miércoles, 30 de diciembre de 2009

2009 YA SE VA: y si no se quiere ir, lo corro!!



Así como en más de una ocasión me habrán escuchado decir lo mucho que me gusta y disfruto la navidad, también les puedo asegurar que casi con la misma intensidad odio el 31 de diciembre.
Es el último día del año y, con el agotamiento que usualmente he llegado al final de los últimos años, tendría que alegrarme de que se vaya y punto, pero no. En cambio, me siento abatida, deprimida y cansada.
El 31 suele ser fecha de balance hasta para los bancos. Pero en la vida personal éstos son más crueles y complicados. Cuando se mira hacia atrás y se ven casi todas las metas incumplidas y los planes pinchados a pesar del envión con el que habíamos comenzado el año, dan ganas de abrirse las venas con un destapador!!
Creo que particularmente he tenido las mismas metas en los últimos (por lo menos) 10 años y cada 31 me encuentro con que las tengo que reformular para terminar deseando siempre lo mismo!!
Si seguimos con la estadística también puedo asegurar que en los últimos 5 años he esperado que el año que comienza sea mejor que el que se va y siempre es peor!!! (será por aquello de que no importa que tan bajo estés, siempre se puede caer más bajo)
He probado absolutamente todo:
* Sonreír como imbécil la última media hora del 31, porque dicen que hay que pasar los últimos minutos del año viejo del modo que nos gustaría vivir el año nuevo.
* Comer 12 pasas de uva (que me gustan en el budín inglés o en el pan dulce, pero no solas!!)
* Quemar un almanaque del año viejo (aún a riesgo de que me llamen piromaníaca o incendiaria, intenté lo mismo con agendas, papelitos con deseos y afines)
* Ser optimista y pensar sólo en los buenos momentos del año que se está yendo (tarea que me insume menos de un minuto, en tanto los malos generalmente me llevan un día entero)
Nada resulta.
Así que para evitar la tristeza del 31, decidí deprimirme el 30. Y aquí va mi balance general 2009:
* Dos ascensos, uno efectivo y otro no.
* Un título de fotógrafa profesional, que supuestamente era una carrera y por arte de magia pasó a ser “curso-de-dos-años-de-duración” con un costo exorbitante.
* Tres viajes.
* Tres ataques de lumbalgia, uno previo a cada viaje.
* Chotocientos kgs. de más y cero perspectiva de bajarlos.
* Una colección de dolores musculares, más la aparición de várices (que era lo único que aún no tenía en mis piernas)
* La llegada del solcito de mi vida: Catalina.
* La pérdida definitiva de dos amigos (o más bien una y medio)
* El final de una locura laboral y el comienzo de otra.
* El regreso al “tiempo-completo-tribunalicio” con 60 horas mensuales más de trabajo (a propósito, ¿adónde fue a parar aquello de las 8 horas diarias de labor?)
* El objetivo de mi súper cámara fotográfica en terapia intensiva durante la segunda mitad del año (y sin miras a recuperarla aún)
* El principio de la recuperación de mi mamá, con sus primeros pasos fuera de la cama.
* Los problemas digestivo/intestinales de mis bebés.
* Una adopción directa fallida, que casi me lleva al borde de la locura.
* Despelote hormonal total, que hace que viva menstruando y con la cabeza hecha sopa (premio consuelo a mis tratamientos de fertilidad)
* Un bruxismo que casi me deja sorda.
* Y como si fuera poco: otro año que me sentaré sola a la mesa familiar.
Porque, amigas solteras (y sin pareja como yo), ¿no les rompe soberanamente los ovarios ir a las fiestas (todas ellas: familiares, casamientos, despedidas, etc.) SOLAS??
Las familiares son las peores!! Podría afirmar que no me importa notener pareja el resto del año, pero cuando ves que hasta el último de los personajes de tu familia (que tuviste en brazos) y hasta el solterón de tu barrio (ése que no levantaba ni polvo del piso) tiene compañía y vos seguís más sola que la una, cómo molesta!!!
Y lo peor es cuando aparecen esos parientes que hace rato que no ves y te miran como sapo de otro pozo preguntando “¿y no tenés novio?” Ante la negativa no se conforman y continúan “pero algo debés tener…” No, pedazo de nabo, NO TENGO NOVIO y a menos que me dedique a patear goles en contra, con lo histéricos y paranoicos que están los hombres, a menos que le dé el sí a un señor sexagenario, dudo que lo esté en mucho tiempo!!
Muchos dicen “lo único que hay que pedir es salud porque lo demás va y viene”. En mi caso la salud va y viene todo el tiempo!!! Así que cada año al brindar pienso sólo en la parte afectiva de mi vida y pido estar acompañada para las próximas fiestas y en lo posible con un bebé en brazos o un proyecto concreto para tenerlo.
Pero por alguna razón, Dios, la vida o quién carajos mueva los hilos de mi existencia considera que aún no es tiempo. La macana es que estoy cansando de esperar…
En fin, espero que habiendo descargado la bronca emocional de fin de año en el día 30, el 31 sea compensada con una buena borrachera que al comienzo del 2010 me impida siquiera saber cómo me llamo!!! No hay felicidad más grande que la de la inconsciencia…
En cuanto a ustedes, mis queridos lectores, deseo que todos puedan cerrar sus balances con superavit y encarar con ganas y mucha energía los desafíos que depara un año a punto de comenzar.

¡Feliz año nuevo!... ¡¡¡Muy feliz 2010!!!

lunes, 21 de diciembre de 2009

REVIVIENDO UN MITO: mi cartita a Papá Noel

Una de las mayores decepciones en la vida de un niño, que marca su paso (lento, pero un paso al fin) desde la ingenuidad de la infancia hacia el insulso mundo de la adultez, es enterarse que Papá Noel no existe y que detrás de esa vil mentira no estaban ni más ni menos que sus propios padres!!
No podría señalar con precisión cuándo fue el momento en que descubrí la farsa navideña. Es más, creo que no me dolió tanto ese golpe bajo como el enterarme que la liebre de pascuas no existía y era mi mamá quien sacaba de escena el pastito y el agua que le dejaba, marcando hasta las patitas del mítico animal en mi ventana (¿cómo no creer?... no estaba en ese entonces CSI para investigar a quién pertenecían las huellas plantares!!)
Lo cierto es que sería maravilloso mantener esa convicción de que un viejito barrigón a bordo de un trineo volador pudiera depositar bajo nuestro arbolito todo aquello que pidiéramos...
Qué no daría por poder escribir una carta con listita de deseos que sólo Papá Noel pudiera cumplir!!! Sería algo así:

Querido Papá Noel,

Considero que este año me porté bastante bien. No soy un ángel (tampoco se supone que los ángeles anden sueltos por la tierra) pero mirando a veces a mi alrededor me doy cuenta que soy más buena que mucha gente que conozco y no por eso soy más recompensada.
Hay un regalo que te he pedido desde hace años y te venís haciendo el oso, así que lo reitero por si acaso perdiste mis cartas anteriores: quiero tener un hijo o hija.
Podrás decir que es un deseo absolutamente egoísta pero nada menos egoísta que pensar en tener a alguien que dependerá 100% de vos en los primeros años, porcentaje que disminuirá de a poco con el transcurso del tiempo, pero que será tu "carga" hasta el final de tus días.
Sé que enviaste a Catalina y lo agradezco de corazón porque amo a esa bebita, pero ya no quiero bebés prestados.
Quiero criar enteramente a alguien, aunque ello implique no dormir en mucho tiempo; enseñarle a decir sus primeras palabras, darle su primer alimento y compartir sus primeros juegos (haciéndome cargo también de sus travesuras); y que el día que diga mamá sea para llamarme a mí.
De ninguna manera voy a seguir aceptando que me rodees de hijitos de amigos, sobrinos, primitos y afines. Si no es para dejarme un bebé propio, abstenete de aparecer!!!!
Ya que hablamos de deseos viejos y polvorientos, también quisiera recordarte cuánto te pedía en la adolescencia un compañero. Tal vez ya no para casarme (como pedía inicialmente) sino para compartir momentos y por qué no sentirme un poquito contenida y querida, o al menos para no permitirme olvidar que soy una mujer.
Aquí aclaro que después de haberte brindado tantas especificaciones ya es tiempo que des con el "modelo" indicado. Me cansé de probar productos genéricos que no tienen el efecto deseado o bien te matan con las acciones colaterales.
También me gustaría que llenaras tu bolsa de voluntad y la derramaras sobre mí en la nochebuena, para poder darme la fuerza necesaria para sobreponerme a mi perra obesidad y tener un cuerpo que refleje mi edad, mis ganas y mi personalidad, que hace años tengo atascada debajo de tanta grasa, luchando por aflorar.
Estimo que con la voluntad será suficiente, pero también podrías agregar algo de constancia, paciencia y tolerancia... sí, ese cóctel puede funcionar!!
Con eso creo que puedo volver a creer. Me podrás llamar egoísta, mas no materialista!!
Considero que ya esperé demasiado por ver cumplidos estos deseos, así que bien podrías hacer una excepción en mi predominantemente salada vida y concederme alguno de ellos.
Caso contrario, no te guardaré rencor. Sólo te esperaré con un vaso de leche (de magnesia Phillips!!!) y unas galletas (de la misma edad que los años que llevo en la espera!!) y mientras te empastes comiendo (y dejes bajo mi árbol los mismos regalos pedorros de todos los años), convenceré a tus renos de hacerte un piquete (dejándote a pata) exigiendo mejores condiciones de trabajo, vacaciones pagas y sueldo anual complementario.
Podría pedirte muchas cositas más malvadas pero sé que sos un anciano bueno y no quiero comprometerte ni abusar.
Con amor,

Cary


¿Qué les pareció?... ¿Qué pedirían ustedes si se les pudiera conceder cualquier deseo?
Imaginemos por un momento que Papá Noel no es un mito y pidamos sin inhibiciones.
La consigna es: nada material ni nada tan espiritual y altruista como la paz mundial. Permítanse ser absolutamente egoístas y sólo pidan, sin otro límite que la imaginación!!

miércoles, 9 de diciembre de 2009

SOY FOTÓGRAFA PROFESIONAL… estoy harta de estudiar!!!


