pero de alguna manera la historia se escribió en el hemisferio norte, je), en que el sol renacía después de haber llegado a su punto más bajo en el horizonte y anunciaba la llegada de la primavera reiniciando el ciclo de la vida.
    Por mi parte, la Navidad siempre fue un momento de reunión familiar, no siempre demasiado agradable porque había demasiado stress, apuro, corridas y "compromisos" como para disfrutarla.
    Este año mis padres se van a pasarla con mi hermana, que vive afuera, así que estoy contenta porque seguramente la van a pasar bien y no van a tener que trabajar ni organizar nada. Yo seguramente iré a lo de alguna amiga. No me preocupa demasiado. No me gusta mucho la Navidad acá, estéticamente hablando. No hay nieve, ni coros por las calles, ni conciertos en las iglesias (una vez me tocó en Inglaterra, y fue inolvidable!!!), pero tampoco me deprime, por suerte. Es una fecha más, y por suerte estamos para disfrutarla.

    ResponderEliminar
  7. Qué odisea la tuya, Angélica!! ¿Vieron como a veces tomamos decisiones automáticamente sin saber lo importantes que pueden llegar a ser?
    Coincido con Mariana en que estéticamente la navidad en Argentina es una cagada! Encima hace calorrrrrrrr!!!!
    En 1995 tuve la dicha de viajar a EEUU en diciembre y pude ver una navidad distinta. Mi sobrina Julia estaba harta de tanto villancico y motivo navideño pero a mí (que me confieso MUY CHOLULA) me encantó y me pasé los 17 días cantando "We wish you a merry christmas" ante la mirada de fastidio de Juli.
    En mi familia creo que el 90% de las navidades se celebraron en casa. Nunca me gustó eso de ir a lugares impersonales para esa fecha... no sé, rayones míos tal vez, pero festejar la navidad en clubes o lugares "neutrales" nunca me gustó.
    No así el caso del fin de año, que ya es otro tipo de festejo menos intimista y da para estar en cualquier sitio donde haya ruido.
    A mis compañeras del secundario: ¿recuerdan el 31 en Bariloche en 1986? qué locura!!!!
    Sin duda alguna la peor navidad de mi vida fue la de 1997. Estábamos invitados a compartir la fiesta con la familia de mi cuñada en un club y maldita la gracia que me hacía... pues mi disconformidad y mi cara de bragueta tuvieron su merecido y no pasé la nochebuena en el club sino en el sanatorio!!! Sí, apendicitis y cirugía de urgencia. Arruiné la navidad de todos pero especialmente fue un escarmiento para mí, ya que lo importante no es adónde celebrar sino en compañía de quiénes compartirlo!!!

    ResponderEliminar
  8. Los años pasan, las fiestas se suceden y yo sigo escribiendo decenas de palabras como el día que aprendí a hacer las primeras letras... Quien llegó hasta aquí espero no se haya aburrido... Este año viajaremos a Santo Tomé y seremos como treinta personas. No sé cómo nos ubicaremos en una casa tan pequeña, pero al menos trataremos de pasarlo lo mejor posible. ¡Felicidades a todos en estas Fiestas y en todos los días venideros!!! :)

    ResponderEliminar