Hoy aprobé la última materia de la pseudo carrera de fotógrafa profesional que estoy cursando desde hace dos años. Rendí marketing (para qué cornos necesitaré esos conocimientos!!) y con eso termino el suplicio que fueron los últimos dos años en la Locademia de fotografía.
La verdad es que estoy harta de estudiar, cansada de la presión de los exámenes y la presentación de trabajos prácticos y las fechas. Estoy podrida de que me tomen asistencia y más aún de ser la más vieja estudiante, lo que no necesariamente (al menos no en mi caso) significa ser “estudiante crónica”.
Lo cierto es que al llevar tantos años quemándome las pestañas que casi he perdido la cuenta… de repente me sorprendí pensando en mi vida estudiantil.
Sin duda alguna, el peor momento que he sufrido es el paso del secundario a la universidad.
En primer término porque creo que la facultad me agarró tiernita.
Gracias a la poco feliz ocurrencia de mis maestras de primaria (y a haber sido una nena insoportable que como sabía leer y escribir desde los 4 años me aburría –nunca me gustó dibujar- y volvía loco a todo el jardín) me pasaron a primer grado a los 5 años y eso me dio ventajas (sólo educativas) durante toda la escolaridad. Así que con 17 añitos recién cumplidos comencé la facultad.
¡Era tan pero tan tonta! No podía acostumbrarme a eso de las inscripciones para todo, las comisiones, horarios tan despelotados y definitivamente al ritmo universitario (más caótico aún en una estatal)
Encima era tan salada (casi como ahora) que no existía en la facultad. No aparecía en listas, no tenía número de libreta, no salía inscripta como regular en ninguna comisión… era un ente!!!
No había auto de mi propiedad en esa época, así que mis dos medios alternativos de transporte eran el camión o el colectivo.
¿Se imaginan lo que eran 80 km en camión a 60 km/h sintiendo el permanente tirón del acoplado en la cintura?... maravilloso!!
En verano con unos calores que daban para hacer huevos fritos sobre el asiento!!!
Y los colectivos… de primer nivel!! De las tres empresas que viajaban a Gálvez no hacíamos una. Coches destartalados, abarrotados de personas, mugrientos y olorosos, hacían que las DOS horas de viaje (sí, dos, porque eran de esos lecheros que paran hasta en los campos si ven una hormiga haciendo señas) fueran una experiencia inolvidable.
En ocasiones viajaba más gente de pie que sentada, lo que hacía que se perdiera la sensibilidad especialmente de la cintura hacia abajo. Lo que no se perdía (lamentablemente) era el olfato y casi podría afirmar que la antitetánica era insuficiente para poder sobrevivir un viajecito por la ruta 11.
Pero sin duda alguna lo peor del inicio de mi vida universitaria fue parar en la casa de una mujer tan bruja como miserable: Adela.
Hasta ese momento había sido princesa y reina en mi casa. Vivía sólo con mi mamá desde los 13, mi hermano hacía rato que se había casado y construído rancho propio; y estaba acostumbrada a hacer la mía sin demasiados límites… al menos no límites tan ridículos como los que comencé a padecer en esa casa.
Terminé en lo de Adela por ser ella prima de una amiga de mi mamá… de ese modo “la nena” estaría segura en la gran ciudad, a cargo de alguien conocido (ay, esas creencias de mi familia!!!)
La fulana era una viuda cincuentona, petisita cual tapón de sidra y con expresión bonachona. Pensé que hasta podía llegar a quererla como una segunda mamá (bueno, tampoco la pavada… como una tía digamos)
Lo cierto es que vivir con ella se transformó en un infierno.
Era como el hada madrina de la princesa Fionna, de aspecto angelical pero bien malvada en el fondo.
Lo primero que hizo fue confiscar la llave del pasillo (la casa era un departamento interno) Se cerraba a las 10 de la noche, por lo que jamás podía yo llegar después de esa hora, o me quedaría afuera.
Me tomaba el tiempo en la ducha, controlaba cuánta agua gastaba o cuánta luz ocupaba, si me levantaba temprano a estudiar, o lavaba demasiada ropa. Con el gas mucho no me jodía ya que yo era de cocinar poco.
Usaba todo lo que yo tenía. Si guardaba un bife en el freezer ya no volvía a encontrarlo porque se lo había comido durante el fin de semana. Si ponía papel higiénico en el baño también se lo comía o no sé qué hacía, pero desaparecía. El colmo fue cuando un día quise usar el champú y se me cayó entre los dedos… había robado la mitad y la otra la había llenado con agua!!!!!!!!
Eso entre otras delicias… era un verdadero general!! que fichaba y controlaba cada uno de mis movimientos!!
Así y todo Santa Carina aguantó tres largos años allí deseando sólo recibirme para huir de esa casa, la odiosa facultad y esta espantosa ciudad!
Llegando al final del tercer año y con la bocanada de aire fresco que representaba para mí haber comenzado a trabajar como practicante en tribunales, me planté en mi casa y exigí: “o me alquilan un departamento o dejo de estudiar”.
Y ahí me mudé a mi primer departamento alquilado… pero mi vida “departamentil” es tema para otro post!!

martes, 8 de diciembre de 2009

8 DE DICIEMBRE: día de María… Lidia!!!!


Hoy 8 de Diciembre, además de ser el día de la virgen (y feriado!, gracias a Dios, lo que me permitirá estudiar un poco para el examen de marketing de mañana ji ji), es el cumpleaños de una de mis mejores amigas: María Lidia, alias Lili (nombre de batalla), por lo que decidí dedicarle este post a pesar de que es una negada que nunca entró ni por error a este blog a dejar un miserable comentario (sí, viene con recriminación la dedicatoria je je)
Conocí a Lili allá lejos y hace tiempo, cuando éramos muy chicas y su mamá trabajaba con mi mamá. Según los dichos de mi mamá, ella era una especie de demonio de Tasmania (algo que la vida se encargó de devolverle a través de su hijito menor ja ja). Yo registro poco y nada de esa época (la amnesia cuarentona, ¿vieron?)
Nos reencontramos recién en el secundario y a partir de ahí fuimos inseparables.

Con ella habíamos hecho la lista del centenar de chicos que nos gustaban y vivíamos elucubrando estrategias para encontrar al amor de nuestras vidas!!
Cómo olvidar nuestras salidas de los sábados a D’jango II, fundamentalmente el día en que éramos tantas y nos sentamos al borde de la pista. Hicimos correr y correr a Lili porque estaba en la punta hasta que se te terminó el asiento y se cayó sentada en el suelo. Se reía tanto que no podía levantarse… claro está que nosotras también nos reíamos tanto que ni una mano le dimos!!
O cuando íbamos de Prus (Proust, según Javier) a tomar esas cervezas heladísimas y comer esas picadas y sándwiches gloriosos (según Lili “cerveza complicada”), aquel día en que se me desfondó el vaso y me bañé en Quilmes.

Más adelante fue tiempo de aventuras en auto, a bordo de mi Fiat Duna Raymundo, cuando perseguíamos a quienes nos gustaban o tocábamos bocinazos a ciertos personajes que después pasaron a ser parejas (mejor ni nombrarlos!), o cuando subíamos de a 8 en el auto, escuchando a todo volumen a los Pet Shop Boys (o “Pitchunfloyd”, según Mario)
También fue a bordo de Raymundo cuando conoció a su ídolo: Sergio Denis (que en ese entonces era un bombonazo!) Lo interceptamos a la salida del hotel cuando fue a cantar a Gálvez y le crucé el auto delante del de él. Y Lili que se hablaba todo, quedó muda mirándolo embobada!! mientras él muy amable conversaba con nosotras y nos firmaba el ansiado autógrafo.
¡Qué tiempos aquéllos!

Lili siempre dueña de un humor envidiable… un día mientras matábamos el tiempo un sábado en casa de Mariela recuerdo que se maquilló con resaltador de textos y no había forma de quitarse esa pintura fosforescente!!
O también puedo recordar las veces que se caía (porque nunca tuvo mucha estabilidad con esos piececitos de geisha que Dios le dio) y desaparecía ante tus ojos como por arte de magia…


Son innumerables las anécdotas que tendría para contar… como cuando el coordinador del viaje a Bariloche (no del viaje de estudios, sino que éramos adultas!) nos calificó de “equivocadas de la vida” porque habíamos subido al cerro Catedral en teleférico y había tanta gente que cuando bajamos todos estaban en el bus con cara de perro, esperándonos. Lo peor es que ni siquiera ahí habíamos sido irresponsables… apenas habíamos llegado a la cima una se quedó haciendo la cola mientras la otra recorría… hacía tanto frío!! Compramos un café que nos costó unos 15 dólares y encima el viento lo voló!!!
Habíamos hablado con otro contingente para que nos llevaran a Bariloche porque creíamos que nos habían dejado ahí!!
Pero más allá de los momentos graciosos e inolvidables, estaba la amiga, la confidente, la compañera.
Todos sus cumpleaños terminaban con tormentas tipo Twister y desparramo general, ya que vivía en una calle no pavimentada.
Un día estaba en su fiestita con Raymundo. El cielo parecía que se iba a venir abajo del tormentón que había, cuando comenzó a lloviznar. “No te preocupes”, dijo Lili, “es una nube pasajera”. No sólo se largó una lluvia de los mil demonios sino que creo que paró a la semana!!!
Apenas aflojó un poco subí al auto junto a dos amigas (una de ellas con un bebé de meses) y emprendimos el camino, despacito y por el medio… no pasó ni media cuadra que nos empantanamos!!! Tuvo que ir el padre de Lili y un vecino con una pala a desenterrarnos!!!!!! Y después, a pasar por una calle medio inundada para lavar al pobre Raymundo, que creo que despidió barro durante días!!

Lili me dio uno de los honores más grandes, el de ser madrina de su hija mayor. Ibamos a intercambiar madrinazgos pero la vida quiso que sólo pudiera ofrecerle el de mi perro Polidoro.
Reconozco no haber sido la más presente de las madrinas para Clara pero a pesar de la distancia trato de estar presente de alguna manera.
Por nuestra amistad de tantos años, por todos los momentos vividos, los de diversión y los más tristes también, hoy Lili te regalo este post, con mis deseos de un muy feliz cumpleaños!!!!!!!!! Y esperando también que me obsequies tu presencia y algún comentario en este blog...

domingo, 29 de noviembre de 2009

LLEGA LA NAVIDAD: otro año que se va!!



Nos damos cuenta que otro año se está yendo por la inminente llegada de la navidad. Cada vez con más anticipación aparece la decoración en las tiendas y los comerciantes buscan meter presión del modo que sea, para que comencemos a comprar un mes antes.
Ya termina noviembre y ¿es impresión mía o acaso ahora que estoy por cumplir 40 los años pasan más rápido?
Es un comentario de vieja, desde luego, ¿pero no les da la sensación de que antes todo iba en cámara lenta y ahora tenemos que esforzarnos para evitar que los momentos se nos escapen?
El stress diario, las corridas y el ritmo de vida que llevamos hacen que todo sea más acelerado y efímero; y que tal vez no lleguemos a disfrutar plenamente ciertas cosas como lo hacíamos antes.
Cuando era chica contaba los días que faltaban para que llegue la navidad. Reconozco que nunca fui demasiado creyente pero de alguna manera ésa era la época mágica del año y ni siquiera reparaba en los 40 grados de temperatura con que celebramos la nochebuena en el hemisferio sur.
La navidad para mí estaba íntimamente relacionada con mi tío Berto. Por eso quizás la mitad de mi espíritu navideño se fue cuando él enfermó y después falleció.
Mi tío Berto era mi compinche, el de las bromas desinhibidas, la alegría de las fiestas. Era aquél que se tiraba de boca en el piso haciéndose el muerto cuando yo le decía que la comida que acababa de comer “estaba envenenada”. El que cantaba su “dingui di dingui di dan” encogiendo los hombros y bailando con pasitos cortos; y en toda ocasión levantaba su copa para brindar “por la felicidad de nuestros hogares”.
¡Cómo recordar una navidad de mi infancia sin hablar de mi tío Berto!
A principios de diciembre salíamos solo los dos rumbo a un vivero a cortar la rama para armar el arbolito de navidad.
En aquel entonces había en Gálvez un montecito de árboles de tuya que pertenecían al dueño de un vivero y nos daba permiso para elegir cada año una rama para nuestros arbolitos.
Qué extraña fascinación existe en la mente de un niño porque para mí era una excursión “al bosque” y hasta podía imaginar ardillas (¿en Gálvez?) correteando entre los troncos de los árboles!! (Ni siquiera imaginaba que podía haber ratas; en mi mente infantil eran ardillas!!) Todavía puedo recordar el olor de esas plantas y la tierra fresca y sana.
A sólo un par de cuadras de mi casa me sentía como los chicos de la película entrando al reino de Narnia a través de la puerta del ropero.
Entonces elegíamos la rama, la mejor formada, no importaba a qué altura estuviera, y él trepaba con su serrucho hasta cortar una para su casa y otra para la mía. Siempre la mejor era para mí.
A nuestro regreso enderezaba la rama con una madera tutora y lo preparaba para que se mantuviera firme hasta el día de reyes.
Mi tío era carpintero y armaba unos pesebres soñados. No sólo tenía el pesebre propiamente dicho sino también el pueblo, con otros personajes, puentecitos y pasarelas de madera, un lago hecho con un espejo bordeado de arena y variedad de animales. Montañas de papel madera pintadas con témpera y arbolitos naturales y artificiales. No faltaba nada y todo en su justo y preciso lugar.
Todo ese significado tan especial que dábamos a la navidad se fue con mi tío. O tal vez simplemente se esfumó porque fui creciendo y la madurez hace que se pierda la magia de mirar las cosas a través de los ojos de niño.
Pero no he abandonado todo. Sigo adornando mi casa cada año para celebrar la navidad, decorando el arbolito aunque nadie más que yo lo vea y, a pesar de la poca habilidad que tengo, armando un pesebre que no será como aquél que me fascinaba, pero es un modo de mantener viva la tradición.
Y extraño a mi tío, lo extraño mucho. Ésta es la época del año en que más siento su ausencia. Pero no lo recuerdo con tristeza porque él era la alegría.
¿Qué les pasa a ustedes con la navidad? ¿Qué recuerdos les trae?... ¿o les resulta indiferente?

miércoles, 18 de noviembre de 2009

VOCACIONES: Una buena noticia con historia…


Hoy recibí una buena noticia: ayer en acuerdo de Ministros resolvieron acordarme la subrogancia del cargo de Jefe de Departamento.
Más allá de la “alegría monetaria” que representa haber saltado de un cuarto escalón al décimo y último del escalafón, siento una enorme satisfacción porque es la primera vez que logro un ascenso y reconocimiento profesional en un trabajo que realmente me gusta.
Y nadie me puede tildar de acomodada ni de paracaidista porque lo que tengo lo tengo bien ganado y creo que 18 años de tribunal, 16 de carrera y 9 en mi trabajo que (modestia aparte) hago muy bien, son razones más que suficientes para ser merecedora de este reconocimiento.
La cuestión es que haber alcanzado esta meta hizo que me detuviera a pensar en mis sueños, mi profesión y en todos los desvaríos vocacionales que he tenido a lo largo de los años.
Cuando era chica (ya lo saben!) sólo quería ser artista: cantar, bailar, actuar y recibir los aplausos y el cariño del público.
Más adelante, como toda nena, me convertí en una Susanita (de Mafalda) que sólo deseaba ser mamá, algo que entonces se creía profesión independiente, ya que necesariamente iba ligada al duro yugo de ser ama de casa (“puajjjj”, me permito expresar, cual nuestra pequeña amiguita cuando veía un plato de sopa)
Después llegó mi etapa docente. Me gustaban tanto los chicos (y tenía tantos para practicar en la familia!!) que pensaba que podría ser una excelente maestra jardinera. Claro está que con la habilidad manual que tengo con este par de manoplas enormes y torpes que Dios me dio, lo máximo que hubiera podido hacer para los chicos es un barquito de papel (con ayuda, ¡por supuesto!)
El tema de la docencia casi me lleva a hacer el secundario en el Colegio Nuestra Señora del Calvario… ¿pueden imaginarme en un colegio de monjas? Finalmente las amigas tiraron más y fui al comercial, terminando como perito mercantil (título pavote si los hay!)
Fiel a mis convicciones, durante los cinco años de la secundaria mantuve el sueño de ser maestra jardinera. Aún sin tener una sola materia del bachiller, yo iba a estudiar magisterio!!
En quinto año apareció una psicóloga a hacernos tests de orientación vocacional.
Lo recuerdo como si fuera hoy: entro, me siento, me mira y me pregunta “¿sabés qué vas a estudiar?” “Maestra jardinera”, respondo muy segura de mí misma. “¿Segura?” “Segura”, afirmo. “¿Segura, segura?”, repregunta. “Sí”, levanté la voz con fastidio. Y ahí terminó mi test vocacional… y la orientación me desorientó…
Ese último año habíamos comenzado a dar “derecho usual” con una abogada joven, linda, exitosa. Y más allá del derecho (que me apasionaba!!) yo quería ser como ella y defender la justicia por sobre todas las cosas.
Siempre había sido una defensora de pobres y ausentes. Todavía recuerdo cuando Chispita (la perra de mi tía Ada) había quedado preñada del perro de un vecino… hice todos los papeles para reclamar al padre la paternidad de sus tres cachorros!! Por supuesto que esa filiación nunca prosperó, pero eso es harina de otro costal…
En esos años adolescentes también había coqueteado con seguir estudiando piano (a los 16 ya me había recibido dos veces de profesora, por cambiar de instituto sobre la marcha), ser periodista o continuar mis estudios de inglés, pero no pasó de ser una locura temporal.
Lo cierto es que me encantaba el derecho pero me atemorizaban dos cosas: la duración de la carrera (6 años!!!) y tener que irme de casa.
Fue en un viaje casi al fin del año lectivo cuando Lito, un bioquímico santafesino con quien habíamos hecho buenas migas, me convenció de tomar ese riesgo y así comencé la facultad en Santa Fe. Y no volví más a casa!!
A los 19 comencé a trabajar ad honorem en tribunales en un juzgado penal y eso cambió mi vida!!
Me recibí a los 23, cuando ya llevaba dos años como empleada remunerada y un poco menos en la relatoría de la Corte.
Hasta ese momento creo que aún tenía la ilusión de ejercer la profesión y tal vez remotamente imaginaba la posibilidad de regresar a Gálvez y aceptar el ofrecimiento del suegro de mi hermano de entrar a su estudio. Pero el tiempo, la vida y definitivamente la Corte y sus personajes hicieron lo suyo y destruyeron mi vocación.
Entonces comencé a flirtear con la informática y me anoté en la carrera de Analista de sistemas. Me arrepentí a tiempo. No podía dejar de pensar en la lógica y la espantosa matemática que tantos dolores de cabeza me había dado!! A escasas semanas del comienzo de clases desistí y cambié mi matrícula y primera cuota por un curso de Windows.
El nuevo milenio me encontró forrada en plata (con una subrogancia de oficial de justicia) y ahogada en la desdicha de mi frustración. Así comencé a estudiar diseño de páginas web.
Terminé mis estudios (como todos los que iniciaba) pero la única página que diseñé fue aquélla con la que aprobé el examen. Continuaba buscando mi camino…
En el 2001 terminó el dulce amargor de mis días en la relatoría y decidí patear el tablero luchando por mi escape al lugar menos jurídico del tribunal: la Secretaría de Informática.
Una vez que estuve ahí me hundí en la depresión… ¿y ahora qué?
Al poco tiempo vi unos folletos sobre mediación en los relojes de la entrada. Sentí curiosidad y comencé a cursar.
La mediación me dio vueltas la cabeza!! Con dos profesoras de lujo y una forma desestructurada de aprendizaje, la mediación se transformó en una de las experiencias más positivas y enriquecedoras de mi vida.
Al cabo de un año me recibí y puse todas mis energías en esta nueva carrera. Pensaba que al menos para llegar hasta ahí habían valido tantos años de facultad.
Hice varios cursos, me aceptaron como mediadora judicial y comencé a hacer mediaciones… muy buenas experiencias pero escasísimas. Tema trabado en nuestra provincia si los hay y sinceramente, ya me sentía muy vieja como para ser precursora en un campo tan árido. Presenté mi renuncia (que dicho sea de paso, nunca aceptaron) y dejé el río correr.
En síntesis: era una abogada que no ejercía, una pianista que no tocaba el piano, una Senior in English que apenas hablaba inglés, una diseñadora de páginas que sólo las visitaba y una mediadora que no mediaba.
Mientras tanto, mi trabajo en Informática jurídica crecía cada día más y me iba haciendo casi experta como documentalista. Introduje ciertos cambios y una nueva forma de atención en el área.
Por supuesto que todo por el mismo precio. Allí nadie reconocía económicamente mi título ni mi experiencia.
A mí poco me importaba porque no hay mayor satisfacción que hacer lo que a uno le gusta (¡y amo mi trabajo!), pero nunca falta quien te hincha las pelotas con el tema de “merecés más” o “anotate para concursar una secretaría” o el famoso speech de la “mediocridad”.
El último manotazo de ahogado lo dí inscribiéndome en la carrera de fotografía. Confieso que también me asustaron los dos años de duración pero siempre había amado la fotografía y me pareció interesante.
La carrera resultó un fiasco pero ahí estoy firme, terminándola, con mis últimas fuerzas y mi último aliento. Y el año próximo será sabático: no más exámenes, trabajos prácticos ni fechas límites. He dicho!!
Estoy pronta a cumplir los 40 y más allá de que respeto y admiro a quienes tienen la valentía de ponerse a estudiar a esta edad, considero que ya pasé demasiado tiempo estudiando y buscando, como para parar un poco la pelota y afianzarme en algo. Más aún ahora que al fin me llega el reconocimiento y como plus, en un trabajo que me gusta tanto!!!
En fin, creo que he recorrido un largo camino hasta aquí, preparándome y sembrando. Hoy es tiempo de la cosecha. Por eso quiero compartir mi alegría con todos ustedes.

domingo, 8 de noviembre de 2009

TOLERANCIA CERO: Cabrona yooooooooo????


Una de las cosas que he estado advirtiendo que recrudece con el paso del tiempo es mi falta de paciencia ante ciertas situaciones.
En realidad no es algo que llegó ahora, ante mi inminente cumpleaños número 40, sino que podría afirmar que se trató de un proceso que comenzó allá a los 30 y se encuentra a punto de alcanzar su máxima expresión diez años más tarde.
Sí, me estoy volviendo cabrona y ello no me avergüenza en absoluto. Es más, creo que si mi “cabronez” hubiera hecho su aparición triunfal varios años antes, me hubiera ahorrado unos cuantos disgustos y malos momentos.
Hay situaciones que no puedo soportar y ya no gasto energías ni mi precioso tiempo en reprimir lo que siento ni en ser “políticamente correcta”. A saber:

* Caso 1 – No permito que me ninguneen:
El más reciente, que inspiró este post. Sábado a la noche, restaurant paquete en Santa Fe. Entramos junto a mi amiga Mariana, nos reciben dos pendejas que mirándonos de arriba a abajo preguntan “¿tienen reserva?” pero no en un tono normal sino despectivamente, como para agregar acto seguido: “ah no, sin reserva no hay lugar”. Respondo que sí y las minitas quedan sin argumentos. Dejo pasar el semidesplante, como así también sus caras de “¿a vos quién te conoce?” cuando menciono mi apellido tano y nada emparentado con la high society santafesina.
Hasta ahí todo controlado, aún a costa de mi bruxismo por apretar tanto los dientes. Entonces una de ellas nos invita a seguirla… hasta el rincón más oscuro del lugar, una mesa perdida junto a la bodega, entre cajas de vinos, al lado de la parrilla.
Primero decidí sentarme pero al instante me planteé: “¿acaso somos menos que los demás? ¿yo merezco este lugar?” Ahí nomás al toque y a pesar de que Mariana me decía que no le importaba, llamé al mozo objetando el lugar de merde al que nos habían mandado, pidiendo estar más integrada al restaurant y no cerca del depósito con una iluminación que ni nos dejaba ver las caras. Al toque nomás teníamos otra mesa mejor… ah, había otra… ¡mirá vos!

* Caso 2 – El ámbito laboral:
Mi jefa acostumbra a andar gritando por la vida. Hay personas que creen que el respeto se gana así y cuanto más alto se hable, más autoridad se tiene sobre sus subordinados.
Hacía poco que estaba trabajando a sus órdenes y aún no tenía demasiada confianza con ella. Ese día había muchísimo trabajo, para colmo de males se celebraba el acuerdo en la Corte y todos los pedidos laborales eran “para ayer”.
En medio de ese caos, llega un pedido de los Ministros de la Corte y lo resuelvo imprimiendo los fallos solicitados. Al toque llamo a los ordenanzas para que pasen a retirar el material y continúo con mi trabajo.
Estaba atendiendo a una usuaria (puede dar fe Wendy, que fue testigo involuntaria de la escena) cuando entra mi jefa arrasando con todo cual tormenta de verano y me pregunta “¿ya tenés listo lo de los ministros?” Sí, respondo. “¿Lo llevaste?”, continuó. Le dije que acababa de hablar con los ordenanzas para que fueran a buscarlo.
En ese preciso instante se transformó y en medio de un brote psicótico comenzó a decirme todo lo que se le vino a la boca, en presencia de mi usuaria, acerca de la irresponsabilidad de no llevar a tiempo lo requerido y que un pedido de ministro suspendía todo lo que estuviera haciendo, bla bla bla
Creo que no pensé mi respuesta. Simplemente salió de mi boca como vómito porque era todo lo que tenía atravesado en la garganta (mía… y de mis 30 compañeros de trabajo que nunca se animaron a pararle el carro) y tranquilamente le respondí: “ok pero no me maltrate, porque no admito ser maltratada, en ningún ámbito”.
La pobre Wendy había puesto la marcha atrás e iba escondiéndose en un rincón esperando los alaridos de la bestia herida, pero a cambio ésta sólo balbuceó echando fuego por los ojos: “te espero en mi oficina”.
Por supuesto que decir aquellas palabras me costó varios puntos menos en la calificación para ascender ese año pero al menos tuve la satisfacción de poner límites: una cosa es ser jefa y dar órdenes. Otra muy distinta es acusar y maltratar.

* Caso 3 – ¿Amigos o conocidos?:
Soy una persona muy sociable, por lo que tengo amigos en varias jurisdicciones. Con todos ellos, a pesar de la distancia, siempre mantenemos contacto, ya sea vía mail o telefónicamente.
El amigo (al que llamaremos X a fin de proteger su privacidad) vivía en Buenos Aires, nos veíamos a lo sumo una vez al año y el resto manteníamos un pseudo contacto debido a que el señor aparecía por momentos y desaparecía como estrella fugaz antes de poder pedir un solo deseo.
Soy persona de dar varias oportunidades pero colmó mi paciencia cuando sucedió lo siguiente: después de tener un hermoso encuentro en setiembre, X no volvió a aparecer sino en enero con una tarjeta electrónica deseándome “feliz cumpleaños” y preguntando ahí, después de 4 meses, cómo estaba. Furiosa agradecí la “atención” y respondí que me llevaría más de un mail para relatar todo lo que me había sucedido en tanto tiempo, mencionando al pasar un problema de salud por el que estaba atravesando.


¿Creen que acaso me preguntó qué me estaba pasando? No way!... pasaron otros 4 meses hasta recibir nueva postal electrónica de X deseando felices pascuas. A diferencia de las palabras de Alfonsin, le respondí que “la casa no estaba en orden” y comenté cuánto me llamaba la atención después del afecto que había demostrado en nuestro último encuentro, tanta frialdad durante meses. Por supuesto él puso las excusas que todos los hombres suelen poner, como que “el cariño está presente” y “siempre te recuerdo”… aunque no sepas bien si estoy viva o muerta, pedazo de forro!! Y después de darle un curso intensivo (de 3 mails) acerca de qué es la amistad, le deseé buena suerte y hasta luego.
No quiero cambiar a las personas, cada uno es como es pero yo no tengo por qué aceptarlo en mi vida. Yo necesito otra cosa!

* Caso 4 – Empleados y afines
No tengo demasiada gente que dependa directamente de mí, pero considero que como jefa no soy una persona jodida, ni vueltera, ni inconformista, que soy flexible en muchos aspectos y cumplo con mi parte que es pagar por el servicio que me prestan.
Siempre fui una persona de tomar afecto a los demás y tratarlos como si pertenecieran a la familia. Más que empleados siempre busqué amigos, fomentando la confianza y buena relación entre nosotros. Pero qué equivocada estaba!! Un amigo no puede dar órdenes a otro, ni imponer ciertos límites, ni decir no ante determinadas situaciones. Un jefe sí.
Así es como decididamente cambié mi forma de relacionarme con mis empleados. No más regalitos de mis viajes, ni del día del amigo, ni cambios de último momento. Tenemos un contrato de trabajo (verbal pero contrato al fin) y otorguémosle la seriedad que tiene. No sólo hay derechos; también obligaciones.
Si no trabaja, no cobra. Si falta, recupere. Si rompe, arregla. Si no se arregla, paga.
A cara de perro!!

* Caso 5 - soy gorda, ¿y qué?
Tras años de bancarme que me miren despectivamente y sentir la humillación de ser como soy y por tanto no poder en ocasiones adaptarme al mundo estándar en el que vivo, decidí exclamar bastaaaaaa!!!
Eso sucedió cuando al fin me animé a decir “acá no entro, hagan algo, yo pagué por algo mejor” y desde entonces ya no me avergüenza mi obesidad porque aprendí que debo dejar de sentir esa culpa que me destruía porque padezco una enfermedad y merezco que eso se considere en todos los ámbitos. Y ya no tengo problemas en gritárselo a quien sea!!

* Caso 6 – Y la familia también!!
Tal vez el ámbito menos propicio para poner límites sea precisamente el más conocido: el familiar! Pero tampoco es imposible.
Después de años de oír a mi mamá decir “sos una inútil” y “menos mal que no tuviste hijos porque serías una pésima madre”; y de escuchar de mi hermano que soy una mediocre porque elegí el Poder Judicial en lugar de ejercer la abogacía y porque no me llené de guita a costa de sacrificar mi vocación, decidí mandar a todos bien a la mierda y hacer la mía.


Esta es mi vida, buena o mala pero mía. Son mis elecciones y me puedo equivocar pero al menos sabré que mis errores no fueron por seguir los consejos de otro sino por hacer lo que se me cantaba. Así de jodida soy, pero al menos llegado el momento si triunfo sabré que me lo gané y si no, me golpearé la cabeza contra la pared pero no podré acusar a nadie de mis metidas de gamba.

Sí, soy cabrona… ¿y qué?

martes, 3 de noviembre de 2009

EL SABOR AGRIDULCE DEL PRIMER AMOR


Cuando somos adolescentes todo nos parece demasiado trágico, fatal, sentimos que el mundo se derrumba ante el menor obstáculo.
Tarde descubrimos que los grandes dramas que creíamos tener no eran más que simples contrariedades y que nos esperan problemas tanto más graves por resolver.
Me pregunto si también las dificultades que padece nuestra generación a diario serán vistos como intrascendentes en unos diez años.
Hoy en día nuestras neuronas trabajan a mil ocupándose de distintas áreas: familia, pareja, trabajo, estudio, cuestiones domésticas y más!
Cuando éramos chicos y hasta pasada la adolescencia un único tema era responsable de todas nuestras lágrimas y nuestros desvelos: el amor.
Ahhhhh el agridulce amor!!! Penoso cuando no llega, vertiginoso cuando se vive de a dos, triste cuando se pierde… ese permanente desasosiego, ya sea por exceso de felicidad o tristeza, pero jamás un estado de calma y tranquilidad.
Me enamoré por primera vez en primer grado. Yo era la más chiquita del grado (aunque no lo crean!!) y él apenas era dos dedos más alto que yo. Se llamaba Javier y era un hermoso nene que correspondía absolutamente a mi amor. Tal es así que le había dicho a mi mamá que “le guardara esa nenita para casarse con ella cuando fuera grande”.
¡Cuánta inocencia y cuánta ingenuidad! Menos mal que con la edad se pierde un poquito la memoria y Javier olvidó aquella propuesta, ya que si hoy fuéramos pareja me llegaría exactamente al ombligo!!! Él quedó con la altura de segundo grado y yo crecí desmesuradamente en alto y ancho.
A ese amor creo que siguió Marcelo. Un morochito con una sonrisa que derretía los polos!! Creo que todas las chicas estábamos un poquito locas por él. Claro que éramos alumnas de cuarto grado y entonces los noviazgos eran sólo mentales o no pasaban de un besito.
El próximo amor importante que siguió fue Gustavo, en séptimo grado. Y aquí es perfectamente aplicable ese dicho de "hay amores que matan".
Vivía pegándome como si fuera un puching ball. Reconozco que mis brazos gorditos eran tentadores, pero de ahí a tenerlos llenos de moretones y bancármelo por amor hay un largo trecho!!
¡Cómo me pegaba ese pedazo de brutalidad enfermiza! Y esta idiota, en lugar de devolver los golpes, agarraba a piñas a otro pobre Gustavo (más chiquito que yo)
Lo peor del caso es que yo pensaba seriamente que me iba a casar con mi Gustavo!! Ahora nos reímos al conversar acerca de aquellos tiempos violentos que él dice no recordar.
Con relación al otro Gustavo, espero que no los recuerde!!!
Curiosamente mi primer beso no fue con ninguno de esos candidatos tan potables, sino que me lo dio mi primo. Sí, conocidos son los jueguitos entre primos… con Darío todo el tiempo inventábamos juegos, yo era algo menor y más ingenuota.
Un día volvimos del cine de ver una de piratas y él fabricó una espada con dos maderas para jugar “a la película”. Por supuesto que yo no esperaba que me besara como a la protagonista, pero con las hormonas a full lo hizo. Laaaaargo besazo, demasiado largo para mi corta edad y experiencia.
Obviamente no me gustó nada y ahí nunca más quise jugar con él… yo quería besos de otros!!!
Pero no fue sino en mi primera comunión cuando conocí al que podría mencionar como mi verdadero primer amor: Germán. Era un nene triste, su madre estaba enferma, corría riesgo su vida y como las mujeres somos tan pero tan imbéciles como para enamorarnos siempre de los sufridos y desprotegidos, morí por él.
Pasaron varios años y me sorprendió encontrarlo en el secundario, en mi mismo curso!! ¡Cuánta emoción! No lo podía creer!!!
Claro que él nunca me registró más que para usarme para hacerle las tareas de todas las materias, copiarme en las pruebas y dibujarle las traducciones en estenografía.
Después de Gustavo, con este candidato, terminé de convencerme que nunca sería inteligente a la hora de elegir pareja.
No sé qué me atraía de Germán. Ni siquiera físicamente era bonito, si era inteligente lo disimulaba bastante bien y no tenía el más mínimo sentido de “urbanidad” para conducirse en la vida.
Pero yo, como buena mujer, lo adoraba. Para mí era un adonis y sus malos modales eran graciosos y divinos, que me usara era la forma de relacionarme con él y que no me quisiera era un detalle menor que podía soportar.
Fueron cinco años de sufrimiento por el amor no correspondido. No podía haber en el mundo dolor más grande.
En quinto año hice un viaje a Europa, por primera vez volaría en avión. Tenía miedo a no regresar y que él nunca supiera cuánto lo quería (pobre ingenua… como si él no se hubiera dado cuenta!!) así que tan “Drama Queen” como era de adolescente, le escribí una larga historia para que le fuera entregada en caso de que perdiera la vida en medio del océano.
Como verán, volví sana y salva, habiendo gastado fortunas en estampillas de colección que le regalé sin razón alguna (la excusa fue algo así como “vi tantas estampillas y recordé que las coleccionabas… que te traje!”)
Creo que un “gracias” ligué y para mí, que me conformaba con tan poco, fue halagador, pero iba por más y decidí mandarle la carta.
No dormí en días ni lo pude mirar a la cara después de esa entrega, pero él (fiel a su estilo) no acusó recibo. Y lo agradezco porque creo que me hubiera muerto de la vergüenza!!!!
Tan dramática como siempre creo que terminaba con algo así como “voy a amarte hasta el día de mi muerte”.
Ay, qué trágicos son los adolescentes!! Todo es tan extremista, sólo blancos y negros. No más colores.
Él se casó muy joven y mi amor se terminó cuando dejé de verlo a diario.
Hoy que lo veo objetivamente y a la distancia creo que éramos y somos absolutamente incompatibles!! Pero así son los caprichos de Cupido y muy rara vez nuestro primer amor es el único y definitivo.
En ocasiones sueño con Germán, pero no como es ahora sino como era en tiempos de secundaria, y siento una absoluta paz y serenidad, la misma que me faltaba cuando estaba enamorada de él.
Tal vez la tranquilidad sea por verme adolescente sin mayores preocupaciones, o por el contrario, saber superada esa etapa tan patéticamente absurda.
Lo cierto es que nada es tan definitivo como parece y que a un tiempo sigue otro. Sabemos precisamente cuál fue nuestro primer amor pero nunca podremos saber cuál es el último.

¿Y ustedes qué me cuentan? ¡¡¡¡Quiero leer historias de amor!!!!

miércoles, 28 de octubre de 2009

Nuestras madres, esas visionarias...

Una de las peores cosas de cumplir los 40 es tener que respirar hondo, bajar la cabeza, tomar coraje y reconocer que tu madre tenía razón en el 80% de lo que te decía durante la niñez y adolescencia.
Tal vez tenga que ver que a esta edad ya han nacido tus propios hijos, o simplemente que la madurez comienza a darte un punto de vista diferente (este último mi caso), pero día a día encuentro hasta en pequeños detalles que los consejos de mi madre eran y siguen siendo acertados.
Claro está que como buenas hijos nunca jamás les dimos bola!!!
En el particular caso de las mujeres, creo que nuestro oficio de hijas consiste en dar a nuestras madres la contra en todo y enfrentarnos a ella apenas nos asomamos a los umbrales de la preadolescencia.

Con mi mamá he tenido una vida entera de enfrentamiento y lucha libre. Y seguimos teniendo ciertos cortocircuitos, ella con 76 y yo con 39.
Siempre pensé que nuestras luchas eran fruto de la diferencia de edad. No me hacía ninguna gracia tener una madre 37 años mayor. Era la más grande de todas las madres de mi grado.
Recordemos que en los 70 tener un hijo a los 37 era algo anormal. Las parejas se armaban entre jóvenes y los chicos venían generalmente antes de los 30. Los hombres no padecían la actual histeria, el matrimonio era algo de veinteañeros y de ningún modo la profesión hacía que se postergara la maternidad.
En mi caso, mi hermano había nacido “a tiempo”, con una joven mamá de 21 y un papá de 28, pero yo era una pasada de fecha, como una mercadería vencida!
Y mi vieja era chapada a la antigua, no tenía ideas “modernas”, por lo que me atormentaba con recomendaciones y consejos, advertencias y reprimendas, en tanto mi viejo era mucho más permisivo.
¡No me perdonaba una! Un día hasta llegó a tirarme un cucharón al no poder alcanzarme después de correrme por todo el patio. Yo tenía unos… 12 años!! El cucharón terminó abollado y yo salí ilesa.
Una de las cosas que no admitía era que estuviera levantada dando vueltas a la hora de la siesta.
La siesta es sagrada en estas zonas. Algo que los porteños, por ejemplo, jamás llegarán a comprender.
En Santa Fe andar por la calle a la hora de la siesta es casi mortal. No hay una sola alma dando vueltas de 1 a 5 y todo se paraliza hasta tanto se recuperen las fuerzas para volver a salir (me remito a mi post anterior).
Mi mamá trabajaba como burro todo el día y la siesta era su momento de break entre la mañana y la tarde. Pero a mí no había forma de convencerme de los beneficios de descansar un poco… y así llegaba a la noche, insoportable y caprichosa!!
Por supuesto que siendo la siesta la hora sagrada en casa, no me dejaba mover de su dormitorio. Y encima tenía un sueño tan liviano!! Como primera amenaza se acostaba con el cinto de cuero de mi papá (creo que sólo lo utilizó un par de veces) y si yo tomaba el suficiente coraje como para escaparme en puntitas de pies, apenas tocaba el picaporte ya me pegaba el grito “Caaaaaaaary” y ahí quedaba congelada para volver a acostarme.
Si no dormía me dejaba leer o jugar sin hacer ruido, pero ACOSTADA.
Siempre me decía “el día que crezcas vas a arrepentirte y vas a desear dormir la siesta”. Mi respuesta, obviamente, era “no, nunca me gustará la siesta”.
¡Qué error! Mi madre tenía otra vez razón. Hoy podría llegar al asesinato masivo de quienes interrumpan mi siesta…
Mi vieja también decía algunas estupideces, como que si salía en un día de tormenta podía volar una chapa de un techo y cortarme por la mitad (pedazo de filo había de tener!!); o que si me bañaba se me cortaría el período (¡el mío ni con hacha se corta!)
Lo cierto es que hoy comienzo a valorar sus palabras y (lo que es peor) me veo a mí misma repitiéndolas a mis sobrinos y los menores de la familia, cual “reglas de oro”.
Creo que tendríamos que ahorrarnos tiempo y comenzar tempranito a estar de acuerdo con nuestras madres. Así llegaríamos a esta edad en pacífica sintonía con la vieja y podríamos ocupar toooodo nuestro tiempo en torturar a hijos, sobrinos o afines porque todo es cíclico y tarde o temprano nos descubrimos (con horror!)del otro lado del mostrador.

viernes, 23 de octubre de 2009

ODIO EL CALOR: un post al estilo tana Ferro

Ante todo quiero aclarar que este post no es apto para corazones sensibles. Por lo tanto recomiendo a personas muy emocionales u optimistas abstenerse de continuar leyendo. Muchas gracias.

Éste es un post al estilo tana Ferro. Para quienes no la conocen, es un personaje de la deliciosa comedia argentina “Un novio para mi mujer”, interpretado por Valeria Bertucelli, que se queja absolutamente de todo pero en medio de tanta acidez hay muchas verdades que nadie se atreve a decir.


Odio el calor.
Odio la humedad.
Odio el verano.
Odio transpirar como camionero.
Odio el olor a chivo (propio y ajeno)
Odio que se me empape la cabeza y chorree agua sin cesar.
Odio estar colorada como si hubiera corrido un maratón cuando sólo asomé mi nariz a la vereda.
Odio subir escaleras en verano.
Odio mi oficina que no tiene aire acondicionado.
Odio los mosquitos.
Odio las plagas que aparecen cuando hace calor.
Odio los grillos cantando toda la noche.
Odio la aparición de alacranes.
Odio no poder maquillarme cuando hace calor.
Odio la cara con que salgo en las fotos que me toman en verano.
Odio salir en verano.
Odio esa respiración cortita que te queda cuando no hay aire respirable.
Odio que se me hinchen las piernas con el calor.
Odio que mis pies parezcan bofes y no me pueda calzar.
Odio que en verano mis talones parezcan un manojo de lijas.
Odio que se me paspen las piernas al caminar.
Odio no poder descansar bien por las noches.
Odio vivir en Santa Fe.
Odio trabajar en verano.
Odio no estar de vacaciones los meses que dura el calor (aquí, unos 7 u 8 al año)
Odio a las personas que les gusta el calor pero viven con el aire acondicionado encendido (si les gusta tanto, ¿por qué no disfrutan trabajar con el sol en la cabeza al mediodía mientras escupen cataratas de sudor?)
Odio a las personas que dicen que el calor es alegría porque hay más vida (vida… de mierda!!) y la gente sale más (¿sale adónde? Si se mete en cualquier lugar con tal de aspirar un poco de “aire decente”)
Odio a quienes te dicen que les gusta el verano por pensar en la gente que no tiene dónde dormir por la noche (te estoy preguntando qué estación te gusta, no pido un análisis social!!)
Odio a los que comen un tronquito de apio cuando hace calor y están llenos (yo tengo tanto hambre como en invierno!)
Odio a los que no transpiran (especialmente si llevan saco y corbata!)
Odio a quienes toman sol a la hora de la siesta.
Odio a quienes toman sol a cualquier hora... y les gusta!
Odio la cara de traste que tiene la gente en verano.
Odio el malhumor general que trae el calor.
Odio a quienes te dicen “no te calentés, es inevitable” (necesito quien me contenga, no que me aconsejen!!)
Odio a los que se pondrán a debatir acerca de cuánto odio hay en mi corazón…

Por favor abstenerse de contradecirme. Estoy demasiado caliente hoy como para soportarlo!!


Este post está dedicado muy especialmente a Miguel, Mariana y Sandra.

jueves, 15 de octubre de 2009

SOBRE TEMORES Y FOBIAS: Odio a las ratas!!!


Una de los inconvenientes que trae el paso del tiempo es que se exacerban ciertas cosas: los defectos, los hábitos, las chinches y por supuesto los temores y las fobias!!
A pocas cosas tengo tanto miedo como a las ratas. Desconozco el por qué, pero aún cuando trate de concentrarme en el dulce Jerry, Mickey Mouse o Speedy González, cuando pienso en ratones veo a los monstruosos dinosaurios come gente de Jurasic Park.
Tal vez en una vida pasada haya sido elefante (dicen que estos paquidermos a pesar de ser tan grandes temen a los roedores) porque de lo contrario no se podría explicar tanto miedo a un bicho que en principio nada puede hacer frente a una criatura enorme y racional como soy yo.
Ese miedo también se hace extensivo a los murciélagos (traducción: ratones con alas), lo que hizo que una vez me quedara media hora encerrada en el auto dentro del galpón de la cochera porque había un tocayo de Batman sobrevolando el área. Entre otras fantasías macabras, pensaba que si salía, el monstruo alado vendría en dirección a mí como un proyectil y se enredaría en mi cabello!!
Pero sin duda alguna, mi peor aventura ratonera fue la que viví al poco tiempo que me había mudado a mi actual casa.
Era una mañana como cualquier otra en que me levantaba a las 6 para ir a trabajar. Medio dormida entré a la cocina cuando vi una sombra cruzar a toda velocidad para escabullirse debajo del horno.
Mi corazón se paralizó y por un momento quedé en estado de shock hasta que salió desde lo profundo de mis entrañas un grito desgarrador.
En ese entonces sólo tenía a Andy y por supuesto, tan inútil como siempre, este perro no sólo no había espantado al animalito sino que tampoco le interesaba demasiado cazarlo, así que se retiró a su cucha y se durmió (qué guardián!!)
Cerré todas las puertas y pasé una de las mañanas más terroríficas de mi vida, imaginando que ya no me sentiría nunca más segura en mi nueva casa porque un ratón había violado mi fortaleza. Quería volver al departamento, abandonar la casa, lo que fuera, pero nunca regresar!!
Conté mi historia a todo el que se me cruzó hasta que una compañera de trabajo se apiadó de mí y me dio un dato interesante: el teléfono del Sr. Multitutti, experto en cuestiones hogareñas, a quien podía pedírsele desde tareas de plomería hasta el trabajo sucio en cuestión.
Aparentemente no era tal como me lo habían pintado y el señor se sorprendió de que lo llamara para tal empresa, pero fue tal mi desesperación (casi lloré al teléfono) que aceptó como buen samaritano.
Yo estaba dispuesta a pagar cualquier precio a aquél que me mostrara el cadáver del bicho en cuestión. Sólo así volvería a dormir tranquila en mi casa.
A las 14 hs en punto apareció. Mezcla de "padre de familia" con Homero Simpson, me pregunté si acaso lograría su cometido!!??
Comencé aclarándole que tenía terror a los roedores, así que me quedaría en el comedor (un lugar ¿seguro?) hasta tanto él sacara a la bestia.
Mencionó al pasar que era muy probable que ya no estuviera debajo o dentro de la cocina, por lo que tuve mi segundo paro cardíaco del día… si no estaba ahí, ¿adónde??? Mi mente trabajaba con rapidez y podía imaginar a este monstruo caminando por mi cara mientras dormía, o masticándome el dedo gordo del pie, o apareciendo en mi bañera… ¡¡¡SOCORRO!!!
Ante todo procedió a colocar trapos debajo de cada puerta. Ahí esta flor de ignorante se enteró que basta con que pasen la cabeza que después su cuerpo se amolda y logran traspasar el lugar más estrecho (bicho de mierda!!)
Yo permanecía encerrada en el comedor buscando paliar mi desesperación.
Escuché que Multitutti había sacado la cocina y la había llevado al garage. Allí comenzó a propinarle golpes y golpes como si fuera a desintegrarla.
Mientras tanto, para distraerme, empecé a mirar por la ventana.
En eso veo una rata (enorme, como un gato!!... bueh, yo la vi así) que sale de mi cochera y corre hasta la vereda de enfrente, subiendo por la pared y colocándose estratégicamente arriba de la puerta de la casa de mi vecina.
Me paralicé nuevamente. Si ellos abrían esa puerta la rata se les caería en la cabeza!!!!
Justo en ese momento apareció una amiga, una no tan zonza como yo, que no teme a los roedores. Le pedí que por favor cruzara hasta lo de mi vecina, llamara en la puerta lateral y le avisara sobre la presencia del bicho prófugo de la justicia Multitutti.
A todo esto el señor M. continuaba golpeando mi cocina, pero yo estaba demasiado asustada como para abandonar mi platea de exclusividad detrás de la ventana.
Mi vecina salió y dijo tener terror a los roedores, por lo que llamó a su hijo mayor (de unos 15 años). Entonces salió este muchachito con una escoba… al fin un hombre!!, pensé… hasta que le entregó la escoba a la madre y desapareció!!
Como la madre le tenía miedo, fue mi amiga la que empezó a pegar a la criatura con la escoba hasta tumbarla de la pared, pero no logró matarla y la rata comenzó a perseguir a mi vecina!!!
A todos aquéllos que dicen que los ratones escapan cuando ven a un ser humano, les digo que no es cierto!! Porque esto lo presencié con estos ojitos que no me dejan mentir: la rata corría detrás de mi vecina y mi amiga detrás de la rata con la escoba. Era como una sección del programa de Benny Hill pero sin comicidad.
Y Multitutti seguía martillando mi cocina…
Finalmente, un alma piadosa que pasó en bicicleta por la calle se conmovió al ver la escena y mató a la bestia. El golpe de gracia fue con un ladrillo. Recién respiré tranquila después del transcurso de media hora sin que el bicho se moviera más.
En eso aparece Multitutti, totalmente ajeno a todo el sainete y me dice “No, señora, no había ninguna rata”. Me sonreí, le expliqué cómo el roedor había escapado de sus dominios y fui a buscar los restos de la cocina que alguna vez había tenido.
Creí que mi temor irracional a los roedores disminuiría con el correr de los años, pero todo lo contrario, se ha ido acrecentando, al punto de escuchar ruidos y desear que sea un ladrón antes que un ratón!!!

¿Y ustedes?... ¿a qué temen?

martes, 13 de octubre de 2009

En mi próxima reencarnación QUIERO SER HOMBRE!!!

Supongo que a muchas de las mujeres que frecuentan este blog, se les habrá cruzado esa inquietante idea por la cabeza más de una vez sin atreverse a confesarla, especialmente en ciertos momentos claves: por ejemplo cuando menstrúan cada mes o cuando estaban gritando como poseídas en una sala de partos.
Nunca entendí a Nacha Guevara predicando eso de “me gustaaaaaa ser mujeeeeeeeer" Claro que no goza de mi absoluta confianza quien ya pasó los 70 y tiene cara de 30… evidentemente es alguien que no acepta la realidad!!

Veamos algunas de las delicias de las que disfrutamos por el hecho de tener chochi en lugar de pitito:
1) No podemos hacer pis en cualquier lado. Sí, chicas, los hombres tienen ganas de orinar en medio de un viaje, paran y a un costado de la ruta, ahí nomás, pelan y lo hacen. O hasta sentaditos en su butaca pueden pishar en una jarra tupperware sin que nadie se dé cuenta. Nosotras no… tenemos que agacharnos y correr el peligro de ser picadas por insectos, apoyarnos en un hormiguero, o que se nos prendan abrojos sólo por intentar hacer lo mismo!!
2) Ni hablar de los baños públicos porque ellos jamás entran en contacto con la mugre de estos habitáculos, en tanto nosotras tenemos que estar agachadas (nada de sentarse!) sobre el inodoro, tener puntería cuando no podemos ver hacia donde va el chorro (¡otra ventaja de ellos!) y mientras con una de las manos tenemos levantada la pollerita o abollado el pantalón para que no se moje, con la otra debemos atajar la puerta para que no se abra.
3) El tema central… o más bien el tema menstrual. Hete aquí la prueba irrefutable que Dios es hombre. Ninguna mujer pudo haber pergeñado una maquinaria tan perversa como nuestro sistema reproductor.
Condenadas de por vida (porque la menopausia no es mucho mejor) a sangrar todos los meses, considero que es una pena bastante grave. No es una carga muy cristiana que digamos!!
Si sólo fuera sangrar!! Pero no. Es malhumor, mucho dolor, molestias, incomodidad, bajón anímico… lo que ellos resumen al decir despectivamente “¡qué carácter… seguro que te vino!” o “¿estás con la regla, mami?” Sí, pedazo de pelotudo, estoy indispuesta y sólo quisiera que una vez en la vida, una solita, un mes de tu larga y cojonuda vida probaras las delicias de menstruar. Seguro te sentirás morir y llorarás como una niñita y te harás atender como si tuvieras una enfermedad terminal!! Pues nosotras aguantamos todo eso y más cada mes porque no termina en los diez días (en mi caso) que dura, vuelve y vuelve y vuelve!!
4) Las visitas al ginecólogo… gloriosas, divinas… la maravillosa e incomparable sensación que te brinda al colocarte el espéculo. Claro que nuestra pequeña revancha de años de Papanicolau viene con los exámenes de próstata… no me digan que les molestan los gruesos dedos de un proctólogo, chicos?... qué pena!!
5) ¿Pueden imaginar un hombre llevando adelante un embarazo? Para comenzar, la licencia por maternidad tendría que durar 9 meses porque cada náusea, cada patadita y cada pequeña contracción sería cuestión de vida o muerte. Sería control natal instantáneo… ni siquiera harían falta los preservativos!! Ellos mismos se encargarían de no embarazarse “para que no les duela”.
6) Cuestiones de belleza: ahhhhh qué punto!! En tanto ellos se lavan los dientes y se pasan la afeitadora o en su defecto la maquinita, nosotras tenemos que recurrir a la cera, cremas, láser (en el mejor de los casos), maquillaje, peelings, hasta llegar al extremo de las cirugías!
A ellos el pelo los hace más machos y sexies… para nosotras tener un pelo desacomodado en una de las cejas es un sacrilegio!!!
Me gustaría que una vez solita (y si es posible que coincida con la fecha de menstruación) probaran lo que es arrancarse el vello con cera caliente o depilarse las cejas con esa pincita endemoniada. Y las nuevas maquinitas… sólo Araceli González puede sonreirse en la propaganda porque está apagada!!! La primera vez que usé la Satinelle, apreté tanto los dientes de dolor que se me rompieron dos colmillos! Claro, inventada por un hombre seguramente.
Y preguntan por qué demoramos en arreglarnos. ¿Alguna vez intentaron maquillarse? Lleva tiempo, muchachos!!
Los hombres se jactan de aceptarse tal cual son y por eso no ser tan “coquetos” pero la realidad es que ellos están cómodos porque nosotras no les exigimos más! En cambio una mujer tiene que estar linda, delgada, presentable, envidiable y encima ser buena profesional, ama de casa y ninfómana, para captar su atención y evitar que nos cambien por la primera pendeja que se les cruce en el camino.
Ellos sí pueden estar gordos y tufientos porque hasta el olor a chivo puede ser visto como sexy en un hombre. Ahora, una mujer olvidó ponerse perfume por la mañana y… pena de muerte!!
7) Además de las ventajas biológicas enunciadas, también los varoncitos las tienen en el ámbito laboral, profesional y doméstico.
Las pobres mujeres se alegraban con el advenimiento de la revolución feminista sin saber que no se iban a poder librar así nomás del ancla que las ataba a la casa y a la crianza de los hijos… no no no, trabajar afuera era un plus que aparecía complementando el laburito casero. ¡Hermoso!
Porque ellos trabajan, llegan cansados y no se les puede hablar que se apoltronan a vegetar frente al televisor, control remoto en mano, pasando ezquizofrénicamente de canal en canal mirando nada.
Nosotras aparentemente fuimos creadas con más cuerda que ellos porque después de trabajar afuera, lo hacemos en la casa, más el cuidado de los chicos, más las tareas de la escuela, más la cocina, más más más… ahhhhh y todavía hay que estar sexies a la hora de la cama por si acaso el “mostro” tiene ganas. Y nada de negarse!!... a ver si todavía tildan al cansancio como frigidez y salen a buscar comida caliente afuera!
Podría continuar enumerando ventajas de ser hombre hasta el hastío, pero prefiero darles la oportunidad de que lo mencionen entre los comentarios.

Yo la tengo clara: para la próxima reencarnación ni ebria ni dormida me meten en el cuerpo de una mina!!!!!!!! Eso sí: sería homosexual porque a pesar de todos los efectos colaterales que traen, creo que nunca me dejarán de gustar los hombres!!

lunes, 12 de octubre de 2009

FECHA CÉLEBRE: Homenaje a mi sobrino Guillermo

Hoy es una fecha célebre, no por la celebración del genocidio indígena, sino porque es el cumpleaños de mi sobrino: 26 años!!!
Guille es el segundo de los hijos de mi hermano, el del medio entre las dos mujeres.
Lo adoré desde el primer día en que lo vi, pero nuestra relación distó de ser la ideal. Por alguna razón siempre estuvimos en pugna y hasta hace poco tiempo no podíamos cruzar más de dos palabras sin terminar ladrándonos, llegando incluso a irnos a las manos!!



El primer descubrimiento que hice cuando nació fue que evidentemente yo no tenía con los varones la misma onda que tenía con las nenas.
Hasta el día de su nacimiento, teníamos una mayoría de nenas en la familia. Yo tenía 11 años cuando Juli llegó al mundo y ella, junto a Luisina (hija de mi prima), eran mis dos muñequitas vivientes. Creí que con Guille todo sería igual, pero este bebé era diferente: lloraba todo el tiempo, era muy inquieto, te bañaba en vómito o pis cada vez que lo tenías en brazos y como guindita en la torta: ¡mamengo!
Nunca olvidaré el día en que sus padres lo dejaron en casa de mi mamá para ir a una fiesta. Quedó llorando, obviamente y la abuela confiada dijo "llorará hasta que se duerma". Lo paseamos, le leímos cuentos, le cantamos... aún puedo ver a mi mamá hamacándolo en una mecedora de esterilla. Se entredormía y al rato volvía a llorar. Así nos tuvo en el "baile" hasta las 3 de la mañana, cuando renunciamos y llamamos para que fueran a buscarlo.


Fue creciendo pero no existía cosa en el mundo que lo entretuviera por mucho tiempo. Había desarrollado una facilidad para crear peligro donde no existía, que era asombrosa!! Rompió juguetes y libros, ventilador, videocasetera y heladera, y hasta un día quedó atrapado en el horno cuando hamacándose en la puerta volteó la cocina.
Su cara de ángel y el hecho de ser único hijo varón hacían que todo el mundo fuera indulgente con él y eso me enfurecía más contra el pequeño demonio.
Tenía carta libre para hacer lo que quisiera sin límites y era un dictador que encima tenía el poder de decidir sobre las hermanas como si fuera un adulto.

Siempre recuerdo que cuando iba a casa de mi hermano, Julia (muy pegada a mí) quería irse conmigo. Cuando preguntaba si la madre la dejaba, mi cuñada consultaba a este “chichón del piso” a ver si concedía o no permiso. Entonces decía “Do” (sí, un no con vegetaciones en la nariz) y (desde luego) mi sobrina tenía que quedarse.
Así fui desarrollando más rechazo por este consentido, caprichoso y maleducado.
Recuerdo un fin de año en que todos estábamos reunidos en el patio de mi casa materna. El comenzó como siempre a molestar, tendría unos 7 años más o menos. No dejaba a sus hermanas en paz, arrojándoles rolitos de hielo seco. Cuando lo corrí de ahí encontró otra cosa peor para hacer (era su modus operandi: abandonar algo para comenzar algo peor!): prender fuego a los helechos de mi mamá!!
Los padres lo veían y no hacían nada. Así que decidí poner fin a tanto descaro, me transformé y empecé a correrlo tipo Godzilla arrasando todo lo que había a mi paso. Cuando estiré la mano para alcanzarlo le di un cachetazo a mano llena! Juro que fue un accidente pero allí sorevino una tragedia familiar. Mi hermano y mi cuñada se enojaron conmigo y decidieron abandonar la fiesta, mis sobrinas lloraban porque querían quedarse, mi mamá lloraba también… por supuesto YO era la culpable… y todo por un pendejo maleducado!!!!!!!!! Seguía acumulando puntos…
Sus privilegios continuaron en la adolescencia y luego en su breve paso por un instituto terciario. Tenía dos clases semanales y hacía cuatro viajes semanales a Rosario!!
Su irresponsabilidad hizo que un día, como escarmiento, le escondiera la moto y ante la amenaza de que me pinchara las cuatro cubiertas del auto, terminara cambiando cerraduras para evitar que entrara en el galpón donde estaban los vehículos.
Así, entre amores y odios, llegamos a la adultez. Y como el amor todo lo cura y nos hace esforzarnos por cambiar y ser mejores, tengo que estar infinitamente agradecida a Laura ya que recién recuperé a mi sobrino después que él la conoció.

Ahora puedo conversar con Guille, bromear con él y hasta hacer planes juntos que con las sobrinas con quienes tanta compatibilidad tenía, no puedo.
Este pequeño niño grande es quien siempre está pendiente de la familia, los eventos, los regalos. Dueño de un sentido del humor envidiable y delirante, nos divierte a todos cada vez que aparece en escena.
Además, en el peor momento de mi existencia, nos regaló ese solcito que ilumina nuestras vidas: Catalina, quien me recuerda lo vieja que estoy pero a la vez trae tanta alegría y esa sensación incomparable de que todo se renueva y todo vuelve a comenzar. EL CICLO DE LA VIDA, que es una rueda que nunca se detiene.

Por nuestras diferencias, nuestras aventuras y nuestras rencillas es que hoy, Guille, quiero decirte que te quiero mucho mucho MUCHO y te deseo el mejor de los cumpleaños!!!!!!!!!



miércoles, 7 de octubre de 2009

MI VOCACIÓN FRUSTRADA: No quiero ser abogada, quiero ser artista!!!!



Conversando tanto acerca de la televisión, las series y las estrellas de nuestra infancia y adolescencia, no pude evitar volver a la época en que sólo tenía una idea fija: ser artista!!
¿Haciendo qué? Quién sabe...
Aunque no lo crean, yo era una artista muy completa, no me dedicaba sólo a un rubro. Mi talento daba para todo y además me enseñaron que nunca es aconsejable poner todos los huevos en una misma canasta, ¿no?
Cuando era chica mi personalidad era muy extrovertida, llamaba la atención donde quiera que fuera por mi chispa, mi creatividad y falta de inhibiciones. Demás está decir que el tiempo me pasó por encima con alevosía y ensañamiento y quedé así como soy hoy.
La escuela primero y mi cuerpo después se encargaron de anular esa faceta hasta llegar a un grado de timidez y pánico escénico casi absoluto. Pero cuando chica no sucedía lo mismo y mis shows eran conocidos varias casas a la redonda.
Recuerdo afanar el plumero a mi mamá, colocármelo cual vedette en la espalda con las plumas asomando sobre mi cabeza, mientras muy sexy hacía mi propio teatro de revistas.
Mi mejor interpretación era de Rafaella Carrá, que entonces estaba en la cumbre de su fama… cuántas de nosotras revoleamos las cabezas sacudiendo los pelos al ritmo de explota explota mi corazón! O aquel famoso 03-03-456 yalalá lalá lalalá…
Por supuesto que no conforme con que mis pobres padres tuvieran que presenciar mis shows (no era un público objetivo), invitaba a todos los vecinos. Y lo mejor es que iban!!!
Mi barrio era un vecindario de viejos. Yo era como la mascota en medio de esos matrimonios grandes y solteronas que poblaban mi cuadra.
Así entonces cumplía mi sueño: público y aplausos.
Tenía unipersonales y también actuaba en compañía. Las que más me secundaban en mis aventuras artísticas eran mis amigas mellizas, Angélica y Alejandra, con quienes hacíamos presentaciones que iban desde números musicales hasta vocales.
Recuerdo un día que estábamos cantando para reducido público (mi tía y mi mamá) en el patio. Las tres subidas a los peldaños de un “burrito” (escalera en forma de triángulo, de madera) simulando la tarima de un coro, cuando Angélica comenzó a desafinar y gritar ahhhhhhhhh ahhhhhhhhhhh… ¿cómo se atrevía a arruinar nuestro número musical? ¿y desde cuándo era soprano?... gritaba y no nos decía lo que le pasaba, señalando su antebrazo. Lo que sucedía es que la estaba picando una avispa!!!
Mi casa paterna tenía aleros de madera desde los que tradicionalmente colgaban panales y panales de avispas. Jamás me pico una sola… ahora que lo pienso, lo mismo le llamó la atención al fumigador cuando vino a quitar un panal de mi enredadera. En una tarde lo picaron dos y yo me acercaba hasta el mismo nido de barro y no me hacían nada… ¿será que con mi acidez corrían riesgo mortal?
En fin… volvamos al tema que nos ocupa.
Nuestros shows eran bien preparados, ensayábamos y todo! Y al momento de la actuación, si el público no estaba presente, salía a buscarlos casa por casa, algo que daba vergüenza ajena a mi mamá, que no sabía cómo disculparse con los vecinos.
Nuestro amplio repertorio también incluía danzas españolas. Recuerdo que mi papá tenía un disco de una orquesta llamada “Gasparín y su conjunto”. Hacían música bastante alegre, incluyendo pasodobles. Rompí tanto la paciencia a mi papá hasta que me compró un par de castañuelas y con mis las mellis debutamos una noche de celebración que ya olvidé cumpleaños de quién era.
En la escuela primaria también supieron apreciar mi talento en la actuación, sólo que como muchos artistas resulté tristemente encasillada en el rol de esclava. Así, cada 25 de mayo en el tradicional acto me tocaba hacer de la negra que gritaba despavorida: “Amita amita… el pueblo está rebelado”; o bien la que con un canasto cantaba “Pasteles, pasteles fritos, tan dulces como la miel para señoras, señoritas y señorones también” Mucha imaginación docente, mis amigos… la pregunta del millón era por qué elegían como negra a una blanca tan blanca!! Me hacían pintar con corcho quemado (buenísimo para el cutis, chicas!!) y en esa cara negra saltaban mis ojos verdes… negra mestiza era pero negra al fin!
La cumbre del imaginario docente llegó un 20 de junio (antes los feriados se celebraban en el día que caían, ¿pueden recordar cuando Argentina era un país más en serio?), cuando eligieron a las tres más altas del grado (Angelita, Angélica y yo) y nos hicieron disfrazar de bandera.
¿Cómo?, se preguntarán ustedes… dos con sábanas celestes y la del medio con una sábana blanca, cual túnicas griegas… ¡¡qué plantón!! Nos presentaron al principio del acto y nos tuvieron paradas como estacas durante todos los demás números, que incluían por supuesto la fonola de la escuela que nunca arrancaba y terminábamos siempre cantando himno y marchas a capella.
Como buena artista “todo terreno” no sólo actuaba en tierra sino también en el agua. Había visto películas de Esther Williams y su ballet acuático y eso me inspiraba bastante… claro que nunca logré hacer una vertical con las piernas derechas fuera del agua (odiaba a mi prima Marcela que sí podía lograrlo!!), pero me las rebuscaba.
Tenía pileta en casa, pero también practicaba en la ducha.
El baño de servicio, que era el que utilizaba con mayor frecuencia, era tan chiquito que al abrir la ducha se mojaban todos los artefactos. Pero yo encontraba lugar para nadar. Abría la puerta, me acostaba boca abajo entre la pileta y el bidet e inodoro del otro lado, y empujándome de la pared avanzaba hasta el lavadero, repitiendo varias veces la rutina. Eso hasta que un día mi vieja me pescó antes de secar el piso del lavadero y con un solo grito terminó mi carrera acuática.
Años más tarde reciclé la idea y cada vez que lavaba pisos, tomaba a mi sobrina Julia de las manos mientras la hacía patinar, como si estuviera haciéndolo sobre hielo.
Uno de los descubrimientos en la mitad de nuestra infancia fue el casset y con ello la posibilidad de grabar. Se abría un nuevo medio para hacer conocer mis dotes artísticas!! Así que con mis amigas hacíamos libretos y grabábamos nuestras propias novelas.
Una de las que más recuerdo se llamaba “Lincy y Teddy”, que eran dos nabos que trabajaban en un hospital (la clásica: médico y enfermera) y se amaban locamente hasta que a él le salió una beca para irse al exterior.
Cuidábamos tanto los detalles que hasta música les poníamos!! Y hacíamos sonar el teléfono cuando tenía que haber una llamada en el guión, o marcábamos los ruidos tipo radionovela. Insisto: qué barato nos divertíamos!!
Mi última aparición ante el público fue en un corso galvense, cuando con mi prima Marcela nos disfrazamos de mascaritas sueltas con una bolsa en la cabeza. No hizo falta que me pusiera almohadones en el trasero ya que sacando un poco de culo ya parecía lo suficientemente grotesca. Nadie me reconoció. Era la gloria!! porque ya había comenzado la declinación de mi estrellato a causa de mi pánico escénico.
Les confieso que a veces sueño que bailo, canto y puedo visualizar obras completas de ópera o ballet, o bien me despierto tarareando alguna canción desconocida, por lo que pienso que en alguna de mis vidas anteriores sí debo haber sido artista.
Cuando chica quería bailar y cantar, hacer lo que fuera ante las cámaras, o en un escenario colmado de gente que me aplaudiera a rabiar. Como la vida tiene un sentido del humor absurdo, soy abogada.
Pero todavía hoy cuando entro a tribunales y veo el hall medio vacío, tengo ganas de comenzar a correr y bailar bailar bailar!!! Al menos hasta tanto llegue la ambulancia del psiquiátrico y me diga: hasta aquí llegaste, baby!

lunes, 5 de octubre de 2009

PERSONAJES DE CARNE Y HUESO: ¡Series eran las de antes!

Este post surgió necesariamente después de hablar de los personajes animados, porque a todas nos movilizaron los recuerdos de aquellas series que mirábamos en la limitadísima tele de los años 70/80.
Comencé a tomar nota y de golpe fueron tantas que me desbordaron por completo.
¿Por qué será que tenemos tan presentes las series televisivas? Tal vez porque aún tenemos posibilidad de ver las repeticiones por los canales de “historia” o quizás porque nos quedaron grabadas a fuego ya que eran las primeras ficciones a las que teníamos acceso desde casa.
En la televisión nacional no había más ficciones que novelas. Así es como todo lo que consumíamos era necesariamente yanqui.
¿Por dónde empezar? Bueno, por una de mis favoritas: “La isla de la fantasía” (
http://www.youtube.com/watch?v=GX-pVhTZg0U&feature=related).
Me resultaba tan fascinante que existiera un lugar en el cual todos los deseos pudieran hacerse realidad, que sólo esperaba crecer para pedir trabajo a Ricardo Montalbán aunque sea de lustrabotas de Tatoo o gritando junto a él “el avióoooon… el avión!!”, para acceder a ese mundo.
Evidentemente éramos muy ingenuos o la serie lograba trasmitir perfectamente el mensaje, porque yo veía esa isla, paradisíaca y poblada de gente sonriente, y pensaba que realmente estaban filmando in situ!!... No fue sino varios años después, con el nacimiento del canal Fox, que me desengañé descubriendo que tanto verde y flores sólo estaban puestas (grotescamente) como decorado en un estudio y sólo se hacía alguna toma perdida en alguna playita de por ahí.
¡Qué decepción! Cómo se ven distintas las cosas cuando se mira con ojos de niño!!!
Siguiendo con las favoritas estaban también “Los ángeles de Charlie”, pero no la espantosa versión reciente donde las minas volaban por los aires y hacían desde karate hasta boxeo sin siquiera despeinarse (menos aún sudar una gota), sino la original, con Farrah Fawcett, Kate Jackson y Jaclyn Smith (donde tampoco se despeinaban ni sudaban, pero era un poco más realista porque no había llegado todavía la era de los efectos especiales:
http://www.youtube.com/watch?v=Q4lxGclqmp0).
Me seducía la astucia de los tres ángeles y como todos, esperé alguna vez ver el rostro de Charlie, ese enfermo mental que no apareció en ningún capítulo.
También estaban las policiales y aquí había vasta variedad.

Mi preferida creo que era S.W.A.T. (http://www.youtube.com/watch?v=sV87HfWE9Es&feature=PlayList&p=A90C716359067BCC&index=18) ¡Cuánto hombre valiente y lindo! Me gustaban todos, pero mi debilidad era Jim, interpretado por Robert Urich. Qué machazo!! Lamentablemente murió hace 7 años…
Jon Baker y Poncharello, los Chips que iban motorizados, tampoco se quedaban atrás (
http://www.youtube.com/watch?v=BSzEmPEnYxo&feature=related). Tenía hasta el álbum de figuritas de la serie. Larry Wilcox (el rubio) ya tiene 62 pirulines y la vida de Erik Estrada, dos años menor, siguió un patético camino hasta llegar a promocionar las pastillitas para adelgazar que tomó después de la novela “Doj mujeres y un caminu”.
Entre policiales y justicieros también teníamos:
* Kojak, el clásico pelado del chupetín:
http://www.youtube.com/watch?v=EExXoKg5xdU
* Columbo… ídolo!! (http://www.youtube.com/watch?v=7-hbLGqmzsw) Sin tanta tecnología como los CSI ni tanto estudio del comportamiento como los de Criminal Minds, ese descuidado detective del piloto roñoso resolvía los crímenes más difíciles.
* La mujer policía, con una Angie Dickinson joven y sexy:
http://www.youtube.com/watch?v=YWEfLRrdzvQ
* Se ha escrito un crimen, con la genia Angela Lansbury que donde iba había un crimen y ella como escritora, con mucha astucia, podía llegar a la verdad: http://www.youtube.com/watch?v=Omjy7noElEc
* Cagney y Lacey: las dos mujeres policías (http://www.youtube.com/watch?v=SO8jQkdaeNQ&feature=related)
* Los aventureros: Starsky y Hutch (originales!!) http://www.youtube.com/watch?v=2PCyMsCq0Cw
* El hombre nuclear (
http://www.youtube.com/watch?v=hIcNDHrfD2A y La mujer biónica (http://www.youtube.com/watch?v=oc_DiS6XNTo&feature=PlayList&p=A90C716359067BCC&index=21): me encantaba verlos correr!!
* La mujer maravilla: me abstendré de hacer más comentarios al respecto pero los dejo con la presentación:
http://www.youtube.com/watch?v=H-0S-UyrPHw
* El increíble Hulk (al que le crecía todo excepto el pene porque los calzoncillos nunca se le reventaban!): http://www.youtube.com/watch?v=YOXpKUu6pUg
* Mac Gyver, quien de un tampón podía crear un arma letal (http://www.youtube.com/watch?v=3w-oDZSLUrY&feature=PlayList&p=A90C716359067BCC&index=25)
* Lobo del aire (bueno, acá ya estábamos en la secundaria):
http://www.youtube.com/watch?v=nr_CJL1YQRc&feature=related
* Magnum, con un Tom Selleck muuuuy atractivo!: http://www.youtube.com/watch?v=3CquMO3vJvo A propósito, ¿qué era pi?
* El auto fantástico, cuyo protagonista terminó matando el hambre como jurado de programa de talentos (
http://www.youtube.com/watch?v=zcdAEkQuGc8&feature=related)
* Luz de luna (¡qué guapo estaba ahí Bruce Willis!):
http://www.youtube.com/watch?v=d1wFKTC8bz8
* Los Dukes de Hazzard: ¿no estaban celosas de Daisy por tener unos primos así? http://www.youtube.com/watch?v=HEnE4nakqW4&feature=PlayList&p=A90C716359067BCC&index=23
* Brigada A, donde se hizo famoso el musculoso Mr. T -¡poquititoooo!- antes de vender hornos eléctricos en la tele (http://www.youtube.com/watch?v=PIfuaUTH9Y4) Se podría decir que fueron los precursores de nuestros simuladores.
* El santo (antes de Val Kilmer)
http://www.youtube.com/watch?v=RpYFYjWNhnw&feature=PlayList&p=A90C716359067BCC&index=19
* División Miami: qué par!!!!! Mmmmmmm (http://www.youtube.com/watch?v=LGkurWAXgZs&feature=related)
* Misión imposible (siempre me gustó la presentación:
http://www.youtube.com/watch?v=1ZVTvZVychQ&feature=PlayList&p=AA73DA2495869CB9&playnext=1&playnext_from=PL&index=9)

Después teníamos a las familias. MI SERIE (que volví a ver completa por canal Retro) era La familia Ingalls (http://www.youtube.com/watch?v=AB-gP0Ll1oU&feature=related). Claro que siempre las primeras veces tienen otro sabor… en esta segunda vuelta (con la ayuda de Google) me enteré que papá Ingalls en realidad era un alcohólico que hacía morir de hambre a la familia y que sólo lo veíamos como el papá ideal porque Michael Landon quería más protagonismo. Lejos de ser un ángel era un déspota que hacía laburar a los chicos más de lo que tenían permitido legalmente y que la dulce Caroline no era una actriz conocida sino su amante, por lo que la ubicó en el protagónico. La serie lejos estaba de reflejar los libros de Laura Ingalls Wilder.
Otra familia eran los Walton (
http://www.youtube.com/watch?v=52z2HMSZJ3A). Esos me gustaban porque eran muchos y mi familia era chiquita. Era fantástica esa escena con la cual terminaban cada capítulo, saludándose unos con otros y apagando las luces de ese enorme caserón.
Había familias tiernas como la de Alf (el bicho hocicudo:
http://www.youtube.com/watch?v=eUkoV98Ac2s), Blanco y negro (¿no querían comerse los cachetitos de Arnold? http://www.youtube.com/watch?v=fQMfN0UFqms), Bill Cosby (http://www.youtube.com/watch?v=qyzXRSe6WU0) o Dick Van Dyke (http://www.youtube.com/watch?v=eIWJTiRW2aE). Pero también había familias de yeguos entre las que podemos recordar a Dinastía (http://www.youtube.com/watch?v=NM8qq3RZ0YI&feature=related), Dallas (http://www.youtube.com/watch?v=_R8WS-j7SKA&feature=related), Falcon Crest (http://www.youtube.com/watch?v=ypZT4lQHoK8&feature=related) y esa cantidad de series de las que nunca pero nunca nunca conocimos el final!

Por otra parte, también ocupaban un lugar muy importante las del lejano oeste. ¿Recuerdan al viudo con sus hijos varones de Bonanza? ¿Y el tema de apertura?... no lo pueden haber olvidado!! (http://www.youtube.com/watch?v=mjdRgBAY278&feature=related) También teníamos El gran chaparral (a la que guardo entre los recuerdos más oscuros de mi infancia, que revelaré al hablar de mi hermano mayor: http://www.youtube.com/watch?v=1JOO2EZqwVk&feature=related) y los solitarios como Jim West a bordo de ese tren fantástico, o el llanero solitario (otro boludón como el zorro que creía hacerse invisible por usar un antifaz)

Y las románticas… el que dejaba una novia en cada pueblo (BJ Mackey, el camionero que se hacía la del mono!... ah no, que viajaba con el mono!!!!!:
http://www.youtube.com/watch?v=5AsqKQptTdQ), Los Hart (que además de enamorados eran inteligentes: http://www.youtube.com/watch?v=RUi4J0qYXgQ&feature=related), o ¿quién de nosotras no soñó con embarcarse en el crucero del amor? (http://www.youtube.com/watch?v=m_wFEB4Oxlo&feature=related)
Hice un par de cruceros esperando conocer al hombre de mi vida y créanme, muchachas, los cruceros están llenos de gente de la tercera edad o quinceañeras!!! Ni ahí encontrarán a su media naranja… no desperdicien su dinero!


Las del espacio nunca me atrajeron demasiado, pero por ahí andaban Viaje a las estrellas (
http://www.youtube.com/watch?v=hdjL8WXjlGI) y de extraterrestres no pueden olvidar a los iguanescos de V Invasión extraterrestre (http://www.youtube.com/watch?v=kIippRFz-lY&feature=PlayList&p=635C0D0877047E6A&playnext=1&playnext_from=PL&index=15, cuando nos horrorizaban comiendo ratas. Y el alto valor de Donovan, que además de lindo era tan valiente!!

Bueno, me entusiasmé demasiado y seguramente habrá títulos pendientes en el tintero. Los invito a sumarse al recuerdo de aquellas series que tanto esperábamos y contar por qué les gustaba y si volvieron a verlas años más tarde, si volvieron a sentir lo mismo. Creo que no, nada se compara al sabor dulzón de la primera vez…